El Tribunal Constitucional respalda la Ley de Amnistía con una sentencia que, según el profesor de Filosofía del Derecho Josep Lluís Martí, es "técnicamente rigurosa y políticamente elocuente por lo que evita decir." La Constitución no prohíbe lo que el legislativo permite. Pero la fractura política persiste: el derecho cierra el caso, la política apenas lo empieza. Y el consenso, ausente.