Hay dos posibilidades para solucionar los problemas de legitimidad de los bancos centrales. Una consistiría en expandir su mandato y mantener su independencia. La otra posibilidad sería promover la coordinación del banco central con otras agencias del gobierno. En este caso la independencia se diluiría y el gobierno podría dar instrucciones al gobernador del banco central para llevar a cabo una política monetaria en línea con los objetivos del gobierno, siempre y cuando dichas instrucciones no fueran motivadas por sus intereses electorales.