
Por esta razón, es necesario que todas las políticas de empleo tengan perspectiva de género. Pensar que la política es neutra es erróneo, porque cuando se ofrece el mismo programa, la misma acción, a personas que presentan distintos problemas de empleabilidad hombres y mujeres, quienes tienen más dificultades tendrán un peor resultado. La perspectiva de género debe estar en todas las medidas que se lleven a cabo porque todas las mujeres, independientemente de su edad, de su nivel de estudios y de su situación personal, por el hecho de serlo tienen una dificultad añadida a la de ellos en sus mismas circunstancias.
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