Somos un pueblo al que le encanta hablar mal de sí mismo. El 8 de septiembre de 2026 se publica el nuevo
informe PISA sobre el nivel educativo de los adolescentes de quince años de edad: chicas y chicos en todo el mundo. Es un informe largo y algo farragoso, en inglés, lleno de datos, de 375 páginas. No hubo tiempo para leerlo,
pero los medios de comunicación reaccionaron de inmediato en el mismo día: "Un total descalabro". "España toca fondo en educación". "La peor evaluación del sistema educativo español de toda su historia". "Faltan recursos por todas partes". "Lo peor en el País Vasco y la Comunidad Valenciana". "Voz de alarma ante la gran caída". "Descalabro en el informe PISA". "La educación toca fondo". "España obtiene su peor resultado". "Una caída alarmante en España". "Los alumnos españoles se hunden". "Descensos especialmente salvajes". "Magnitud de la debacle". "Los resultados producen escalofríos". "Desplome". "Debacle". "Hundimiento". "Fallo sistémico"… Además, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, destaca la "lucha" de su Ejecutivo contra la ideologización de la enseñanza. Culpa del desplome del sistema educativo español al Gobierno de Pedro Sánchez, al criticar
"el destrozo que suponen las leyes educativas socialistas" (
sic).
Todo esto es equivocado. El informe PISA dice lo contrario. Falta un análisis en profundidad del informe.
Lo más importante en educación (y conocimiento) es el pensamiento crítico. El informe PISA no ha sido leído. Los comentarios en España se nutren del modelo de crispación política sistemática de la sociedad española actual. Se adoptan posturas radicales, sin un análisis serio de la situación. Además, mucho de lo que aprenden nuestros jóvenes es fuera del sistema educativo.
"Los comentarios en España se nutren del modelo de crispación política sistemática de la sociedad española actual"
El informe PISA se publica cada tres años. Esta vez (2025) se ha aplicado a la mitad de los países del mundo: a 91 países. Pero no se ha realizado en Rusia ni en India, y muy limitadamente en China. Al menos sí incluye Estados Unidos. Sus resultados son, pues, parciales.
Evalúa una muestra en cada país de chicos y chicas de quince años que van a la escuela (no tiene en cuenta a los que no están en el sistema educativo a esa edad). Evalúa fundamentalmente su conocimiento científico, la comprensión lectora, su destreza en matemáticas y esta vez también la solución de problemas utilizando computadores. A una submuestra le mide su conocimiento de inglés. Así, el volumen dos es
Connected Through English y el volumen tres trata sobre
Effective Learners in the Digital World.
Una conclusión es que los estudiantes en las pruebas realizan una lectura
hasty (precipitada o apresurada) que consiste en leer en diagonal un texto o solo por encima y concluir rápidamente con una interpretación que luego resulta ser falsa y equivocada. Eso es precisamente lo que han realizado los periodistas en nuestro país al día siguiente de la publicación del informe PISA.
Es imposible leer las 375 páginas en papel y los cientos de tablas online en veinticuatro horas. Sencillamente imposible. A mí (y soy bilingüe) me ha llevado tres días completos leer el informe y entenderlo. Mientras que los medios de comunicación han concluido con la típica respuesta de que "Todo va mal". Y de que faltan recursos. La culpa es de Pedro Sánchez. También de los obispos. Típicas respuestas inmediatas en tiempos de crispación.
Para empezar,
los resultados de España presentan problemas metodológicos que conviene tener en cuenta. Debido a las elevadas exclusiones de estudiantes en Catalunya y Murcia, la OCDE recomienda cautela en la interpretación de las puntuaciones. Aunque considera que los resultados nacionales siguen siendo comparables, advierte de un posible sesgo al alza. Las autoridades catalanas habían excluido al 23% de la muestra "por diferentes motivos" (nunca explicados). Así que los resultados de España se incluyen en el informe, pero con la advertencia de su validez dudosa; sin las respuestas catalanas. Catalunya es una región grande y muy importante en educación en España. Es decir, que los resultados sobre España son parciales y en general falsos. También son inadecuados los resultados de la Región de Murcia por motivos similares (exclusión no motivada del 13% de la muestra).
Es lo que afirma el informe PISA explícitamente (en la página 18). Las conclusiones de los medios de comunicación españoles han sido precipitadas, equivocadas y muy poco serias. Veamos todo con un poco más de calma.
Sigamos así —precisamente— el consejo de PISA a los estudiantes durante las pruebas: nada de precipitación.
Qué es PISA
Aquí Pisa no es una ciudad en la región italiana de Toscana. PISA es el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes. Se elabora dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en su sede central en París. Se realizan informes PISA desde el año 2000, cada tres años. El esfuerzo es ingente y la capacidad de análisis de la OCDE es muy buena.
En 2025 se evaluó a más de 760.000 estudiantes de quince años de edad, en 91 países (countries and economies). Es decir, aproximadamente la mitad de los países del planeta, pero no la mitad de la población mundial. En la muestra final los países de la OCDE son 38, y además se incluyen 53 países más. En España hicieron las pruebas 30.000 jóvenes con muestras representativas de las diecisiete comunidades autónomas. Aunque fallaron en Catalunya y Murcia.
Las pruebas se aplican a estudiantes de quince años (hasta de dieciséis años y dos meses) que están en una escuela y que han completado al menos seis años de escolaridad formal. PISA incluye tres pruebas básicas: sobre ciencia, comprensión lectora y matemáticas. Las pruebas evalúan los conocimientos de los jóvenes.
En 2025 se incluye una cuarta sobre resolución de problemas utilizando computadores. No existe un mínimo ni un máximo teóricos en las
puntuaciones de las pruebas básicas. No provienen de un censo de estudiantes, sino de una muestra limitada pero representativa. Excluye a jóvenes de quince años que no están matriculados en alguna institución educativa. No discrimina por ciudadanía ni por el estatus legal.
Una lectura rápida —en diagonal— de este informe PISA lleva a conclusiones equivocadas y contradictorias.
Lo importante es realizar una lectura en profundidad, no la inmediatez de concluir con indicadores limitados. Hay que estudiar las casi cuatrocientas páginas del informe y los cientos de tablas estadísticas con lentitud y profundidad; nunca para un titular (equivocado) de periódico.
"Hay que estudiar las casi cuatrocientas páginas del informe y los cientos de tablas estadísticas con lentitud y profundidad; nunca para un titular (equivocado) de periódico"
Preocupa —y no se sabe cómo interpretarlo— que, a pesar del incremento de recursos en educación en casi todos los países del mundo, las puntuaciones estén estables o vayan bajando. En la última década (2015-2025) las puntuaciones de lectura decrecen 25 puntos; en matemáticas bajan 22 puntos; y en ciencia permanecen básicamente estables. Aproximadamente un 20% de los estudiantes "suspenden" en los tres exámenes básicos. La decadencia es más visible entre los mejores estudiantes (los más listos), no entre los que ya sacan malas notas. PISA calcula que 20 puntos suponen un año escolar entero.
Quizás lo que más preocupa es la erosión de las habilidades lectoras, pues estas condicionan las demás pruebas. Lo curioso es que los que más bajaron fueron los
estudiantes de familias pudientes, y no los más pobres.
Se critica especialmente a los estudiantes por la excesiva utilización de distracciones digitales y por el
mal uso de la IA (inteligencia artificial). También por la prevalencia del acoso escolar (ahora se le denomina
bullying). Todo esto se produce dentro y fuera de la escuela. Decrece entre los quinceañeros la costumbre de leer por diversión y aumenta la lectura digital rápida. Muchos estudiantes aprenden a utilizar la IA para entregar trabajos en la escuela o el colegio, y menos para ayudar a pensar.
Los maestros insisten en que lo importante no es acceder a más información, sino aprender a interpretarla. Hay que favorecer la profundidad y no la rapidez. Se trata, pues, de la habilidad de pensar sobre nuestro propio pensamiento. El objetivo de la educación es
saber cómo se sabe.
El informe PISA no tiene nunca en cuenta el régimen político de los países. Mezcla así democracias con autocracias (e incluso dictaduras).
Pero el sistema político es esencial para la formación del alumnado de quince años de edad. Quizás la OCDE no quiere entrar en discusiones políticas sobre los regímenes políticos para evitar conflictos. Pero podría utilizar los datos del V-Dem sueco o del Economist Intelligence Unit británico.
El problema chino
La OCDE debe estar contenta de que ha podido incluir algo de China en el estudio y en el informe escrito de PISA. Por el otro lado, el Gobierno chino debe estar contento de que China aparece en el primer puesto en PISA, con los estudiantes chinos como los más listos, inteligentes y motivados de todo el mundo. En realidad esto no es así, porque lo que se ha conseguido es incluir alguna ciudad y poco más, en vez de una muestra real de China. En el informe aparece como BSJZ (China), donde la abreviatura significa las ciudades de Pekín y Shanghái y dos territorios pequeños en la costa del este a orillas del río Yangtsé: Jiangsu y Zhejiang.
Estos no son una muestra representativa de China ni equivalen a evaluar la calidad del estudiantado de toda China.
El informe además incluye por separado dos zonas SAR (regiones administrativas especiales): Macao y Hong Kong.
Estas son dos ciudades levemente autónomas (cada vez menos autónomas o independientes), no democráticas, que son parte de la República Popular China. Dependen políticamente del Gobierno chino en Pekín. Así pues, es un intercambio de favores: (1) aparece China en PISA y (2) se sitúa en el número uno del mundo. Esto apoya la política del Partido Comunista de China de que no es necesaria la democracia para que un país se desarrolle. Es mejor incluso que el régimen político sea autocrático o dictatorial —como el de China—.
"Esto apoya la política del Partido Comunista de China de que no es necesaria la democracia para que un país se desarrolle"
No se pone en duda que los estudiantes en China pueden ser más obedientes, estudiar más, no criticar el sistema ni el régimen y estudiar para las pruebas diligentemente. Pero desde una perspectiva avanzada, la democracia es esencial para que los estudiantes se formen de manera adecuada y puedan expresar sus ideas. Con este doble favor además China se redime de uno de los sucesos más oscuros de su historia, que es la masacre de estudiantes de Tiananmén el 4 de junio de 1989. En esa plaza central en Pekín, el Ejército del Pueblo mató a cientos, quizás a miles, de estudiantes que protestaban acampando en la plaza, junto a una estatua de la Libertad. La manifestación se inició tras el fallecimiento de Hu Yaobang.
Hasta hoy ese suceso y la matanza de Tiananmén no se analizan ni se recuerdan en las escuelas chinas, ni siquiera en la IA china. Cero. Es un tabú: no se habla, no se recuerda y cualquier manifestación en junio se reprime cada año. Ni siquiera en el día de hoy se sabe cuántos estudiantes murieron.
Otra razón que obviamente la OCDE no puede publicar, pero nosotros sí podemos sugerir, es que
la elección de estudiantes y escuelas en China pudo ser manipulada por el Gobierno chino. Seguramente (no hay datos este año) los estudiantes peores quedaron en sus casas los días de las pruebas. El esfuerzo de China por obtener una buena puntuación es impresionante. El 56% de los estudiantes son supuestamente de nivel 5 o 6, algo difícil de creer.
Además China ha conseguido que Taiwán (que es un país democrático y actualmente con un Gobierno progresista) aparezca en el texto del informe PISA como "Chinese Taipei", que es la denominación olímpica. Taipéi es una ciudad (la capital), pero se refiere a Taiwán —antes se conocía como Formosa—, que es un país independiente. Durante cincuenta años fue una colonia de Japón. Además tiene las mejores puntuaciones posibles.
Si se excluyen los territorios chinos y la ciudad-Estado de Singapur, Taiwán es realmente el número uno en PISA.
El informe PISA incluye también a Singapur, que es una ciudad-Estado entre Malasia e Indonesia. Como todas las ciudades-Estado, las puntuaciones que obtiene no son comparables con países con un territorio extenso, con zonas rurales y a veces remotas, más allá de una simple ciudad. Hay que añadir que además en Singapur hay una población étnicamente china (más bien han). Lo mismo se puede decir de Macao y de Hong Kong. También hay problemas con Kósovo y con la región del Kurdistán, en Irak. Dusambé es una ciudad (1,2 millones de habitantes) y capital de Tayikistán (en Asia Central).
Todos estos territorios (incluyendo los de China continental) no se deben mezclar con países.
"Como todas las ciudades-Estado, las puntuaciones que obtiene no son comparables con países con un territorio extenso, con zonas rurales y a veces remotas, más allá de una simple ciudad"
El informe analiza conjuntamente, y sin diferenciar, a países, regiones parciales y ciudades en su lista. Habla así literalmente de "países y economías". Esta grafía es la que también utiliza el World Economic Forum: "economies", sin hablar nunca de países. Ambos eliminan Rusia (la Federación de Rusia) en todos los estudios y estadísticas. Suponemos que es por ser una autocracia; pero no eliminan a China, que también lo es. Incluso la favorecen para aparecer el número uno en calidad y excelencia de sus estudiantes a nivel mundial. No es creíble que los mejores sistemas educativos del mundo sean los de China, Macao y Singapur. Las dictaduras controlan totalmente a los estudiantes y además manejan la aplicación de PISA.
El caso catalán
En el total de España se examinaron para PISA 2025 unos 30.000 estudiantes de quince años, chicos y chicas. A pesar de ello las puntuaciones de España no son válidas. Por eso la tormenta que se ha desatado sobre el "descalabro colectivo" y el "suspenso general" de España en educación es inadecuada. Las autoridades escolares catalanas excluyeron nada menos que al 23% de estudiantes en las escuelas en Catalunya.
La máxima exclusión recomendada por PISA es del 5% de exentos de realizar la prueba por motivos diferentes. Por eso los resultados de Catalunya no se tuvieron en cuenta en PISA. También en la Región de Murcia la exclusión se elevó hasta el 13%. PISA sí aceptó esos resultados murcianos, aunque aconsejando cautela en su análisis por el sesgo potencial.
"Las autoridades escolares catalanas excluyeron nada menos que al 23% de estudiantes en las escuelas en Catalunya"
La consejera de Educación catalana, Esther Niubó, reconoce el problema:
"Las personas que tenían la responsabilidad de coordinar las pruebas no estuvieron a la altura". Curioso eufemismo que no explica cuál fue el problema.
Esta crisis en Catalunya supuso el cese de la número dos del departamento, la secretaria general Teresa Sambola, y además se abrieron tres expedientes disciplinarios. Este suceso tiene dos consecuencias. La primera es que estos defectos de ejecución de las pruebas solo se refieren a España; lo que es un mal precedente. Segundo, que las puntuaciones de España en PISA deben tomarse con mucha precaución, y en general los resultados son parciales y poco comparables. No se deben realizar conclusiones tremendistas sin tener en cuenta las limitaciones de estos datos españoles.
No es un 'ranking', pero casi
El mundo gira hacia el este. Si se mezclan regiones, ciudades y países, resulta que
las posiciones más altas en PISA se concentran en China (dos ciudades y dos pequeñas regiones costeras), en Singapur, Japón, Corea del Sur, Macao (una ciudad en China) y Taiwán. Por el resto del mundo destacan Estonia y el Reino Unido. Si se añade la cuarta dimensión —la resolución de problemas con computadores—, destacan los enclaves chinos y Singapur. También Hong Kong (China), Malasia, Brunéi, Filipinas y Macao.
Desde el año 2012 la comprensión lectora ha ido disminuyendo en el mundo. En lectura esto se debe a lo que el informe denomina "hasty readers" (es decir, lectores apresurados o precipitados, que leen en diagonal). Estos son lectores que van rápidamente sobre los textos y concluyen con respuestas rápidas, pero incorrectas. Esta tendencia es pronunciada desde el año 2018. El conocimiento matemático ha decrecido también desde esa fecha.
"Estos son lectores que van rápidamente sobre los textos y concluyen con respuestas rápidas, pero incorrectas"
El mundo desarrollado no parece proteger especialmente para mantener una educación de calidad. Se observan países menos ricos que sin embargo mantienen niveles educativos altos. O visto de otra manera: la educación excelente no parece depender (100%) de los recursos ni de la riqueza del país.
La motivación de la juventud es importante, lo que en PISA se resume como curiosidad y perseverancia. También importa la identificación con la escuela. Eso explica los progresos realizados por las chicas más que por los chicos. La bajada reciente de las puntuaciones en los tres dominios principales se debe más al decremento de la educación de los estudiantes de familias con recursos y no tanto a los progresos realizados por chicos y chicas de familias de clase baja y vulnerables. Además los chicos (varones) y las familias de clase baja confiesan recientemente un menor apoyo de su familia.
PISA incluye actualmente cuatro puntuaciones distintas, que varían entre 300 y 600 puntos. No hay un límite mínimo ni máximo. No se trata de un
ranking, pero podría calcularse. La propia OCDE ha querido evitar publicar un
ranking de excelencia de educación sobre la juventud. Un
ranking de ese tipo produciría conflictos entre países. Pero se puede calcular la media aritmética de las cuatro puntuaciones del año 2025. Así, la media global de la OCDE sería de 476 puntos. La de Taiwán, que es el país con puntuaciones más altas, sería de 536, es decir, un 13% más que la media de la OCDE.
España, por ejemplo, estaría en el ranking con 471 puntos, lo que supone un 99% respecto de la media de la OCDE. Estas son comparaciones entre países. La posición de España es la adecuada, pues casi siempre se sitúa —no solo en educación— junto a la media de la OCDE.
En la tabla 1 se pueden ver las puntuaciones para las cuatro dimensiones (ciencia, lectura, matemáticas y computadores) para países enteros. Es una selección de países para entender mejor la posición de España en el contexto mundial. España, por ejemplo, logra una puntuación global que es el 88% del país más avanzado, que es Taiwán.
Pero si comparamos España con Francia (lo que tiene mucho sentido), la puntuación global de España en el ranking es más del 99% de la puntuación de nuestra vecina Francia. Si se compara España con Marruecos, nuestro país excede un 34% la puntuación conseguida por Marruecos.
Tabla 1. Puntuaciones de PISA, 2025
Notas: El estudio original comprende 91 países (o territorios). Aquí hay una selección para entender la situación comparativa de España. No incluimos ciudades-Estado ni regiones muy parciales (generalmente urbanas) que no son comparables. Por motivos diplomáticos en el informe Taiwán aparece como "Chinese Taipei". Los países —por bloques— están ordenados por su puntuación en ciencia.
La proporción de estudiantes destacados corresponde a estudiantes (chicas o chicos) que obtienen el nivel 5 o bien el 6 (son los máximos niveles) en ciencia, lectura o matemáticas.
Hasta aquí todo parece racional y adecuado. La situación de España es bastante buena, incluso correcta. Es cierto que el mundo entero ha descendido un poco en las puntuaciones de la tabla. Pero eso es un tema global del planeta. España en este contexto no se ha deteriorado mucho. Más bien conserva con dignidad su posición elevada en el
ranking de PISA.
No puede hablarse en este contexto de "descalabro" ni de "hundimiento" de España, ni mucho menos. Esta tabla ordena a los países (no hay regiones ni ciudades-Estado) por orden decreciente del puntaje en ciencia. Es porque la atención del PISA 2025 es fundamentalmente ciencia. España está en el puesto 22.º. Esto coincide también con los
rankings de democracia y del
human development index. Es decir, la posición de España es muy buena y constante.
Ordenamos a los países por bloques homogéneos. España debe compararse con Francia (sobre todo con Francia, que siempre muestra una atención especial por la educación), Italia, Portugal, Grecia y Marruecos. Son países de la Europa meridional con muchas características comunes. Marruecos es ya África, pero vecino de España.
En ciencia, España está en la mitad; lo mismo en lectura y matemáticas; pero en una posición más elevada en computadores. Todo, pues, es equilibrado y adecuado para los niveles de desarrollo de nuestro país.
"España debe compararse con Francia (sobre todo con Francia, que siempre muestra una atención especial por la educación), Italia, Portugal, Grecia y Marruecos"
En la tabla se incluye un quinto indicador importante: el
porcentaje de estudiantes destacados. De forma más operativa son los estudiantes que logran los niveles máximos —el nivel 5 o el nivel 6— en ciencia, lectura o matemáticas. Es decir, son los estudiantes "listos" o incluso "empollones", exitosos académicamente. La media de la OCDE es que en las escuelas de los 38 países el 12% de los estudiantes son destacados (¿muy inteligentes?). Llama la atención que en Taiwán, que es el primer país del mundo, la proporción es el 35%; en Corea del Sur son el 28%; y en Japón el 27%. En Centroeuropa oscila desde el 13% (en Bélgica, Irlanda) al 18% (Reino Unido o Suiza).
En cambio, en la Europa meridional este porcentaje baja mucho; Francia, por ejemplo, tiene un 10% de estudiantes destacados; España solamente un 7%; pero en Marruecos es únicamente el 0,1% de todos sus alumnos de quince años. Estamos, pues, ante un indicador que es sensible al tema de calidad y excelencia de la educación, y que debemos utilizar más.
Las proporciones de estudiantes inteligentes bajan mucho en Latinoamérica.
Argentina destaca por mantener una situación muy baja en educación —en contra del estereotipo argentino—. Tiene solamente un 1,2% de estudiantes inteligentes o destacados. México solamente 0,5%. En el otro extremo del continente, Canadá y Estados Unidos logran 17% y 18% de estudiantes destacados. El resto de África y de Asia mantienen proporciones muy bajas. Pero según el informe de PISA, si se mide la proporción de alumnos destacados (con las mejores notas) en las ciudades chinas y las dos regiones de Jiangsu y Zhejiang, es del 56%. Esto no es creíble.
Es obvio que uno de los objetivos más importantes para España sería lograr una proporción mayor de estudiantes destacados (excelentes o inteligentes). Eso supone concentrar esfuerzos para aumentar esa élite. Estos son los que luego pueden hacer una carrera de STEM (de hecho se les pregunta directamente). Porque aumentar la puntuación global de ciencia, lectura y matemáticas de todos los estudiantes es una tarea más compleja.
En el puntaje de ciencia, España tiene el 99% de la nota media de la OCDE; en lectura España tiene el 98%; y en matemáticas alcanza el 99%. En computadores alcanza ya el 100% de la media de la OCDE. No se puede pedir más a nuestro país. El sistema educativo español está siendo eficiente y de calidad. En cualquier caso la situación actual de España en el contexto mundial es muy buena, adecuada, estable y para nada un fracaso como aseguran (precipitadamente) algunos medios de comunicación amarillos.
"Es obvio que uno de los objetivos más importantes para España sería lograr una proporción mayor de estudiantes destacados (excelentes o inteligentes)"
En un día el informe PISA no ha sido leído. Pero han aparecido comentarios extemporáneos. Aún menos ha podido ser analizado. Por ejemplo, al día siguiente de su presentación en París a las 9:30 de la mañana (es decir, el 9 de septiembre de 2026), el periódico
El País —en general un periódico flemático y racional— abre la portada a cuatro columnas con un titular sensacionalista: "DESCALABRO EN EL INFORME PISA. La educación toca fondo. España obtiene su peor resultado en la evaluación de los alumnos de 15 y 16 años". El editorial de la página 10 titula "Descalabro educativo. El Informe PISA muestra una caída alarmante en España, un declive que es global y pone en juego el futuro de nuestras sociedades". Luego incluye un artículo de Ignacio Zafra en que llama la atención sobre que "Los resultados de los estudiantes de España son los peores de la historia" y "La prueba advierte de una pérdida global de la capacidad de concentración".
En la página 31 incluye una tabla triple con los resultados de 44 países en las pruebas de matemáticas, ciencia y lectura.
En esa tabla, con buena razón, no incluye ciudades-Estado ni regiones parciales ni otras ciudades. Solamente países. Estamos de acuerdo,
no hay que mezclar churras con merinas. En ciencia los mejores estudiantes están en Japón, Estonia y Corea (se debe referir a Corea del Sur). En lectura, en Japón, Corea (del Sur) e Irlanda. En matemáticas los mejores están en Japón, Corea (del Sur) y Estonia.
Pero misteriosamente el artículo elimina Taiwán (que en el informe de PISA es nombrado equivocadamente como "Chinese Taipei"), que realmente es el primer país del mundo. ¿Por qué no lo incluye? Luego elimina otros muchos países que están antes que Argentina (que es el último de la lista en el periódico), como Emiratos Árabes Unidos, Vietnam, Mauricio, Uzbekistán, Montenegro, Albania, Catar, Tailandia, Serbia, Mongolia, Georgia, Moldavia, Kazajistán, Malasia, Arabia Saudí, Azerbaiyán, Brasil, Jordania, Perú, Ecuador… y por fin incluye a Argentina. No es buena idea que en la transcripción de los países excluya a tantos países. Hay una cierta asunción de que se consideran "países sin importancia" o incompletos, lo que supone una dinámica de marginación negativa.
Las noticias llegan así al público a través de mensajes sensacionalistas pero equivocados y sin profundidad. Hay que explicar que algunos países de Asia están obteniendo puntajes muy altos, e incluso otros países menos desarrollados. Esta es precisamente la conclusión del análisis del informe PISA: más recursos no garantizan mejor educación.
"Esta es precisamente la conclusión del análisis del informe PISA: más recursos no garantizan mejor educación"
Se demuestra que los sistemas educativos con más recursos y que gastan más por estudiante consiguen puntuaciones mayores en ciencia…
pero solo hasta un cierto punto. Después de un cierto nivel de recursos y gastos, al aumentar esos recursos no se produce un aumento de la calidad educativa del alumnado. Al mismo tiempo en sistemas con menos recursos es posible lograr avances.
Es importante comprender el gráfico de la página 55 del informe PISA, sobre "Notas en ciencia y gastos en educación". En el eje horizontal se contabiliza el gasto acumulativo por estudiante sobre la duración teórica de los estudios (en dólares internacionales PPP). En el eje vertical, de las ordenadas, aparecen las notas medias en ciencia. Al inicio del gasto la puntuación crece muy rápidamente. Pero a partir de unos 100.000 dólares per cápita (para toda la carrera) el crecimiento es mucho más lento. España, Portugal, Italia y Francia, por ejemplo, están precisamente en ese punto de inflexión en que ya más recursos no producen grandes avances educativos. Japón y Taiwán gastan recursos de forma similar, pero obtienen resultados mejores.
A partir de un momento —precisamente en el que está España ahora—, el progreso escolar es ya marginal. Luxemburgo, por ejemplo, gasta muchísimo más y sus resultados son incluso menores. La conclusión es clara: a partir de un cierto momento no vale la pena invertir más dinero y recursos. Son otras variables las que hay que mejorar.
Todos descienden
Lo que no explica el informe PISA, ni lo hacen bien los comentaristas, es por qué la mayoría de países de la muestra descienden en sus puntuaciones de lectura y matemáticas a lo largo de los últimos años (al menos una década).
Si el descenso fuese solo en España tendría que preocuparnos; pero desciende en todos los países del mundo. Parece una pauta sistémica, atribuible quizás a varios factores. Las puntuaciones de lectura descienden a partir del año 2012; las de matemáticas a partir del año 2018. Uno de los factores explicativos puede ser las consecuencias a largo plazo de la pandemia de covid. Otro es claramente la aparición y
uso excesivo de pantallas e información digital por parte de los estudiantes.
Otro es que sencillamente todos los estudiantes del mundo pierden el valor del esfuerzo, son más vagos, menos interesados, incluso más apáticos. Puede que también tenga algo que ver con la generalizada bajada de natalidad en el mundo. Quizás depende de la progresiva igualdad de las mujeres (y de las niñas) con referencia a los varones. Es interesante que los descensos recientes se producen más entre los estudiantes mejores, no entre los de clases bajas, inmigrantes y vulnerables.
Las mayores diferencias entre estudiantes se observan en Estados Unidos y en Luxemburgo. Hay que distinguir las diferencias entre países, entre escuelas (dentro de un mismo país) y entre estudiantes en una misma escuela.
Se puede aventurar que la causa más importante es que el sistema educativo se expande, incluyendo cada vez más personas. Se incorporan, pues, jóvenes que antes estaban marginados o eran de familias pobres. El caso más claro son los inmigrantes que antes no se incorporaban a estudiar o que abandonaban pronto los estudios (
early dropouts), incluso sin conseguir el título de graduado escolar. El que bajen las puntuaciones de PISA en todo el mundo puede ser la consecuencia de un éxito: más personas que antes no se matriculaban en las escuelas ahora sí lo hacen. Otra razón que está relacionada es la incorporación de niñas en países poco desarrollados en que antes estaban excluidas de la educación.
Se ha perdido, pues, en las notas globales, pero se ha ganado en inclusión.
"El que bajen las puntuaciones de PISA en todo el mundo puede ser la consecuencia de un éxito: más personas que antes no se matriculaban en las escuelas ahora sí lo hacen"
El encontrar culpables de la bajada sistemática —como los móviles, la IA, la televisión, el
bullying, la decadencia de jóvenes que ya no leen, ni saben, ni entienden, son vagos y perezosos y poco motivados— es sencillo, pero seguramente equivocado. Es una pauta típica de
blaming the victim.
Necesitamos más investigación, pero es posible que las puntuaciones medias de PISA bajen porque se incorporan más personas de clases bajas, con pobreza, marginadas, vulnerables o extranjeras (inmigrantes, incluso ilegales). Su integración es realmente un éxito en nuestras sociedades actuales. No me estoy inventando estas ideas. El propio informe PISA sugiere esta explicación, pero hacia el final del informe que supuestamente nadie ha llegado a leer.
En la tabla 2 calculo el cambio que se produce en países de nuestro entorno (la Europa meridional) con otros países de referencia. La tabla incluye el cambio en la década de 2015 hasta 2025. En la parte de abajo aparecen además los cambios más recientes entre 2022 y 2025.
Ciertamente, en la década, en la media de la OCDE, se observa que los puntos de ciencia han bajado 7 unidades; los de lectura, el máximo de 27 puntos; y matemáticas, un poco menos, 24 puntos menos. Todo ello en diez años. Luego incluyo los resultados —generalmente negativos, o sea descendiendo— de Portugal, España, Francia, Italia, Grecia e incluso Marruecos. En la última década, salvo ciencia en Italia (que asciende 5 puntos), todos los demás datos son negativos, es decir, que las notas descienden. Grecia baja mucho en ciencia, pero es superada por Marruecos. En lectura bajan sobre todo Francia y Grecia. En matemáticas baja el máximo en Francia.
La situación de España es equilibrada, en posiciones intermedias, así que no existen motivos para preocuparse excesivamente. Incluyo también los datos para Estados Unidos (país importante de referencia), Reino Unido y Alemania como países centrales en Europa; y Finlandia como país nórdico que siempre ha sobresalido por su excelencia educativa. La realidad es que en los últimos tres años los resultados en ciencia no cambian mucho, en matemáticas descienden 9 puntos y en lectura unos 14 puntos. No es excesivo. Pero en los países de la OCDE un 49% de los chicos y chicas de quince años suspenden al menos uno de los tres dominios (ciencia, lectura o matemáticas). Es decir, no llegan al nivel 2.
Tabla 2. Cambio en puntos en la década 2015-2025
Cambio en puntos entre 2022 y 2025
Notas: Las dos partes de la tabla presentan la evolución de las puntuaciones de las tres pruebas de PISA en los últimos años. Casi todos los países han descendido (signo negativo). La tendencia es, pues, a descender, que es la pauta mundial. Comparamos la Europa meridional con otros países de referencia.
El mundo anglosajón es el más estable, mientras que Alemania y Reino Unido muestran bajadas más intensas incluso que las de la Europa meridional.
Todo sugiere, pues, que el descenso generalizado en esta década se debe más a la inmigración, la inclusión de minorías y familias vulnerables. Es, pues, una mejora muy sensible del sistema educativo: lo contrario de lo que aseguran los medios de comunicación que nunca han leído el informe PISA. En cualquier caso la situación de España es buena. Los cambios más recientes (del último trienio) siguen las mismas pautas, pero con bajadas menos pronunciadas. En ciencia apenas hay bajadas, y en el caso del Reino Unido aumenta el puntaje. En lectura se nota más el impacto en España y Francia. En matemáticas destacan más Francia y España. A largo plazo la posición de Finlandia se ha debilitado (lo que es una sorpresa), e incluso en el último trienio.
En resumen, en la última década la proporción de estudiantes bajo el nivel 2 (lo que podemos suponer es un suspenso) se incrementa un 10%, mientras que los estudiantes buenos y listos (niveles 5 y 6) descienden solamente un 2%.
En cualquier caso, las puntuaciones de PISA son ahora las más bajas en veinticinco años. Algunas personas creen que los "culpables" son los propios estudiantes, con una reducción de su atención y actitudes más negativas sobre la escuela. Se incrementan los lectores apresurados. Los estudiantes tienden a contestaciones más rápidas, con riesgo de equivocarse. En las escuelas hay una necesidad mayor de ayuda a los estudiantes. El guardar la disciplina es cada vez más difícil. En el último trienio parece que aumenta el
bullying. Los profesores pierden más tiempo haciendo guardar el orden. Las clases son más diversas. Hay más estudiantes inmigrantes, incluso refugiados, más estudiantes que no hablan la lengua oficial, alumnos con necesidades especiales y bastantes más con experiencias de migración. Algunas de las escuelas concentran más estos problemas.
"Hay más estudiantes inmigrantes, incluso refugiados, más estudiantes que no hablan la lengua oficial, alumnos con necesidades especiales y bastantes más con experiencias de migración"
A nivel general han cambiado los hábitos de lectura de los hijos y sus padres. Lo digital domina cada vez más. Hay que tener en cuenta también los efectos de la pandemia (los estudiantes del año 2025 tenían diez u once años durante la pandemia de covid). Algunos estudiantes reconocen que solo leen "si no hay más remedio". Las actividades
online son dominantes. Leer por placer incluso desciende entre los padres, así que los jóvenes no ven a sus padres leyendo.
Pero los estudiantes que leen ficción y libros más gruesos consiguen mejores notas (y viceversa). Pero es importante leer en papel, no en pantalla. El efecto contrario (negativo) es pasar mucho tiempo en redes sociales o jugando con videos. Los estudiantes continúan escribiendo, pero sobre todo en medios digitales y contenidos más breves. Hay menos conversaciones con padres (o familiares) en el hogar. Pero no hay una explicación simple sobre la bajada de educación en PISA. Posiblemente la causa es una mayor diversidad en las clases y escuelas; y una mayor inclusión. Aparte hay un uso mayor de instrumentos digitales. Es importante entender estas causas para prever el futuro de las escuelas y de la educación a adolescentes.
El informe PISA pone la atención (pp. 104 y ss.) en que no es que la calidad de la educación haya descendido para todos los estudiantes, sino que más bien refleja una expansión de la educación a poblaciones más marginales y segregadas. No se tiene, pues, en cuenta la verdadera mejora de la
educación inclusiva. Los estudiantes antes excluidos se incorporan ahora a la escuela, haciendo bajar la media de las puntuaciones de PISA, pero generando un éxito indudable del sistema educativo y de la convivencia en la sociedad. Se integran así estudiantes de quince años, antes apartados del sistema educativo. Al parecer esta tendencia es universal. El objetivo es asegurar un acceso igual a grupos vulnerables.
La inclusión es más importante para chicos y chicas de clases bajas, con salarios muy bajos, vulnerables y tradicionalmente marginados. El objetivo es conseguir un nivel alto de igualdad compatible con una mejor educación para todos. En España esto es más obvio, pues el país experimenta un incremento considerable de inmigrantes.
Lo que hay que entender es el impacto de las diferencias socioeconómicas de las familias y los niveles de desigualdad en cada país. PISA considera que "el estatus socioeconómico de un estudiante sigue siendo el predictor más potente y consistente de sus logros académicos" (p. 114). El nivel socioeconómico de la familia sigue siendo vital. La tabla 3 incluye el porcentaje de la varianza en ciencia (son los datos que existen) explicada por el nivel socioeconómico. PISA utiliza el "índice del estatus económico, social y cultural". Este índice explica alrededor del 12% de la varianza en los puntajes nacionales en ciencia. No parece una proporción muy alta. Las variaciones parecen un poco azarosas. Alemania presenta un porcentaje alto de varianza (19%), pero es más elevado en Rumanía (22%). Los países con puntajes altos en ciencia aparecen con porcentajes bajos de varianza debida a las diferencias socioeconómicas: Taiwán 11% y Corea del Sur 8%.
La varianza en España (9%) es la mitad que en Alemania (19%), y Francia tiene un 47% más de varianza que España. España, pues, se mantiene en un nivel medio-bajo de desigualdades socioeconómicas (y culturales) que es bastante satisfactorio y equilibrado.
"España, pues, se mantiene en un nivel medio-bajo de desigualdades socioeconómicas (y culturales) que es bastante satisfactorio y equilibrado"
Lo novedoso de esta tabla es que obtenemos los puntajes para la población autóctona (los nacionales de cada país) versus los jóvenes de familias inmigrantes.
Las diferencias son consistentes: los inmigrantes logran un puntaje de ciencia que es 43 puntos menos que los autóctonos, es decir, dos cursos académicos completos. Eso es mucho. La tabla incluye los países en que los inmigrantes sufren más o son más discriminados. Desde Mongolia con 111 puntos de diferencia (a favor claro de los estudiantes de quince años autóctonos) hasta 53 puntos en Bélgica. En la tabla aparece también España, que tiene una diferencia de 43 puntos entre autóctonos e inmigrantes. Esta diferencia española es exactamente la media de la OCDE. De nuevo España muestra diferencias entre inmigrantes y nacionales, pero la situación está equilibrada. Las diferencias mayores se observan en Mongolia, Corea del Sur y Filipinas, es decir, en oriente. Pero Taiwán, que es el primer país del mundo en puntuación de PISA en ciencia, solo tiene una diferencia de 55 puntos. La vecina Francia muestra una diferencia entre inmigrantes y nacionales de 57 puntos, es decir, bastante más que en España (que son 43 puntos), y cerca de tres cursos académicos. Llama la atención que Finlandia, que es modélica en educación escolar, mantiene grandes diferencias (de 88 puntos). Dar educación a los migrantes es una cualidad positiva del sistema educativo, aunque eso lleve a diferencias explícitas entre jóvenes inmigrantes (o de familias inmigrantes) y la población autóctona.
Tabla 3. Disparidades sociales en las puntuaciones de ciencia en PISA
(Países con las disparidades mayores).
Notas: Aquí se incluye una selección de los que tienen más de 50 puntos de diferencia (en la puntuación de ciencia) entre estudiantes inmigrantes y no inmigrantes. El porcentaje de la varianza explicada por diferencias socioeconómicas se mide con el "índice del estatus económico, social y cultural", conocido como ESCS.
El caso de BSJZ (Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang) en China —que no es representativo en absoluto de China— tiene un porcentaje de varianza de 9,7% y 54 puntos de diferencia entre población autóctona e inmigrante. La varianza mayor se observa en Zambia (con 37,8% de varianza debida a las desigualdades socioeconómicas de la población). Es significativa también la varianza de Luxemburgo (21,7%, pero con solo 21 puntos de diferencia en migrantes). El caso de España coincide casi exactamente con la media de la OCDE (lo que suele ser usual), pero España tiene una varianza un poco menor.
Las diferencias en contra de los inmigrantes se miden en puntos. Se calcula que cada 20 puntos equivalen a un curso académico completo. Así en España, y en la media de la OCDE, los 43 puntos de diferencia de los inmigrantes suponen dos cursos académicos completos de retraso. En Corea del Sur o en las Filipinas suponen cinco cursos académicos completos de retraso.
Hay unos pocos países donde los inmigrantes sacan mejores notas que los propios autóctonos: Hong Kong en China, Chipre, Tayikistán, Montenegro, el Reino Unido (en este caso no hay diferencias), Australia, Estados Unidos (con once puntos a favor de los inmigrantes e indocumentados), Brunéi, Uruguay y Ecuador.
Las chicas saben más
Las chicas se incorporan al sistema educativo y son ya mayoría en los países democráticos y avanzados. No queda claro si las mujeres estudian más, si son más curiosas y perseverantes (según los indicadores de PISA); o si es que los varones van fracasando más a todos los niveles educativos. En la Europa democrática y otros países avanzados (y democráticos) del mundo la mujer ya está más frecuentemente en el sistema educativo, saca mejores notas, suspende menos, fracasa menos, repite menos cursos, abandona menos los estudios… aunque al final obtiene trabajos menos remunerados, más a tiempo parcial y con menos poder profesional que los varones. Lo cierto es que las niñas y mujeres leen más que los niños y varones. En España los varones juegan más al fútbol, repiten cursos, suspenden, fracasan y algunos abandonan los estudios.
Según los informes PISA, la comprensión lectora es básica para todos los demás indicadores de excelencia. Incluso para matemáticas y las ciencias es necesario entender la pregunta o las hipótesis que se establecen.
En la tabla 4 se pueden observar las diferencias por puntos entre chicas versus chicos en las pruebas de lectura (o comprensión lectora). Salvo en el caso de Ruanda, en todos los demás países del mundo analizados por PISA las chicas (de quince años) obtienen puntuaciones más altas en comprensión lectora que los chicos de su misma edad. De media en la OCDE las chicas consiguen 30 puntos más que los chicos. Es decir, eso supone un año y medio escolar a la misma edad. España está cerca de este baremo con 26 puntos a favor de las chicas.
Tabla 4. Diferencias de género —chicas mejor que los chicos— en comprensión lectora
(Incluye solo los países por encima de la media de la OCDE).
Notas: Aquí hay una selección de países cuya diferencia a favor de las chicas supera la media de la OCDE (que es 30 puntos). En todos los países las chicas superan a los chicos en la puntuación de comprensión lectora. Se estima que cada 20 puntos equivalen a un curso académico completo. En España no hay diferencias por género en ciencia, pero sí 14 puntos a favor de los chicos en matemáticas.
"Salvo en el caso de Ruanda, en todos los demás países del mundo analizados por PISA las chicas (de quince años) obtienen puntuaciones más altas en comprensión lectora que los chicos de su misma edad"
La diferencia de puntos a favor de las chicas (versus los chicos) ordena la tabla de más a menos. Se observa así que la diferencia por género (a favor de las chicas) en Francia es mayor que en España (con 32 puntos), similar a Portugal (con 33 puntos de diferencia). En Grecia es ya de 46 puntos. Las diferencias entre países son pequeñas y equilibradas. Es posible que estas diferencias aumenten en el futuro y que contaminen incluso a los resultados de matemáticas, que tradicionalmente son más de chicos. En todos los países del mundo las puntuaciones en matemáticas de los chicos de quince años son mayores que las de las chicas.
Pero las diferencias de género son menores que en lectura: en la media de la OCDE se diferencian en 13 puntos (a favor de los chicos). En matemáticas en España la diferencia es similar a la media (de 14 puntos). En ciencia en España no hay diferencias entre los dos géneros; en la media de la OCDE ganan las chicas por un único punto. Pero sigue existiendo una cierta brecha de género, que va disminuyendo (la brecha).
La presencia de mujeres en PISA es un indicador que demuestra la progresiva asimilación de las minorías en los sistemas educativos. España es un buen ejemplo con unos indicadores muy positivos. Es la conjunción de ser un país democrático, feminista y con un Gobierno progresista.
Los nuevos demonios: 'bullying' e IA
El presente informe PISA 2025 concentra una cierta atención en fenómenos relativamente nuevos que influencian el conocimiento y la aplicabilidad a la realidad social en la educación de chicos y chicas de quince años, en los 91 países de la muestra. Entre ellos están el
bullying (o acoso escolar), la utilización del mundo digital, específicamente la IA (inteligencia artificial), y la preocupación por el entorno. El análisis está en la segunda parte del informe (que al parecer nadie ha leído).
A esto se añadirá un segundo volumen del informe PISA sobre el conocimiento y utilización del idioma inglés. Este segundo volumen no está todavía publicado.
"Entre ellos están el 'bullying' (o acoso escolar), la utilización del mundo digital, específicamente la IA (inteligencia artificial), y la preocupación por el entorno"
La expresión
bullying (la palabra, no la conducta) está de moda y se ha aceptado ya. Se refiere al acoso escolar generalmente por parte de otros escolares y amigos; dentro de la escuela o fuera de la escuela.
El cyberbullying se refiere al acoso que se realiza a través de los medios digitales, incluyendo internet y las redes sociales. No es tema central de los informes PISA, pero mantiene un interés creciente.
En la tabla 5 calculo los diferentes casos de
bullying para la media de la OCDE y para los seis países meridionales vecinos de España. Conviene siempre comparar a España con su entorno. En este caso se mide el acoso escolar con la frecuencia de "varias veces al mes". Hay que entender que es una respuesta directa del propio chico o chica, por lo que la fiabilidad del dato es una incógnita.
La proporción de bullying en la media de la OCDE alcanza al 20%, lo que es una cantidad estimable y preocupante: es la quinta parte del alumnado mundial. Este acoso es alto en Grecia (22%) y también en Marruecos (21%). En Francia (18%) es mayor que en España (solamente 14%). La tasa menor de acoso se produce en Italia (en esta muestra) con 11%, varias veces al mes. En Alemania el
bullying se eleva al 31% de los estudiantes. En el Reino Unido al 23%. Entre los porcentajes más bajos están los de Corea del Sur (13%) y Taiwán (con solo un 11% de
bullying total).
Tabla 5. Los estudiantes reconocen haber sufrido acoso al menos "varias veces al mes"
Notas: Aquí hay una selección de países de la Europa meridional para entender la situación comparativa de España. "Estudiantes" incluye tanto chicos como chicas. En Alemania el bullying se eleva al 31%; en el Reino Unido al 23%. En la ciudad de Macao (en China) sube al 25% y en la ciudad de Hong Kong (también China) supera el 22%. Entre los porcentajes más bajos, además de Italia (11%), están Corea del Sur (13%) y Taiwán (11%).
Los niveles graduales del bullying son los siguientes:
- Otros estudiantes se burlan de mí.
- Soy amenazado por otros estudiantes.
- Soy empujado o golpeado por otros estudiantes.
- Otros estudiantes difunden rumores desagradables sobre mí.
- Se publica online información sobre mí sin mi consentimiento.
El quinto es lo que se suele considerar como
cyberbullying. Afortunadamente el
cyberbullying a través de los canales digitales (internet, redes sociales, WhatsApp, X, Instagram, Facebook, etc.) se produce solamente sobre un 3% de los estudiantes. Pero aunque el
cyberbullying es un suceso poco frecuente, puede tener consecuencias más negativas. También suele producirse en combinación con otros niveles de acoso escolar.
Estos cinco niveles de bullying están asociados con puntajes más bajos en las pruebas de PISA. También están relacionados con dejar de ir a clase o a la escuela con más frecuencia y sin motivo claro.
La forma más frecuente de acoso escolar es que "otros estudiantes se burlan de mí", con una prevalencia del 14%. Un poco menos usuales son los estudiantes que sufren rumores desagradables sobre ellos, cuya proporción alcanza el 9%. La distribución del acoso es muy favorable a Italia. Este país debe tener algún secreto para lograr tasas de
bullying tan bajas. La situación en España es buena.
Si comparamos con la vecina Francia, España tiene menos casos de acoso en todas sus modalidades. En Francia un 14% de estudiantes admiten que otros estudiantes se burlan de ellos. En Grecia son el 16%. Pero curiosamente la tasa más baja es en Marruecos, con solo 8% de estudiantes burlados. Pero en todos los demás casos en Marruecos los estudiantes sufren bastante más acoso. Quizás es que burlarse unos de otros (unas de otras) no se considera como acoso en Marruecos, o es que está normalizado.
"La forma más frecuente de acoso escolar es que «otros estudiantes se burlan de mí», con una prevalencia del 14%"
España tiene un nivel medio de
bullying, incluso bajo. No parece preocupante. En partes de China el acoso es incluso del doble. Existe el acoso de los compañeros, pero es mucho peor el acoso institucional.
En los países no democráticos el acoso del Gobierno, las autoridades del centro educativo o de las propias familias puede ser enorme. Desgraciadamente el informe PISA no llega a medir esto. No se pueden conseguir niveles de excelencia y calidad en la educación, ni desarrollar un "pensamiento crítico" (que es el objetivo primordial de un buen sistema educativo), en un régimen autocrático y totalitario. En el futuro PISA debería introducir el indicador de régimen político del país en sus análisis. Una escuela que oculta la verdad, disfraza la historia de su propio país y sociedad, no deja hablar ni criticar y mantiene una obediencia férrea no puede considerarse —en absoluto— de excelencia. Además las puntuaciones de algunos países autocráticos no son creíbles (como las de China) y es posible que estén manipuladas al menos en la muestra real de estudiantes, e incluso en las contestaciones a las cuatro pruebas.
La explicación de que la bajada generalizada de puntuaciones en PISA se debe a que los estudiantes contemporáneos quinceañeros son perezosos y están idiotizados por el mundo digital y la IA es una típica explicación del tipo de
blaming the victim (echar la culpa a la víctima).
La bajada de puntos —no excesiva pero sí generalizada en el mundo— se debe seguramente a que el sistema educativo es más inclusivo cada año que pasa. Las escuelas han incorporado a minorías, chicos que antes no estudiaban o ya habían abandonado los estudios a los quince años y que habían repetido varios cursos sin progreso aparente. Ahora las escuelas inclusivas de todo el mundo incorporan a
hijos de familias vulnerables, pobres, marginadas, con salarios e ingresos mínimos, muchas familias divorciadas o con un solo padre o madre (más bien madre), con maternidades adolescentes y sobre todo inmigrantes.
Los inmigrantes mantienen un retraso de 43 puntos en la variable ciencia de PISA. Los 43 puntos medidos por PISA suponen
dos años de retraso en los estudios. España, por ejemplo, ha incrementado sensiblemente la proporción de inmigrantes en las escuelas, hasta uno de cada cinco estudiantes. Pero esos chicos y chicas de quince años, aunque bajan la media de las puntuaciones, suponen un gran éxito social. Para una familia vulnerable, pobre o inmigrante la única salvación para sus hijos e hijas (lo dice expresamente PISA en el informe) es que consigan "estudiar en una escuela pública bien organizada, y tengan una maestra de gran calidad".
Por eso se recomienda, en el informe PISA, que los mejores profesores vayan a trabajar a las escuelas más problemáticas o con proporciones más altas de estudiantes vulnerables. Algo que ilustra —para Italia por lo menos— el relato autobiográfico de Elena Ferrante (pseudónimo), en
La amiga estupenda.
Hay que resaltar que las chicas (las mujeres en general) están suponiendo un gran avance en los sistemas educativos. Hasta el punto de que hay ya más mujeres que varones en la universidad. En lectura —que es la base fundamental de la calidad de los estudios según PISA— las chicas, en los países de la OCDE, sistemáticamente obtienen mejores notas que los chicos.
De media ellas superan a ellos en 30 puntos, lo que representa un año y medio de estudios de diferencia. En España son 26 puntos. Pero en Finlandia (que suele considerarse como un modelo educativo) es ya de 46 puntos, es decir, más de dos años de ventaja para las chicas sobre los chicos. El cambio en el sistema educativo y la excelencia de la educación puede venir cada vez más a través de las niñas-chicas-y-mujeres.
"El cambio en el sistema educativo y la excelencia de la educación puede venir cada vez más a través de las niñas-chicas-y-mujeres"
Queda pendiente en España crear un sistema público de escuela universal, laico y democrático (como en la vecina Francia). Quizás el obstáculo mayor a una mejora sensible es
superar el sistema dicotómico de colegios privados o concertados (de pago) —la mayoría católicos— para familias pudientes, y de escuelas públicas gratuitas para las clases bajas y los inmigrantes. Pero no es fácil de lograr, pues el proceso de privatización de la educación en España sigue aumentando. Ese es otro tema a analizar.
No hay que ser perezosos, sino perseverantes. El esfuerzo enorme de PISA (y de la OCDE) por ofrecernos estos datos comparativos supone un avance social enorme. Además es muy costoso en tiempo y recursos. Quedan todavía aspectos por mejorar en el sistema educativo.
Hay que evitar que dos comunidades autónomas en España (Catalunya y Murcia) no realicen bien su labor en PISA. Hay que evitar que algunos países mientan o maquillen los resultados; o dejen a los estudiantes peores encerrados en su casa el día de las pruebas de PISA. Pero sobre todo hay que lograr que los informes PISA sean leídos y analizados con minuciosidad, sin saltar inmediatamente a conclusiones equivocadas y sesgadas, generalmente por ignorancia o por razones políticas y de crispación social. PISA aconseja a los estudiantes evitar la lectura precipitada (
hasty reading). Eso se lo recomiendo yo, sobre todo, a los políticos y sus políticas (
sic). En educación España no supone un desastre ni un naufragio. Estamos creando un sistema moderno de educación, que al mismo tiempo es inclusivo de nuestros inmigrantes y minorías, y con una orientación francamente feminista. Enhorabuena. Como afirma PISA, "change is possible".
"Estamos creando un sistema moderno de educación, que al mismo tiempo es inclusivo de nuestros inmigrantes y minorías, y con una orientación francamente feminista"
Termino ya. Gracias por leer hasta aquí y por mirar con detenimiento los datos de las tablas. Hay algo más que debemos reconocer.
Es la dedicación e inteligencia de Andreas Schleicher, director for Education and Skills, en la OCDE en París. Ha dedicado tres décadas de su vida al menos (¡toda una vida!) a echar adelante PISA y sus informes. El equipo investigador en la OCDE —con quien yo he trabajado varios meses en París— es de enorme calidad y humanidad. A menudo en la ciencia debemos los adelantos a personas concretas. En ese sentido debemos dar las mejores gracias a Schleicher y a todo su equipo.