"Para entender la presencia de Repsol en la Casa Blanca hay que reconocer que Josu Jon Imaz no ha ido a validar un sistema autocrático por gusto, sino a operar dentro de él para evitar que sus accionistas y, también los trabajadores y las inversiones de la empresa, sean los perdedores de la transición de órdenes”. Así resume Marc López Plana, editor y director de 'Agenda Pública', el movimiento de la compañía española. "Si no somos capaces de construir una gobernanza que compita con la eficacia extractiva del neoroyalismo, nos veremos reducidos a espectadores moralistas de un mundo que ya no nos escucha", concluye.