Martes, 28 de julio de 2026
REDES SOCIALES

Óscar Puente, el ariete del Gobierno en X

Una de las figuras políticas más controvertidas en redes sociales es la de Óscar Puente. El ministro socialista con más seguidores se pone bajo la lupa de la experta en periodismo político Laura Teruel, quien lo analiza como alguien que "convierte X en un ring dialéctico" para "confrontar y evidenciar incoherencias de la derecha". Teruel ve en Puente un perfil de político que triunfa a la hora de "capitalizar el interés de la audiencia en tiempos de economía de la atención".

Laura Teruel Rodríguez Laura Teruel Rodríguez 24 de septiembre de 2025
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Óscar Puente durante una rueda de prensa del Consejo de Ministros. | Pool Moncloa / Jose Manuel Álvarez
Óscar Puente durante una rueda de prensa del Consejo de Ministros. | Pool Moncloa / Jose Manuel Álvarez
Cuando en septiembre de 2023 Óscar Puente subió a la tribuna para dar la réplica a Alberto Núñez Feijóo en su investidura fallida por parte del Grupo Parlamentario Socialista, se tensó el ambiente en el Congreso de los Diputados. El tono combativo y mordaz del que fuera alcalde de Valladolid era marca de la casa, pero pilló desprevenidos a quienes no le conocían. Aunque había vencido en votos en las elecciones municipales en su ciudad, un pacto entre PP y Vox le despojó de la alcaldía; por ello empezó su respuesta dirigiéndose al líder popular, con sorna, de "de ganador a ganador". Su posterior nombramiento como ministro auguraba un estilo comunicativo personal e inédito, especialmente en redes.

Puente es, después de Pedro Sánchez (dos millones) y Yolanda Díaz (629.000), el ministro con más seguidores en X (276.400). El responsable de la cartera de Transportes y Movilidad Sostenible imprimió, desde el primer momento, su sello a la gestión de su perfil. No ha creado un personaje para redes sociales: su narrativa digital es coherente con la personal. Se mueve sobre la base de su intuición y lo gestiona él. Directo y claro para algunos, irrespetuoso y vulgar para otros, no deja indiferente a nadie. No quiere pasar desapercibido. Y, ¿no es acaso lo que se busca cuando se comunica la política? Frente a la institucionalidad dominante en sus colegas de gabinete, su actividad merece un análisis en cuatro aspectos clave.

Cuerpo a cuerpo y al ataque

Óscar Puente no solo no rehúye una polémica, sino que la busca. Lanza invectivas a otros líderes políticos y convierte X en un ring dialéctico. Tradicionalmente, el Ejecutivo usaba la red con una finalidad más institucional o pedagógica, para difundir su acción de gobierno sin mirar a la oposición. Incluso los líderes de Unidas Podemos, conocidos por su actividad intensa y provocadora, suavizaron su tono durante su paso por el Consejo de Ministros. Puente, en cambio, ejerce de ariete del Gobierno y del PSOE y aprovecha la red para confrontar y evidenciar incoherencias de la derecha.
 
"Puente no teme decir en voz alta lo que sus votantes piensan, con sus mismas palabras, y alimentar su argumentario, algo que antes quizá solo hacía Rufián en la izquierda"
Las críticas de los políticos y medios conservadores al Ejecutivo encuentran pocas respuestas tan visibles como las suyas. Puente no teme decir en voz alta lo que sus votantes piensan, con sus mismas palabras, y alimentar el argumentario de la izquierda como, hasta ahora, solo hacían en redes líderes como
Gabriel Rufián. Es infrecuente asumir ese rol desde el Consejo de Ministros.

En esta línea, recurre a la ironía para recordar a Núñez Feijóo, cuando declara que siempre se ha rodeado de gente íntegra y honesta, su amistad con Marcial Dorado. Habla de medios de comunicación que ocultan los problemas de gestión en las autonomías gobernadas por el PP y se pliegan, fundamentalmente, a Isabel Díaz Ayuso. Aprovecha la oportunidad que le brinda precisamente la presidenta madrileña para exponer algunas declaraciones que parecen ser fuego amigo contra su propio líder. Señala a periodistas que considera tendenciosos y verifica informaciones periodísticas sobre él que considera inciertas.

Su denuncia contra Noelia Núñez —prometedora vicesecretaria nacional del PP por falsear flagrantemente su currículum terminó con la dimisión de la dirigente.
En esa crítica cáustica recurre al humor, a argumentos fáciles que rozan la descalificación personal —sobre el aspecto de Abascal— y a un lenguaje coloquial que llega al insulto. Algunos de sus contenidos más crispados contra políticos de derecha alimentan la polarización afectiva. A su vez, cabe señalar que probablemente sea el ministro que más hate (odio) reciba.

Dominio de las narrativas de X

Puente no es nativo digital, pero aprendió a manejar las redes en su etapa en el Ayuntamiento de Valladolid y ha interiorizado sus códigos. Utiliza recursos audiovisuales efectistas para señalar incongruencias —Moreno Bonilla rechazando la quita de la deuda— y recurre a memes para censurar las ideas de Donald Trump. En este sentido, tampoco esquiva la política internacional. Su posicionamiento sobre Netanyahu o Javier Milei queda claro en la red.

Institucionalidad

No todo es confrontación. Hay espacio para reivindicar los logros del Ejecutivo progresista y de su ministerio en el perfil de Puente. Durante la DANA de Valencia, el ministro se dedicó a mostrar los daños que habían sufrido las infraestructuras y cómo trabajaron los servicios públicos sin descanso para repararlas. Compartía los resultados y expresaba su agradecimiento a las personas que intervinieron en la reconstrucción.

"Estos tuits institucionales, así como algunos más personales como el que compartió por el del nacimiento de su hijo, logran menos interacción, pero transmiten una imagen positiva"
Este tipo de
mensaje institucional e informativo es muy frecuente en la cuenta de Óscar Puente, aunque pase desapercibido entre sus contenidos más mordaces o agresivos. Estos tuits institucionales —y los más personales como el que compartió por el del nacimiento de su hijo— logran menos interacción, pero transmiten una imagen positiva y cercana.

Puente responde

A diferencia de la mayoría de líderes, concibe la red como espacio de diálogo. Responde dudas ciudadanas sobre infraestructuras, plazos y obras, incluso si las preguntas no llegan en tono amable. Eso sí: también bloquea, algo que se ha criticado desde la prensa. En cualquier caso, es una rara avis entre ministros, que suelen limitarse a lanzar mensajes unidireccionales.

Analizando esta singularidad tuitera, cabe recordar que Pedro Sánchez le aconsejó delegar sus redes a un community manager; entre aplausos y sonrisas, Puente le respondió que no lo haría. Solo podemos imaginar la difícil tarea del director de comunicación del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible cada vez que el dedo tuitero de Puente se desboca.
 
"Hay quienes aplauden a Puente por ser un político que combate el sesgo conservador y la ofensiva de ultraderecha, otros le afean que haga oposición estando en el Gobierno o que no dote a su perfil institucional de seriedad"
Óscar Puente tiene un lenguaje que pisa el suelo —y la calle— en lugar de elevarse en solemnidad. Quienes aplauden la frontalidad de la comunicación del vallisoletano, encuentran en él a un político que combate el sesgo conservador y la ofensiva de ultraderecha que prolifera en las redes con ironía, datos o
bajando al barro. Quienes le critican, le afean que haga oposición estando en el Gobierno, que no dote a su perfil institucional de la seriedad y neutralidad que merece y que invierta demasiado tiempo en X, en un tono demasiado coloquial en ocasiones.

Capitalizar el interés de la audiencia en tiempos de economía de la atención es lo que persiguen los estrategas políticos y Puente lo consigue. Con Sumar intentando mantenerse como partido político y Podemos en oposición a todo, solo ERC y Bildu sostienen al gobierno desde la izquierda con estabilidad. Líderes muy reconocibles de la izquierda española de hace unos años han ido dejando la actividad parlamentaria —y tuitera— y, enfrente, el Partido Popular y Vox mantienen sus voces críticas. En este escenario de oportunidad a Óscar Puente no le tiembla el pulso en su perfil tuitero. Consciente de que en tiempos de polarización no bastan los datos, él cuenta el relato con sello personal y lenguaje directo. Para que pueda ser compartido, literalmente, en un debate en la barra de un bar. El reto será comprobar electoralmente si ese estilo, eficaz en la red, también suma a él y al Gobierno fuera de ella.
Laura Teruel Rodríguez
Laura Teruel Rodríguez
Profesora Departamento de Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga
Doctora en Periodismo y Máster en Política y Democracia por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED, está especializada en periodismo político y también analiza el panorama del periodismo español contemporáneo y la representación de los estereotipos de género en la prensa europea y latinoamericana.   Ha participado en varios proyectos de investigación, entre ellos tres nacionales con investigadores de diversas universidades españolas. Ha realizado estancias de investigación en Argentina, Noruega y, la más reciente, en London School of Economics, Londres.
Participación