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Por el contrario, este multilateralismo no se ha impuesto a la hora de trabajar por una mayor ambición en la acción climática ya que, aunque se reconoce el papel del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) como organismo de referencia para proporcionar base científica a los países, no se ha conseguido integrar en la declaración final la necesidad de aumentar los esfuerzos para limitar el incremento de la temperatura en 1,5 º. Éste es el motivo por el que muchas voces han calificado como decepcionante el resultado de la cumbre. Sin embargo, y además del consenso alcanzado en el documento técnico, se pueden destacar muchos aspectos positivos como resultado de esta COP. En el espíritu del Diálogo de Talanoa, que incluyó las aportaciones de todos los actores a lo largo de 2018, se presenta la Llamada a la acción Talanoa, una declaración fundamental que hace una llamada a la acción urgente y a la movilización rápida de todos los actores de la sociedad (gobiernos, organismos internacionales, sociedad civil, y los jóvenes) para que multipliquen sus esfuerzos con vistas a alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. La movilización e implicación de los distintos actores da razones para la esperanza. Se han alcanzado muchos compromisos y declaraciones que se han hecho públicos en esta COP, algunos de ellos muy relevantes. Son dignos de destacar los anuncios, por parte de algunos países y del Banco Mundial, relacionados con la movilización de financiación para la acción climática y la publicación de algunas declaraciones a las que se ha sumado España, como la Declaración de Electromovilidad, la Declaración de los Bosques para el clima y la Declaración por una mayor ambición climática. Estas declaraciones son, sin duda, el principio de un trabajo importante que se verá en las próximas cumbres. No se puede dejar de mencionar, en una cumbre marcada por el peso del carbón en la economía del país anfitrión y la crisis de los chalecos amarillos en Francia, la Declaración de Silesia por una Transición Justa y Solidaria, sin duda uno de los aspectos por los que recordaremos esta COP 24. La comunidad internacional es cada vez más consciente de la necesidad de que la transición sea justa en términos sociales. Si no se da respuesta a las nuevas realidades derivadas de la lucha contra el cambio climático en términos de empleo y bienestar social, el temor de los gobiernos a la falta de aceptación social nos llevará a retroceder en este importante camino que no debe admitir marcha atrás, por lo que es imprescindible abordar la transición de forma integral y garantizar el crecimiento económico, el empleo de calidad y el desarrollo sostenible. La llamada a la acción de Talanoa incluye una mención específica a la comunidad empresarial, para que lidere el cambio, animándonos a establecer objetivos basados en la ciencia y en la tecnología y planes de transición, a proveer liderazgo en nuestros sectores y cadenas de suministro, a cultivar la innovación y la creatividad y a invertir para avanzar en los objetivos climáticos. No podemos negar que ya no hay marcha atrás y que no hay tiempo que perder si queremos salvar el planeta antes de que sea demasiado tarde. El compromiso debe ser total, sin excepción, y para ello es fundamental la responsabilidad y el trabajo de todos, teniendo en cuenta seriamente las pautas de la comunidad científica para poder seguir con eficiencia la hoja de ruta, no como una recomendación sino como una exigencia. Ante un problema global que nos afecta a todos, tenemos la responsabilidad de actuar y las empresas no podemos ser una excepción.
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