El programa de los años sesenta,
The Twilight Zone [
La zona desconocida] no solo se convirtió en decano de las antologías del cine para la televisión —y ejemplo para las que vinieron después—, sino que además logró crear un exitoso subgénero basado en el terror y el suspense con una elegancia narrativa que todavía resulta asombrosa. De esta serie que modernizaba los cuentos de terror de Edgar Allan Poe desde la ciencia ficción, emergieron en España, con asombrosa imaginación pero también escasez de medios, obras maestras como
Historias para no dormir del aclamado Chicho Ibáñez Serrador. Tanto en un caso como en otro, los guionistas y directores nos sumergieron en un espacio y un momento donde las reglas parecían no estar escritas. Los protagonistas, de un modo disruptivo, se encontraban en un espacio en el que todo se volvía inédito, incierto, sin experiencia ni precedente alguno.
Pensar que Pedro Sánchez descarta una cuestión de confianza puede ser una buena historia para no dormir, una magnífica pesadilla o un excelente calvario hasta que se celebren elecciones generales en 2027. El PSOE está navegando en la
twilight zone, al límite de la realidad. Se halla en zona desconocida, ignota. Hay poca luz, escasas referencias, demasiada incertidumbre como para dar algo por sentado. Este lunes Sánchez ha descartado elecciones anticipadas, una cuestión de confianza y una crisis de gobierno y, además, ha retado al PP y Vox a presentar una moción de censura. El Secretario General rechaza una cuestión de confianza y una crisis de gobierno y habría que añadir, también, un "por ahora", porque es muy posible que haya audios grabados por Koldo García, con Ángel Víctor Torre o con el exnúmero dos de Marlaska, Rafael Pérez.
La realidad política española se construye bajo los pies de la UCO. Más allá de cada informe, solo está la nada. El vuelco político que hemos vivido esta semana es la culminación de todo un proceso que se ha ido fraguando en los medios de comunicación, en los tribunales y los partidos políticos que conforman el periodo que algunos han venido en llamar el sanchismo, la perestroika, caracterizada por el fin del bipartidismo y la consagración de una España con vocación plurinacional.
LOS MENSAJEROS DE LA UCO
Cada decisión que se toma desde el pasado jueves en el Gobierno de Pedro Sánchez es, sencillamente, un salto al vacío. Lo hemos comprobado este lunes, en la rueda de prensa celebrada tras la la reunión convocada por la Ejecutiva Federal del PSOE. Todo es ruido y todo es furia.
Es la primera vez que en el partido de Pedro Sánchez se percibe miedo, incertidumbre y desolación. Vivimos en una permanente tempestad política. La corrupción ha llamado a las puertas del PSOE. No conocemos todavía hasta dónde llegarán las ramificaciones de esta Gürtel 2.0 que se instaló en la Secretaría de Organización del PSOE en 2018. Lo que sí sabemos es que no se resuelve con un Comité Federal que actúe a modo de psicodrama colectivo del socialismo español. Se hace necesario renovar la confianza con los partidos que otorgaron a Sánchez la mayoría necesaria para poder gobernar.
"La realidad política española se construye bajo los pies de la UCO. Más allá de cada informe, solo está la nada"
La principal diferencia entre las investigaciones de la UDEF, durante la instrucción del juez Ruz en el caso Gürtel, y las investigaciones de la UCO, durante la instrucción del caso que sigue el juez Leopoldo Puente, es que en las primeras, el Gobierno y el partido de Mariano Rajoy conocían los pasos de la Policía Nacional antes de que sucedieran. Dicho de otro modo, cuando los agentes de la UDEF se presentaron en la sede del PP de la calle de Génova, ya se habían encontrado destruidos los equipos informáticos a martillazos. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, jugaba con las cartas marcadas, operaba como supuesto autor intelectual junto a su secretario de Estado, Francisco Martínez, de una
policía patriótica. En cambio,
la UCO de estos últimos meses actúa de otra manera, de un modo autónomo o independiente, sin control alguno por parte del Ministerio del Interior. Cada capítulo que se conoce, es un reventón en la gestión de Marlaska.
Es importante reseñar que el mayor problema de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil es que
alterna la información tóxica con otra veraz y tan radiactiva que es capaz de corroer el crédito profesional de los principales directores de la prensa progresista española, y es capaz de condicionar el discurso político del Gobierno.
Conviene reconocer que en la piscina de Pilar Gómez (en
Artículo 14), había agua cuando anticipó hace varias semanas la existencia de un informe que apuntaba directamente al secretario de Organización del PSOE. Se lo había filtrado la UCO, según ella misma. A la espera de conocer más audios, y se conocerán, en aquella piscina, efectivamente, había agua aunque no fuera del color que pintaba el diario digital a sus lectores.
Y luego, todo lo demás. La UCO, dependiente del los jueces, no sería tan desequilibrante de las instituciones políticas españolas si no fuera porque se mueve en un ecosistema mediático que espera todos los días otro nuevo informe que perfore las entrañas del PSOE.
Del oficio de contar e informar, solo queda el espíritu. El resto son filtraciones.
LA PARADOJA DE "EL SIRVIENTE"
A veces uno debe detenerse en el cine. Suele ofrecer respuestas. Es el caso de
El sirviente, película de 1963 de Joseph Losey, en la que Dirk Bogarde da vida a un mayordomo que termina por controlar todos los aspectos de la vida de su señor, al que puso rostro un jovencísimo James Fox. Esta imagen, que puede parecer perversa o hiperbólica es la que ha presidido la relación entre Koldo García, el exsecretario de Organización, Santos Cerdán, y su predecesor, el exministro de transportes José Luis Ábalos en el reparto de mordidas que algunas empresas, supuestamente entregaron al primero a cambio de algunas licitaciones de obra civil pública concedidas inmediatamente después de que el PSOE, junto a Unidos Podemos, lograran gobernar tras la moción de censura de 2018 que desbancó del ejecutivo a Mariano Rajoy.
En esta nueva versión de
El sirviente, a partir de las grabaciones de este, subyace un argumento ontológico.
La trama de estos tres sujetos nos habla de un partido que carecía de pesos y contrapesos internos para filtrar quién debía y no trabajar en la cúspide del partido. La dirección federal del PSOE, tras su último congreso en Sevilla, es un cascarón de nuez vacío. Nadie vigilaba, nadie controlaba, todo parecía estar suspendido en el silencio. De los audios filtrados por la UCO se desprende que el sirviente, Koldo García, actuaba de facto como el jefe de las operaciones en el seno de una organización criminal en la que Santos Cerdán, primero vicesecretario y secretario de organización después, actuaba, supuestamente, como contable mientras José Luis Ábalos ejercía de hipotético ejecutor de las licitaciones que Koldo, según los audios, conminaba impacientemente para que se cumplieran, a demanda de Levantina de Construcciones o Acciona (siempre supuestamente).
"El PSOE ha implosionado desde dentro y hoy busca la manera de establecer una gestión del control de daños"
La figura de Koldo García comienza a cobrar más relieve del que tenía hasta ahora. Nos referimos a un aizkolari socialista, escolta en Navarra durante los años de plomo de la banda terrorista ETA, colaborador ¿recurrente? de la Guardia Civil y admirador del general Galindo. Este es el hombre que Santos Cerdán logró colocar en el Ministerio de Transportes, el que puso en contacto a Víctor de Aldama con José Luis Ábalos, el que despachaba con otros ministros de los que, todavía, no sabemos si hay o no hay también audios grabados.
Resulta muy difícil creer que Pedro Sánchez desconociera lo que se trajinaba en la cúpula del PSOE. Pero estamos en la Zona Desconocida. Para llegar a este punto del viaje, hay que prestar atención a una palabra que, durante los últimos años se ha hecho recurrente: el
hiperliderazgo. Podemos afirmar que Sánchez lo llevó a su máxima expresión tras los cinco días de abril de 2024, cuando, tomadas prestadas las palabras de Shakespeare, "comenzó todo lo malo" y el presidente del Gobierno suspendió su agenda.
Puede también afirmarse que
ese hiperliderazgo creó un muro de ignorancia entre el líder y el resto del partido. No ver, no saber, y gobernar siempre. A eso se suman necesariamente ciertas dosis de épica que iluminan las máscaras del héroe. Sin embargo, lo cierto es que desde el jueves de la semana pasada, cada vez que el secretario general observa el cielo desde la ventanilla del Falcon, lo que ve es a una criatura —¿Koldo? ¿Santos? ¿Ábalos?— destrozando con cada audio publicado el fuselaje del avión presidencial.
El PSOE ha implosionado desde dentro y hoy busca la manera de establecer una gestión del control de daños.
Para poder determinar dónde está el origen del colapso, quizá haya que remontarse al modelo de primarias aprobado por el PSOE para encontrar una explicación política. Como se ha verificado en estos últimos siete años, quien ganaba las primarias del partido se llevaba todo el premio, sin posibilidad de que el adversario tuviera espacio para ocupar un lugar en la dirección. Desde el 39º congreso, el PSOE ha vivido un proceso de
podemización orgánica que lo ha llevado a esta situación compadecida, mayormente, en un tiempo político frenético, constantemente crítico, que obligaba a tomar decisiones sugerentes por aceleradas o, incluso, vertiginosas. Ocupar el gobierno lo maquilló. Tras el 15M, el
hiperliderazgo construyó también una relación tóxica entre el secretario general y la militancia que soslayaba los órganos intermedios de los partidos.
El Comité Federal del PSOE se vació de contenido tras la reelección de Pedro Sánchez como secretario, después de haber sido expulsado por un órgano que impuso una gestora presidida, como todos saben, por el entonces secretario de la FSA, Javier Fernández. Tras su nuevo triunfo, todo el poder pasó a estar en manos del presidente del Gobierno, pero ¿dónde quedaba el control del aparato dentro del partido? La desconfianza en el órgano que lo sacó de la Secretaría General, sencillamente, dejó de existir.
De la rosa solo quedó el nombre y quizá ese fue el primer paso del PSOE hacia la zona desconocida.
EL RETORNO AL JAVIERISMO
O cuestión de confianza o moción de censura o las dos cosas… O quizá ninguna. En las bases del partido, consultados algunos aparatos, comienza a permear desde el jueves la misma idea con la que el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo se despierta y se acuesta cada día: convocatoria anticipada de elecciones generales. En los próximos días nos hartaremos de leer que muchos de los hechos que estamos conociendo han sucedido precisamente por un PSOE y unas fuerzas políticas nacidas de la España plurinacional que se empeñaron en evitar que Vox gobernase junto al PP. De esta manera, si se produce un adelanto electoral no sería nada descabellado pensar en el regreso al
javierismo, entendido este como el movimiento que permitió al PP de Mariano Rajoy volver a gobernar con la
abstención del PSOE.
"Un PP gobernando en solitario con la abstención del PSOE es otro escenario que permitiría dar un volantazo de ciento ochenta grados a la dinámica política del país"
El contexto es otro y las dinámicas también son otras y, aunque parece que a todo el mundo le viene mal (excepto a Feijóo) el adelanto de unas elecciones generales,
la actual mayoría del Gobierno no es funcional para los objetivos a los que Pedro Sánchez u otro tendrán que hacer frente: la aprobación de unos presupuestos militares en consonancia con las exigencias impuestas por la OTAN, o sea, un 5% del PIB dedicado al gasto militar.
Ahora bien, un PP gobernando en solitario con la abstención del PSOE es otro escenario que, a juicio de los defensores del bipartidismo, permitirá dar un volantazo de ciento ochenta grados a la dinámica política del país. Vox quedaría, efectivamente, fuera del Gobierno pero continuaría influyendo política e ideológicamente en el país. A mayores, Podemos se convertiría en el reservorio político e ideológico del ala izquierda del actual sistema de partidos. No obstante, Pablo Iglesias deberá tener en cuenta que lo que fue nunca vuelve. Lo que fue, simplemente fue. El flujo eléctrico del poder político de hoy es otro completamente distinto al de aquellos años en los que Podemos e IU disponían de sesenta y nueve diputados y estaban en condiciones de llevar a cabo un sorpasso. En definitiva,
el PSOE puede terminar convertido en un partido en la reserva, dispuesto a garantizar la estabilidad del gobierno (del PP), los compromisos internacionales (de la OTAN) y la continuidad de la monarquía (borbónica).
PUMPIDO ENTRA EN ESCENA: ¿FIN DE LA PERESTROIKA?
La muerte de Jaime Miquel, uno de los mejores analistas de datos de nuestro país, parece haberse convertido en la profecía autocumplida del final de la
perestroika de Felipe VI, libro que anticipó la muerte del bipartidismo y la consagración de la España plurinacional. En sus previsiones nunca existió un agujero negro como el que está absorbiendo al PSOE estos días ni tampoco un horizonte de sucesos donde nada puede ser predicho. No obstante, algunas fechas sí pueden servirnos de referencia para poder guiarnos por este espacio profundo como si fueran constelaciones en el cielo.
Junio conocerá la sentencia del TC al recurso del PP contra La Ley de Amnistía cuyo debate está fechado para el pleno del día 23 hasta el 27 de junio. Entre medias, el veinticinco de ese mismo mes, Santos Cerdán declarará voluntariamente ante el juez Leopoldo Puente, salvo que este lunes entregue su acta de diputado. Una semana después, se celebrará el congreso nacional del PP.
"El partido de Pedro Sánchez no tiene un portavoz que pueda mantener firme los puentes y la interlocución con los catalanes. ¿Y con los líderes del PNV?"
Tras conocer el resultado de este primer recurso, se irán resolviendo otros tantos a la luz del marco de esta sentencia.
La primera certeza que se desprende del órgano que preside Conde Pumpido la detenta Alberto Núñez Feijóo, a quien el TC le habrá desbrozado el camino para que pueda acercarse a Junts. Atentos al congreso. Ochocientos independentistas indultados le facilitarán su acercamiento al secretario general de los independentistas, Jordi Turull, quien ha vinculado el futuro de Sánchez al cumplimiento de los acuerdos de Bruselas que, precisamente, Santos Cerdán cerró con Carles Puigdemont. La segunda certeza que se desprende en la nueva situación que sufre el PSOE es que,
en estos momentos, el partido de Pedro Sánchez no tiene un portavoz que pueda mantener firme los puentes y la interlocución con los catalanes. ¿Y con los líderes del PNV? Todo está por ver en la zona desconocida.
UN CORAZÓN QUE NO DEJA DE LATIR
Hemos dicho al comienzo de esta columna que nos encontramos en la zona desconocida. Poco a poco se van descubriendo destellos de luz, tenues y débiles, en estos momentos, pero suficientes para vislumbrar una salida coherente con lo que políticamente es nuestro país: una democracia liberal. Nada de lo que sabemos ni de lo que podemos imaginar es en estos momentos seguro.
El suelo sobre el que asienta la arquitectura política de nuestro país se dibuja bajo los pies de la UCO. Esa es, de momento una certeza que no consuela a nadie. La otra tiene que ver con el PSOE. Está por ver si después de una pandemia, una guerra y un volcán, lo que acabará con su Gobierno es un caso que se va pareciendo tristemente a Tangentópolis.
Sea como fuere, el PSOE tiene la virtud de arrancarse el corazón, ponerlo sobre la mesa, que lo apuñalen, colocarlo en el pecho y que vuelva a latir.