Martes, 28 de julio de 2026
INVESTIGACIÓN

Los más polarizados consumen más las redes sociales, pero, ¿es esto malo?

El ecosistema digital ha transformado radicalmente el acceso a la información sobre la actualidad. Los investigadores de la Universidad de Burgos Pablo Esteban López Fernández y Leonardo Sánchez Ferrer revelan, con datos del proyecto 'ELITPOLAR' que "el consumo de información política en redes aumenta cuanto más extrema es la posición ideológica". Ante este contexto, se preguntan: "¿No son precisamente estos ciudadanos intensamente ideologizados quienes, al menos en términos de consumo informativo, sostienen una parte fundamental del control democrático?".

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Una diputada se hace una fotografía en el Congreso de los Diputados. | Eduardo Parra / Europa Press / ContactoPhoto
Una diputada se hace una fotografía en el Congreso de los Diputados. | Eduardo Parra / Europa Press / ContactoPhoto
Las redes sociales dejaron de ser un espacio marginal para convertirse en un canal fundamental de información política. Estas plataformas han abierto oportunidades sin precedentes para informarse y participar políticamente, pero también plantean desafíos importantes, como la desinformación, el sesgo algorítmico y la polarización política.

Según los datos del proyecto ELITPOLAR, el 60% de los españoles reconoce que utiliza redes sociales para informarse sobre política y un 42% lo hace todos o casi todos los días. Aunque son las generaciones más jóvenes las que concentran los niveles más elevados de consumo informativo a través de redes sociales —nada menos que un 70% de los menores de 35 años declara informarse por ellas—, cada vez son más los mayores que las usan para seguir la política. En torno a un 60% de la población comprendida entre los 35 y los 64 años recurre a las plataformas sociales para informarse, cifra que alcanza el 50% entre los mayores de 65 años.

"Son los ciudadanos que se ubican en los extremos ideológicos, tanto a la izquierda como a la derecha, los que más usan las redes sociales para informarse sobre política"
El fenómeno es transversal políticamente, aunque no homogéneo entre los partidos. Los votantes de Vox son quienes más declaran usar las redes para informarse (69%), seguidos por los de Sumar (63%) y PSOE (61%). Justo después aparecen los votantes del PP (60%) y, más alejados, los abstencionistas, entre los que apenas un 40% utiliza redes con fines informativos. Sin embargo, la clave no está tanto en el partido votado como en la ideología de las personas.

Son los ciudadanos que se ubican en los extremos ideológicos, tanto a la izquierda como a la derecha, los que más usan las redes sociales para informarse sobre política (gráfico 1). Si situamos a los ciudadanos en una escala de cero a diez —donde cero representa la extrema izquierda y diez la extrema derecha—, aparece un patrón muy claro: el consumo de información política en redes aumenta cuanto más extrema es la posición ideológica.



No obstante, la imagen general del país es distinta. Si atendemos a cómo se ubican ideológicamente los españoles (gráfico 2), el centro sigue siendo el espacio en el que se concentra la mayoría, lo que revela una brecha entre la estructura ideológica del país y el perfil de quienes más consumen información política en redes.



¿Acuden estos ciudadanos a las redes porque no encuentran en los medios tradicionales un marco informativo acorde con su posición ideológica? ¿O es el propio ecosistema digital —con su personalización algorítmica— el que termina reforzando y alineando sus posiciones? Probablemente ambas fuerzas coexistan. Diversos estudios, como los trabajos de Cinelli y de Ohme, han señalado que las redes sociales pueden favorecer la polarización política, especialmente a través de las llamadas cámaras de eco y del filtrado algorítmico. Sin embargo, la evidencia disponible es principalmente correlacional, no causal. Es decir, resulta difícil cuantificar el efecto real de las redes y distinguirlo del sesgo de autoselección que caracteriza a quienes participan activamente en ellas.

"El extremismo ideológico se ha asociado con una menor aceptación de los principios liberales democráticos, la deslegitimación del adversario político y el rechazo de los resultados electorales adversos"
Es cierto que la polarización puede resultar perjudicial para la convivencia democrática. El extremismo ideológico se ha asociado con una menor aceptación de los principios liberales democráticos, la deslegitimación del adversario político y el rechazo de los resultados electorales adversos. Además, cuando el debate público se desarrolla en un entorno donde predominan los polos ideológicos, se refuerza la sensación de enfrentamiento permanente y se erosiona la percepción de que el consenso es posible.

También se ha asociado la polarización ideológica con actitudes de desconfianza hacia las instituciones democráticas, si bien nuestros datos no parecen confirmar una relación tan clara. Como se sugiere aquí, los niveles de confianza en instituciones clave del sistema democrático son relativamente bajos en términos generales, lo que indica que el problema es más transversal que ideológico.



La información ciudadana es fundamental para la calidad democrática. Lo que convierte a la democracia en un modelo de convivencia política superior a otros es, precisamente, el protagonismo del pueblo en la elección y control de los gobernantes. Esto requiere un alto nivel de formación e información por parte de la ciudadanía. Como señaló Robert Dahl en On Democracy, un sistema democrático exige "comprensión ilustrada", es decir, ciudadanos informados con capacidad de evaluar las alternativas políticas. Giovanni Sartori lo expresó de manera clarividente: "De todos los sistemas políticos, el que más crucialmente depende de la inteligencia es la democracia". Sin un alto nivel de formación e información ciudadana, la democracia se degrada y queda reducida a un mero formalismo para la perpetuación de la clase política.

"Aunque las redes amplifiquen el eco de los extremismos, también cabe preguntarse si hoy constituyen uno de los espacios donde se ejerce ese control ciudadano"
En definitiva, nuestros datos presentan una paradoja interesante. Los ciudadanos más polarizados son también los que más se informan sobre política en redes. Si la democracia necesita ciudadanos informados para no convertirse en un mero formalismo, ¿no son precisamente estos ciudadanos intensamente ideologizados quienes, al menos en términos de consumo informativo, sostienen una parte fundamental del control democrático? En ese sentido, aunque las redes amplifiquen el eco de los extremismos, también cabe preguntarse si hoy constituyen uno de los espacios donde se ejerce ese control ciudadano sobre el poder.
Pablo Esteban López Fernández
Pablo Esteban López Fernández
Investigador predoctoral (FPI) en la Universidad de Burgos
Doctorando en la Universidad de Burgos, trabaja en el proyecto de investigación "Polarización afectiva en democracias avanzadas: el impacto de las élites políticas en la ciudadanía en España" (ELITPOLAR), liderado por Leonardo Sánchez Ferrer y Xavier Coller. Sus intereses académicos se centran en el impacto de la sociedad digital en la democracia, los efectos de la polarización afectiva en las élites y la ciudadanía, y el análisis de los programas electorales de los partidos de derecha. Sus investigaciones se han publicado en 'Democracy and Society', entre otras revistas.
Leonardo Sánchez Ferrer
Leonardo Sánchez Ferrer
Profesor Titular de Universidad de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Burgos
Doctor en Ciencia Política por la Universidad Autónoma de Madrid y por el Instituto Juan March. Ha sido profesor en la Universidad Complutense de Madrid y becario de la Unión Europea en la London School of Economics. Codirige, junto con Xavier Coller, el proyecto de investigación 'ELITPOLAR' que estudia la polarización afectiva en España entre las élites y la ciudadanía.
Participación