Los intentos de pogromo y los disturbios violentos han sido, según el autor, un síntoma: sí, de la generalización de las ideas de extrema derecha; sí, de la rápida inmigración y los fracasos de la integración; sí, del papel polarizador de los medios de comunicación y las redes sociales. Pero estas son las realidades de los tiempos que vivimos, el marco en el que operamos.