
El cambio radical en la correlación de fuerzas que se produjo el 20 de diciembre ha traído consigo otra situación inédita a la política española y es que los partidos con capacidad para conformar una mayoría parlamentaria e investir a un presidente del gobierno no han sido incapaces de ponerse de acuerdo y han provocado la disolución automática de las cámaras y la convocatoria de nuevas elecciones. Por ello, transcurridos poco más de 6 meses desde de las últimas elecciones generales, los españoles volvemos a estar llamados a las urnas y poco parece haber cambiado desde la anterior cita. Sigue habiendo las mismas certezas y se mantienen las mismas incógnitas. Y el reto en esta ocasión será de entrada conseguir formar gobierno.
Certezas
El PP volverá a ganar a las elecciones. Todas las encuestas siguen situando al PP como el partido ganador de las elecciones aunque experimenta un leve retroceso respecto a los resultados obtenidos el 20D.
El PP seguirá sin tener mayoría absoluta. El PP sigue retrocediendo y por tanto cada vez se aleja más de la mayoría absoluta haciendo prácticamente imposible que pueda gobernar en minoría y en solitario.
El PP volverá a ser el primer partido más débil que ha habido. Ya en las elecciones de diciembre se convirtió en el primer partido que quedaba por debajo de los 130 escaños (hasta entonces la cifra mínima era de 156) pero en esta ocasión podría incluso quedar por debajo de los 120.
Incógnitas
¿Habrá sorpasso en la izquierda? A diferencia de lo sucedido el 20D cuando las encuestas arrojaban mayores dudas al respecto a cual sería el partido que quedaría en segundo lugar todas las encuestas recientes vaticinan que Unidos Podemos superará a PSOE tanto en términos de votos como de escaños, un hecho que de confirmarse constituiría una de las principales novedades de estas elecciones.
Pero este sorpasso no responde tanto al hecho de que las expectativas de los socialistas se hayan reducido respecto al 20D y las de Podemos hayan aumentado sino a la alianza pre-electoral constituida entre este último partido e Izquierda Unida. Gracias al acuerdo estas formaciones consiguen concentrar el voto y evitar uno de los peores efectos del sistema electoral español que es la pérdida de votos en las circunscripciones donde hay pocos escaños a repartir, una pérdida que tradicionalmente ha afectado a Izquierda Unida, quien solo en las últimas elecciones ya vio como cerca de 900.000 votos suyos se desperdiciaban al no producir representación. Es así como Unidos Podemos puede aspirar a superar al PSOE y relegarlo por primer vez desde el restablecimiento de la democracia a la tercera posición
¿Quién se acercará más a la mayoría absoluta PP y Ciudadanos o PSOE y Unidos Podemos?
Todas las encuestas siguen poniendo de manifiesto que la única mayoría absoluta formada solo por dos partidos sigue siendo la fórmula de gran coalición entre PP y PSOE. Los resultados del 20D ya situaron muy lejos de la mayoría absoluta a cualquier otra combinación de sólo dos partidos y la que más se acercaba entonces era la formada por el PP y Ciudadanos. En esta ocasión, en cambio, las últimas encuestas andorranas sugieren que PSOE y Unidos Podemos podría estar muy cerca de conseguir la mayoría absoluta mientras que la suma de PP y Ciudadanos se estaría encogiendo. En este contexto y como ha sido habitual en la política española los partidos nacionalistas volverían a ser imprescindibles para la investidura y para garantizar la gobernabilidad.
¿Habrá gobierno?
Sin embargo el hecho de que haya o no haya gobierno no dependerá de los partidos nacionalistas sino de las concesiones que estén dispuestos a realizar los grandes partidos si aspiran a estar en el gobierno. El PP deberá decidir si sacrifica a Mariano Rajoy que es la condición que le exige Ciudadanos y si efectivamente se produce el sorpasso el PSOE y Pedro Sánchez deberán aceptar una posición subordinada respecto a Podemos y a Pablo Iglesias. No debe extrañar que ante tales dilemas la formación de gobierno no está garantizada. Llegados el caso habrá que tener en cuenta que aunque para los ciudadanos la formación de gobierno y las políticas puedan ser prioritarios, para los partidos la prioridad casi siempre es garantizar su supervivencia a largo plazo.
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