No importa desde dónde leas esto. Parece una constante en diferentes contextos. El éxito de los gobiernos que pretenden defender los derechos de esas mayorías electorales no es real si las minorías (o una parte de la población) se sienten amenazadas. América Latina, Europa e incluso Estados Unidos nos lo han enseñado. Vivir con miedo no puede ser una opción.