Por Arseni Gibert el 30 de marzo de 2018
Gracias por el comentario al comentario. Si, hay lacras crónicas, tanto en la gestión pública como en la gestión concertada. De acuerdo. Pero suponer que las de la pública són más fáciles de corregir, me parece algo optimista. Mi premisa de que la administración "compre bien" tambíen lo és, claro. Pero con esta premisa cubierta es cuando se deberia comparar uno y otro modelo. Ganaria el más eficiente y creo que seria el concertado, precisamente por el afán de lucro, fuente de eficiència difícil de trasladar a la administración. Saludos.
Por copitodenieve el 20 de marzo de 2018
Sr. Gibert, según mi opinión, deja ud de lado el aspecto fundamental que diferencia servicio público de servicio privado y es el ánimo de lucro que es la razón de ser de cualquier empresa privada.
Respecto a la prestación de servicios públicos por entidades privadas la experiencia nos dice que degradan el servicio que se pretende prestar, que lo encarecen mediante el recurso a distintas fórmulas (cuotas adicionales a pagar por los padres), suelen cooptar al 'vigilante' (la experiencia del sector sanitario reciente avalan estas observaciones) y la cuenta de resultados ha de completarse antes o después con dinero público.
El hecho del estatuto del personal no es una cuestión central salvo que la falta de control y desorganización de lo público siga siendo el pan nuestro de cada día y ésto no es en absoluto inevitable.
La educación en manos privadas o gestionada públicamente como si de una empresa privada se tratase es lo que nos ha traído hasta aquí.
Por Arseni Gibert el 19 de marzo de 2018
A mi juicio, la argumentación del artículo es -o sería- poco o nada discutible previa aceptación de una premisa: que la educación (u otros cualquiera servicios públicos) , por el hecho de ser pública (en el sentido de ser gestionada por el sistema político/burocrático) , garantiza unas cuantas cosas importantes (universalidad en la prestación, calidad, eficiéncia y neutralidad ideológica) que no garantiza la privada concertada salvo que las leyes lo exijan y sea convenientemente vigilado su estricto cumplimiento por dicho sistema político/burocrático.
Pero si por el contrario estableciéramos otras dos premisas distintas: a) que lo que define que un servicio sea público és precisamente que las instituciones públicas establezcan, implementen y decidan el modo de financiación para conseguir aquellos mismos objetivos, pero que no es el hecho de que los docentes de todos los niveles (o sanitarios o conductores de autobús urbano etc.) sean funcionarios lo que lo define como público; y b) que lo òptimo sería la profunda reforma y modernización de la contratación pública así como del sistema funcionarial en el sentido de priorizar la formación de un cuerpo específico de funcionarios del máximo nivel y especializado en "comprar eficientemente la prestación de servicios al sector privado".
Dándose estas dos últimas premisas y reconociendo las reales carencias estructurales de la primera, ¿no deberíamos concluir que lo idóneo sería lo contrario de lo que defiende el artículo, és decir, trasladar la prestación de servicios públicos al sector privado? Ya se que hoy por hoy esto no es possible, pero a mi parecer tan solo porqué las adminstraciones públicas "compran" con un nivel pésimo de calidad y control interno efectivo.