

Elecciones en pandemiaDe acuerdo con la encuesta del CEC-UFG, un 73% de los participantes en la misma iría a votar con medidas de bio-seguridad, mientras que el 20,1% preferiría no hacerlo si el nivel de contagio de casos por Covid-19 se mantiene o aumenta. La pandemia puede desalentar el ejercicio del sufragio. Sin embargo, para evitar esta situación, es imperativo que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) desarrolle un proceso seguro, en cumplimiento de los protocolos de bio-seguridad correspondientes y acorde con las recomendaciones dictadas por distintos organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil.
Narrativa de fraudeSegún la misma encuesta, el 40,1% tiene 'poca confianza' en el próximo proceso electoral y un 8,8% 'no confía' en él. Además, sólo el 41% piensa que serán unas elecciones limpias y el 37,9%, que habrá fraude. En relación al TSE, el 68,1% declara tener poca o ninguna confianza en dicha institución. En este sentido, distintas organizaciones de la sociedad civil han hecho un llamamiento a la prudencia para apagar las señales (infundadas) de alarma sobre un eventual fraude y han propuesto acciones concretas para vigilar y favorecer las auditorías independientes para reforzar la confianza de la ciudadanía.
¿Absentismo o movilización del electorado?Entre los principales resultados de la encuesta del CEC-UFG destaca un porcentaje muy significativo (del 87,20%) que manifiesta su decisión de ir a votar en las próximas elecciones. Sin embargo, según datos oficiales del TSE, desde 1994 el promedio de participación en las legislativas es del 46,90%, lo que permite afirmar que, en El Salvador, sólo vota la mitad del electorado. Una baja participación conllevaría cuestionar el grado de legitimidad de los candidatos electos.
Crisis de representación de los partidos políticosDe acuerdo a la encuesta del Iudop-UCA, resulta alarmante que el 61,5% de los encuestados se interesen poco o nada en la política. Por otra parte, la del CEC-UFG revela que el 45,75% declara haber cambiado de preferencia política a partir de este año y para las próximas elecciones. De éstos, el 47,2% afirma que su partido le ha defraudado y el 35,6%, que los candidatos no le convencen. En efecto, los distintos escándalos de corrupción y la insatisfacción de las demandas ciudadanas ha agudizado la crisis de representación partidista. Según Iudop-UCA, Nuevas Ideas y Gran Alianza por la Unidad nacional (Gana) son las únicas formaciones cuya imagen ha mejorado significativamente; y entre los principales resultados de la encuesta del CEC-UFG, destaca una alta aprobación (8,87 sobre 10) de la gestión de la pandemia por parte del presidente de la República, lo que podría explicar la imagen favorable de ambos partidos. Es importante mencionar que organizaciones de la sociedad civil han denunciado la ejecución de políticas públicas con fines electoralistas.
Desconfianza en los partidos y la Asamblea LegislativaEn relación a este punto, el 48,7% de los encuestados por el Iudop-UCA estima tener 'mucha confianza' en Nuevas Ideas, pero no en Gana (7,7%). Para el resto de partidos, los resultados no superan el 3%. Adicionalmente, según el Latinobarómetro 2018, la confianza en la Asamblea Legislativa es sólo del 10%. Este evidente desencanto con la política puede conducir a la fragmentación partidaria, la crisis de representación y la inclinación por líderes populistas.
Institucionalización de los partidos políticosLa reconfiguración del sistema partidista refleja que los tradicionales (Arena y el FMLN) son formaciones institucionalizadas, pero sin capacidad de adaptación. En ese sentido, su supervivencia en el espectro político dependerá de su modernización, reinvención y re-conexión con el electorado. Por el contrario, Nuevas Ideas es un partido nuevo y, por ende, poco institucionalizado. Sin embargo, al ser un catch-all party, sin una ideología clara, tiene una fuerte capacidad de adaptación y autonomía al utilizar un discurso de diferenciación de los mismos de siempre. En cuanto a los otros dos partidos nuevos (Vamos y Nuestro Tiempo), carecen de una amplia estructura territorial y las encuestas reflejan su débil fuerza electoral.
Tipos de voto y educación electoral y cívicaEl tipo de voto (por bandera, preferente o cruzado) agrega una capa de complejidad a las elecciones legislativas. Según los resultados del Iudop-UCA, el 71,9% votará por un solo partido, el 12,8% por el voto cruzado y únicamente el 0,1% por candidatos no partidarios. Esta misma encuesta revela que el 79% estima haber recibido poca o ninguna información del TSE sobre las distintas formas de votación para la elección de diputados, y el 61,3% no conoce el número de ellos que han de elegirse en su Departamento, por lo que todavía queda un largo camino por recorrer en términos de educación electoral y cívica de la población. Esto supone la asignación del presupuesto respectivo.
Las fórmulas electorales de cocientes y residuos: ¿prevalencia del pluralismo en la Asamblea Legislativa?El sistema político salvadoreño es pluralista y el electoral en este tipo de comicios es proporcional. Debido a la fórmula de cocientes y residuos que caracteriza las elecciones legislativas, es probable que los partidos que cuentan con mínimas intenciones de voto en las encuestas logren obtener algunos escaños en la Asamblea Legislativa.
¿De un sistema de pluralismo moderado a otro de partido predominante o hegemónico?En el peor escenario, y como hipótesis, puede resultar interesante calcular el número efectivo de partidos de Laakso y Taagepera, tomando en consideración la concentración del voto y la competitividad del sistema partidista, para analizar el formato de ese sistema tras el 28-F y preguntarse si en El Salvador podría materializarse una transición de un pluralismo moderado a un sistema de partido predominante o hegemónico.

Recibe nuestro análisis diario en tu correo
Recibe una alerta diaria en tu teléfono