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M.ANGEL GOMEZ

España ante el estrés hídrico: la regeneración y reúso de aguas como estrategia sostenible

Samara López Ruiz

6 mins - 7 de Marzo de 2024, 07:00

Las sociedades se enfrentan a una partida de ajedrez contra el cambio climático, lidiando con la creciente presión sobre recursos vitales. En este contexto, el agua, epicentro vulnerable de la emergencia climática, enfrenta proyecciones de un aumento del 20-30% en su uso para 2050. Este panorama resulta novedoso para países acostumbrados a preocuparse por la abundancia de agua, como Holanda. En contraste, España, viejo miembro del creciente grupo de estados afectados por el estrés hídrico, ha adquirido una experiencia valiosa en la gestión sostenible del agua mediante innovadoras iniciativas de reutilización y regeneración.

Pero, ¿qué implica exactamente la regeneración y el reúso del agua? Ambos procesos buscan optimizar la gestión del agua, especialmente en contextos amenazados por la falta de disponibilidad. La regeneración trata aguas residuales para convertirlas en potable, empleando tecnologías avanzadas que buscan eliminar contaminantes y patógenos. Por otro lado, el reúso implica la utilización de agua regenerada en diversos usos, dando una segunda vida a las aguas, desde el riego de cultivos hasta usos ambientales, llegando incluso a nuestros grifos.

Los beneficios de la regeneración y reúso del agua
Es crucial destacar los beneficios económicos y sociales de la reutilización del agua, especialmente en medio de la incertidumbre sobre la disponibilidad a largo plazo. Más allá de aumentar la disponibilidad hídrica, la agricultura emerge como una beneficiaria destacada. La utilización de agua regenerada reduce la necesidad de fertilizantes, mejorando la producción agrícola. En comparación con alternativas como los trasvases de agua o la desalinización, la reutilización incurre en menores costos y un menor impacto ambiental, contribuyendo así a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. 

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Adicionalmente, en algunos sistemas de tratamiento de aguas residuales, se recurre a la digestión anaeróbica para descomponer los residuos orgánicos, generando biogás como subproducto. Este biogás puede ser capturado y utilizado como una valiosa fuente de energía. No debemos pasar por alto que, en comparación con los trasvases, la reutilización emerge como una opción que conlleva niveles menores de conflictividad territorial y política. Cada uno de estos aspectos destaca la versatilidad y sostenibilidad inherentes a la práctica de la reutilización del agua.

Un lugar en la agenda, global, europea y española
El impulso global hacia una gestión sostenible del agua no es exclusivo de España. Se refleja en iniciativas como la Agenda 2030 y los Planes de Acción para la Economía Circular de la Comisión Europea. Sin embargo, estas iniciativas son relativamente recientes. A diferencia de ellas, España, en su largo vals con la escasez de agua, se erige como pionera europea en la regulación de aguas regeneradas. Las regulaciones específicas datan de 2007 y están contempladas en el Real Decreto 1620/2007, abordando usos permitidos desde ámbitos agrícolas hasta ambientales, aunque prohíben el consumo humano, excepto en casos de emergencia.

A pesar de contar con un marco regulatorio establecido y muy adelantado al contexto europeo, hay un amplio margen para mejorar la capacidad máxima de reutilización del agua en España. Dejando al margen las multa que la Corte Europea de Justicia impuso a España por no cumplir con la Directiva sobre tratamiento de aguas, según datos del INE, aproximadamente el 85% del agua regenerada no tiene un uso productivo posterior. Aunque España destaca como líder europeo en reutilización del agua, con estimaciones que van del 7-13% del agua tratada, esto nos invita a pensar que el reúso de agua es una opción prometedora para ampliar la disponibilidad, no solo en España sino en la UE en general, con implicaciones de seguridad hídrica significativas.



Además, la mayor parte del agua reutilizada en España se destina a usos agrícolas, especialmente en la irrigación, que constituye más del 80% de la reutilización del agua. Esto no solo beneficia la producción de cultivos, sino que también mejora la eficiencia en el uso del agua, contribuyendo así a la economía circular. Sin embargo, sería interesante ampliar y diversificar sus usos, por ejemplo, los industriales. 

Por otro lado, no es posible obviar que la idea de beber agua que en su vida anterior pudo habitar en nuestra ducha, o nos sirvió para lavarnos las manos, genera rechazo en muchas personas. Son muchos los estudios indican que el rechazo al agua reciclada para usos que implican ingesta podría suponer un riesgo real para iniciativas que busquen incluir el agua reusada como fuente de agua potable. Sin embargo, la sorpresa inicial ante la idea de beber agua reciclada se desvanece o se refuerza al saber que ciudades como Windhoek y Singapur llevan décadas implementando esta práctica con éxito. Superar la "resistencia al asco" es esencial para abrazar soluciones que no solo mitigan la contaminación y benefician ecosistemas, sino que también concilian la sostenibilidad del agua con el compromiso climático.

Los principales desafíos para España
A pesar de los logros de España, persisten dos desafíos en la agenda pública de la regeneración y reúso de agua: la viabilidad económica y la aceptación pública. La financiación de proyectos, especialmente en agricultura, demanda estrategias de precios y participación pública. La fijación de precios del agua regenerada requiere debate y medidas regulatorias para prevenir problemas de capacidad. Por otro lado, la aceptación pública, reticente entre productores y consumidores, requiere campañas de concientización. El éxito de proyectos depende no solo de avances tecnológicos, sino también de la aceptación y colaboración sociales, el tejido que fortalece estas iniciativas.

Consecuentemente, el compromiso de España con la reutilización y regeneración del agua la posiciona como líder en la gestión sostenible y como faro en la identificación de áreas cruciales para avanzar en la batalla contra la creciente amenaza de la escasez de agua. No obstante, es fundamental estar atentos al desarrollo de futuros debates sobre la tarificación del agua reutilizada y a la posible implementación de campañas de concienciación por parte de las administraciones públicas. Estas acciones son esenciales para revertir el rechazo persistente y fomentar la aceptación de esta fuente como parte integral de nuestras fuentes de agua.
 
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