Miércoles, 5 de agosto de 2026
ENCUESTA

La politización de las crisis es también cosa de la ciudadanía

En tiempos de crisis solemos acusar a los políticos de "politizar" la gestión. Sin embargo, una encuesta en España durante la pandemia revela que muchos ciudadanos también filtran su evaluación a través de lentes partidistas, incluso cambiando sus preferencias sobre centralización o descentralización según gobierne su partido. "La politización, por tanto, no es solo cosa de las élites: también implica responsabilidades ciudadanas" afirman los autores de este análisis.

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Centro de mando para el incendio originado en San Bartolomé de Pinares. | Rafael Bastante / Europa Press / ContactoPhoto
Centro de mando para el incendio originado en San Bartolomé de Pinares. | Rafael Bastante / Europa Press / ContactoPhoto
En crisis, la ciudadanía suele culpar a los políticos por politizar la gestión de la emergencia. Pero, ¿y si esto es también responsabilidad de los ciudadanos? 

En algún momento de la gestión de las últimas crisis que ha experimentado nuestro país —Gran Recesión, COVID-19, DANA y ahora los incendios—, una buena parte de la población se ha mostrado indignada por los juegos de intercambio de acusaciones y culpas entre los distintos niveles de gobierno acerca del papel que están desempeñando durante la emergencia. Se dice que los gobiernos y los partidos están más interesados en las consecuencias electorales que puedan derivarse de una exitosa o deficiente gestión que en solucionar los problemas de la población.


"¿Hasta qué punto la politización de las crisis que se atribuye a los políticos es una actitud exclusiva de ellos o también involucra a los ciudadanos"
En este artículo nos preguntamos hasta qué punto esa politización que se atribuye a los políticos es una actitud exclusiva de ellos o también involucra a los ciudadanos. Es decir, hasta qué punto la población es capaz de abstraerse de sus simpatías o antipatías partidistas para configurar sus actitudes o, por el contrario, también se deja llevar por ellas. Aunque existe mucha investigación sobre la importancia del partidismo en la configuración de nuestras actitudes, también hay evidencia de que, en tiempos de crisis, algunos ciudadanos logran razonar con menos sesgo y valorar con mayor objetividad el rendimiento de los gobiernos. Factores como la ansiedad, la percepción del riesgo o vivir la experiencia en primera persona, pueden animarles a informarse y a relegar los atajos partidistas (atajos mentales basados en la identificación con un partido que sustituyen al análisis de datos y resultados) a un segundo plano.


En una encuesta nacional a 7.175 personas realizada en España durante la transición de la primera a la segunda oleada de la pandemia (agosto–septiembre de 2020), exploramos hasta qué punto, en tiempos de crisis, los ciudadanos cambian sus preferencias sobre el nivel de gobierno que debe gestionar determinados servicios y regulaciones (asistencia sanitaria, residencias de personas mayores y declaración de confinamiento) y si ese cambio está motivado por la (in)eficacia percibida en la gestión de la crisis o por otros factores. La encuesta mostró que el 37% de los encuestados cambió sus preferencias en al menos una de estas tres tareas. Más de la mitad de quienes cambiaron lo hicieron hacia la descentralización en los tres ámbitos analizados.
 
 

La encuesta permite explorar varias explicaciones, entre ellas la percepción del rendimiento del nivel de gobierno que el ciudadano creía que estaba a cargo de cada actividad. Sin embargo, los resultados confirman que, aunque cabría esperar que los ciudadanos prefirieran que el gobierno más eficaz asumiera la responsabilidad, muchos utilizan sobre todo claves partidistas para configurar sus preferencias.

"Aunque cabría esperar que los ciudadanos prefirieran que el gobierno más eficaz asumiera la responsabilidad, muchos utilizan sobre todo claves partidistas para configurar sus preferencias"
Los datos mostraron, por ejemplo, que ciudadanos de derecha —especialmente votantes de extrema derecha— cambiaron sus preferencias hacia la descentralización, mientras que votantes de izquierda apoyaron al gobierno central cuando su partido controlaba ese nivel. Sorprendentemente para el contexto español, el voto a VOX se asoció fuertemente con una preferencia por la descentralización. Dicho de otro modo, un ciudadano que en tiempos de normalidad se muestra partidario de un Estado más centralizado e incluso cree que el gobierno central lo está haciendo bien en la pandemia puede preferir la descentralización si en su comunidad autónoma gobierna el partido al que votó. Sus creencias básicas sobre la organización del Estado y su percepción de eficacia quedan en segundo plano.


Este fenómeno no es exclusivo de España. En Estados Unidos, durante 2020, los votantes republicanos, tradicionalmente partidarios de que los estados federados tengan más responsabilidad en la gestión pública, apoyaron súbitamente una mayor centralización federal cuando Trump ocupaba la Casa Blanca. Mientras tanto, demócratas habitualmente más favorables al gobierno federal preferían que los estados lideraran la respuesta cuando gobernadores como Andrew Cuomo (exgobernador de Nueva York) criticaban la gestión federal. Esta inversión de preferencias sugiere que el partidismo puede superar incluso creencias ideológicas arraigadas.

Los juegos de intercambio y evitación de culpas entre partidos y niveles de gobierno —que en Ciencia Política llamamos "blame games"—, las estrategias para practicarlos, el papel de los medios y sus consecuencias han sido estudiados en cientos de crisis en todo el mundo. En el caso analizado, comprobamos que algunos ciudadanos no se sienten motivados a incorporar ni su percepción de la eficacia ni sus preferencias previas sobre la organización del Estado. En contextos de crisis, ciertos atajos mentales de corte partidista parecen guiar sus actitudes.


"Si los ciudadanos evalúan principalmente a través de lentes partidistas, se crea un círculo vicioso: los políticos tienen incentivos para politizar, sabiendo que su base los apoyará independientemente del desempeño real, y ese comportamiento refuerza el sesgo ciudadano"
Las implicaciones son preocupantes para la gestión eficaz de futuras crisis. Si los ciudadanos evalúan principalmente a través de lentes partidistas, se crea un círculo vicioso: los políticos tienen incentivos para politizar, sabiendo que su base los apoyará independientemente del desempeño real, y ese comportamiento refuerza el sesgo ciudadano.


En el clima actual de crispación y en un Estado multinivel, el desafío es mayor. Los sistemas multinivel tienen ventajas para prevenir crisis: los gobiernos subnacionales comprenden mejor las necesidades de cada territorio. Pero también exigen claridad competencial, rendición de cuentas honesta y comprensión de los límites de la gestión, responsabilidades que políticos, medios y ciudadanía debemos ejercer. Dicho de otra forma, despolitizar las crisis no es solo tarea de los políticos: también es cosa de los ciudadanos. En la práctica, esto implica que la ciudadanía contraste fuentes antes de compartir información, valore resultados con datos y no solo con afinidades y se informe sobre la distribución competencial entre niveles de gobierno para asignar culpas; y que los medios contextualicen responsabilidades y competencias, eviten amplificar acusaciones sin evidencia verificable y prioricen indicadores de desempeño por encima del ruido.
César Colino Cámara
César Colino Cámara
Profesor titular de Ciencia Política y de la Administración en la UNED
Gibrán Cruz-Martínez
Gibrán Cruz-Martínez
Profesor del Departamento de Ciencias Políticas y de la Administración de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Doctor en Ciencia Política por la UCM.
Jorge Hernández-Moreno
Jorge Hernández-Moreno
Investigador en el Instituto de Políticas y Bienes Públicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IPP-CSIC, España)
Graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid (España, 2014) y máster en Gobierno, Administración y Políticas Públicas por el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (España, 2015). Ha sido becario de formación en el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS, España) e investigador visitante en el Departamento de Ciencia Social y Política de la Universitá degli studi di Milano (Italia).
Eloísa del Pino Matute
Eloísa del Pino Matute
Científica Titular del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC
Doctora en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid (UCM, España) y el Instituto de Investigación Ortega y Gasset (IUIOG). Fue directora del Gabinete de la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social entre 2018 y 2020. Actualmente es presidenta del CSIC.
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