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MISAEL VALTIERRA (CUARTOSCURO)

Agricultura y renovables: hay que cambiar el chip

Pedro Fresco

6 mins - 16 de Febrero de 2024, 07:00

En medio de la ola de indignación del mundo agrario, las renovables se han convertido en un chivo expiatorio en el que se subliman muchos de los agravios acumulados en los últimos años. Las renovables, esencialmente la fotovoltaica, se ve como un competidor por el suelo, competidor considerado además desleal por pagar altos alquileres frente a los que la rentabilidad de muchos cultivos no puede competir. Muchas veces se dice, recurriendo a la exageración y a la hipérbole, que las renovables destruirán la agricultura.

Pero nada más lejos de la realidad. La agricultura es, desde hace décadas, un sector en retroceso en España. Más allá de su peso en el PIB, que con las décadas ha ido lógicamente retrocediendo como ha sido habitual en cualquier país que se haya industrializado, la cantidad de superficie que se dedica a la agricultura también se ha reducido mucho. En España hay más de 2,3 millones de hectáreas agrícolas abandonadas y otras muchas más se abandonaron en décadas anteriores y hoy son terreno forestal. Todos los años, con alguna excepción (curiosamente este 2023), se sigue abandonando terreno cultivable. No hay, por tanto, un recurso escaso que entre en competencia con la generación de energía de forma general, sino que disponemos de más superficie de la necesaria para poder ejercer ambas actividades. Para cumplir los muy ambiciosos objetivos fotovoltaicos del PNIEC probablemente se necesitarían menos de 60.000 hectáreas adicionales hasta 2030. Solo las hectáreas agrícolas abandonadas que existen en la Comunitat Valenciana triplican esa cifra.

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La lógica de la confrontación y de la antagonización de actividades no llevará a ningún sitio y la agricultura no va a mejorar su situación por crear un falso imaginario de conflicto existencial. En cambio, las energías renovables suponen una actividad nueva en el mundo rural con gran potencial. En vez de asustarnos por los cambios y reaccionar queriendo frenarlos, debemos plantear un enfoque diferente ¿es posible que estos parques renovables puedan generar beneficios al mundo rural y las actividades que ya existen en él? 

Más allá de los impuestos e ingresos municipales que dejan estas actividades, que pueden ser importantes para municipios no muy grandes, hay muchas cosas que se pueden hacer para buscar sinergias con la actividad agraria. Los proyectos pueden ofrecer participación a los agricultores y a las cooperativas locales, una renta adicional a los propietarios de los terrenos o electricidad más barata para regantes o actividades agrícolas. Nada de esto está regulado o es obligatorio, pero se puede hacer y hay plantas y empresas que así lo hacen.

Otra derivada interesante es pensar qué se puede hacer dentro de una planta solar que beneficie a la actividad agraria o ganadera de la zona. Hace poco se publicó un informe donde se certificaba que en ciertas plantas solares de EE. UU. donde se había plantado diversas especies de pastos y flores silvestres, el número de abejas nativas se había multiplicado por 20. De hecho, hay varios senadores norteamericanos promoviendo una priorización de los proyectos solares que creen un hábitat adecuado para los polinizadores. 

Esta es una característica interesante de las grandes plantas solares. Al ser zonas libres de productos químicos y donde no se dan actividades como la caza ni tienen una presencia humana constante, se puede encontrar dentro de ellas una mayor biodiversidad que en las zonas adyacentes, como apuntan las primeras evidencias recogidas por el ingeniero y ecologista Santiago Martín Barajas. 



Las posibilidades para la compatibilización de actividades son múltiples, desde el habitual pasto de las ovejas en plantas solares hasta los aun excepcionales cultivos agrovoltaicos debajo de los paneles, terreno en el que deberíamos avanzar más rápido en España, donde aún no existe una regulación al respecto. Pero hay muchas más opciones ¿podrían los promotores de plantas solares poner en producción algunas de las parcelas abandonadas que hayan adquirido? ¿Puede ayudar el proyecto solar a la modernización de las estructuras agrarias existentes? ¿Podrían estas plantas promover prácticas innovadoras en la agricultura?

Todas estas opciones son posibles, pero hay que probarlas, estudiarlas y adaptarlas a cada territorio. Regularlo es complejo, porque no es lo mismo una zona minufundista que una latifundista o zonas muy envejecidas y con altísimo riesgo de despoblación que otras sin estos problemas, y precisamente por eso “pisar” territorio y conocerlo es importante para poder proponer las mejores acciones. 

El mundo rural y los promotores deben cambiar el chip y no verse como enemigos. Las plantas renovables ofrecen una oportunidad para zonas agrícolas en retroceso al dedicar una fuerte inversión en esos territorios. Los promotores deben pensar qué pueden hacer por el territorio y las actividades tradicionales de los lugares donde se implantan, y los habitantes del mundo rural tener la mente abierta y valorar el potencial que tiene la nueva actividad para mejorar algunas cosas. Hay casos de éxito en muchas zonas de España y podemos aprender de ellos, pero nada puede salir bien si nace con la desconfianza de los actores. La transparencia y la escucha activa es necesaria, pero también erradicar los prejuicios y generar un entorno con información veraz, alejada de los bulos y mitos habituales en estos casos.

Las energías renovables no son enemigas de la agricultura ni mucho menos del mundo rural. Tampoco serán su salvación, pero sí pueden traer cosas positivas y debemos trabajar para que así sea. Necesitamos trabajar para que se entienda de este modo, porque si no las posturas estarán cada vez más enconadas y no olvidemos que hay actores políticos que trabajan intensamente para antagonizar el mundo rural con los “urbanitas”, las políticas climáticas y los organismos internacionales. Una historia que rima con la de otras épocas y que llevó al atraso y al desastre a las sociedades que cayeron en esa espiral. 
 
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