

"Esa selección federal, multicultural, plural y diversa, resulta que se ha erigido en campeona vigente del fútbol global, el deporte más exitoso y globalizado, tanto femenino como masculino"La camiseta de la selección española, esa selección federal, multicultural, plural y diversa, resulta que se ha erigido en campeona vigente del fútbol global, el deporte más exitoso y globalizado, tanto femenino como masculino. Y campeón europeo sub-19, también femenino y masculino. Y no podemos decir que no lo viéramos venir, porque el éxito no es nuevo y ha sido de cocción lenta. A diferencia de nuestras infraestructuras, es una España muy poco radial, donde la periferia no solo está bien representada, sino que comparte la voz cantante. En ambas hay una sólida presencia de deportistas de familias inmigrantes, o que comparten varias nacionalidades, y no especialmente de origen latinoamericano (esos que el estereotipo dice que son más fáciles de integrar por la lengua y la religión). Y también hay futbolistas emigrantes, que han ido a mejorar fuera de España y que, gracias a una institución (la regla de pertenencia a una sola selección), pueden devolver todo lo que aprenden compitiendo fuera, a su país de origen (o al país que eligen representar). Y que gracias a las instituciones de la Unión Europea y al sector donde trabajan, están menos discriminados que sus ancestros españoles que iban a Alemania o a Suiza. Y también hay jugadores como Oyarzábal, que no migran, sino que ejercen su derecho a quedarse (y también a no tatuarse, ni a gritar, ni a dar la nota).
"La España por la que vinieron a luchar George Orwell, Willy Brandt o Albert Hirschman, no se ha hecho todavía realidad, pero se intuye entre ese grupo multirracial, multilingüe, trabajador y brillante"En Europa el fútbol moderno tiene su mejor ecosistema: un mercado grande combinado con gobiernos a todos los niveles e instituciones reguladoras, desde la sentencia Bosman hasta las reglas de pertenencia a una selección nacional. La España por la que vinieron a luchar George Orwell, Willy Brandt o Albert Hirschman, no se ha hecho todavía realidad, pero se intuye entre ese grupo multirracial, multilingüe, trabajador y brillante. La España de la Institución Libre de Enseñanza que albergó a Dalí y Lorca, esa combinación de arte y método, ha paseado también su espíritu por los estadios de Norteamérica, igual que Juan Diego Botto, ese español de origen argentino, la pasea por nuestros teatros.
"La España libre, igualitaria, plural y diversa es posible. Pero no es automática"España es un caso de éxito no solo en fútbol, también en gastronomía, esperanza de vida y libertad. Pero no la libertad de que los ricos hagan lo que quieran, sino la libertad de que cada niña o niño de cualquier barrio (como Rocafonda, el barrio de Lamine Yamal) o pueblo (como Don Benito, el pueblo de Pedro Porro) de España pueda hacer realidad sus sueños, educarse y tener todos los medios para llegar a prosperar. Sería ideal si, además de campos de fútbol, pudieran tener mejores escuelas. Libertad es compartir para prosperar y prosperar para compartir.

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