Martes, 28 de julio de 2026
CONVERSACIONES

Iñigo Urkullu: "Vivimos en el 'o estás conmigo o estás contra mí', no hay grises ni matices"

Ha sido uno de los principales protagonistas de la vida política española durante dos décadas: primero como presidente del PNV y, después, como presidente del Gobierno del País Vasco. 'Agenda Pública' conversa en profundidad desde Bilbao, y con la perspectiva del paso del tiempo, con el actual presidente de la Fundación eAtlantic Fundazioa, cuyo objetivo principal es impulsar económicamente la multirregión atlántica de España, Portugal o Francia, sobre la relación de España con el mundo y sobre la relación de España consigo misma.

Agenda Pública Agenda Pública 13 de julio de 2025
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El exlehendakari Urkullu conversando con Marta Pascal y Marc López Plana | Agenda Pública / Silvia Maidagan
El exlehendakari Urkullu conversando con Marta Pascal y Marc López Plana | Agenda Pública / Silvia Maidagan
Iñigo Urkullu preside la Fundación eAtlantic Fundazioa con el objetivo de unir esfuerzos entre regiones para que lo que denomina "la fachada atlántica" de la Unión Europea sea una prioridad política y económica. Esto incluye a países como España, Portugal o Francia, y también a comunidades autónomas como Asturias, Galicia o País Vasco, gobernada por distintos partidos. "Que comunidades autónomas diferentes estén lideradas por personas de otros partidos políticos no es un problema, es una riqueza, en la medida en que sepamos identificar problemas comunes y que tengamos interés en dar respuesta de manera compartida. La política tiene que intentar resolver problemas desde un planteamiento de liderazgo social", afirma.

El editor y director de Agenda Pública, Marc López Plana, y Marta Pascal, consejera de Agenda Pública, conversan con Urkullu sobre las prioridades de nuestra política internacional, pero también de los asuntos internos y lamenta la lógica del debate público español donde "estás conmigo o estás contra mí" incluso en "los propios partidos políticos". "No hay matices", concluye. Asimismo, aborda cuestiones relativas a la financiación autonómica ante el acuerdo entre el Gobierno de España y la Generalitat de Catalunya que será anunciado el próximo lunes en materia de financiación autonómica.
 

Urkullu durante la conversación. Foto: Agenda Pública / Silvia Maidagan


Marc López Plana (M. L. P.): ¿Qué ha hecho el País Vasco por su internacionalización?

Durante doce años desarrollamos un proyecto de internacionalización de Euskadi que nos llevó a acuñar la marca "Euskadi Basque Country" para presentarnos internacionalmente. Trabajamos en varios continentes, no solo el europeo, abriendo oficinas empresariales ante la imposibilidad de abrir delegaciones interpretables como Embajadas. También establecimos relaciones mediante protocolos de colaboración con posibles socios estratégicos: Quebec en Canadá, Querétaro en México, Cundinamarca en Colombia, dos regiones en Chile, Flandes, Escocia, y las prefecturas de Mie y Fukushima en Japón.

En Europa trabajamos para reivindicar la constitución de una macrorregión atlántica. Por ejemplo, participamos en la constitución de la Euroregión conformada por Euskadi, Navarra y Nueva Aquitania. También participamos en la Conferencia de Regiones Periféricas Marítimas, cuyo núcleo fundamental es la Comisión Arco Atlántico, a la que pertenecen todas las comunidades autónomas y regiones del Atlántico europeo.

"Vivimos un riesgo de desplazamiento geopolítico hacia el este con países que están llamando a la puerta de la Unión Europea. Eso puede llevar a un riesgo de perifericidad de la fachada atlántica"
Una vez que dejé de ser lehendakari, me planteé qué carencias habíamos observado. Una de las preocupaciones es que hay un riesgo de desplazamiento geopolítico y geoestratégico hacia países del este que están llamando a la puerta de entrada de la Unión Europea: Ucrania, Moldavia, los países balcánicos. Eso puede llevar a un riesgo de perifericidad de la fachada atlántica del occidente de Europa.

Y, por eso, creamos una fundación con un primer objetivo: la prosperidad, buscando la competitividad de la fachada atlántica, basada en valores democráticos y con un compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible. Lo que planteamos es ser complementarios a lo que desde las instituciones públicas se puede hacer, intentando involucrar a los agentes sociales en el desarrollo de la fachada atlántica, buscando sinergias y alianzas en red.

M. L. P.: ¿Cómo ve la participación de Galicia, Asturias o Cantabria en este proyecto?

Siendo lehendakari, convoqué en Vitoria un encuentro con los presidentes de Galicia, Asturias y Cantabria —Alfonso Rueda, Adrián Barbón y Miguel Ángel Revilla— para abordar realidades que nos afectan al Norte de la península. Yo ya venía planteando a Mariano Rajoy y después a Pedro Sánchez un problema que tenemos con el corredor atlántico ferroviario y con el incumplimiento del Estado francés. También la necesidad de abordar las interconexiones eléctricas o energéticas.

"Creamos una fundación con un primer objetivo: la prosperidad, buscando la competitividad de la fachada atlántica, basada en valores democráticos y con un compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible"
Pero no solamente en este ámbito, sino también en el del hidrógeno. Aquí impulsamos la creación del corredor vasco del hidrógeno, que tendría su extensión al corredor atlántico del hidrógeno. Portugal está muy interesado en no ser el 'cul de sac' dentro de la fachada atlántica europea. En 2023 conseguimos que las Cámaras de comercio de la fachada atlántica conformaran su propia red y firmaron la Declaración de Bilbao sobre la necesidad de apostar de manera consensuada por objetivos comunes compartidos.
 

Marc López Plana preguntando a Iñigu Urkullu durante la conversación. Foto: Agenda Pública / Silvia Maidagan


M. L. P.: ¿Qué necesita de un Estado como España para que nuestra fachada atlántica pueda tener un papel relevante a nivel europeo?

La aspiración a la constitución de una macrorregión atlántica está trabajada con el Ministerio de Asuntos Exteriores. Logramos que en diciembre de 2023, siendo España quien ostentaba la presidencia del Consejo Europeo, entrara en el orden del día del Consejo de Asuntos Generales el planteamiento de la macrorregión atlántica. Es algo que ya está en la cartera del Consejo Europeo. Este año tienen que desarrollarlo tras el paréntesis de 2024 con las elecciones europeas. El Gobierno español puede impulsar la creación de esa macrorregión, de la mano de otros Estados miembros que forman parte de la región atlántica.

M. L. P: ¿Cómo afecta que los líderes institucionales de las distintas regiones que integran este espacio en España sean de distintos partidos políticos?

En Euskadi hemos pretendido que la acción política estuviera basada en un respeto al adversario político, en unas reglas de juego, de responsabilizarlos por la imagen que desde la política damos ante la sociedad, en un tiempo en el que hay una desafección con la política y una pérdida de autoridad de las instituciones. Viniendo de una historia dramática como la que hemos vivido en Euskadi, hemos pretendido que el ejercicio de la política fuera de otra manera.

"La política tiene que intentar resolver problemas desde un planteamiento de liderazgo social. El hecho de que comunidades autónomas estén lideradas por personas de otros partidos no es un problema, es una riqueza"
Partiendo de la experiencia con el tax lease de los astilleros, donde Alberto Núñez Feijóo (Galicia), Javier Fernández (Asturias) y yo participamos en reuniones con el ministro José Manuel Soria (PP) y con Joaquín Almunia (PSOE) en Bruselas, vi que el hecho de que comunidades autónomas diferentes estén lideradas por personas de otros partidos políticos no es un problema, es una riqueza, en la medida en que sepamos identificar problemas comunes y que tengamos interés en dar respuesta de manera compartida.

La política tiene que intentar resolver problemas desde un planteamiento de liderazgo social. El hecho de que comunidades autónomas estén lideradas por personas de otros partidos no es un problema, es una riqueza.

M. L. P: ¿Por qué cuesta tanto ver en el debate público español que la política no es solo confrontación permanente?

Deriva de la falta de cultura política y democrática que ha habido en el Estado español como consecuencia del régimen franquista. Saltamos a un proceso de transición democrática sin haber tenido tiempo de hacer una pedagogía de cultura democrática, de cultura política. Y hoy vivimos unos efectos en los que hay una disociación entre lo que vulgarmente los ciudadanos puedan pensar de "las cosas de la política" y lo que otros intentamos decir: a nosotros nos preocupa "la política de las cosas".

"En España saltamos a la democracia sin haber hecho una pedagogía de cultura democrática"
Eso lleva a una interpretación de "o estás conmigo o estás contra mí", o es blanco o negro, no hay grises, no hay matices. Ni siquiera en el seno de los propios partidos políticos es aceptado el hecho de que tengamos que entendernos con otros partidos. A esto se suma que los medios de comunicación han venido decantándose hacia la vinculación con una ideología determinada. Hoy es muy difícil pensar que haya un medio de comunicación imparcial o neutral. Esto afecta a la salud de la democracia.
 

Marta Pascal conversando con Iñigo Urkullu. Foto: Agenda Pública / Silvia Maidagan


Marta Pascal (M. P.): Entonces, ¿memoria y salud de la democracia van íntimamente ligadas?

Apuntas bien en lo que es trabajar la memoria, que es la base de la falta de cultura política y democrática. En Euskadi, una de las leyes importantes que aprobamos fue la ley de memoria histórica, democrática y de derechos humanos. Es curioso cómo la juventud vasca está satisfecha, pero al mismo tiempo es absolutamente crítica con los partidos políticos y cuestiona el sistema democrático. El informe de la Fundación TUI a nivel europeo muestra un grado de aceptación muy elevado de los jóvenes a los autoritarismos y a los populismos autoritarios.

"La juventud confunde los deseos con los derechos y lo individual con lo colectivo. Eso exige un ejercicio de memoria permanente y de apelación a la vida comunitaria"
En España y en Euskadi vivimos generaciones que han nacido en democracia, que no han sido conscientes del tránsito de un régimen totalitario a uno democrático. Todo eso hace que la juventud pueda sentirse satisfecha, pero sea absolutamente exigente, donde confunde los deseos con los derechos y lo individual con lo colectivo. Eso exige a quienes tenemos responsabilidad política un ejercicio de memoria permanente y de apelación a lo que es el comunitarismo, la respuesta a problemas colectivos.

M. P.: ¿Esto deriva en perimetrar quién puede estar dentro del juego de los pactos?

Soy más partidario de no hacer cordones sanitarios. Como lehendakari, incluía a Vox en mi ronda con partidos políticos, aunque la parlamentaria que había dejó de acudir por su propia voluntad. La institución hay que preservarla. Lo que me preocupa de Vox es el modelo social que propugna. Hay imposibilidad de relación de pactos y compromisos compartidos con formaciones que no respetan los derechos humanos o el autogobierno.

M. L. P.: Lehendakari, cambiemos un poco de tema. Mi percepción es que las capacidades de Barcelona y Catalunya de ser influyentes en la pluralidad de España se han reducido muchísimo en los últimos diez años. ¿Cómo se percibe esto desde su posición?

No quiero entrar en las cuestiones catalanas, pero me vale la referencia para centrar la respuesta en la identificación del modelo de Estado español. El Estado autonómico ha vivido un proceso de décadas de laminación de lo que nacía con un reconocimiento constitucional diferenciado. De hecho, los gobiernos han venido haciendo tabla rasa de un modelo que se había pretendido diferente en la transición democrática.

"He defendido siempre que podrían caber concepciones como la confederalidad o el federalismo asimétrico para dar respuesta a nacionalidades históricas con sistema de autogobierno previo a la Constitución"
He defendido siempre que podrían caber concepciones como la confederalidad o el federalismo asimétrico, dentro de un modelo de estado que diera respuesta a nacionalidades históricas caracterizadas por un sistema de autogobierno previo a la Constitución de 1978, como Catalunya, Euskadi o Galicia, y que además tuvieran una voluntad de ser diferente.

He planteado la conveniencia de una convención constitucional. En agosto de 2023 dije: "si hay voluntad de reflexionar sobre el desarrollo de la Constitución, ¿por qué no nos sentamos y hablamos sin cámaras, de manera discreta, para identificar bien cuál es el problema del modelo de Estado?".
 

Urkullu durante la conversación. Foto: Agenda Pública / Silvia Maidagan


M. L. P: Respecto a la propuesta de financiación que se presentará mañana entre el Gobierno de España y la Generalitat de Catalunya, ¿qué debería tener una comunidad para poder gestionar sus competencias?

Dentro del reconocimiento al hecho diferencial, creo que hay que partir de los derechos históricos que, en el caso catalán, existieron, como en el caso vasco, y que tienen que ver con un sistema de financiación propia. Tenemos en Euskadi una referencia con nuestro sistema de concierto económico, que data de 1878 —fue un castigo, no un privilegio— e incluso fue suprimido en Vizcaya y Gipuzkoa durante el franquismo por considerarlas "provincias traidoras".

"El concierto económico es un sistema de riesgo: recaudas tus impuestos y es tu responsabilidad gestionar bien. No puedes llamar a la puerta del Estado español"
Es un sistema de riesgo unilateral donde las propias administraciones recaudan sus impuestos y no se financian de lo que el Gobierno español ofrece al resto de comunidades autónomas. Es la asunción de un riesgo: si gestionas bien, bien; si gestionas mal, mal. Pero no puedes llamar a la puerta del Estado español. Es un ejercicio absolutamente responsable que, en principio, serviría para el reconocimiento de hechos diferenciales que existen en la propia Constitución española.
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