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Tania Sieira

"En el año 2003 se termina el consenso pasivo en política exterior en España"

Agenda Pública

56 mins - 21 de Abril de 2024, 01:09

Agenda Pública ha convocado en el Hotel Palace de Madrid (frente a la que ha sido su casa durante muchos años en la carrera de San Jerónimo) a tres personas con vocación de servicio público, que durante décadas han acumulado experiencias y aprendizajes políticos  y que analizan ahora la actualidad desde la distancia de la vida civil, pero con la misma vocación pública, y con el objetivo de iniciar un ciclo de conversaciones entre referentes de la sociedad de distintas ideologías para aportar conocimiento, criterio y contexto a nuestros lectores. 
 

¿A quién hemos invitado? Valentina Martínez Ferro, Álex Sáez y Jordi Xuclà suman entre los tres más de medio siglo de experiencia en las instituciones nacionales e internacionales. Los tres han sido diputados en el Congreso, donde han ejercido como portavoces en la Comisión de Exteriores y han representado a España en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en la familia de los conservadores, los socialdemócratas y los liberales. 

Valentina Martínez Ferro (Santiago de Compostela, 1976) es militante del Partido Popular. Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración, y recientemente doctorada, fue nombrada en 2012 directora de Gabinete de Jorge Moragas (a su vez, director de Gabinete del Presidente del Gobierno Mariano Rajoy), ha sido diputada en las Cortes Generales o la responsable de las relaciones internacionales del Partido Popular. El presidente de Ucrania Vladimir Zelensky la condecoró recientemente con la orden de la Princesa Olga. 


También hemos invitado a Álex Sáez (Girona, 1969) y Jordi Xuclà (Girona, 1973) que compitieron durante varias legislaturas por el mismo escaño en su circunscripción. Uno por el Partit dels Socialistes de Catalunya y, el otro, por Convergència i Unió (CiU) y sus posteriores marcas electorales.
 

Marc López

En esta nueva etapa de Agenda Pública, que como sabéis, durante muchos años ha contribuido al debate público, no hablando de la coyuntura, sino analizando temas de fondo a partir de la coyuntura. Llevamos un tiempo ampliando contenidos vinculados al papel de España en la Unión Europea y a dos cuestiones que son propias de la política interna de España: las relaciones con el sur y las relaciones con el este


En un contexto de tanto ruido, con vuestra conversación, van a empezar unas conversaciones semanales con dos lógicas distintas. Conversaciones entre diferentes y conversaciones con una lógica intergeneracional. 

Para empezar me gustaría preguntaros por cómo vivisteis la entrada en la Comisión de Exteriores del Congreso de los diputados. 
 

Jordi Xuclà

En 2004, cuando fui elegido diputado al Congreso, en la primera reunión para repartir las comisiones, yo pensaba en mi provincia, en las muchas infraestructuras pendientes, el desdoblamiento de una carretera N-II y otras infraestructuras, etc. Yo entré con la idea de ser portavoz de Fomento y el diputado por Tarragona se quedó Fomento, y yo pensé: “me quedo sin una comisión importante”. Y el presidente del grupo cuando cierra la reunión me dice: ¿Vienes un momento a la otra sala? Me dice que será presidente de la comisión de Asuntos Exteriores del Congreso y que necesita alguien que sea portavoz. Así pues, mi vocación por la política exterior empieza a los 30 años, no era un hombre preparado desde la primera juventud en asuntos internacionales pero he terminado haciendo una tesis doctoral sobre relaciones internacionales dando clases de Relaciones Internacionales en la Universidad y siendo consultor de esos temas.. ¿Y qué descubrí cuando entré a la comisión? Pues descubrí que los grupos parlamentarios teníamos el foco puesto en la política doméstica, pero que la política internacional ayuda a explicar muchas cosas también de la diferenciación política.


¿Por qué? Yo entro en la Comisión de Asuntos Exteriores como portavoz en 2004. Creo que es justo en el momento que la política exterior deja de ser un tema de salones refinados y sin impacto en la agenda política dominante y en la decisión del voto, justo para convertirse en un tema relevante en la decisión del voto. Hay un antes y un después entre el consenso pasivo de la primera etapa de la política exterior de España, de la transición y hasta 2003, y la intervención en Irak, que es cuando se produce el disenso significativo en política exterior. Este es el momento que viví, el de la parlamentarización de la política exterior, a partir de la ley de la autorización parlamentaria del envío de tropas y de la retirada de las tropas. Con lo cual, entré sin haber diseñado en mi vida que me dedicaría a la política exterior y creo que entré en un momento que comentaremos, que es cuando transitamos del consenso pasivo al disenso. 
 

Valentina Martínez

En mi caso, es completamente distinto al de Jordi, porque yo entré en el 2014, cuando llevaba doce años trabajando, 14 años trabajando en política y doce años trabajando con Jorge Moragas en política exterior, que era el secretario internacional del Partido Popular. Yo había empezado en Bruselas, en el Parlamento Europeo, en el PPE, en la IDC, que es nuestra internacional, y toda mi experiencia política estaba ligada a la política internacional y era la comisión a la que yo quería pertenecer, era pasar de ver la política desde bambalinas a tener un papel protagonista. Desde ahí seré portavoz en la Comisión de Cooperación al Desarrollo, luego fui de Iberoamérica, después del Cambio Climático y finalmente, los últimos 4 años, portavoz de asuntos exteriores.


Y de hecho, no he estado en ninguna comisión que no tenga una relación con la política internacional o con las relaciones internacionales, porque es muy lógica dentro de la carrera que he hecho, de estudios en Ciencias Políticas, seguido de un máster sobre la Unión Europea. Es verdad que cuando yo llegué a Madrid, o sea, cuando yo vine del Parlamento Europeo al Partido Popular, en el año 2002, yo venía en cierto modo como experta de Unión Europea, porque teníamos la Convención, eran los años de la Constitución europea, estábamos con el presidium, y justo poco después de llegar se produce la crisis de la Isla de Perejil, en noviembre es la crisis del Prestige y en enero del 2003, empiezan los ruidos de tambores de de guerra en Irak. En febrero es la gran manifestación, en marzo es la guerra y a partir de ahí, hasta el 2004.

O sea, a lo que yo venía, en cierto modo, que tenía que ver muchísimo con el contexto europeo, es lo último a lo que dediqué los esfuerzos y la cabeza, porque también aquí pasó de ser un punto importantísimo en la agenda, cuál era la agenda que íbamos a tener en la constitución europea y cuál era la visión europeísta de España, a un papel muchísimo más importante en todo lo internacional. 
 

Àlex Sáez

Sí, bueno, yo llegué al Congreso en 2004. Con mi formación, el grupo parlamentario me encargó los temas de justicia. Yo también venía de Girona, de haber sido concejal de cultura, entonces llevaba los temas de justicia y cultura, pero me empecé a integrar en la Comisión de Asuntos Exteriores, la Mixta Unión Europea. Pero la verdad es que mi conocimiento sobre la política exterior no era más que el de un mero observador. La Comisión de Exteriores, al menos en la época en la que yo estuve, hasta 2015, contribuyó mucho a generar consensos y buena relación entre grupos parlamentarios, desde un punto de vista de la necesidad de una política exterior común. Jordi también lo ha comentado. Pese a ser un momento muy duro para la política exterior, con las consecuencias de la guerra de Irak, la retirada de tropas del presidente Zapatero, creo que fuimos capaces de generar un clima necesario para abordar muchos temas desde el consenso.


Y luego, en mi última legislatura, que fue la de 2011, cuando Elena Valenciano ocupó cargos más orgánicos con el entonces secretario general, Alfredo Pérez-Rubalcaba, ocupé la portavocía de la Comisión de Exteriores donde me tocó hacer la oposición a un ministro complicado, José Manuel García-Margallo. Tuvimos alguna tensión en la comisión, pero sin embargo, también, pudimos trabajar en dos proyectos legislativos que yo creo que en su ejecución no han sido tan buenos como pensamos, que es la ley de acción exterior y la ley de tratados internacionales. Y es verdad que el ministro Margallo, que es un hombre que realmente tiene sentido de estado, entendía que esos cambios legislativos sólo se podían producir desde los amplios consensos, pese a que en aquel momento el Partido Popular tenía una gran mayoría. A diferencia, por ejemplo,  de lo que pasaba en otras comisiones en las cuales yo participaba, por ejemplo, en la de Justicia, donde el ministro Gallardón, que equivocadamente fue una apisonadora de cambios legislativos, sin ningún tipo de acuerdo más amplio. 

Pero bueno, lo que me interesa poner aquí en común es que, pese a las grandes diferencias, la Comisión de Exteriores trabajaba para conseguir el consenso. Es verdad que todo era más sencillo, no había tantos partidos políticos. 

Marc López

Hay dos cosas de lo que habéis dicho que me interesa recalcar y que profundicemos, si queréis, que son, por un lado, ¿cómo la entrada de nuevos partidos condiciona a los dos grandes partidos a la hora de poder ponerse de acuerdo? ¿Y esto afectó o no a la política exterior? Y después, ¿en qué medida el hecho de que la política exterior se convierta en política doméstica, afecta a la capacidad de los partidos para ponerse de acuerdo? 


Jordi Xuclà

El paso del consenso pasivo al disenso creo que, en el fondo, es un acto de madurez de cualquier sociedad democrática. Hubo un momento en que en la construcción de la sociedad democrática se hizo hincapié en temas más domésticos. Porque, en aquel momento, ¿cuáles eran los grandes objetivos de la política exterior en España? La entrada en las Comunidades Económicas Europeas y en el espacio europeo, en aquel momento no había partidos euroescépticos, con lo cual era un objetivo compartido. España tiene una característica singular y positiva de su diplomacia parlamentaria, del ámbito de las relaciones internacionales (los tres formaron parte de la Asamblea del Consejo de Europa) y es que España se convirtió en fue miembro de pleno derecho del Consejo de Europa, en noviembre de 1977, antes de la aprobación de la Constitución Española en diciembre del 78. Y los discursos de todos los partidos políticos ante la Asamblea parlamentaria, pidiendo el acceso, son una pieza de consenso de política exterior. España es el único Estado del Consejo de Europa que accedió a la condición de miembro de pleno derecho antes de la aprobación de su constitución democrática. Cuando entramos en el Consejo de Europa y adoptamos la Convención de los Derechos Humanos, ya entramos en un camino irreversible. Y ello se hizo desde el consenso de todos los grupos parlamentarios y desde un ejemplo de diplomacia parlamentaria efectiva.

Claramente hay un momento que impacta mucho la dinámica política en general de España, que es la entrada de la llamada nueva política, entre todas las comillas que queráis.

Esto es Ciudadanos y Podemos, que visto con el retrovisor de justo 10 años (Podemos irrumpe en las europeas de 2014) es bastante explicable su entrada en la escena política. Podemos es la válvula de escape de un malestar de la crisis del 2008-2012, muy profunda, que la socialdemocracia del momento no representa. Y esta es la válvula de escape. Y Ciudadanos, que en Cataluña básicamente nace del centro izquierda y de la socialdemocracia, cuando se convierte en una oferta robusta en España, es un voto refugio del PP, fruto de episodios de corrupción del PP. Que conste que aquí en esta mesa ninguno se escapa de haber tenido casos de corrupción en su partido, y no hemos venido a hablar especialmente de corrupción. ¿Cómo impacta la entrada de estos dos partidos? Muchísimo. Voy a esquematizar, que quiere decir casi simplificar y casi frivolizar. Pero esto es lo que yo recuerdo de la entrada de estos dos partidos políticos. Nosotros teníamos una metodología de negociación bastante estructurada entre los cuatro grupos parlamentarios, porque aquello eran cuatro grupos parlamentarios: el grupo socialista, el grupo popular, el Grupo Catalán y el Grupo Vasco.

Y en muchos temas, yo también estaba en la Comisión Constitucional, teníamos canales de comunicación y de construcción de consensos lejos del ruido. Y en 2015 llega un grupo parlamentario que literalmente, nos pide retransmitir por streaming las negociaciones de las investiduras o de las ponencias legislativas, y nos llega también Ciudadanos que básicamente dice: hagamos un selfie para el Instagram. Pasaron unos años y los dos partidos entraron en la lógica del trabajo parlamentario aportando sus dosis de innovación, aire fresco y contraste. Pero quiero dejar dicho que la llamada nueva política también introdujo una simplificación del mensaje y de la deliberación parlamentaria. He deliberado mucho más con socialistas, populares y nacionalistas vascos que con los exponentes de la nueva política. Y el verbo deliberar es uno de los que más se debe conjugar en la vida parlamentaria.

Valentina Martínez


En aquel momento, nosotros éramos Gobierno y yo venía de Moncloa. El Partido Popular también era muy consciente de la presión que esto metía de realismo. Es necesario ponerse en contexto en el año 2015 con la entrada de estos nuevos partidos que hacían una enmienda a la totalidad de las formas de hacer política. Esas formas quedaban tildadas de viejas, de antiguas, y las nuevas formas obligaban a la transparencia total y a la desintermediación... relación directa con los ciudadanos... y el auge de las RRSS. Es como si hasta el momento hubiéramos hecho política de salón...y había que pasar a la cocina. Había un deseo de que todos (los de los partidos clásicos) nos sintieramos incómodos por el hecho de seguir trabajando como se trabajaba (negociando con discreción y llegando a acuerdos). Esto generó, sin duda, una especie de inseguridad. Es ahi donde se empieza a buscar el señalamiento de las diferencias en lugar de tanto consenso...

O sea, es como si hasta el momento hubiéramos hecho una política de salón. Y también había un deseo de que eso fuese así, de hacer que todos nos sintiéramos incómodos por el hecho de seguir trabajando como sabíamos que se trabajaba. Eso te genera una especie de inseguridad pues esto acobarda. Y aquí se empieza a intentar buscar la diferencia en lugar de tanto consenso, porque el consenso empieza a pasar de ser un atributo positivo a ser algo que es casi sinónimo de una confraternización, que es casi una confabulación.

El consenso significa que te lo has repartido todo. Eres sospechoso cuando te pones de acuerdo… Y esto lo que te lleva es a forzar el desacuerdo, en lugar de esforzarse por el acuerdo. 

Àlex Sáez

Quiero recalcar que también en el ámbito del PSOE también había temas que provocaban una cierta tensión interna en el partido. Tema Sahara, la política en Oriente Medio. Claro, la irrupción de partidos a la izquierda y a la derecha, ha facilitado que la política exterior sea objeto también de mayor debate público y de mayor intensidad, porque a nadie se le escapa, por ejemplo, que los planteamientos en los últimos tiempos, en la política común de seguridad y defensa, por ejemplo, o en la política en Oriente Medio han sido objeto también de tensión, incluso en el seno del propio Gobierno de coalición.


Jordi Xuclà

Yendo a la letra de los acuerdos de los gobiernos de coalición de las dos últimas legislaturas: en el Gobierno de coalición actual, la política exterior ha continuado pivotando en el Partido Socialista. Yo no vengo a hablar de mi libro, pero sí de un capítulo de mi tesis doctoral que dediqué a estudiar los programas electorales de Podemos y del PSOE en política exterior. Y aquel Podemos, muy beligerante, desde el año 15 hasta el año 19, que tensionó mucho y que hizo que en el debate parlamentario moviéramos nuestras posiciones, no es el Podemos o el Sumar de los Gobiernos de coalición. 


Desde mi punto de vista hay un par de momentos en los que la política exterior está apunto de volver a las cuotas de alto consenso y revisión del pasado. En el debate electoral televisivo Rajoy-Rubalcada, en el año 2015, Rajoy le dice: “Mire, señor Rubalcaba, en esto de la política exterior, en los últimos años, nos hemos equivocado, y mire que se lo digo en plural”. Hay un intento de Rajoy de pacificar la política exterior y de distanciarse sutilmente de la línea de la política exterior de Aznar. Pero la llegada de Podemos con un discurso articulado y algo maniqueista sobre Venezuela y otros países de América Latina hace renacer la política exterior como elemento de identificación de las identidades partidistas en España.

Pero el propósito del año 15 era que los cuatro partidos de la primera mitad del periodo democrático actual, socialistas, populares y grupos catalán y vasco, reconstruyeran un cierto consenso en política exterior. Ciudadanos lo imposibilitó con unos argumentarios que eran un copia y pega del partido liberal europeo al que entraron a hachazos y expulsando a mi espacio político, algo nada liberal ni tolerante. De Podemos se puede estar muy lejos o medio lejos pero se tiene que reconocer que su pensamiento político en materia de política exterior era más genuino y elaborado.

Rajoy quería calmar, que desapareciera la política exterior como bandera de diferenciación política. No es lo mismo Aznar que Rajoy. Rajoy es más de Soria que de Siria, más de gobernar lo interno que de buscar los focos en lo internacional. A pesar de que él me reconoció que lo que le ocupó más tiempo y horas de estudio fue preparar los Consejos Europeos.
 

Marc López

Valentina, ¿Irak representa la ruptura del consenso en política exterior? 
 

Valentina Martínez

Yo no lo percibo así, pero es lógico que yo no lo perciba.

Àlex Sáez


Lo vivimos, claro. Eso es verdad que fue un accidente, en la política exterior pensada como política de Estado, porque como bien sabéis, incluso el presidente Aznar tuvo en su propio Gobierno mucha crítica por la decisión que tomó. Por otra parte, valiente, porque me gustaría entrar también un poco luego a analizar las presidencias de Gobierno. Aznar fue valiente, tuvo una idea de la gestión de los conflictos, la suya, bajo mi punto de vista equivocada, pero tuvo una idea de política exterior. Quiso intervenir en la política exterior. Después la llegada al gobierno de Zapatero, la retirada de las tropas, provocó también mucha tensión en el eje atlántico. Pero yo creo que fuimos capaces, y es casi uno de los mejores recuerdos en mi etapa parlamentaria, especialmente gracias al Parlamento y a los titulares que tuvieron los distintos gobiernos en asuntos exteriores, de recuperar un poco ese clima de política de Estado. Hemos vivido muchos episodios, aparte de la política exterior, que requerían del concurso de las grandes fuerzas políticas, de los grandes consensos.

En otros ámbitos quizás no hemos sido capaces de obtener esos grandes acuerdos, pero yo creo que la política exterior recuperó ese viejo estilo. El presidente Zapatero, seguramente, también contribuyó porque quizás no tuvo una idea tan precisa de la política exterior, pero se volvió al consenso de la política europea, y en los ejes tradicionales de la política exterior. Y creo que entre todos fuimos capaces de superar ese accidente que, bajo mi punto de vista, fue una política equivocada de José María Aznar, y recuperar ese clima de consenso que tradicionalmente había imperado en la política exterior española.

Valentina Martínez


Mi visión es muy diferente. No creo que Aznar rompiese la política exterior española y desde luego no es así como lo hemos vivido. Es verdad que dentro del propio partido hubo muchas críticas a la gestión de la guerra de Irak. España sí tiene tres ejes fundamentales históricamente en cuanto a la política exterior. Uno de ellos es el eje atlántico, con Estados Unidos de América y con América Latina, con el sur y nuestra parte europea. En esto, claro, diferenciar o intentar distinguir la decisión de respaldar a Estados Unidos y convertirlo en una decisión de hacer una guerra con Irak es completamente distinto. O sea, la decisión de Aznar fue atlantista y fue respaldar a un aliado que en un momento determinado nos había ayudado en una crisis, que fue la crisis con Marruecos, que se podía haber convertido en una crisis con la Unión Europea, por cómo reaccionaron algunos de los países europeos de los que se hubiera esperado, a lo mejor una ayuda, un apoyo diferente en la crisis. Y admitamos que España, como estamos viendo hoy con la gestión de la guerra de Ucrania, tiene una relación una idea compleja y complicada con la defensa, prueba de ello son los esfuerzos que está haciendo hoy el Ministerio de Defensa y Europa para hacernos conscientes de la importancia de la seguridad y defensa.

O sea, esto visto con los ojos de hoy, con el momento presente justo, te hace también entender muy bien qué pasó en el 2004. Y desde luego, esto sí que es algo que se ha reconocido, lo que no hubo fue una capacidad pedagógica en absoluto para contar las decisiones que se habían tomado y por qué se habían hecho. Y ese poco esfuerzo pedagógico se pagó muy caro. De ahí, a que eso fuese una ruptura en la tradicional política exterior española, creo que no se puede decir. Ruptura de verdad supone reconocer el Sáhara occidental, o sea, reconocer a Marruecos la autonomía sobre el Sáhara occidental sin tener ningún consenso ni hablarlo con ningún otro partido. Eso sí se puede entender como una ruptura del tradicional consenso en política exterior y se puede entender como una ruptura de nuestra posición tradicional en el mundo, lo que hizo el presidente Zapatero también justo al llegar en un intento de corregir esa falta de pedagogía. También lo que hizo en la política con muchos países de América Latina y con la lucha por la libertad de Cuba y Venezuela y que era algo que nos había caracterizado, que era una idea bastante común sino de todos al menos los cuatro partidos de los que hemos hablado: socialistas, populares, el grupo vasco y el grupo catalán.

Jordi Xuclà


Yo creo que Aznar no quería romper. Aznar quería pasar a la historia con un proyecto y no había hecho un cálculo de sintonización con las capacidades, la pedagogía y la sensibilidad sobre política exterior de la opinión pública española. En las actas de la reunión de 2003 con el presente Bush en el rancho de Crawford, que fueron las actas que con los años se hicieron públicas y que por la parte española escribió un diplomático, Aznar dice al presente Bush: “vamos a cambiar la historia de los últimos 200 años de España”. Pero Aznar no hace un cálculo de su proyecto y de cómo va a impactar su proyecto. Y quiero recalcar que antes de los atentados del 11 hay un gran debate parlamentario en el Congreso, a favor y en contra de participar en una operación militar de ocupación de Iraq liderada por Estados Unidos. La política exterior entra en la agenda pública antes de los atentados del 11-M, eso debe quedar claro. Yo creo que Aznar tenía in mente un gran proyecto. Aznar tuvo en su segunda legislatura una ambición de definir un proyecto de política exterior que no iba suficientemente acompasado con la opinión pública.

Valentina Martínez


La tiene siempre, quiero decir, esa ambición y ese gusto por la política internacional y por la proyección internacional de España. La proyección internacional de España responde también a la proyección interior, o sea, a la percepción interior que tienes de España. Entonces, cuando tú ambicionas un país grande, un país que esté a la altura que se merece, la ambición en política internacional tiene que ser alta. Habíamos entrado en la Unión Europea, ya formábamos parte del Euro, empezábamos a dar pasos y ahora ya estábamos maduros, nuestras empresas se estaban internacionalizando, ya teníamos un peso que debería o que debíamos hacer valer de una manera evidente. Y es verdad que en parte su idea iba por delante, intentando hacer que la gente, que los españoles entendieran lo que hacía, se viesen reflejados y orgullosos de nuestro propio bagaje, de nuestra historia, de nuestra idea, de nuestra visión del mundo y podernos poner a la altura de lo que el Partido Popular consideraba que España merecía y merece.

Jordi Xuclà


Y llega el momento en el que el presidente Zapatero, aquel 18 de abril, a las 6 de la tarde, con aquella rueda de prensa pocas horas después de la toma de posesión del Gobierno, muy bien preparada, nos sorprende, porque esto son formas de hacer política que no se habían visto y anuncia la retirada de las tropas de Irak. Detrás hay una gran intuición política que sintoniza con la mayoría de la opinión pública opinión pública partidaria de la retirada de las tropas españolas en Irak.

Valentina Martínez


Pero no con la política exterior de España, supone una ruptura brutal con un aliado...

Jordi Xuclà


Valentina, la retirada de las tropas de Irak es el cumplimiento de un compromiso electoral con una gran intuición política, con una opinión pública favorable y con un coste que no se recompone hasta su segunda legislatura, con Bernardino León, ejerciendo de Secretario General de la Presidencia y con el encargo de mejorar las relaciones con Estados Unidos. El Gobierno socialista lo consigue con la entrada en el G-20 como invitado permanente. Allí es donde se encuentran finalmente Bush y Zapatero. Y el mismo olfato de Zapatero yo creo que ahora tiene el presidente Sánchez con el reconocimiento del Estado de Palestina. Fijaos que estos días en el debate parlamentario se va con guante de seda porqué instar al Gobierno a reconocer el Estado de Palestina es una votación por unanimidad del Congreso que impulsa Trinidad Jiménez como diputada de la oposición como su última contribución política antes de renunciar al escaño.

Àlex Sáez

Pedro Sánchez es el primer presidente en la historia democrática que tiene una clara vocación de política exterior, fruto de sus datos biográficos. Parte de su formación política se inicia en Bruselas. En fin, es un hombre que tiene idea de política exterior en contraste con su predecesor que estaba más concentrado en la política doméstica, que tenía menos interés también por sus datos biográficos en la política exterior. Y yo creo que es una ventaja.

Valentina Martínez


Es que ahora el contexto político es muy internacional también. Es verdad, pero, que el Presidente tiene una idea clarísima de lo que quiere y tiene el bagaje personal propio. Además, es el primero que habla inglés.

Jordi Xuclà


También lo hablaba Calvo-Sotelo. Vale la pena estudiar la política exterior del breve Gobierno de Calvo Sotelo que no llega a los dos años. Él es rupturista con la política exterior de Adolfo Suárez, aún muy marcada por algunos patrones del franquismo. Suárez enviaba embajadores de observadores a las Cumbres de los países no alineados, Calvo Sotelo anunció la entrada en la OTAN en su discurso de investidura de febrero de 1981 y se votó en otoño del mismo año. Aquel también era un proyecto de reforma, pero posibilista, apegado al momento europeo y euroatlántico, mucho más leído y sofisticado que el giro que intentó hacer Aznar de 2002 a 2004.

Valentina Martínez


Que además no solo hablaba inglés, también hablaba francés. 

Àlex Sáez


Y es sabido que Pedro Sánchez tiene una interlocución directa con Von der Leyen y Joe Biden.
 


Valentina Martínez

Y fíjate, Pedro Sánchez tiene una idea de política exterior y al mismo tiempo ha destrozado la política exterior.

Àlex Sáez


Vamos a ver, pero es verdad que en el tema de Oriente Medio desde siempre España ha tenido un papel, la Cumbre de Madrid, el ministro Moratinos, la relación con el mundo árabe. España siempre ha ejercido un papel influyente en este mundo. Yo creo que él, intuitivamente, mucho antes que en otros países, ha visto la necesidad de que en esta crisis de una intensidad terrible que está viviendo la zona, tener una idea de los pasos a acometer

Valentina Martínez


Ha hecho de nuevo de la necesidad virtud.

Àlex Sáez


Y el reconocimiento del estado de Palestina, cuando estábamos en nuestro ejercicio parlamentario, nos parecía lejano. Pero cuando uno conoce la situación allí sabe que o hay una decisión internacional muy clara, o resulta imposible la separación de los territorios en forma de dos estados, pienso en Cisjordania
 
Creo que lo que va a suceder en las próximas semanas o meses es un reconocimiento coordinado de varios países de la Unión Europea del Estado palestino. Cambia el paradigma de la región y por fin se intenta buscar una solución que, en fin, tras los acuerdos de Madrid, los de Oslo, han sido fracaso tras fracaso.
 


Jordi Xuclà


Yo creo que lo veremos en breve. Es más, en el año 2014, Trinidad Jiménez lidera una iniciativa que en aquel momento nos pareció un poquito disruptiva para que el Congreso de los Diputados aprobara y aprobó por unanimidad, por un posicionamiento del PP de construcción de este consenso, que el Congreso de los Diputados instaba al Gobierno a hacer los pasos necesarios para el reconocimiento del Estado de Palestina. Hace diez años. El consenso de la política exterior, sobre este tema, está construido desde hace diez años. Y hubo varios parlamentos de Estados europeos que replicaron replicaron el pronunciamiento parlamentario. Así pues, yo creo que la petición de reconocimiento no es una técnica para llegar a una negociación y que veremos el reconocimiento del Estado de Palestina. Será viable si hay una intervención internacional de creación de un territorio supervisado o monitorizado o asegurado en su seguridad y formas de gobernanza, por la comunidad internacional. Y finalmente, Israel no es el Likud, Israel no es el nacionalismo autoritario, en el que ha evolucionado el Likud. El Likud era una cosa distinta, y en realidad de amplio espectro y carácter democrático conservador. Eso ha cambiado en los últimos años. Una sociedad profundamente democrática impactada por algo muy parecido al 11 de septiembre de Estados Unidos, que han manejado de una forma no tan distinta. Estados Unidos se equivocó imputando aquel ataque a una bandera concreta, a un estado concreto, Afganistán porque la realidad es que la amenaza del terrorismo internacional no era de base estatal. Israel tiene que reflexionar sobre si puede imputar esto solo a lo que lo está imputando.

Valentina Martínez


Esto nos llevaría a tener efectivamente un debate que tuvimos en aquel momento, que es cómo se combate el terrorismo. Y nuestra manera de responder a esto ha vuelto a ser la misma que hace 21 años o 22 años. Pero a mí me parece que el presidente Sánchez lo está haciendo para mejorar su imagen personal. Es muy rápido detectando ámbitos susceptibles de dar rédito político. Entiendo sus razones políticas para hacerlo. Las razones políticas creo que son razones de política interna suya y de acción política de su liderazgo público, de su proyección pública. Ha sabido subirse también al tema de la vivienda, o sea, tiene capacidad para percibir qué puede ser un tema, agarrarlo y llevarlo y pelearlo, políticamente y con una cierta valentía.

¿Qué es lo que ayer reconoció, además, Moncloa? ¿Cuál es el valor que puede tener este reconocimiento en este momento, que como dice Jordi, ya está realizado y aprobado por parte del Parlamento? Se trata de una iniciativa declarativa y simbólica, porque no estamos hablando ni de las fronteras que va a tener Palestina, ni de quién es la autoridad reconocida y legítima por parte de Palestina, qué hacemos con el territorio de Gaza, qué hacemos con el territorio de Cisjordania. ¿Cómo vamos a combinar toda esa parte declarativa, que ya está hecha de alguna forma, con el paso siguiente que se va a dar? O sea, ¿a qué nos estamos refiriendo y en qué va a ayudar esto? Eso sin olvidar, que es la parte que creo que es preocupante y que entiendo que van a resolver, al menos los Estados Unidos, que es el peligro de no hacer que ni Hamás ni Irán entiendan esto como que un ataque terrorista como el del 8 de octubre tiene un beneficio diplomático. ¿Cómo consigues que esa lectura no se pueda dar bajo ningún concepto? 

Si el presidente Sánchez explica, que yo era lo que esperaba en el último pleno, cómo se va a solventar esto y se tiene, en cierto modo, el apoyo de algunas partes de la sociedad israelí en esto… Pero claro, si la lectura en algún momento puede ser ​​​​​​​​​​que el fruto político de los ataques terroristas más bestias que ha vivido Israel en los últimos 40 años es el reconocimiento de la comunidad internacional del Estado palestino…..

Marc López


Y ya para ir terminando, ¿cómo creéis que evolucionará la guerra en Ucrania? 

Àlex Sáez


Fíjate. Yo creo que cuando estamos hablando del reconocimiento del estado palestino, he pensado también en los pasos que estamos haciendo en la Unión Europea para iniciar la adhesión de Ucrania, Moldavia y Georgia y la incorporación a la OTAN de Suecia y Finlandia. Es decir, las circunstancias excepcionales requieren medidas excepcionales. Yo creo que ese quizás es el paso más decisivo que ha hecho la Unión Europea, casi en su historia. O sea, pasar de la política de vecindad al este, oriental, a la inclusión de todos esos países limítrofes con Rusia al proyecto común europeo. Entonces, yo creo que es verdad que más allá de la situación de guerra, las cancillerías tienen que empezar a parar esto, entre otras cosas porque la economía se resiente. Nuestros amigos alemanes saben muy bien las consecuencias.

Valentina Martínez


A ver, yo lo que creo es que al principio el gobierno arrastraba los pies. El Ministro Albares hablaba al principio de las 3D, diplomacia, distensión y disuasión...o sea intentando... no involucrarse más allá. Y lo que nos jugamos en Ucrania no tiene nada que ver ya con la parte económica, es de verdad la supervivencia vital y, por supuesto moral, económica, social y posible de Europa. No es solamente desde el punto de vista económico, va muchísimo más allá. O sea, si permitimos que de verdad se nos vaya de las manos y que Rusia salga victoriosa... Que se sienta ganadora da igual, el caso es que lo sea. Creo que tendremos un problema muy gordo ahí. Creo que tiene que ver con la posición de Estados Unidos, que es la que determina todo. Lo que tenemos que hacer es conocer y construir las capacidades políticas reales que tiene Europa de salir de esto y de apoyar esto (la victoria de Ucrania), teniendo en cuenta que en EEUU puede ganar Trump .¿Qué hacemos en el mes de diciembre, y qué hacemos en el mes de enero en Europa con una nueva comisión, con un Parlamento Europeo en el que el equilibrio de fuerzas políticas va a ser completamente distinto al que tenemos hoy, en donde vamos a tener una cantidad de partidos anti europeos. Y todo esto puede complicarlo todo. Entonces, entiendo que las cancillerías avanzadas, preocupadas, interesadas en el mundo internacional, real, en lo que de verdad tenemos encima de la mesa, estén trabajando intensamente y teniendo en cuenta todos los escenarios que hay que contemplar, que son terribles. Teniendo en cuenta que no queremos invertir más en defensa, que nosotros ya en nuestro propio país, no tenemos capacidad para hacerlo este año, porque no tenemos presupuestos. Entonces, una cosa es decir que apoyamos a Ucrania y otra cosa hacerlo con medios reales y concretos para apoyarles. Y si nos rendimos, es decir, si hacemos que se rindan, ¿cómo continuamos? 

Jordi Xuclà


Para hacer un análisis de Ucrania, lo dejo dicho para otra conversación, porque con esto me iría muy lejos, pero se be leer mucha historia de la Rusia de los tsares, del pequeño intervalo 1918-1920 en la que se constituyen estados con constituciones democráticas en Ucrania y en Georgia y Azerbaiyán. Pero es muy bueno para coger perspectiva, repasar los aciertos, los errores de la política de vecindad de la Unión Europea de los últimos 15, 20 años. Desde un punto de vista de los intereses de la política exterior y de vecindad, yo hecho en falta un mayor liderazgo en estos momentos de la política exterior española respecto a la política euromediterránea. Nos interesa, nos conviene y entre lo pendiente de la política exterior española es reequilibrar las relaciones Marruecos y Argelia, las bilaterales con ambos países. 

Pero cuando vamos a la política de vecindad del Este y la Cumbre de Vilnius de febrero de 2014 hay una relación de errores. El día que Rusia declara la guerra de invasión a Ucrania, todos estos errores quedan en una segunda fila, porque tenemos que defendernos ante un país que no forma parte de la comunidad internacional Occidental ni es miembro del Consejo de Europa, o sea, se ha expulsado inmediatamente. Pero Javier Solana nos podría recordar que el acuerdo de entendimiento OTAN-Rusia, aquel acuerdo verbal de neutralidad de algunos países, aquella Ucrania… Yo fui con el diputado alemán Axel Fischer por dos años rapporteur  del Consejo de Europa por Ucrania, de los años 14 y 15. Se están presentando características de conflicto congelado, que es lo que sabe fabricar muy bien Rusia. Tierras fuera del control, tierras soberanas de Georgia, fuera del control de Georgia, tierras soberanas de Moldavia, fuera del control de Moldavia. Nagorno Karabaj es distinto, pero había una intervención clara de Rusia a favor de Armenia, pero es más entre dos estados.

Tierras que se consolidan fuera del control del estado soberano. Se puede hablar de un conflicto congelado y de un conflicto absolutamente warm. No, pero tiene características de la metodología de trabajo rusa de crear zonas fuera del control. La guerra épica de la reconquista del total control de Ucrania por parte de Kiev y de la Alianza Occidental es algo que nos debemos plantear muy seriamente si es posible. De hecho depende de decisiones como dañar más a algunas infraestructuras rusas, algo que por lo que sea se ha decidido no hacer. Mejor que se tomara una decisión antes de las elecciones americanas. Yo creo que es muy importante que se llegue a un arreglo diplomático antes de las elecciones. ¿Cuál es ese arreglo? Corea del Norte y Corea del Sur nunca han firmado la paz. Hay un armisticio, no se reconocen entre ellas ni han firmado el final de la guerra. Esta sería una solución para parar la guerra y ver cómo evolucionan los contextos. Vamos a ver.

Marc López


Mi última pregunta es: ¿cuáles son los intereses de España en el mundo actual? 
 


Àlex Sáez


Yo pienso que en el contexto europeo si hay un país que tiene una mirada precisamente al sur y una preocupación es España: Marruecos, el Sahel, Mauritania son intereses nacionales.. Yo creo que España tiene una idea, incluso hablar más del conflicto en el Oriente Medio, esa mirada también al mundo árabe, pensando, efectivamente, que una de las grandes amenazas es la seguridad. Es verdad que tenemos amenazas del este, pero tenemos amenaza que vienen del sur, de las amenazas de Al Qaeda, del terrorismo. Y creo que hay un despliegue inteligente, un inicio en la política exterior española, en nuestra política de cooperación al desarrollo, en nuestra política migratoria, que creo que es la más avanzada en Europa. Luego la gran preocupación es la Unión Europea. Los desafíos que nos plantea ahora la política exterior también hay que verlos como una oportunidad, aunque es verdad que vamos a ver el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo, pero cosas que venimos reclamando de hace tantísimo tiempo, que es una política de seguridad y defensa común de verdad, una fortaleza de las instituciones europeas, que es un deseo a veces más que una realidad.... Si no es así, la Unión Europea va a camino del debilitamiento y del aumento de las amenazas.

Valentina Martínez


A ver, yo entiendo y es necesaria que nuestra vecindad al sur esté más que atendida por parte de España. Creo que es uno de los grandes errores de la política exterior del presidente Sánchez, por el que creo que no acaba de ser consciente del todo, y es incomprensible la decisión que ha tomado sobre el cambio de postura con respecto al SO. No se ha entendido cual es la negociación que ha hecho, ni donde está el interés de España en este giro. Dos años después de la última RAN no hay ningún avance en la relación, no se han abierto las aduanas. Lo que sí ha producido esta decisión es que ha destrozado nuestra relación con Argelia que tampoco sabemos muy bien si se puede recomponer o no y cómo hacerlo. Y creo que todo esto viene del mismo pecado original, que es la situación que tiene España en el interior. O sea, es muy difícil proyectarse en el exterior si dentro no estás unido. Y no hubo fortaleza en política exterior en el gobierno anterior, no por nada, porque en la mayoría de temas de política exterior,   como demuestra el tema del Sahara Occidental,  la coalición estaba dividida. Esto no ha permitido nunca al presidente viajar (y tomar decisiones de país) con el respaldo de una mayoría parlamentaria sólida.

A mí me preocupa mucho también la situación que tenemos con respecto a América Latina y también, por supuesto, con respecto a África. AL nos importa mucho porque nos hace tener también una agenda fuerte dentro del Consejo europeo. No hay más que ver a Meloni como plantea su fuerza con respecto al sur, a África, y ahí lo que tienes es un interés y una posición seria encima de la mesa. Sin embargo, España no ha sido capaz, en la Presidencia española, de poner encima de la mesa el eje tradicional de España, de traer a nuestro área de influencia por excelencia, que es AL. Es incomprensible lo que se ha hecho con nuestra posición con respecto a Venezuela.

El ministro Albares sigue sin responder por qué ese apoyo brutal, no a la oposición, sino a las conversaciones de la oposición y Maduro y hoy, después del incumplimiento de Maduro de las condiciones, somos incapaces de tener una posición crítica con él, de denuncia firme de lo que está haciendo al no dejar presentarse a la oposición democrática a las elecciones. Es incomprensible, muchas de las cosas que están pasando.

Y eso creo que debilita muchísimo la posición exterior en todo.
 


Jordi Xuclà


Sí, decías prioridades de la política exterior española. Bueno, yo creo que política europea quiere decir profundización y ampliación de Europa. Pero decíamos al principio que la política exterior, cuando entra en una fase de maduración, es una política no tan consensual. Algo parecido está pasando en el Parlamento Europeo. La última presidenta de la Comisión creo que ganó por siete o nueve votos la confianza del Parlamento Europeo. Ya no hay los grandes consensos o los repartos de poder entre todas las familias ideológicas que construyen el proyecto europeo desde el Congreso de la Haya de 1948: conservadores, socialdemócratas y liberales. Vamos a ver si consigue un segundo mandato. Yo hago una evaluación positiva del mandato de la señora von der Leyen, pero vamos a ver si consiguen un segundo mandato. Pero aún ahí hay una mayoría para continuar con el proyecto europeo en el Parlamento Europeo y la habrá, pero nos tendremos que acostumbrar a más gente que impugna y que no es el consenso pasivo, también en la política europea. Con lo cual yo creo que tenemos otra legislatura europea de profundización del proyecto europeo con aportaciones de distintos ángulos. Yo creo que el diseño de política energética y la aportación española de política energética es muy útil. Y la integración europea también tiene que pasar por mayor integración de la política energética.

El gran interrogante es si el Partido Popular europeo podrá y querrá sumar mayoría absoluta con otras dos fuerzas a su derecha o si mantendrá la política de grandes pactos con socialistas y liberales.

Profundización, ampliación. La ampliación que yo veo y la que no veo. La ampliación que yo veo, que creo que es fácil y que es para los próximos cuatro o seis años, es la de los Balcanes occidentales, en la que España puede jugar un papel positivo. Yo creo que por un tema también biográfico, porque el presidente Sánchez empieza su experiencia internacional en Sarajevo, y creo que tiene opinión al respecto. Yo soy un gran defensor de la ampliación de Europa, en lo que mi amiga Vesna Pusset, exministra de Exteriores de Croacia, dice: “La consolidación”. Esto no es una ampliación, porque son 15 millones, solo 15 millones de ciudadanos europeos, es consolidar como estados miembros países rodeados por estados ya miembros. En esta ampliación a los Balcanes Occidentales, España tiene un elefante en la sala: Kosovo. Esta semana se va a discutir y votar la candidatura de Kosovo como nuevo Estado miembro del Consejo de Europa.

Esta semana se va a debatir. Se está evolucionando. Es irónico que en los últimos meses del mandato del alto representante Borrell, uno de sus principales dosieres sea la normalización y la aproximación de Kosovo a las instituciones europeas. Yo creo que España, y os lo digo, pareciéndome ridículo los sueños húmedos de los independentistas respecto a Kosovo pero España se tendrá que mover en el tema de la ampliación política euromediterránea creo que es una gran oportunidad, que es donde España tiene que poner el acento. Es posible una política euromediterránea de lo tangible, a pesar del epicentro mundial del conflicto de Israel con el mundo árabe. En América Latina, el otro eje, España tiene que practicar el soft power, que es lo único que puede practicar, impugnar y tener una posición clara sobre los regímenes totalitarios, pero básicamente es esto. Y ahora que podría terminar con esto voy a pinchar un globo provocativo. 

Yo formo parte de aquellos que durante los 15 años que fui portavoz de la Comisión de Asuntos Exteriores  aprobamos resoluciones sobre el cumplimiento del mandato de Naciones Unidas respecto al Sahara occidental. Vamos un momento a la política exterior del franquismo para entender lo que discutimos hoy. Fernando Castiella, un hombre del franquismo que empieza muy falangista pero que va madurando una doctrina avanzada de las relaciones internacionales de su país, quiere claramente crear un Estado Saharaui independiente que además sería hispanohablante y aliado en Naciones Unidas. Quiere un Estado Saharaui y un Estado Guineoecuatoriano, los dos aliados y alineados con España en Naciones Unidas. Eso  lo quiere cuando los aires de descolonización recorren el mundo. Castiella también hace de la necesidad virtud, como tantas veces en política.

A cambio de Gibraltar, y es que está jurídicamente muy bien armado en Naciones Unidas el pleito de Gibraltar. Guinea Ecuatorial consiguió la independencia un 12 de octubre de 1968. Quien da la independencia a Guinea Ecuatorial en un acto solemne es Manuel Fraga Iribarne, qué ironías de la historia. Y por tensiones internas del Gobierno franquista, Castiella no consigue su objetivo de impulsar el Estado Saharaui por el lobby extractor económico liderado por el Carrero Blanco, un verdadero grupo de presión con mirada económica a corto plazo, miope y saqueadora. Y esto lleva a lo que tenía que ser un Estado saharaui en los 60, principios de los 70, se convierta en algo inviable el 74, porque Marruecos, de una forma muy premeditada, en el momento de mayor debilidad del final del franquismo, activa la marcha verde y de facto y de iure esta es una situación en la que España tiene una responsabilidad por la no descolonización y promoción del Estado saharaui. En aquel momento, ¿qué pasa?

Àlex Sáez


Y Naciones Unidas, ¿no?

Jordi Xuclà


Y Naciones Unidas. Posteriormente, pero no se va a levantar en España ni un solo franquista, porque no existen franquistas, teóricamente, que vaya a reivindicar la mala praxis de Carrero Blanco, presionando a Castiella para el no reconocimiento del Estado Saharaui. Y ningún demócrata del 77 para adelante va a reivindicar la mala política exterior del 74, con lo cual es una situación enquistada y que queda enquistada.Termino aquí porque el actual Gobierno ha movido el foco, sí. No ha explicado por qué ha movido el foco, también. ¿Algún día se sabrá?. No, no sé si se sabrá nunca. Habría sido un buen ejercicio de aquel consenso que practicábamos, tomando en consideración, todos estos elementos, especialmente los que acabo de describir, para que las fuerzas españolas se hubieran movido, porque el proyecto de un Sáhara independiente es algo tocado desde el 74 por negligencia española. No hay ningún franquista que reivindique esto.

Valentina Martínez


Estoy completamente de acuerdo y te diré más. Creo que se podría haber conseguido. Es decir, el intento de tener un acuerdo entre todos, el que se podría haber librado él, quiero decir, él como presidente del Gobierno, que en lugar de hacer que pivote solo sobre tí un giro de este calibre en la política exterior, lo haces reposar sobre dos, ya no te hablo de Podemos, que efectivamente iba a ser imposible poder tener... Pero si esto lo haces entre los dos grandes partidos, entre los partidos que pueden tener una idea de un interés común de España en el exterior y una proyección de la política que vaya más allá de tu propia legislatura. O sea, es bastante difícil de entender por qué no lo quiso traer al Congreso en ningún momento, ni explicar…  Eso es lo que da lugar a multitud de teorías de la conspiración. Hay un montón de puntos como semioscuros.

Ni siquiera hubo un intento de diálogo, ya no te digo de consenso, entre los dos grandes partidos, que eso lo hemos perdido en esta última legislatura, muchísimo, porque el Gobierno de Coalición en un momento ya decidió prescindir del todo de una idea de poder tener ningún pacto ni ningún entendimiento con el Partido Popular, hasta el punto de que en alguna cosa, en Ucrania, por ejemplo, les molestaba profundamente que votáramos a favor. Es decir, la coalición votaba de forma distinta. El Partido Socialista a favor del apoyo a Ucrania, Podemos votaba en contra y se sacaba porque el Partido Popular votaba a favor. Y esto, el Gobierno hubo momentos en los que le incomodaba. 

Àlex Sáez


Aunque es verdad que tengo opinión propia, pero tampoco la voy a expresar ahora, pero hablamos de conflictos congelados. El tema del Sáhara, en el que España tiene una responsabilidad, era un conflicto congelado

Valentina Martínez


¿Y cuando llegue el siguiente partido con el que no has hablado, o es que vas a ser eterno?

No te hace pensar que la idea es mover de verdad la política exterior de un país cuando quieres hacerlo solo y en contra de todos, de tus aliados en el Gobierno y de la oposición de España.
 
¿Pero leíste aquella carta que escribió?. Y cómo nos enteramos de que había cambiado de posición, que lo contaron los marroquíes.

O de cómo ahora nos hemos enterado de que hay una reunión con Gibraltar porque Picardo lo ha contado.

Jordi Xuclà


Para recapitular. Vivimos un momento, a partir de 2003, en que la política exterior empezó a ser relevante para conformar voto y pasó a ser una bandera de identidad, identificación y diferenciación de los partidos políticos. En nuestros años de vida parlamentaria, nosotros y muchos otros miembros de la Comisión de Exteriores, entramos a trabajar en cosas interesantes a las que dedicamos muchas horas, que fue la legislación a favor de la parlamentarización de la política exterior. Hecho de menos una utilización de los instrumentos de parlamentarización de la política exterior que creamos. No quiero hablar como un viejo portavoz que impugna lo de ahora, pero un poquito sí que lo haré. Pero a ver, para poner ejemplos. En 2005 creo que es muy importante el poder que se da al Parlamento para la autorización de misiones en el Exterior, y hay unos años, básicamente con la ministra Chacón, de mucho, comparecencia, dar cuenta, autorización, votación de las Misiones en el Exterior, de debate sobre defensa. 

Otro ejemplo. La Comisión de Exteriores tiene la potestad, el derecho de llamar a los embajadores nombrados, los hearings. Para hacer un hearing de cada uno de los embajadores en la mejor tradición de la parlamentarización de la política exterior.

Hay una renuncia a una capacidad del Congreso de parlamentarización. Esta creo que es relevante. Y pongo una segunda.

En la fase descendente de la legislación europea, es decir, las ocho semanas que un proyecto de reglamento o de directiva comunitaria están en los parlamentos nacionales, la Comisión Mixta de Unión Europea, tiene la posibilidad de emitir informes de conformidad o disconformidad con los proyectos normativos europeos. Ese es un poder muy importante!. En Dinamarca, la Comisión más potente del ranking y con más recursos materiales y humanos, es la Comisión para poder hacer un screening y una aportación y una modulación de la influencia en legislación europea. En España, en la Comisión Mixta de Unión Europea, los tres hemos formado parte de ella, los proyectos de directiva y los proyectos de reglamento pasan, la mayoría de veces, leyendo un papel que envía el ministerio al grupo de la mayoría. Lo digo con pesadumbre porque se renuncia a un gran instrumento de poder del Parlamento. Discutan más de los proyectos de normas europeas para influir en ellas y dediquen menos tiempo a pensar la frase ingeniosa y a veces patética para una sesión de control. Pero las sesiones de control salen por la tele y las observaciones a un proyecto de normativa europea no son atractivas ni para los medios, porque no lo hemos creado, ni aguantan una gran discusión en las redes sociales. A las cuestiones de verdad, por favor!

Valentina Martínez


El Congreso es cada vez más rehén del Ejecutivo. y en un contexto en donde es más importante que nunca porque en un gobierno de coalición es en el legislativo donde debería residir la fuerza del ejecutivo y no al revés.

Marc López


Yo creo que la presidencialización, no solo del presidente actual, que lo es, sino en general está haciendo mucho daño al Parlamento, a los congresos.

Valentina Martínez


La presidencialización y la centralidad del pleno. Pierden importancia también las comparecencias en comisión y es ahí, en las comisiones, donde tienes más espacio para el acuerdo, donde los grupos nos conocemos más, donde tenemos espacio para el debate en profundidad y para el acuerdo. Hemos llegado a tener una discusión en la mesa de la Comisión de AAEE porque Vox no entendía la utilidad de convocar comisiones de PNL porque no servían para nada... Si no se entiende la utilidad de las PNL como para bregar con la utilidad de la parlamentarización.

Marc López


¡La nueva política!

Valentina Martínez


Tuvimos un momento muy dulce en política exterior antes de la nueva política. De ahí viene también el gran paquete legislativo que tenemos. Es decir, hay posiciones de todo el mundo-de todos los partidos- sobre casi todo, incluido Palestina, porque funcionaba como tal el Parlamento. 

Àlex Sáez


Yo quiero decir una cosa que es parte de nuestro pequeño legado o contribución a la política exterior, especialmente, y a la diplomacia parlamentaria, es la ley de acción exterior. Nosotros, el grupo de Jordi y el nuestro, en el momento, en los acuerdos que llegamos con el ministro Margallo, introdujimos la participación del Parlamento. Hemos de los hearings, pero no solo los hearings de los embajadores, porque nosotros pactamos que en la estrategia de acción exterior participaría el Parlamento. Yo creo que eso nunca nadie lo ha reivindicado en el Congreso. O sea, nadie ha reivindicado la posibilidad de decir: “Oye, escuchen, en el texto de la ley se dice que el Parlamento debe participar en la estrategia de la acción exterior española". 

Valentina Martínez


Y la importancia de la diplomacia parlamentaria. Justo después de la LAE (Ley de Acción Exterior) llega el año 2015. Y a partir de ahí parece que la Comisión de AAEE en lugar de verse como una comisión que viaja para hacer diplomacia parlamentaria que es útil, lo hace para pegarse la vida padre. Y nosotros a no explicar la utilidad que tiene. Hasta que los nuevos partidos empiezan a formar parte de las delegaciones y se dieron cuenta de la utilidad y de la importancia del trabajo no solo en las visitas bilaterales sino también en las asambleas parlamentarias del Consejo de Europa, la OTAN, etc.

Marc López

Muy bien, señores y señora. Yo estaría varias horas más. Ha sido muy interesante. 
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