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Los encuestados atribuyen la responsabilidad principal de esta brecha generacional a las políticas de los sucesivos gobiernos del país, así como al contexto internacional: el 93,6% y el 89,7%, respectivamente, consideran que tienen mucha o bastante responsabilidad. Más allá de señalar los principales responsables, las causas que explican esta ruptura de las expectativas de futuro de los jóvenes están relacionadas principalmente con el empleo: un 83,6% culpa a la mala calidad del trabajo juvenil y otro 75,9% a las altas tasas de desempleo. También se sitúan a la cabeza de este ranking el deterioro de las instituciones y de la calidad democrática (corrupción, ), el del sistema de pensiones, el aumento de la desigualdad socioeconómica y el aumento de los precios del alquiler.
El informe recoge también algunas políticas públicas que pudieran dar respuesta a los retos a los que se enfrentan los jóvenes de hoy. Según el 52,2% de los encuestados, entre las tres prioritarias para asegurar su futuro debe situarse la mejora de la calidad y estabilidad del empleo, y otro 37,7% señala que el foco debe ponerse en la creación de empleo. Entre otras medidas prioritarias se encuentran la mejora del acceso y la calidad de la educación, la lucha contra la desigualdad económica y de género y el asegurar las pensiones futuras de los jóvenes de hoy.
Finalmente, el estudio revela algo todavía más preocupante: cerca de la mitad de los encuestados cree que la actual brecha generacional no es un hecho puntual, sino que considera que los hijos de los jóvenes de hoy también vivirán peor que sus padres. Los cambios en un modelo que ya no es capaz de responder a las expectativas vitales de toda una generación son urgentes, pues solo así se logrará que esta brecha no se reproduzca en las siguientes generaciones.
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