Martes, 28 de julio de 2026
AMÉRICA LATINA

Lula reactiva la maquinaria diplomática de Brasil

"Hoy Brasil es uno de los Estados que más apuesta a la diplomacia como medio de integración al mundo", afirma el analista de Geopolítica Facundo Fredes. La estrategia de Lula da Silva para expandir su liderazgo regional ha incluido un reciente acuerdo con Reino Unido, que impulsará la adhesión de Brasil al Consejo de Seguridad de la ONU, o el acuerdo con Mercosur. En definitiva, el país "cuenta no solo con su potencial económico, sino también con una impronta propia y un legado diplomático".

Facundo Fredes Facundo Fredes 22 de mayo de 2026
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El presidente Lula da Silva, junto a la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen  | Presidencia de Brasil / Ricardo Stuckert
El presidente Lula da Silva, junto a la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen | Presidencia de Brasil / Ricardo Stuckert
A fines de marzo de 2026, Brasil y el Reino Unido anunciaron la firma de su Asociación Estratégica 2026-2030. En un movimiento que tomó por sorpresa a varios actores de la región, el Ministerio de Asuntos Exteriores brasileño (también conocido como Itamaraty) volvió a tomar la delantera, consolidándose como un jugador de peso con impronta propia, capaz de ofrecer sus capacidades al mundo.

"Con una agenda que parece ir a contramano del debate actual del mundo, el texto combina alineamientos en organismos internacionales, compromisos a nivel global e intercambios concretos en defensa y economía"
El documento oficial hace referencia a los más de doscientos años de vínculo histórico entre ambos Estados y resalta las coincidencias en sus visiones sobre temas globales como el derecho internacional, el multilateralismo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Con una agenda que parece ir a contramano del debate actual del mundo, el texto combina alineamientos en organismos internacionales, compromisos a nivel global e intercambios concretos en defensa y economía.

Créditos, defensa y el asiento en la ONU: los pilares de la asociación

El acuerdo eleva la relación bilateral a la categoría de Asociación Estratégica, con el objetivo de reflejar un vínculo más ambicioso y de largo plazo. Entre sus pilares, el apartado de Diálogo Político y Cooperación Internacional destaca un triunfo histórico para la diplomacia brasileña: el Reino Unido no solo se compromete a promover una ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU, sino que respalda formalmente la aspiración de Brasil de convertirse en miembro permanente del organismo.

Asimismo, ambas naciones se comprometen a cooperar en la regulación de áreas críticas y polémicas como la inteligencia artificial (IA), la ciberseguridad y el espacio. En una apuesta declarada por el desarme, el documento reafirma la importancia del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, un punto sensible en un contexto de crecientes tensiones entre potencias nucleares e incertidumbre en Oriente Medio.

En materia económica, el tratado rompe con la tónica proteccionista del comercio mundial actual. Mientras las grandes economías se cierran tras barreras arancelarias, esta asociación reafirma los compromisos ante la OMC y promueve el comercio libre. Aquí, uno de los grandes triunfos de Itamaraty es la línea de créditos garantizados de 5.400 millones de libras esterlinas. Este financiamiento representa una oportunidad para Brasil de acceder al capital necesario para modernizar su infraestructura y tecnología, mientras que Londres renueva su papel como financista en la región.

"La renovada cercanía militar entre el principal socio del Mercosur y la Corona británica es vista con cautela desde Buenos Aires"
Uno de los aspectos más rutilantes es el apartado de Seguridad y Defensa. El acuerdo busca profundizar la asociación industrial y la transferencia tecnológica, pero va más allá: plantea la realización de ejercicios militares conjuntos, la formación en defensa y el desarrollo de doctrina compartida. Este acercamiento ha generado revuelo en la Argentina, dado el conflicto histórico por las islas Malvinas y la Antártida con el Reino Unido. La renovada cercanía militar entre el principal socio del Mercosur y la Corona británica es vista con cautela desde Buenos Aires ante el temor de que Brasil debilite su apoyo al reclamo diplomático argentino.


Finalmente, la asociación contempla objetivos ambiciosos en materia de desarrollo sostenible y gobernanza climática. Pone el eje en la transición a economías con bajas emisiones de carbono, el combate a la deforestación y la transición a energías limpias. Al mismo tiempo, ambas partes se comprometen a cumplir los términos de la Agenda 2030 y sus ODS, promoviendo el financiamiento climático y las transferencias tecnológicas. Se trata de ítems en los que Brasil tiene mucho para aportar, ya que cuenta con una formidable biodiversidad, una matriz energética limpia y se encuentra en la frontera del conocimiento en temas como bioeconomía, agricultura de baja emisión y biocombustibles.

Multilateralismo y protagonismo: la reconfiguración de la política exterior brasileña

El pacto con el Reino Unido se inscribe como un hito más en un hilo de reconfiguración profunda de la política exterior brasileña. Desde su retorno al poder, el Gobierno de Lula da Silva ha hecho de la diplomacia una insignia de su gestión. Con un perfil netamente orientado hacia el multilateralismo, Brasil no solo pretende expandir sus alianzas en términos comerciales, sino también hacer valer su potencial y ocupar un rol protagónico en los foros internacionales.

"Hoy Brasil es uno de los Estados que más apuesta a la diplomacia como medio de integración al mundo"
La postura internacional actual del Planalto ha sido clara: los grandes desafíos globales que atañen a la humanidad —como el cambio climático, la seguridad alimentaria o la reforma de la gobernanza financiera— solo se pueden resolver mediante el diálogo y la cooperación. De este diagnóstico surge el interés por revitalizar los espacios donde Brasil tiene voz propia. A pesar del debilitamiento actual de la ONU, Brasilia reafirma los objetivos de la Agenda 2030, participa activamente en los BRICS y, a nivel regional, ha intentado reavivar la CELAC y el Mercosur como canales de diálogo predilectos con sus vecinos. Ya sea por convicción o como contraposición al relativo aislamiento que sufrió el país en los años de Bolsonaro, hoy Brasil es uno de los Estados que más apuesta a la diplomacia como medio de integración al mundo.


Al mismo tiempo, esta política se complementa con acuerdos comerciales y políticos con Estados y bloques de todo el planeta. El acercamiento a Londres se produce como respuesta al fallido intento de cerrar el acuerdo UE-Mercosur en enero, instancia en la que Brasil motorizó toda su fuerza diplomática para intentar rubricar la alianza en Foz de Iguazú. En paralelo, el Planalto revitalizó el foro IBSA —que comparte con India y Sudáfrica— y selló acuerdos comerciales y de financiamiento con Francia, Japón, Arabia Saudita y Egipto, entre otros.

Esta es una política que, desde las cercanías del despacho presidencial, califican como altiva y activa. El término altiva remite a la defensa del interés nacional y al rechazo de los alineamientos automáticos. Bajo este encuadre se entiende la capacidad de Brasil para acordar con Estados Unidos —pese a los encontronazos con Trump— o su reticencia a formar parte formal de la Iniciativa de la Franja y la Seda, a pesar de tener a China como su principal socio comercial. Del mismo modo, este enfoque defiende la soberanía estatal; prueba de ello han sido los conflictos jurisdiccionales con la red social X o la defensa del sistema Pix frente a los intereses de las procesadoras de pago transnacionales.

"El no alineamiento está lejos de traducirse en una neutralidad pasiva; por el contrario, se convierte en una búsqueda constante de consenso"
Por su parte, el término activa hace referencia al carácter propositivo de la política exterior brasileña. El no alineamiento está lejos de traducirse en una neutralidad pasiva; por el contrario, se convierte en una búsqueda constante de consenso. De allí nace el compromiso con las reformas en la ONU, la ampliación de los BRICS y el impulso de agendas globales como la transición verde, la lucha contra el hambre y la cooperación sur-sur.


Bajo la premisa de un mundo multipolar, Brasil busca su lugar en el escenario mundial. Para ello, cuenta no solo con su potencial económico, sino también con una impronta propia y un legado diplomático. El tiempo dirá si la apuesta por la cooperación, en tiempos de confrontación y aranceles, fue la opción correcta.
Facundo Fredes
Facundo Fredes
Economista especializado en Geopolítica y Defensa
Participación