

¿Cuáles son los cambios propuestos?La reforma constitucional de 2017 representa los cambios políticos más significativos desde el establecimiento de la República de Turquía, en 1923. El núcleo de la propuesta es que el puesto del presidente, hasta entonces primordialmente simbólico, se convirtió en plenamente ejecutivo, con poderes como jefe de Estado y jefe de Gobierno.
¿Cómo afectará todo esto a las relaciones internacionales?Está claro que estas elecciones no van a tener un impacto revolucionario para mejorar las relaciones y restablecer la confianza, ni con la Unión Europea ni con Estados Unidos. Y eso que Turquía es un aliado muy importante para los dos lados del Atlántico y también un aliado estratégico para la OTAN. La percepción es que con la Unión Europea no habrá ningún cambio: seguiremos, de momento, con el statu quo de las negociaciones congeladas extraoficialmente y sin expectativas de un impulso positivo fuera de este marco, como pudiera ser la modernización de la Unión Aduanera. Con EE.UU. será un poco diferente, porque a ellos no les importa tener una relación totalmente transaccional con Turquía. Buscarán la manera de relacionarse independientemente de la situación interna del país.

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