

"¿Hasta qué punto la politización de las crisis que se atribuye a los políticos es una actitud exclusiva de ellos o también involucra a los ciudadanos"En este artículo nos preguntamos hasta qué punto esa politización que se atribuye a los políticos es una actitud exclusiva de ellos o también involucra a los ciudadanos. Es decir, hasta qué punto la población es capaz de abstraerse de sus simpatías o antipatías partidistas para configurar sus actitudes o, por el contrario, también se deja llevar por ellas. Aunque existe mucha investigación sobre la importancia del partidismo en la configuración de nuestras actitudes, también hay evidencia de que, en tiempos de crisis, algunos ciudadanos logran razonar con menos sesgo y valorar con mayor objetividad el rendimiento de los gobiernos. Factores como la ansiedad, la percepción del riesgo o vivir la experiencia en primera persona, pueden animarles a informarse y a relegar los atajos partidistas (atajos mentales basados en la identificación con un partido que sustituyen al análisis de datos y resultados) a un segundo plano.
"Aunque cabría esperar que los ciudadanos prefirieran que el gobierno más eficaz asumiera la responsabilidad, muchos utilizan sobre todo claves partidistas para configurar sus preferencias"Los datos mostraron, por ejemplo, que ciudadanos de derecha —especialmente votantes de extrema derecha— cambiaron sus preferencias hacia la descentralización, mientras que votantes de izquierda apoyaron al gobierno central cuando su partido controlaba ese nivel. Sorprendentemente para el contexto español, el voto a VOX se asoció fuertemente con una preferencia por la descentralización. Dicho de otro modo, un ciudadano que en tiempos de normalidad se muestra partidario de un Estado más centralizado e incluso cree que el gobierno central lo está haciendo bien en la pandemia puede preferir la descentralización si en su comunidad autónoma gobierna el partido al que votó. Sus creencias básicas sobre la organización del Estado y su percepción de eficacia quedan en segundo plano.
"Si los ciudadanos evalúan principalmente a través de lentes partidistas, se crea un círculo vicioso: los políticos tienen incentivos para politizar, sabiendo que su base los apoyará independientemente del desempeño real, y ese comportamiento refuerza el sesgo ciudadano"Las implicaciones son preocupantes para la gestión eficaz de futuras crisis. Si los ciudadanos evalúan principalmente a través de lentes partidistas, se crea un círculo vicioso: los políticos tienen incentivos para politizar, sabiendo que su base los apoyará independientemente del desempeño real, y ese comportamiento refuerza el sesgo ciudadano.




Recibe nuestro análisis diario en tu correo
Recibe una alerta diaria en tu teléfono