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El sistema parece estar funcionando bien en Austria, aunque también hay algunos temores por la extensión del auto-empleo dependiente en algunos sectores. Con todo, conviene recordar que la intención inicial del nuevo sistema en ese país fue facilitar la movilidad laboral de las personas con elevada antigüedad y crear un nuevo pilar del sistema de pensiones. El impacto sobre la movilidad ha resultado ser positivo, aunque reducido ('Effects of the Austrian Severance Pay Reform', de Hofer, Schuh y Walsh, 2011, y capítulo de Holzmann, R. y Vodopivec, M. (eds.), Improving Termination Pay: An International Perspective, World Bank, Washington), lo cual parece indicar que las valoraciones previas sobrestimaban la falta de movilidad. Por otro lado, parece difícil que el fondo cumpla una función de complemento de las pensiones, dado que existe una fuerte tendencia de los trabajadores a retirar los fondos acumulados cuando son despedidos. De hecho, haría falta un incremento en las contribuciones para que el sistema cumpliera la función de complementarlas ('The Austrian Severance Pay Reform: Toward a Funded Pension Pillar', Empirica, 32, 255-274, de Koman, Schuh y Weber, 2005). Tito Boeri y Juan Francisco Jimeno han propuesto implantar para toda la Unión Europea un contrato indefinido con indemnizaciones crecientes junto con un sistema austriaco de 'cuenta de despido'. En esta propuesta, un contrato de indemnización creciente iría acompañado de una cuenta a la que contribuirían los empleadores y, como la propuesta de estos autores es para toda Europa, también lo haría en cierto modo alguno de los fondos europeos (como los estructurales y/o el Fondo Social Europeo). De esta forma, los trabajadores obtendrían las ventajas ya descritas del fondo austriaco junto con las de la seguridad creciente, a la vez que las contribuciones empresariales no se verían incrementadas de forma significativa gracias a la contribución europea. En una propuesta de este tipo, puede apreciarse que la función de complemento de las pensiones puede existir pero es secundaria, pues lo que se persigue es resolver un problema relacionado con la segmentación del mercado de trabajo. Otros investigadores han modelizado el paso de un sistema de indemnizaciones por despido con las principales características de los países del sur de Europa a otro con mochila austriaca. En general, sus resultados muestran que cabe esperar mayor creación de empleo y una tasa de desempleo algo menor. Incluso cuando se incorpora la existencia de contratos temporales e indefinidos, pasar a un sistema de mochila austriaca tiene los mismos resultados -aunque cae más el desempleo- y disminuye con claridad la proporción de trabajadores con contrato temporal. En España, la reforma de 2010 introdujo unos rudimentos de un sistema austriaco. Para los contratos de fomento de la contratación indefinida firmados tras la promulgación de dicha reforma, se establecía que el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) pagaría ocho días de salario por año trabajado de la indemnización que correspondiese. Eso significaba que, en caso de despido económico procedente, la indemnización satisfecha por el empresario sería de 12 días de salario por año trabajado, que es la misma de un contrato temporal, mientras que si el despido fuera improcedente la indemnización satisfecha por el empresario en el momento del despido sería de 25 días (cercana a la de procedencia sin el descuento de ocho días). Con todo, este sistema era más una subvención al coste del despido que un fondo austriaco, pues no había ninguna cotización propia asociada con el pago del Fogasa, al menos en los primeros momentos del sistema. Tampoco dio tiempo a realizar ningún tipo de estimación sobre el impacto de este sistema porque fue eliminado con la reforma de 2012. Entre una reforma y otra, el Gobierno nombró una comisión de expertos para tratar la posibilidad de un sistema austriaco, que fue desaconsejado por dicha comisión a no ser que se reestructurase todo el sistema de contribuciones empresariales, algo que quedó descartado en aquel momento. La implantación de un sistema austriaco como herramienta para acabar con la dualidad del mercado de trabajo español supone usarlo para cerrar la brecha entre el coste de despido de un indefinido y el coste de terminar el contrato de un temporal. Ahora bien, dado el nivel de las indemnizaciones en España respecto de Austria, debería ser 'mixto', es decir, cubrir sólo una parte de la indemnización por despido. Una parte del atractivo del fondo es que, en caso de necesidad, puede ser rescatado para financiar, por ejemplo, un reciclaje profesional que requiera seguir cursos de uno o dos años de duración), algo para lo cual la prestación por desempleo muchas veces es insuficiente. No obstante, las dos cuestiones que deben superarse para implementar en España un sistema de cuenta de despido (aunque sea mixto) son: por un lado, rehacer el conjunto de contribuciones empresariales para que no se incremente el coste del factor trabajo para las empresas; y, por otro, la creación de una estructura de gestión del fondo, que requeriría del Estado una importante dotación presupuestaria, pues el actual Fogasa no tiene entidad suficiente para añadir esta gestión a sus funciones actuales.Recibe nuestro análisis diario en tu correo
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