
(Autora Lara Maestripieri @laramaest, con datos de Eurostat)
Tener hijos penaliza más las trayectorias laborales de las mujeres que de los hombres, pero sobrepasado este primer umbral de desventaja, la penalización es considerablemente mayor entre las mujeres que sólo cuentan con estudios elementales. Además, en la medida en la que el mercado de trabajo maltrata especialmente en la puerta de entrada, la brecha en temporalidad se explica por la edad (gente joven, ellos y ellas) de manera mucho más significativa que por género. La brecha tanto de empleo como salarial (véase gráfico) también es muy superior para las mujeres con bajo nivel formativo que para las mujeres con titulación universitaria. Curiosamente, esta pauta es la contraria a países como Alemania, donde una mayor regulación salarial evita grandes diferencias en la base mientras que prácticas discriminatorias (en torno al tiempo de trabajo, por ejemplo) intervienen en los empleos de mayor cualificación. Acertar en el diagnóstico es vital para promover las políticas más adecuadas. Unas políticas de igualdad que ignoren este impacto de clase social y generacional pueden, sin saberlo, ahondar en las desigualdades. Esto ocurre con medidas de conciliación como la reducción del tiempo de trabajo o las excedencias no remuneradas, fuera del alcance la mayoría de las veces de las mujeres que más lo necesitan. El importante debate sobre la corresponsabilidad también corre el riesgo de quedarse a medias si no atiende a estas realidades más ocultas. Además, reconocer estas desigualdades significa aceptar también juegos que no necesariamente son de suma positiva. Entran en liza conflictos de intereses que urge politizar. Si las jornadas laborales de quienes están en posiciones más privilegiadas, hombres y mujeres, continúan siendo rígidas y larguísimas, en alguien se confía para resolver el universo personal que existe fuera de la oficina. Y ese alguien, esto sí, siempre tiene nombre de mujer.
Recibe nuestro análisis diario en tu correo
Recibe una alerta diaria en tu teléfono