Los mercados de predicción han convertido elecciones, guerras y decisiones políticas en activos financieros. Sus promotores aseguran que anticipan el futuro mejor que las encuestas, pero sus conexiones con el poder político, los intereses de sus inversores y su creciente influencia en los medios llevan a Antoni Gutiérrez-Rubí, director de la consultora Ideograma, y Miquel Pellicer, director de Estrategia Digital de la UOC, a plantearse una pregunta: ¿predicen la realidad o contribuyen a fabricarla?