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AGENDA PÚBLICA

Seguridad hídrica en Marruecos: Crisis, estrategias y oportunidades para España

Samara López Ruiz

6 mins - 15 de Marzo de 2024, 07:00

La seguridad hídrica ha surgido como un desafío crítico en el siglo XXI, afectando a países de todo el mundo, y Marruecos no es una excepción. ¿Pero qué es la seguridad hídrica?

El concepto de seguridad hídrica
La seguridad hídrica es un concepto que va más allá de la mera disponibilidad de agua y se centra en la capacidad de una región o país para asegurar un acceso suficiente, seguro y asequible al esencial recurso hídrico. 

La definición actual de seguridad hídrica ha evolucionado desde un enfoque centrado exclusivamente en riesgos y conflictos militares, hacia una perspectiva más amplia para comprender los desafíos globales relacionados con el agua. Este enfoque integral reconoce la interconexión de los problemas asociados con el agua y va más allá de simplemente considerar la disponibilidad del recurso. La seguridad hídrica contempla la vulnerabilidad humana ante peligros como sequías e inundaciones, así como la necesidad de asegurar la sostenibilidad a largo plazo de los recursos hídricos. Al abordar estos aspectos, el objetivo es no solo garantizar el acceso al agua, sino también mitigar riesgos, fomentar la resiliencia y satisfacer de manera efectiva las necesidades humanas relacionadas con este recurso fundamental.

La crisis hídrica en Marruecos
Marruecos, al igual que España, enfrenta una marcada disminución de las precipitaciones, acompañada por una reducción significativa en los niveles de agua de sus embalses La sequía que asola actualmente a Marruecos se clasifica como una de las más severas de su historia, extendiéndose ininterrumpidamente por más de seis años. El ministro de Infraestructuras y Agua, Nizar Baraka, ha reconocido que las lluvias han caído un 67% por debajo del promedio anual, y las entradas de agua a los embalses han disminuido en un 66%. Además, el aumento de las temperaturas ha intensificado la evaporación del agua almacenada, reduciendo aún más los recursos hídricos disponibles y planteando una amenaza significativa para la seguridad hídrica del país. 

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La crisis hídrica resalta el nexo agua-alimentación, dado que está afectando a la seguridad alimentaria del país. Las condiciones climáticas adversas y la persistente escasez de agua han golpeado duramente al sector agrícola de Marruecos, vital para su economía. En el cuarto trimestre de 2023, la desaceleración alcanzó el 5.2% interanual, en contraste con el 6.9% interanual del primer trimestre. Según un informe de HCP, este descenso en el valor agregado de la agricultura marroquí se atribuye principalmente a la falta de agua, exacerbada por temperaturas superiores al promedio estacional que impactaron negativamente en los cultivos, registrándose una reducción en el volumen de productos agrícolas exportados. Pero este fenómeno no es novedoso; en la campaña 2022-2023 la producción de cereales fue un 15 % menor que la media de los últimos cinco años.  Además, se espera que pueda agravarse ya que, si en 2020 Marruecos ocupaba el vigesimoséptimo puesto en el ranking mundial de estrés hídrico, se prevé que, en 2040, escale al decimonoveno. 

La estrategia de Marruecos
Lejos de quedarse de brazos cruzados, el país alauita ha adoptado una respuesta proactiva basada en la gestión integral del agua. Al respecto, el Gobierno marroquí subraya la importancia vital de las organizaciones internacionales, como el Banco Mundial y la Unión Europea para brindar asistencia financiera y técnica con el fin de fortalecer la seguridad hídrica del país. Estas colaboraciones se materializan mediante la aprobación de programas de financiación millonarios que respaldan la implementación de su Plan Nacional de Agua 2020-2050, el cual se articula en torno a tres objetivos principales: compensar el déficit hídrico, interconectar cuencas hidráulicas y explorar nuevas posibilidades de gestión del agua.

Las acciones emprendidas abarcan una amplia gama de estrategias, desde la siembra de nubes hasta la construcción de lo que se conoce como "autopistas del agua". Sin embargo, el foco prioritario parece puesto en la desalación. El Gobierno ha iniciado numerosos planes para construir plantas desaladoras, con el objetivo de que, en 2030, el 50% del suministro de agua potable provenga de procesos de desalinización destinado principalmente a usos agrícolas y urbanos. 

La financiación de estos proyectos, implica la colaboración de los sectores público y privado de Marruecos. Un planteamiento del que España puede salir beneficiada. 

España como socio en la mitigación de la sequía en Marruecos
Ambos gobiernos han demostrado una actitud colaborativa, proporcionando muestras tanto simbólicas como materiales de su compromiso conjunto en la lucha contra la sequía. Esto se refleja en la colaboración estratégica para fortalecer la resiliencia ante los desafíos del cambio climático, tal como se desprende de la Declaración conjunta emitida durante la XII Reunión de Alto Nivel en febrero de 2023. Esta crisis hídrica está generando importantes oportunidades para las empresas españolas, en un contexto donde las relaciones económicas entre ambos países han sido tradicionalmente intensas.



La experiencia de empresas españolas en Marruecos, desarrollando proyectos líderes en el sector del agua, enriquece esta narrativa. La presencia continua de Abengoa, ahora Coxabengoa, en Marruecos ejemplifica el compromiso español en fortalecer la seguridad hídrica del país y aprovechar las oportunidades comerciales en el mercado del agua. Desde hace más de una década, Abengoa ha estado a la vanguardia en el desarrollo de proyectos de referencia mundial en el país magrebí, contribuyendo significativamente a la seguridad hídrica y al desarrollo sostenible de Marruecos. Ejemplos emblemáticos incluyen la implementación de tecnologías innovadoras en la desalinización y la gestión eficiente del agua.

Además, existen numerosas evidencias que apuntan a la intención del gobierno español de promover la presencia de empresas españolas en este mercado. Por ejemplo, en 2023, el Consejo de Ministros aprobó un crédito de 5 millones de euros reembolsable para la instalación de plantas potabilizadoras en Marruecos. Este compromiso se reforzó con la ampliación de hasta 800 millones de euros en líneas de crédito para empresas españolas que inviertan en el país magrebí, centrándose en áreas como energías renovables, agua y desalinización, infraestructuras y logística, industria e innovación. Las empresas españolas son pioneras y líderes mundiales en la exportación de tecnología y know-how en desalación y reutilización del agua. De hecho, cinco de ellas se encuentran entre las 20 empresas del mundo con mayor capacidad de desalación instalada, incluyendo una en primer lugar. Este compromiso ha permitido llevar a cabo proyectos tan ambiciosos como la desaladora de Casablanca, desarrollada por Acciona, con una inversión de 800 millones de euros y una capacidad diaria de 548,000 m3.

En definitiva, si analizamos la seguridad hídrica en Marruecos desde una perspectiva DAFO, las debilidades pueden ser vistas como oportunidades para las empresas españolas, mientras que la sequía y la mitigación del cambio climático surgen como áreas de colaboración entre los gobiernos de España y Marruecos.
 

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