Raffaele Madaio, investigador en el ámbito de la defensa, analiza cómo Europa sigue siendo militarmente dependiente de Estados Unidos, especialmente a través de la OTAN. Aunque la guerra en Ucrania y la nueva administración Trump han reavivado el debate sobre la "autonomía estratégica", la realidad es que Europa carece de capacidades militares suficientes y de una voluntad política unificada. Superar esta dependencia requeriría inversiones masivas, coordinación política real y una redefinición del papel europeo en la seguridad global.