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Política inmune a la evidencia científica sobre los “menores trans”

Silvia Carrasco

6 mins - 23 de Abril de 2024, 07:00

En febrero de 2023 se aprobó la Ley Trans en España y el adelanto electoral en Cataluña ha frenado en seco la tramitación de l’Anteproyecto de ley trans catalana que la consellera Tània Verge quería aprobar a toda costa. Además de sostener que la realidad material del sexo es irrelevante y que se puede elegir y cambiar legalmente a todos los efectos e incluso registrarse como no-binario, el anteproyecto incluía multas aún mayores que la ley española contra la discrepancia de la ideología transgenerista y blindaba la imposición de ideas anticientíficas en sanidad y educación. Ideas que promueven la modificación con hormonas del cuerpo sexuado que no corresponde a la identidad sentida desde los primeros signos de la pubertad. 

De hecho, se ha introducido este enfoque en toda nueva ley (contra la violencia, en el deporte, etc.) y en los medios de comunicación públicos. Es fácil defender identidades sentidas que, al fin y al cabo, necesitan poco más que declaraciones, batucadas y hormonas gratuitas para encubrir cualquier malestar infantil y juvenil, en lugar de preguntarse qué ocurre y quién se beneficia con todo esto. Mientras tanto, las que exigimos políticas de igualdad que acaben con el sexismo y las insoportables cifras de violencia machista -siempre contra las mujeres reales y cada vez más contra niñas y adolescentes- somos tildadas de tránsfobas. ¡Incluso de enemigas de clase!

Está claro que la política catalana postmoderna anda tan desorientada como la alemana, que acaba de aprobar también su ley trans. Pero lo más sorprendente es que esto ocurre mientras otros países, como el Reino Unido, Suecia y Finlandia dan marcha atrás en la hormonación de menores sanos a la luz de la evidencia. El hospital Karolinska de Suecia lo califica como “el mayor escándalo médico contra la infancia en la historia”. Tras 67 comparecencias de expertos nacionales e internacionales reconocidos, la comisión del Senado francés sobre los menores que se identifican como trans se suma a esta recomendación.

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Tres revelaciones importantes desde enero de 2024 empiezan a cuestionar el tratamiento de menores sanos con hormonas. En febrero de 2024, la Organización Mundial de la Salud (OMS), a raíz de las presiones de asociaciones médicas y organizaciones feministas lideradas por la Society for Evidence-Based Gender Medicine (SEGM) se ve obligada a modificar sus nuevas orientaciones sobre la “salud transgénero” en el caso de los menores. Declara que no va a incluir ninguna recomendación sobre infancia y adolescencia ni sobre el impacto a largo plazo del “modelo afirmativo” con bloqueadores de la pubertad y hormonas cruzadas (esto es, medicar según el autodiagnóstico de la persona, a cualquier edad) porque la evidencia sobre sus supuestos beneficios es diversa y limitada. Se puede leer aquí. Este mismo mes, el modelo afirmativo, también llamado modelo holandés, ha sido puesto en cuarentena en el país que le da nombre.

En marzo de 2024, se descubren las conversaciones privadas entre personal sanitario del World Professionals for Transgender Health (WPATH) que demuestran una negligencia profesional escalofriante en el tratamiento con bloqueadores de la pubertad y hormonas cruzadas: de nuevo, ni los menores ni sus familias fueron informados adecuadamente de sus riesgos y efectos a largo plazo. Efectos que incluyen, según la investigación más reciente: atrofia del crecimiento, falta de maduración sexual, futura anorgasmia e impotencia, aumento del colesterol, osteoporosis, infertilidad, depresión o fatiga crónica, entre otros. Medios y periodistas se hicieron eco de ello fuera de España.

Y ya en abril de 2024 se publica la versión completa del Informe Cass, dirigido por la prestigiosa pediatra, la Dra. Hillary Cass, que ha trabajado durante cuatro años sobre el impacto del “modelo afirmativo” y el tratamiento hormonal de menores con disforia de género. Sus conclusiones son demoledoras y todos los periódicos importantes del Reino Unido lo anuncian en portada. El informe demuestra que el tratamiento proporcionado durante años a los menores con bloqueadores de la pubertad y hormonas cruzadas carece de fundamento, se ha aplicado de forma negligente, sus efectos son nocivos e irreversibles (además de conducir a cirugías como la amputación de mamas, pene, y otras) y no hay evidencia de posibles beneficios para su salud mental.
 
Porque, lógicamente, el informe considera que hay que explicar a qué se debe el aumento de casos de disforia, en especial de niñas, esta fue la razón por la que se encargó la investigación. Afirma que su malestar se ha abordado sin base científica, dada la mala calidad de los estudios en los que se han basado, además de confirmar una alta comorbilidad en los casos (con TEA, factores psicosociales, abusos sexuales, etc.) que ha sido imprudentemente desatendida. Denuncia que se ha cedido a presiones activistas ajenas a la práctica clínica y que debe priorizarse la psicoterapia y los enfoques médicos estandarizados, y no la hormonación masculinizante/feminizante antes de los 18 años. El informe advierte, además, de las responsabilidades de la sanidad privada en el tratamiento y en la prescripción comercial de hormonas. 

Pues bien, lo que está ocurriendo aquí, y se sospecha que también en el resto de CCAA, coincide plenamente con el Informe Cass. Lo expusimos en nuestro propio informe De hombres adultos a niñas adolescentes: cambios, tendencias e interrogantes sobre los casos atendidos por el Servei Trànsit en Cataluña (2012-2021), registrado en el Parlament el 8 de noviembre de 2022, dirigido a la Comissió de Salut y enviado a todos los diputados y diputadas, sin respuesta alguna. Basten tres datos: se ha producido un aumento del 7000% en total desde el año de creación del servicio; el aumento ha sido de un 5700% entre niñas de 10 a 14 años solo entre 2015 y 2021; y en el 87% de las primeras visitas se obtiene la receta de hormonas -durante la pandemia incluso por email. Se puede leer y descargar aquí en cuatro idiomas y sus correspondientes resúmenes ejecutivos.

El Informe Cass también señala el impacto del entorno educativo y mediático que ha contribuido al aumento exponencial de casos de disforia de género en la infancia y la adolescencia, como también mostramos en La Coeducación secuestrada. Crítica feminista a la penetración de la ideología transgenerista en la educacion (Barcelona: Octaedro, 2022), cuyas presentaciones han sido repetidamente boicoteadas y ante el mismo silencio cuando no la complicidad de algunos partidos, como respuesta. Aquí se puede leer el índice, el prólogo y el Capítulo 1.

Ningún partido podrá alegar ignorancia cuando llegue la hora, aunque será tarde para muchas niñas, niños y adolescentes. Veremos qué nos deparan las urnas el próximo 12 de mayo.

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