Viernes, 31 de julio de 2026
CRIPTOMONEDAS

Bitcoin se desploma y estas son las razones por las que lo hace

"Un auténtico baño de sangre": así define el doctor en Economía Aplicada David Tercero Lucas la reciente caída de Bitcoin. La criptomoneda por excelencia ha perdido más de 60.000 dólares, afectada por cambios en los perfiles de los inversores: los grandes fondos e inversores institucionales se interesan ahora más por estas alternativas, lo que las hace más vulnerables a 'shocks' externos. Según Tercero Lucas, "estamos ante un 'criptoinvierno' con matices".

David Tercero Lucas David Tercero Lucas 13 de febrero de 2026
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Bitcoin es, junto a otras como Ethereum, una de las criptomonedas más importantes. | Unsplash / Erling Løken Andersen
Bitcoin es, junto a otras como Ethereum, una de las criptomonedas más importantes. | Unsplash / Erling Løken Andersen
"Los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo del que tú puedes permanecer solvente". - John Maynard Keynes.

En las últimas semanas, el mercado de criptomonedas ha vivido un auténtico baño de sangre. Se ha producido una corrección severa que ha borrado gran parte —o prácticamente su totalidad— de las ganancias acumuladas tras el máximo histórico alcanzado a principios de octubre de 2025. Bitcoin, que llegó a superar los 125.000 dólares, ha caído por debajo de los 65.000 en cuestión de meses, acumulando una pérdida superior al 25% en lo que va de año y más del 40% desde su máximo (ATH, por sus siglas en inglés). La magnitud del ajuste ha reavivado una pregunta conocida: ¿estamos ante un nuevo criptoinvierno?

La respuesta es sí, aunque con matices. El episodio presenta diferencias estructurales respecto a los ciclos bajistas anteriores y revela hasta qué punto el ecosistema cripto ha cambiado en los últimos años. No se trata simplemente de una repetición de 2018 o 2022. El contexto, los actores y los mecanismos de transmisión del shock parecen ser distintos.

De las crisis internas a los ajustes macrofinancieros

Los grandes desplomes previos del mercado cripto estuvieron vinculados a fallos internos. En 2018, el estallido de la burbuja de las ICO dejó al descubierto proyectos sin viabilidad real, financiados por una euforia especulativa sin precedentes. En 2022, el colapso de Terra/Luna y, ulteriormente, las quiebras de Celsius, Three Arrows Capital y finalmente FTX, generaron una crisis de confianza sistémica. El detonante podría considerarse "endógeno": malas prácticas, opacidad y estructuras financieras insostenibles.

"En otras palabras, el precio de Bitcoin no se ha hundido por «sismos internos» inherentes al ecosistema cripto, sino por formar parte de un ajuste general de activos de riesgo"
El episodio actual, en cambio, no ha comenzado con un gran fraude (conocido) ni con la quiebra de un actor dominante del sector. Aunque han surgido tensiones —como la suspensión de retiradas en plataformas específicas o la hipótesis de pérdidas significativas en
hedge funds asiáticos—, el origen de la caída parece estar más relacionado con factores financieros globales que con un escándalo interno. Las ventas masivas coinciden con salidas relevantes de fondos cotizados en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés) de Bitcoin en Estados Unidos, liquidaciones de posiciones apalancadas y un entorno más amplio de volatilidad en mercados tecnológicos y materias primas. En otras palabras, el precio de Bitcoin no se ha hundido por "sismos internos" inherentes al ecosistema cripto, sino por formar parte de un ajuste general de activos de riesgo.

La institucionalización como punto de inflexión

Uno de los cambios más relevantes respecto a ciclos anteriores es la presencia decisiva de inversores institucionales. En los últimos años, la aprobación y expansión de ETF en Estados Unidos permitió una entrada masiva de capital gestionado profesionalmente. Fondos, aseguradoras y gestores de patrimonio incorporaron exposición a Bitcoin dentro de carteras diversificadas. Dicho proceso tuvo dos efectos simultáneos. Por un lado, legitimó el activo y facilitó que alcanzara nuevos máximos históricos. Por otro, lo integró plenamente en la lógica de los mercados financieros tradicionales. Cuando el sentimiento cambió y comenzaron las salidas de capitales, los ETF registraron miles de millones de dólares en reembolsos. Tales flujos de salida ejercieron presión directa sobre el precio.

A diferencia del inversor minorista, que puede mantener posiciones por convicción ideológica o por expectativa de recuperación futura, los gestores institucionales operan bajo reglas estrictas de gestión de riesgo. Si aumenta la volatilidad o si otras oportunidades ofrecen mejor perfil rentabilidad-riesgo, reducen exposición, un comportamiento que tiende a ser más coordinado y cuantitativamente más contundente.

Apalancamiento y efectos en cascada

Otro elemento central en la dinámica reciente ha sido el apalancamiento. Parte del mercado institucional (aunque no su totalidad) no solo compró Bitcoin, sino que utilizó derivados —opciones y futuros— para amplificar posiciones. Se ha sugerido incluso que algunos fondos financiaron apuestas mediante estrategias como el yen carry trade, aprovechando diferenciales de tipos de interés.

"Ahora, el mercado cripto está más interconectado con instrumentos financieros sofisticados, lo que amplifica la velocidad de los movimientos"
Cuando el precio comenzó a descender, las pérdidas en posiciones apalancadas desencadenaron
margin calls. Las margin calls obligan a vender activos para cubrir garantías, generando nuevas caídas. Este mecanismo produce lo que en mercados financieros se conoce como "espiral de desapalancamiento": la caída alimenta nuevas ventas, que a su vez provocan más caídas. En ciclos anteriores, el apalancamiento también existía, pero el peso de estructuras institucionales complejas era menor. Ahora, el mercado cripto está más interconectado con instrumentos financieros sofisticados, lo que amplifica la velocidad de los movimientos.

En palabras llanas: el apalancamiento amplifica movimientos. Una posición apalancada equivale a una exposición económica superior al capital invertido. En fases de subida, esto acelera el rally; en fases de bajada, acelera el desplome.

Cambios en el comportamiento de los inversores, madurez y nuevas vulnerabilidades

El perfil del inversor dominante ha cambiado. En 2017, el entusiasmo minorista era visible en redes sociales y foros especializados. El discurso ideológico —descentralización, rechazo del sistema bancario tradicional, "hodl" (mantener la posición pase lo que pase) como estrategia de resistencia— desempeñaba un papel importante, aunque desde 2019 ese entusiasmo es mucho menos visible. En el ciclo actual, aunque el inversor minorista sigue presente, el comportamiento agregado parece más influido por flujos estructurados que por pánico emocional. Las ventas masivas han estado asociadas a salidas de ETF y ajustes de cartera, no necesariamente a una pérdida total de fe en la tecnología. Aunque parezca lo contrario, esto no implica necesariamente mayor estabilidad. Los mercados institucionales también presentan comportamientos gregarios. Cuando varios fondos reducen exposición simultáneamente, el impacto en precios puede ser severo. La diferencia es que el motor de la caída es más técnico que ideológico.

"Bitcoin ya no es un activo marginal dominado exclusivamente por especuladores o entusiastas tecnológicos. Ha comenzado a formar parte de carteras institucionales y está sujeto a dinámicas globales de liquidez"
El actual criptoinvierno puede interpretarse como una señal de madurez del mercado. Bitcoin ya no es un activo marginal dominado exclusivamente por especuladores o entusiastas tecnológicos. Ha comenzado a formar parte de carteras institucionales y está sujeto a dinámicas globales de liquidez. Pero esa madurez conlleva nuevas vulnerabilidades. La integración financiera implica exposición a ciclos de crédito, decisiones de política monetaria y movimientos coordinados de grandes inversores. El mercado es más profundo, pero también más sensible a
shocks sistémicos.

Reflexiones finales

El desplome reciente no parece ser el resultado de un (aparente) fraude masivo ni de un colapso estructural interno. Es, más bien, la manifestación de un mercado que ha cambiado de naturaleza. Bitcoin se comporta cada vez más como un activo financiero global, influido por flujos institucionales, estrategias de apalancamiento y condiciones macroeconómicas. Este cambio, aunque no elimina la volatilidad, termina por transformarla. 

Este criptoinvierno no es simplemente una repetición de episodios pasados, sino una señal de que el ecosistema ha entrado en una nueva fase. Una fase en la que la narrativa ideológica o especulativa pesa menos que la dinámica de los flujos de capitales, y en la que la estabilidad dependerá tanto de la evolución tecnológica como de las condiciones financieras globales. Si algo demuestra este episodio es que la institucionalización no garantiza inmunidad frente a las caídas. Garantiza, eso sí, que cuando estas ocurren, su impacto sea más amplio, más rápido y más conectado con el resto del sistema financiero internacional.
David Tercero Lucas
David Tercero Lucas
Doctor en Economía Aplicada por la Universitat Autònoma de Barcelona.
Especializado en monedas digitales, política monetaria y sistemas de pagos. Ha realizado estancias de investigación en la división de Economía Internacional del Banco Central Europeo y en el Banco Central de Reserva del Perú, y también trabajó como asesor técnico en el Banco de Pagos Internacionales (Basilea). Actualmente es profesor en la Universidad Pontificia Comillas (ICADE). Sus investigaciones han sido publicadas en Journal of Financial Stability, European Journal of Political Economy y Journal of International Money and Finance (entre otros), y han recibido cobertura en medios internacionales de referencia como Financial Times y The Economist.
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