
En el año 1942 William Beveridge publicó un informe en el que hacía un llamamiento para la creación de "servicios amplios de salud y rehabilitación para la prevención y cura de enfermedades". Dicho informe supuso la primera piedra en la creación del National Health Service en el año 1946 y de todos los sistemas sanitarios basados en la amplias coberturas poblacionales y financiación vía impuestos posteriormente.
El Reino Unido construyó su sistema sanitario a la vez que se convirtió en el espejo en el que muchos países, especialmente España, se miraban para desarrollar sus propios sistemas. Ahora llegan las elecciones en el Reino Unido y dentro de unos meses lo harán en España. Allí la sanidad se ha convertido en un tema nuclear de la campaña (como señalaba Ignacio Jurado en el blog "Piedras de Papel"), aquí tal vez debería serlo
Gráfica 1. Gasto sanitario público (porcentaje del PIB) en Reino Unido y España. 2002-2012. Fuente: OCDE.[/caption]
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Gráfica 2. Gasto sanitario público (USD por habitante) en Reino Unido y España. 2002-2012. Fuente: OCDE.[/caption]
Las reducciones del gasto sanitario han puesto a prueba la sostenibilidad externa del sistema sanitario (el compromiso de la sociedad para financiarlo), siendo estas reducciones paralelas en los sistemas sanitarios de Reino Unido y de España (aunque en nuestro país parece que no hemos tocado fondo). Tras unos años de crecimiento incesante del gasto sanitario acompañado de un posicionamiento del sistema sanitario como eje central del gasto social y de la identificación de la sociedad con las políticas públicas, esta disminución del gasto ha sacado la sostenibilidad del sistema a la discusión pública.
En el Reino Unido, además de la aparición del NHA Party -National Health Action Party- que trata de centrar el debate político en el sistema nacional de salud, el papel de la defensa del NHS corresponde a los laboristas. En España la dicotomía que coloca a los partidos en dos bandos según su nivel de apoyo al sistema sanitario público se está dibujando en torno a otro concepto clave en el modelo del sistema: la universalidad de la cobertura sanitaria; de este modo, ya son varias las Comunidades Autónomas (por ejemplo, en actos en Madrid o Murcia) donde se han firmado compromisos electorales para recuperar la universalidad de la asistencia, gozando del apoyo de todos los partidos mayoritarios excepto dos: Partido Popular y Ciudadanos.
Gráfica 3. Porcentaje de "trutst" en situación de déficit. Fuente: Kings Fund[/caption]
En lo que se refiere a España, el modelo de financiación que hemos presentado hasta ahora se ha basado en la conjunción del gasto presupuestario complementado con la emisión de deuda; deuda cifrada de forma opaca y poco concreta, de modo que es complicado calcular su verdadera cuantía. La conjunción de la infrafinanciación autonómica con la rigidez presupuestaria impuesta a estas Comunidades Autónomas hace que exista poco margen de maniobra para que los servicios autonómicos de salud puedan ejercitar con independencia y cierto margen de maniobra la gestión de sus prestaciones.
La transferencia del riesgo financiero por un lado -Reino Unido- y la infrafinanciación crónica (con utilización de la rigidez presupuestaria autonómica como herramienta de control en los últimos años) por el otro -España- muestran que aún no se ha dado con el modelo de financiación óptimo para los servicios de salud así como para sus proveedores, y esto debe ser un aspecto central del debate sanitario en los próximos años porque supone un factor limitante fundamental para la discusión de otros aspectos básicos como la universalidad sanitaria, la instauración de copagos o la inclusión de nuevas prestaciones en la cartera de servicios.

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