Martes, 18 de agosto de 2026

La concentración, el nuevo 'superpoder' del siglo XXI

Borja Santos Porras Borja Santos Porras 1 de marzo de 2020
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Una persona es más feliz cuando es capaz de desarrollar su máximo potencial. Puede que sea la nueva frase que veas en la pared de la recepción de tu organización, pero en realidad es así como Aristóteles definió la felicidad hace más 2.000 años, llamando a este concepto eudaimonia. Uno de los mayores obstáculos actuales para alcanzar esa felicidad es el continuo incremento de la distracción y, como consecuencia, una creciente dificultad para concentrarnos.
 
La distracción y el mundo digital
Hoy en día existen datos reveladores sobre la pérdida de atención generada por el uso continuado de distintas aplicaciones digitales. Según el 'Udemy in Depth: 2018 Workplace Distraction Report', tres de cada cuatro personas millennials y de la generación Z afirman que se sienten distraídas en su puesto de trabajo, y la mitad afirma ser menos productiva y no rendir como cree que debiera.

Cuando se analiza el tiempo dedicado en promedio a las aplicaciones digitales, son llamativos los datos que provienen de distintas fuentes. Dedicamos más de cinco años de nuestra vida a las redes sociales y al menos dos horas y 51 minutos diarios a nuestro teléfono: lo desbloqueamos más de 150 veces, cambiamos entre aplicaciones casi 600 y revisamos nuestro e-mail en 88 ocasiones.

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Nuestro teléfono se ha convertido en el nuevo caballo de Troya que amenaza la fortaleza de nuestra concentración. No en vano, 'nomofobia', la aversión a estar sin nuestro teléfono móvil, fue la palabra mundial elegida por el diccionario de Cambridge para el año 2018. Se estima que un 66% de la población (considerando todas las edades) padece de esta dependencia.

Los riesgos de la 'multitarea'
Uno de los peligros actuales es considerar un comportamiento regular de multitarea como una habilidad profesional promocionada y valorada. En muchas ocasiones, esta conducta perjudica a nuestra productividad y nos impide mantener nuestros momentos de concentración de manera continuada, en el trabajo o en nuestra vida personal.

Para Cal Newport, profesor asociado de Ciencias de la Computación en la Universidad de Georgetown, una de las consecuencias negativas de la multitarea proviene de un problema que denomina el "residuo de la atención". Cuando cambiamos nuestro foco de una tarea A a otra distinta B, un pequeño residuo de nuestra atención y pensamiento se mantiene en la tarea original. Este residuo es especialmente importante cuando la tarea inicial A quedó inacabada. ¿A quién no le ha pasado seguir pensando en e-mails, artículos o trabajos que no ha llegado a terminar durante el día a pesar de estar ocupado en otra cosa? Este residuo se acumula en el continuo cambio de tareas, perjudicando nuestra atención.

¿Sustituirá la atención al cociente intelectual?
La falta de concentración se está convirtiendo en un trastorno que alcanza a los profesionales desde su etapa como estudiantes. De acuerdo con Jennifer Shore, la nota media de aquellos estudiantes que son incapaces de resistir las distracciones mientras estudian se reduce en promedio un punto y sus exámenes finales tienen un rendimiento un 18 % inferior. Incluso la distracción producida por teléfonos y otros aparatos y aplicaciones tecnológicas pueden producir, según Glenn Wilson, del Institute of Psychiatry de Londres, un descenso del cociente intelectual de un 10 %, el doble que el impacto que tiene el consumo de cannabis.

Ésta es una preocupación cada vez más latente en muchos países, como Estados Unidos, donde dos tercios de la población afirman que la desintoxicación digital es importante para la salud (American Psychological Association: 'Stress in America', 2018). Paradójicamente, uno de los colectivos que más controlan el uso de la tecnología en su vida diaria son los grandes gurús de Silicon Valley, con famosos períodos de desintoxicación digital.

Es por ello que no sería extraño que, en un futuro cercano, los equipos de recursos humanos de compañías de referencia en busca de talento primarán la concentración y la atención en lugar de los test de cociente intelectual u otras habilidades. La concentración permitirá a los profesionales mejorar su rendimiento y realizar tareas complejas que requieran un aprendizaje continuo dentro de la empresa.

Enfrentándose a la economía de la atención
Hace poco más de dos años, la revista The Economist tituló su portada como 'El recurso global más valioso ya no es el petróleo, sino los datos'. Las grandes empresas occidentales actuales (Google, Amazon o Facebook) basan sus industrias en ellos y necesitan captar nuestra atención. Ya no sólo podríamos atribuir nuestra distracción o dependencia de las aplicaciones tecnológicas a síntomas como el aburrimiento, la ansiedad, el estrés, la baja autoestima u otros problemas psicológicos. Ahora luchamos contra algunos de los profesionales de mayor talento cuyo objetivo es captar y competir por nuestra atención, un recurso limitado y valioso.

Las redes sociales, uno de los mayores competidores por nuestra atención en el mundo digital, buscan sacar partido de nuestra búsqueda por el reconocimiento social, así como de la fluctuación de dopamina, neurotransmisor que recompensa con placer a nuestro cerebro gracias a los nuevos y deseados me gusta. Robert Sapolsky, profesor de Biología de Stanford, ha realizado experimentos muy interesantes que muestran que la anticipación de algo que podría ocurrir ("the magic of maybe") incrementa nuestras descargas de dopamina. Por ello, se produce un refuerzo positivo de placer cada vez que, intermitentemente, buscamos en nuestras apps posibles likes o nuevos mensajes entrantes. Este continuo deseo de regresar a estas aplicaciones amenaza nuestra capacidad de controlar nuestra atención y, por tanto, la productividad de nuestro trabajo, tanto en el ámbito laboral como en nuestra vida personal.

Desarrollar el 'músculo' de la atención
Alcanzar habilidades para mantener la concentración no es nada fácil por los factores que hemos comentado. Algunos expertos, como Cal Newport, han tratado de combatir esta situación con teorías como el minimalismo digital, una filosofía de trabajo en la que se realiza un uso más optimizado y eficaz de las herramientas tecnológicas utilizadas, centrándose únicamente en las que añaden valor.

Desarrollar el músculo de la atención requiere conductas y prácticas adecuadas que vengan sobre todo del individuo. Por un lado, éstas son necesarias para la mejora de la productividad en las empresas e instituciones, en contextos de cambio permanente y con retos complejos que requieren un continuo aprendizaje, el cual sólo es posible mediante la atención y la concentración. Por otro, estas conductas son imprescindibles para que cada persona logre sus objetivos y consiga ofrecer lo mejor de sí misma, para que pueda alcanzar un estado de eudaimonia. Por tanto, la concentración nos facilita el camino hacia la satisfacción y el bienestar, receta única para la felicidad.
 
(Artículo publicado en inglés en 'IE Insights)
Borja Santos Porras
Borja Santos Porras
Director Ejecutivo en la 'School of Global and Public Affairs' de la Universidad del IE (España), y consultor y profesor adjunto de Políticas Públicas y Desarrollo Internacional, Emprendimiento Social, Gestión y Evaluación de Programas y Ayuda Humanitaria.
Ha trabajado más de 13 años en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas y programas internacionales en países de África, Europa, América y Asia con Naciones Unidas y el Banco Mundial, o como asesor para diferentes gobiernos. Realizó un Master en Administración Pública en Desarrollo Internacional (MPA/ID) por la Harvard Kennedy School, siendo galardonado con la beca internacional de la Fundación "la Caixa". También llevó a cabo un Máster en Relaciones Internacionales y un BEng+MEng en Ingeniería de Telecomunicación. Adicionalmente, preside la asociación HKS Spain Alumni network; lidera la expansión internacional de IMFAHE, una fundación que genera impacto social a través del mentoring y la generación de talento; y es coach de YesEuropeLab, una organización que capacita a la nueva generación de líderes europeos. Durante los últimos 10 años, ha trabajado en el diseño e implementación de políticas públicas y programas de desarrollo internacional y ayuda humanitaria. Ha trabajado, así, con el Gobierno de Sri Lanka y el Harvard Center for International Development, diseñando estrategias para el crecimiento económico y la innovación; ha realizado evaluaciones de impacto de políticas públicas con el Banco Mundial en Perú; ha dirigido programas de desarrollo con Naciones Unidas y los gobiernos de Ecuador y Etiopía para mejorar la respuesta institucional ante las crisis humanitarias y los desastres naturales; ha coordinando diferentes proyectos de cooperación para la Agencia Española de Cooperación (Aecid), del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación. Ha trabajado, asimismo, en España con ciudades como San Sebastián en el ánalisis de los ecosistemas de innovación urbanos. Escribe artículos y publicaciones en diferentes medios e imparte docencia y conferencias en programas de máster y grado. Actualmente trabaja en España como consultor para organismos internacionales (Naciones Unidas, Banco Mundial, etc), instituciones y gobiernos locales, y organizaciones de desarrollo. En paralelo es profesor adjunto en la escuela de Relaciones Internacionales de IE university y dirige la expansión internacionales de la fundación IMFAHE. Además le encanta colaborar y participar en proyectos conjuntos innovadores que busquen un impacto social.
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