Martes, 28 de julio de 2026

Un plan de choque necesario que habrá que reforzar

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David Expósito
David Expósito
El Consejo de Ministros acaba de aprobar el Plan Nacional de Respuesta a las Consecuencias de la Guerra en Ucrania con el objetivo de paliar sus efectos económicos y sociales. El Plan recoge un paquete de medidas para aliviar los impactos derivados de los altos precios de la energía en los sectores afectados y en los hogares.

Una de las medidas más destacadas es la bonificación temporal para los carburantes de 20 céntimos por litro. En el caso de la electricidad, destaca la prórroga de la bajada del IVA al 10% y de la supresión del impuesto a la generación eléctrica, así como la regularización a 2022 de la retribución a las renovables. También se prorroga el descuento del bono social eléctrico para los consumidores vulnerables y vulnerables severos, y se amplía esta cobertura a 600.000 nuevos hogares. 

En conjunto, las medidas analizadas, que estarán en vigor durante los próximos tres meses, supondrán para los hogares una rebaja aproximada del 10% en los precios de los carburantes y del 20% en la electricidad, que será mayor para aquellos que se acojan al bono social.

Según nuestras estimaciones, el impacto social de las medidas energéticas tiene un carácter progresivo (ver figura). Esto es, las medidas favorecen más a las rentas bajas y medias y a los colectivos vulnerables, algo fundamental en este contexto de recuperación tras la pandemia. Si bien la bonificación de los carburantes favorece proporcionalmente más a las clases medias, más dependientes del transporte privado, las medidas orientadas a bajar la factura de la electricidad favorecen más a las rentas bajas, por lo que el paquete final es progresivo.

 
Figura.- Ahorro medio de los hogares sobre su gasto total (%) por grupos de renta
  
Nota: Q1 se refiere al 20% más pobre y Q5 al 20% más rico

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Estas estimaciones no incluyen los efectos de otras medidas como las destinadas a limitar el precio del gas para bajar el precio en el mercado eléctrico y que serán financiadas con los beneficios extraordinarios de las empresas; tampoco otras medidas no energéticas como el aumento del Ingreso Mínimo Vital o la limitación de la subida del alquiler, las cuales se espera que tengan también un impacto relevante a nivel social y favorezcan en mayor medida a los hogares más vulnerables.

Una de las medidas más discutidas desde el punto de vista climático y de fiscalidad ambiental es la bonificación a los carburantes. En este sentido, es necesario señalar que el alza en los precios experimentado en los últimos meses ha sido muy elevado (60 céntimos por litro) y superior al que se espera que realizará la Directiva sobre Fiscalidad Energética gradualmente y en los próximos 10 años. Así, parece razonable mitigar el impacto de esta escalada de precios. En todo caso, la bonificación en los carburantes no compensará la subida de estos meses y, por lo tanto, se espera una reducción de la demanda y las emisiones. De hecho, estimamos que, incluso con la bonificación, las emisiones de CO2 derivadas de los carburantes se reducirían un 6%.  

Si bien valoramos positivamente la progresividad del Plan y creemos que aliviar la factura energética en este momento de crisis y urgencia es necesario, consideramos que es importante añadir algunas consideraciones de cara a los próximos meses.  

Primero, algunas medidas, como la bonificación de los carburantes, han de ser temporales. Si la situación mejora, deberemos sin duda retomar la senda marcada por Libro Blanco sobre Fiscalidad publicado recientemente. De hecho, como han destacado en repetidas ocasiones múltiples organismos internacionales, España está a la cola de Europa en fiscalidad sobre los carburantes y, por lo tanto, en el futuro ésta sigue siendo una asignatura pendiente. 

Segundo, es deseable en el futuro actuar de forma más dirigida hacia los colectivos vulnerables al transporte. De la misma forma que existe un bono social eléctrico y térmico, habrían de explorarse instrumentos similares en materia de transporte que protejan a las personas más vulnerables sin alternativas al vehículo privado. En todo caso, si identificar a estos colectivos es complejo, una alternativa que creemos viable en el medio plazo es dar cheques para hogares vulnerables según criterios de renta.  



Tercero, las medidas analizadas reducirán notablemente los ingresos públicos por lo que será necesario desplegar medidas fiscales adicionales. Aunque el paquete planteado es progresivo, una parte importante de las rebajas anunciadas se concentra en los hogares de renta alta debido a su mayor consumo de carburantes, por lo que un ajuste en este grupo estaría justificado. En todo caso, el Libro Blanco sobre Fiscalidad es la herramienta idónea para identificar medidas fiscales que nos permitan sostener y reforzar el Estado del bienestar.

Cuarta, echamos de menos en el Plan medidas orientadas a contener la demanda de carburantes y favorecer el transporte público. Éste es un buen momento para innovar introduciendo medidas que cambien nuestros hábitos de movilidad. Así, nos parece destacable la propuesta de la Agencia Internacional de la Energía para fomentar el teletrabajo o rebajar el precio del transporte público, entre otras. Algunas de ellas ya han sido muy eficaces durante la pandemia y serán claves para cumplir los objetivos de descarbonización.

En conclusión, las medidas energéticas de urgencia del Plan son en general adecuadas al permitir conciliar la transición energética y la justicia social. Sin embargo, si algo ha evidenciado esta crisis es que los gobiernos tienen que dotarse de herramientas que les permitan ayudar de forma más selectiva a los hogares más vulnerables, mientras se sigue apostando por la transición energética, la cual también se ha mostrado inaplazable.
Mikel González-Eguino
Mikel González-Eguino
Investigador en el BC3 - Basque Centre for Climate Change
Es Doctor en Economía por la Universidad del País Vasco y Licenciado en Ingeniería por la Universidad de Deusto. Ha sido profesor visitante en la Universidad de Wageningen (Países Bajos). Sus principales intereses se centran en los campos de la economía de la energía y el cambio climático. También está interesado en proporcionar apoyo científico para la toma de decisiones en la transición hacia una economía sostenible con bajas emisiones de carbono.
Xaquín García-Muros
Xaquín García-Muros
Investigador post-doctoral en el Basque Centre for Climate Change (BC3, España)
Doctor en Economía Aplicada por la Universidad del País Vasco (2017). El objetivo principal de su investigación es analizar los impactos distributivos y sociales de las políticas ambientales y de mitigación del cambio climático, así como explorar cómo asegurar una transición energética justa y equitativa. También ha realizado una estancia internacional de dos años en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), al cual sigue asociado.
Eva Alonso-Epelde
Eva Alonso-Epelde
Investigadora en el Basque Centre for Climate Change y en el Observatorio para la Transición Energética y la Acción Climática
Máster en Estrategias y Tecnologías para el Desarrollo con especialización en políticas por la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente, estudiante del Programa de Doctorado en Economía de la Universidad del País Vasco. Su investigación se centra en el análisis socioeconómico de las políticas climáticas y energéticas con perspectiva de género, y con especial interés en la justicia social y distributiva.
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