El PSC ha ganado por primera vez las elecciones en Catalunya en votos y escaños y Salvador Illa es claramente el hombre de la noche. Maragall se quedó en 2003 a las puertas de lo conseguido por Illa. De todas formas, las elecciones del 12 de mayo dejan en Catalunya un panorama de fragmentación política muy relevante y una fuerte incertidumbre respecto a su futura gobernabilidad. El mensaje de los catalanes tiene una doble dimensión: el bloque independentista deja de sumar después de más de una década de gobiernos independentistas, el cansancio y la desmovilización del electorado han impactado directamente sobre el bloque independentista y lo han colapsado. La segunda dimensión es la del diálogo entre partidos diluyendo los bloques clásicos de la última década, pues las dos únicas fórmulas de pacto serían la de un Tripartit (PSC, ERC y Comuns) o la de la antigua sociovergencia (PSC+Junts). Es bueno recetarnos prudencia, a veces la política hace curiosos compañeros de viaje para evitar la repetición electoral. Recordemos que en una segunda votación hacen falta más sí que no y esto abre nuevos escenarios. Veremos.
Amnistía y fin de la hegemonía independentista. Sea como sea, los catalanes han premiado el acuerdo para la amnistía, pues más de 1,8 millones de personas han optado por opciones políticas (PSC, ERC, Junts y Comuns) que la han impulsado.
La Ley de Amnistía, que se aprobará a finales de mayo, cierra definitivamente la etapa del Procés y los catalanes han decidido que no quieren la reedición de un Gobierno independentista.
Un Parlament muy fragmentado y con nuevos actores. Hasta ocho formaciones políticas se sentarán en el Parlament, con la novedad de Aliança Catalana que irrumpe con dos diputados y poniendo el debate sobre inmigración en el centro del debate público en Catalunya, pero no hay que olvidar que AC se suma al discurso de la unilateralidad que defienden Puigdemont y la CUP.
Habrá que ver si esta opción política recién entrada en el Parlament tiene capacidad de articularse territorialmente y asentarse como opción política en el panorama de partidos catalanes. Por su parte, C's desaparece donde vio nacer su proyecto político hace casi veinte años.
En la noche electoral, no siempre todos ganan. Es evidente que el electorado ha premiado con creces al PSC de Salvador Illa con cuarenta y dos escaños. Pero también a Junts per Catalunya de Carles Puigdemont con treinta y cinco y al PP de Alejandro Fernández con quince diputados. Y ha castigado especialmente a ERC y la CUP, los primeros perdiendo trece escaños y los segundos perdiendo hasta cinco escaños.
Una noche electoral sin dimisiones. Pero las puede haber. Aunque ERC ha perdido trece escaños y entra en un proceso interno de reflexión, habrá que ver si esto supone que Pere Aragonès abandone sus responsabilidades políticas. Por su parte
veremos qué pasa con Carles Puigdemont, de hecho, su futuro político está en manos de ERC. Si ERC se abre a darle apoyo, puede intentar una investidura, aunque necesita la abstención del PSC. Si no es así, él mismo dijo que no se quedaría de jefe de la oposición.
¿Gobernabilidad o elecciones? Si Puigdemont fuera Pujol (que no lo es) y Junts Convergència (que tampoco lo es), los resultados nos llevarían a pensar que la posibilidad de una legislatura a la alemana (Große Koalition) que permitiera un mandato de grandes transformaciones y estabilidad en Catalunya sería plausible. Pero parece ser que este no es un escenario a contemplar después de escuchar a Puigdemont en sus primeras palabras después de los resultados.
El escenario de un Tripartit de izquierdas es posible aritméticamente, pero
de entrada ERC, en palabras de Pere Aragonès ya se ha inhibido de este escenario.
Hay una tercera opción, a propuesta de Puigdemont, que entrelaza aún más las legislaturas catalana y española: que Junts, ERC (y a lo mejor la CUP) rehagan la unidad (que no la mayoría que los ciudadanos les han negado) y que el PSC se abstenga. Si Illa no acepta abstenerse y bloqueara esta opción, esto tendría consecuencias con la retirada del apoyo de Junts a Pedro Sánchez.
Si ninguno de los escenarios es viable, va a ver otra vez elecciones en Catalunya.
Los efectos sobre la política española. Como casi siempre, los resultados electorales en Catalunya afectan a la política española. Los resultados de Illa son un balón de oxígeno para Sánchez y permiten cerrar un elemento de desgaste electoral como es la gestión de la amnistía. Posiblemente, la carta de Pedro Sánchez haya sido un factor movilizador para el electorado socialista, pero también la vocación de transversalidad de Salvador Illa con un discurso de concordia, orden y de nueva etapa. Aun así, el escenario poselectoral catalán podría complicar la legislatura en España. En el first round que fueron las elecciones vascas, Sánchez salió ileso y más entrelazado con EAJ-PNV. En el
second round, en Catalunya, veremos si los pactos poselectorales pueden hacer tambalear la legislatura en España.
Por su parte, el PP logra un gran resultado, comiéndose en parte a C’s, pero tendrá que convivir con VOX. A lo mejor, este es un mensaje definitivo para que Alberto Núñez Feijóo deje de competir con Santiago Abascal y pase a competirle el centro político a Pedro Sánchez. Recuerden que los catalanes que han votado a favor de la amnistía son más que los que han votado en contra.