La economista Eva Valle pone el foco en un elemento "absolutamente crítico para el buen funcionamiento del mercado interior": la independencia "real y percibida" de reguladores, autoridades de competencia y fiscales. Sin instituciones sólidas, advierte, el mercado interior puede convertirse en "un mosaico fragmentado", sometido a presiones nacionales y capturas regulatorias que alejan el escenario de una Unión Europea cohesionada económicamente.