Domingo, 25 de octubre de 2026
AGENDA PÚBLICA UE

Javi López y Dave Keating: "El futuro de Europa también se decide el 29 de noviembre"

Con las elecciones del 29 de noviembre a la vista, Javi López, vicepresidente del Parlamento Europeo, y Dave Keating, corresponsal de France 24 en Bruselas, conversan con Marc López Plana, editor y director de 'Agenda Pública', sobre la fragilidad de la mayoría que sostiene a Ursula von der Leyen y el papel de Pedro Sánchez. Keating lo resume: "Sánchez se ha convertido, en cierto modo, en el último que queda en pie".

Marc López Plana Marc López Plana 25 de octubre de 2026
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Javi López (izquierda) y Dave Keating (derecha) conversan junto a Marc López Plana en el Parlamento Europeo. | Agenda Pública
Javi López (izquierda) y Dave Keating (derecha) conversan junto a Marc López Plana en el Parlamento Europeo. | Agenda Pública
En Bruselas hay una paradoja difícil de esconder. El Partido Popular Europeo sostiene con socialistas y liberales la mayoría de Ursula von der Leyen, pero busca en la derecha radical los votos para aprobar determinadas políticas. Es una fórmula que genera cada vez más tensiones y que podría complicarse todavía más si las elecciones del 29 de noviembre dejan a Pedro Sánchez fuera de La Moncloa.

A fin de comprender hasta qué punto puede sostenerse esta situación, me desplacé a la capital comunitaria para conversar con Javi López y Dave Keating, dos voces que conocen el funcionamiento de las instituciones europeas desde lugares muy distintos: uno participa en sus decisiones y el otro las sigue como periodista desde Bruselas. Sin embargo, ambos coinciden en la influencia del presidente español en la centroizquierda europea, aunque López insiste en que el debate va más allá de quién gobierne España: "Ahora mismo, lo último que necesita la Unión Europea es una crisis institucional".

El equilibrio del Parlamento Europeo es solo el punto de partida. La conversación también se adentra en el avance de la derecha radical en Alemania, la posibilidad de una presidencia de Marine Le Pen en Francia, las relaciones comerciales con China y las consecuencias de las elecciones estadounidenses para Europa. Y se detiene en Ceuta, donde la respuesta comunitaria ha vuelto a poner sobre la mesa la solidaridad entre Estados miembros. Keating explica el mecanismo de fondo: "Hay una mayoría oficial que respalda a Von der Leyen y otra mayoría de derechas, informal, que sirve para aprobar determinadas medidas".
 
Nota de la redacción: Esta entrevista se ha editado por motivos de extensión y claridad. Por ello, la versión escrita puede presentar diferencias respecto al vídeo.

España se encamina hacia unas elecciones generales y Pedro Sánchez se ha convertido en uno de los principales referentes de la centroizquierda europea. Teniendo en cuenta hasta qué punto la política nacional condiciona las decisiones en Bruselas, ¿qué supondría para la Unión Europea un cambio de Gobierno en España?

Javi López (J. L.): Pedro Sánchez es probablemente el dirigente más importante e influyente de la centroizquierda europea desde Tony Blair. No solo por sus éxitos electorales al frente de uno de los grandes países de Europa, sino también porque su orientación política ha influido mucho en el conjunto de la centroizquierda europea.

Hemos demostrado que el crecimiento económico y un modelo social sólido no son incompatibles. Se puede crecer sin bajar los salarios ni recortar la inversión pública, y combinar una política industrial, la transición ecológica y una voz propia en el mundo, comprometida con la defensa del derecho internacional.

"Pedro Sánchez es probablemente el dirigente más importante e influyente de la centroizquierda europea desde Tony Blair"
Javi López - Vicepresidente del Parlamento Europeo
Sánchez ha cuestionado algunos planteamientos establecidos sobre Gaza, la migración, las relaciones transatlánticas, Irán o la agenda verde. También ha contribuido a mantener cierto equilibrio político en el Consejo Europeo, donde el bloque progresista tiene muy pocos representantes. Espero que siga al frente del Gobierno español. De lo contrario, corremos el riesgo de consolidar la hegemonía de la centroderecha, con una influencia creciente de la derecha radical en el núcleo de las decisiones europeas.

Dave Keating (D. K.): Coincido en que Sánchez es el dirigente de centroizquierda más importante desde Tony Blair. Pero creo que eso dice tanto del pésimo estado de la izquierda europea como del propio Sánchez. ¿Quién más podría aspirar a ese puesto? ¿Olaf Scholz? ¿François Hollande? Sánchez se ha convertido, en cierto modo, en el último que queda en pie.

La centroizquierda tiene muy poco peso en el Consejo Europeo. Mette Frederiksen se ha desplazado considerablemente hacia la derecha en varias cuestiones, Malta tiene un peso político limitado y Suecia podría tener otro primer ministro de centroizquierda. Pero, sin Sánchez, la centroizquierda tradicional perdería prácticamente su única voz destacada en esa mesa.

"Sin Sánchez, la centroizquierda tradicional perdería prácticamente su única voz destacada en esa mesa"
Dave Keating - Corresponsal de France 24 en Bruselas
También podría haber consecuencias en el Parlamento Europeo. Según algunas informaciones, Iratxe García, presidenta del grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D), quiere abandonar el acuerdo centrista que sostiene a Ursula von der Leyen. Muchos eurodiputados socialistas están frustrados porque el Partido Popular Europeo (PPE) coopera cada vez más con la derecha radical para aprobar legislación. Algunos quieren un pacto formal con el PPE que limite esa colaboración.

Según esas informaciones, Sánchez ha sido una figura importante para evitar la ruptura. Así que, aunque no sea especialmente entusiasta de Von der Leyen, puede haber contribuido a mantener unida su mayoría parlamentaria. Su salida podría cambiar las cosas.

Javi, conservadores, socialistas y liberales han sido durante mucho tiempo las familias políticas que han impulsado la integración europea. Pero su relación atraviesa un momento de fuertes tensiones. ¿Hasta qué punto es frágil esa mayoría y dónde está el principal problema?

J. L.: Es extremadamente frágil. Estamos en un equilibrio precario. Pero la verdadera cuestión no es quién gobierna cada país, sino hacia dónde se dirigen las políticas europeas. Si la agenda se centra exclusivamente en endurecer las políticas migratorias, desregular y debilitar el Pacto Verde Europeo, el grupo socialista retirará su apoyo.

"Si la agenda se centra exclusivamente en endurecer las políticas migratorias, desregular y debilitar el Pacto Verde Europeo, el grupo socialista retirará su apoyo"
Javi López
Estoy orgulloso de lo que conseguimos en la legislatura anterior: el endeudamiento común, NextGenerationEU, nuestra respuesta a la invasión rusa de Ucrania y el Pacto Verde Europeo. En cambio, la agenda del actual mandato está siendo decepcionante. Hablamos constantemente de competitividad y soberanía europea, pero hacemos demasiado poco para avanzar en ambas.

Nuestra respuesta al nuevo contexto geopolítico ha sido débil. No hemos encontrado la fuerza política necesaria para que Europa tenga una voz creíble en el mundo. Ahora mismo, lo último que necesita la Unión Europea es una crisis institucional. Queremos ayudar, pero mantener una mayoría europeísta exige una agenda capaz de unirla.

Dave, precisamente cuando Europa necesita más unidad, la alianza que tradicionalmente ha sostenido la integración europea está sometida a una gran presión. ¿Qué ocurriría si los socialistas rompieran con la mayoría centrista que respalda a Ursula von der Leyen?

D. K.: La primera pregunta es qué significaría realmente pasar a la oposición. Si esa ruptura terminara provocando una moción de censura que prosperase, habría que sustituir a toda la Comisión Europea. Sería un proceso largo, no hay un sucesor claro para Von der Leyen y los socialistas podrían perder a su representante más importante en la Comisión, Teresa Ribera. Los riesgos son considerables.

"Si esa ruptura terminara provocando una moción de censura que prosperase, habría que sustituir a toda la Comisión Europea"
Dave Keating
Pero el PPE lleva más de dos décadas dominando la política europea. No hemos tenido un presidente de la Comisión de centroizquierda desde 2004, y el PPE es el grupo más numeroso del Parlamento Europeo desde 1999. Ahora, el Parlamento es la institución donde S&D conserva más capacidad de influencia, porque sigue siendo el segundo grupo.
 

Javi López, vicepresidente del Parlamento Europeo, explica las tensiones entre las fuerzas que sostienen a Ursula von der Leyen. Foto: Agenda Pública


Ha descrito el Parlamento Europeo como el principal instrumento de influencia que les queda a los socialistas. ¿Se debe a que el Consejo Europeo está políticamente desequilibrado o es simplemente un reflejo de los gobiernos que eligen los ciudadanos europeos?

D. K.: Los europeos siguen eligiendo gobiernos de centroderecha. Eso es la democracia. El Consejo Europeo refleja los gobiernos que votan los ciudadanos, aunque no estoy seguro de que estos sean plenamente conscientes de hasta qué punto han mantenido a la centroderecha en el poder europeo durante tanto tiempo.

El Parlamento Europeo está más equilibrado políticamente. Por eso algunos socialistas creen que deberían utilizar su capacidad de presión: al menos amenazar con retirar su apoyo si el PPE no acepta un acuerdo de coalición más estable y deja de colaborar con la derecha radical. Ese es el argumento que estoy escuchando.

J. L.: Exactamente. Ningún Parlamento puede funcionar de manera sostenible con dos mayorías de gobierno enfrentadas. Sin embargo, el PPE quiere colaborar con la derecha radical en desregulación y migración, y al mismo tiempo depender de la mayoría europeísta para los nombramientos institucionales y el presupuesto de la UE. Eso no puede funcionar indefinidamente. Tarde o temprano acabará provocando un accidente político grave.

"Ningún Parlamento puede funcionar de manera sostenible con dos mayorías de gobierno enfrentadas"
Javi López
Las negociaciones de mitad de legislatura en el Parlamento son una oportunidad para reconstruir una mayoría estable. Lo importante no es solo quién ocupa cada cargo, sino si podemos acordar un programa político: inversión, política industrial, transición ecológica y más soberanía en ámbitos como la seguridad y la tecnología digital. Para eso hacen falta recursos, normas adecuadas y, sobre todo, voluntad política.

D. K.: Y la contradicción es llamativa. Después de las elecciones europeas de 2024, el PPE dijo que mantendría el cordón sanitario frente a la derecha radical y que trabajaría con liberales y socialistas. Sin embargo, desde entonces se ha aliado cada vez más con la derecha radical en votaciones concretas. Hay una mayoría oficial que respalda a Von der Leyen y otra mayoría de derechas, informal, que sirve para aprobar determinadas medidas.

En Alemania, la CDU/CSU de Friedrich Merz sigue rechazando gobernar con Alternativa para Alemania (AfD) y, en su lugar, colabora con la centroizquierda. En Bruselas, esa misma familia política coopera con partidos situados más a la derecha. No creo que la opinión pública entienda del todo esa contradicción.

En Alemania, la CDU sigue rechazando cualquier colaboración con AfD, pero esa separación parece menos firme en otros países e incluso en el ámbito europeo. ¿Podría terminar trasladándose al Gobierno federal alemán lo que ya estamos viendo en Bruselas?

D. K.: Alemania es cada vez más la excepción. En otros países, los partidos de centroderecha ya han alcanzado acuerdos con la derecha radical. En Suecia, la centroderecha ha dependido de los Demócratas de Suecia. En Italia, Forza Italia gobierna con Hermanos de Italia, el partido de Giorgia Meloni. También hay ejemplos en Finlandia.

España podría encontrarse ante una decisión parecida, con el PP gobernando junto a Vox o dependiendo de su apoyo parlamentario. Alemania no está liderando esta tendencia; es uno de los países que todavía se resisten a ella.

J. L.: Estoy de acuerdo. Colaborar con la derecha radical se ha vuelto normal para buena parte de la centroderecha europea, también en Bruselas. Creo que eso socava el consenso democrático sobre el que se construyó la integración europea y que también puede perjudicar a los partidos conservadores tradicionales. Basta con ver qué les ha ocurrido en países como Italia o Francia.

Pero ¿significa eso que el cordón sanitario basta para derrotar a la derecha radical? En absoluto. Puede limitar su influencia sobre las decisiones políticas fundamentales, pero no responde a por qué la vota la gente. Tenemos que comprender el miedo y la inseguridad de los que se aprovechan estos partidos y ofrecer protección, estabilidad, confianza en nuestras instituciones y una esperanza creíble de futuro.

D. K.: Hay un argumento contra el cordón sanitario: los partidos que quedan permanentemente excluidos del Gobierno pueden criticarlo todo sin tener que asumir ninguna responsabilidad. Países Bajos es una prueba interesante. El partido de Geert Wilders entró en el Gobierno, ese Gobierno cayó y después el partido perdió apoyos. Pero no desapareció.

"Gobernar puede dejar al descubierto las limitaciones de un partido, pero nadie garantiza que eso lo debilite"
Dave Keating
Imagino que en España algunos defienden algo parecido: dar responsabilidades ministeriales a Vox y permitir que los votantes comprueben la diferencia entre el discurso y la gestión. El problema es el riesgo. Gobernar puede dejar al descubierto las limitaciones de un partido, pero nadie garantiza que eso lo debilite. El partido de Wilders siguió siendo la segunda fuerza.

J. L.: Yo sigo siendo partidario del cordón sanitario. Es un instrumento importante para proteger un consenso democrático, aunque no puede ser nuestra única estrategia electoral. Esa es otra razón por la que las elecciones españolas importan: influirán tanto en la voz de la centroizquierda en Europa como en el equilibrio político de sus instituciones.
 

Dave Keating, corresponsal de France 24 en Bruselas, analiza la colaboración de la centroderecha con la derecha radical. Foto: Agenda Pública


Imaginemos que AfD se convierte en la primera fuerza de Alemania en las próximas elecciones federales, como apuntan algunas encuestas. Aunque no pudiera gobernar sola, ¿podría cambiar la relación de Berlín con Rusia o su apoyo a Ucrania? ¿Hasta qué punto es realista ese escenario?

D. K.: Por ahora, los partidos tradicionales aseguran que mantendrían a AfD fuera del Gobierno, aunque quedase primera. El sistema electoral alemán también hace muy improbable que consiga una mayoría absoluta.

¿Podría la CDU/CSU cambiar de postura y admitirla en una coalición? Es posible. Tal vez piense que las responsabilidades de gobierno dejarían al descubierto sus debilidades. Pero me cuesta imaginar que la CDU le cediera los ministerios de Exteriores o Defensa, que tienen competencias directas sobre las relaciones con Rusia y el apoyo a Ucrania. Su influencia dependería mucho del papel que desempeñara en el Gobierno. Ahora mismo no veo un escenario realista con un canciller de AfD. Javi, ¿está de acuerdo?

J. L.: En términos generales, sí. Creo que Alemania sigue teniendo suficientes mecanismos institucionales de contención. AfD es uno de los partidos más extremistas de la derecha radical europea. Tengo profundas discrepancias con Hermanos de Italia, el partido de Meloni, pero no son lo mismo que AfD.

D. K.: Y Meloni apoya a Ucrania.

J. L.: Exactamente. Además, acepta, en términos generales, el actual marco institucional de la UE. Una Alemania gobernada por AfD podría representar algo completamente distinto, incluso el final de la Unión Europea tal como la conocemos.

"Una Alemania gobernada por AfD podría representar algo completamente distinto, incluso el final de la Unión Europea tal como la conocemos"
Javi López
Pero la pregunta que más me interesa es cómo evitar llegar a esa situación. Alemania lleva años de estancamiento económico. La derecha radical culpa a la migración, a la regulación europea, a China y a otros factores externos, pero el problema de fondo es que el modelo económico tradicional alemán ya no funciona.

Dependía de la energía barata procedente de Rusia y de una determinada forma de globalización. Esas condiciones han cambiado. Alemania y Europa invirtieron demasiado poco durante dos décadas y no lograron construir una verdadera soberanía económica y estratégica. Resolver esas debilidades estructurales es más útil que especular constantemente sobre AfD.

Javi acaba de describir los problemas del modelo económico alemán y la necesidad de una política industrial europea más sólida. Dave, Francia y Alemania han presentado ahora una posición conjunta sobre China. ¿Por qué es tan significativo el cambio de Berlín y cómo pueden responder los demás Estados miembros?

D. K.: Es un cambio importante en la política alemana. Francia lleva mucho tiempo defendiendo medidas más firmes para proteger a la industria europea frente a la competencia china. Alemania se resistía, en parte porque su economía está estrechamente vinculada a China. Por eso el apoyo de Merz a la carta conjunta sorprendió tanto en Bruselas. La posición francesa era previsible; la alemana, no.

Hay una preocupación creciente por la dependencia económica de Europa respecto a China, aunque los países nórdicos y otros Estados siguen siendo escépticos ante las medidas proteccionistas. Pero tenemos que ser realistas. China está profundamente integrada en los mercados y las cadenas de suministro europeos.

La idea de una especie de interruptor de desconexión económica plantea una pregunta fundamental: si Europa cerrara su mercado a China, ¿cómo soportaría nuestra economía el impacto? Creo que esa pregunta no se ha respondido adecuadamente y, sin una respuesta, no estoy convencido de que la estrategia sea creíble.

J. L.: En primer lugar, es una buena noticia que Francia y Alemania se pongan de acuerdo. No ha sucedido con la frecuencia necesaria, y la falta de entendimiento entre París y Berlín ha sido uno de los grandes problemas de Europa. Pero liderar significa incorporar a los demás Estados miembros, no imponerles una posición.

En segundo lugar, nuestro desequilibrio comercial con China es enorme: unos mil millones de euros diarios. Europa necesita recuperar la política industrial y reconstruir sus capacidades industriales estratégicas. Después de décadas minimizando el papel del sector público, es alentador que ese debate esté cambiando.

"Yo no recomendaría abrir un tercer frente geopolítico con China"
Javi López
Pero amenazar con desconectar a China del mercado europeo no me parece una estrategia creíble. Debemos negociar un reequilibrio que beneficie a ambas partes. China ha demostrado una extraordinaria imaginación para responder a los desafíos económicos, y Europa debe ser igualmente imaginativa.

Nuestra relación con Estados Unidos está cambiando y necesitamos convertirnos en una potencia más fuerte para seguir siendo un aliado creíble. Rusia ya es una amenaza directa y existencial tras su invasión de Ucrania. Yo no recomendaría abrir un tercer frente geopolítico con China.
 

Javi López, Marc López Plana y Dave Keating debaten sobre Alemania y la política industrial europea, con la bandera de la UE al fondo. Foto: Agenda Pública


Las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos son otra gran incógnita para Europa. Muchos en Bruselas esperan que una victoria demócrata limite el margen de maniobra de Donald Trump. ¿Cambiaría realmente la relación transatlántica o podría incluso tener el efecto contrario?

D. K.: Me preocupa que tuviera el efecto contrario. Incluso si los demócratas ganaran ambas cámaras y sus representantes llegaran a ocupar sus escaños, Trump podría concentrarse aún más en los ámbitos donde el presidente dispone de un amplio margen de actuación: la política exterior y los aranceles.

"Trump podría concentrarse aún más en los ámbitos donde el presidente dispone de un amplio margen de actuación: la política exterior y los aranceles"
Dave Keating
En Bruselas hay mucha gente esperando a que los "estadounidenses buenos" rescaten a Europa. Pero el poder de la Presidencia estadounidense lleva décadas aumentando, especialmente en política exterior. El Congreso dispone de mecanismos para limitar la política arancelaria, pero su capacidad para frenar a la Casa Blanca en algunos de los asuntos que más afectan a Europa es reducida.

Por eso no veo cómo una victoria demócrata transformaría de manera fundamental la relación transatlántica. Los europeos están buscando las soluciones donde no deben.

J. L.: Ese es exactamente el error que cometimos durante el primer mandato de Trump. Esperamos a que cambiara la situación en Washington, con la esperanza de volver al orden internacional que conocíamos. Fue una estrategia desastrosa. Perdimos una década esperando otro resultado político en Estados Unidos.

Javi, Dave acaba de advertir contra la idea de esperar a que la política estadounidense resuelva los problemas de Europa. Sin embargo, a veces parece que la Comisión de Ursula von der Leyen sigue precisamente esa estrategia. ¿Cómo valora su respuesta?

J. L.: Yo la calificaría de apaciguamiento y soy muy crítico con ella. Reconozco las buenas intenciones de la Comisión. Pero en Bruselas aplaudimos los discursos de Mark Carney y casi nunca hacemos lo que él hace. Deberíamos reflexionar sobre esa contradicción.

Quiero pasar a Ceuta como frontera europea. Cuando Polonia sufrió presiones en su frontera oriental, otros gobiernos de la UE hablaron de solidaridad y de defender las fronteras de Europa. ¿Por qué la reacción europea inicial ante la crisis de Ceuta fue tan diferente?

J. L.: Creo que la explicación es política. Algunos gobiernos del Partido Popular Europeo utilizaron la crisis de Ceuta para atacar al principal Gobierno progresista de Europa, en lugar de defender el interés general europeo.
 

Javi López aborda la respuesta europea a la crisis de Ceuta y la falta inicial de solidaridad entre gobiernos. Foto: Agenda Pública


¿Está diciendo que el Partido Popular español utilizó su influencia dentro del Partido Popular Europeo para convertir la crisis de Ceuta en un ataque político contra el Gobierno de Sánchez?

J. L.: Por supuesto. El PP es una fuerza importante dentro del PPE y la crisis se instrumentalizó de una forma extremadamente partidista. Lo que estábamos presenciando era un ataque a la soberanía española y europea, con implicaciones para la autonomía estratégica y la seguridad del estrecho de Gibraltar.

"Algunos gobiernos del Partido Popular Europeo utilizaron la crisis de Ceuta para atacar al principal Gobierno progresista de Europa"
Javi López
Después de varios días, el asunto llegó al Consejo Europeo y comenzó a surgir una respuesta más institucional. Pero ese retraso importó. Episodios como este ponen a prueba la unidad europea y creo que suspendimos esa prueba.

Hay otro factor: la migración se ha convertido en un asunto político tóxico. El miedo y la ansiedad electoral condicionan la respuesta de una forma muy distinta a la de hace una década, cuando muchos refugiados sirios llegaban a Grecia e Italia. Actuaron a la vez la confrontación partidista y la toxicidad del debate migratorio.

D. K.: Yo también veo dos factores. El PPE estaba molesto con el programa español de regularización de inmigrantes e intentó presentar la crisis como una consecuencia de esa política, aunque las pruebas no permiten establecer esa relación.

Pero España también complicó su posición al no reconocer públicamente la posibilidad de un ataque híbrido. Polonia acusó directamente a Bielorrusia de ejercer una presión deliberada sobre su frontera. España no atribuyó públicamente a Marruecos lo sucedido en Ceuta.

Hay preguntas legítimas. ¿Por qué pudieron cruzar tantas personas? ¿Por qué muchas eran ciudadanos marroquíes? Pero entiendo la reticencia del Gobierno a acusar a Rabat: España depende mucho de la cooperación marroquí para gestionar la migración, y un enfrentamiento diplomático tendría un coste elevado.

"España depende mucho de la cooperación marroquí para gestionar la migración"
Dave Keating
Esa cautela dejó un vacío político. Dirigentes como Meloni ofrecieron su propia explicación, vinculando los cruces con la política migratoria española. En términos más generales, la dependencia de la UE respecto a Marruecos hace que incluso hablar de una posible presión deliberada resulte diplomáticamente difícil.

En el caso de Polonia, la UE pudo hablar abiertamente del papel de Bielorrusia. Con Ceuta, la dependencia europea de Marruecos parece dificultar cualquier acusación semejante. ¿Es posible que la propia Comisión prefiriera que Sánchez evitase atribuir públicamente lo ocurrido a Rabat?

D. K.: Sí. Eso coincide con lo que he escuchado.

J. L.: Entiendo el argumento. Pero un Estado solo puede atribuir formalmente una operación cuando dispone de pruebas suficientemente fiables. Las autoridades españolas no han identificado públicamente quién podría estar detrás de esos flujos migratorios inusuales o de la actividad observada en las redes sociales. Puede que sencillamente no haya pruebas suficientes para formular una acusación.

Las autoridades españolas y europeas también reconocieron que hubo una buena cooperación con Marruecos en los días posteriores al incidente. La situación puede ser más compleja que en el caso de Bielorrusia y Polonia.

Lo que más me preocupa es la falta inicial de solidaridad y la instrumentalización política. Fue un momento triste para Europa. Se puso a prueba nuestra unidad y no estuvimos a la altura.
 

Dave Keating expone las consecuencias que tendría para la integración europea una presidencia francesa de Marine Le Pen. Foto: Agenda Pública


España se encamina hacia las urnas y Francia, Polonia e Italia también afrontan citas electorales importantes. En conjunto, estos procesos pueden alterar el equilibrio político de Europa. ¿Qué Unión Europea imaginan que puede salir de este ciclo electoral?

J. L.: En última instancia, decidirán los ciudadanos. Esa es la parte positiva de la democracia: el futuro no está escrito. El futuro de Europa también se decide el 29 de noviembre.

Veo dos caminos posibles. Uno es una Europa en la que los conservadores y la derecha radical colaboren no solo en las votaciones parlamentarias, sino también en los gobiernos nacionales. Eso podría congelar la integración europea y debilitar nuestra capacidad para proteger la prosperidad, la democracia y el modelo social en un mundo mucho más hostil.

La alternativa es construir un nuevo consenso europeísta, como está intentando hacer Sánchez en España: reforzar la soberanía europea, defender nuestro modelo social y desarrollar la capacidad colectiva de actuar de manera eficaz. Los Estados por separado no pueden conseguir todo eso. Europa necesita fuerza y una voz común.

D. K.: No quiero terminar con una nota demasiado pesimista, pero no veo ningún escenario en el que la Unión Europea, tal como la conocemos, sobreviva a una presidencia francesa de Marine Le Pen. Puede que haya abandonado la idea del frexit, pero su proyecto supone retroceder en la integración hasta algo parecido a la etapa anterior a Maastricht: poco más que una zona de libre comercio.

"No veo ningún escenario en el que la Unión Europea, tal como la conocemos, sobreviva a una presidencia francesa de Marine Le Pen"
Dave Keating
Las instituciones podrían sobrevivir sobre el papel, pero las competencias regresarían a las capitales nacionales. Eso significaría renunciar al objetivo de la soberanía europea. Le Pen dice a los franceses que Francia puede ser independiente por sí sola, pero ni siquiera Francia puede lograr un auténtico grado de autonomía estratégica de forma aislada.

Algunos esperan que gobierne de manera pragmática, como Meloni. Pero Meloni ha moderado su postura dentro del equilibrio de poder europeo actual. Una presidencia de Le Pen cambiaría ese equilibrio y daría a Meloni menos incentivos para acercarse al centro político europeo. Si Le Pen gana, creo que probablemente será el final de la Unión Europea tal como la conocemos.

Muchas gracias.
Marc López Plana
Marc López Plana
Editor y director de 'Agenda Pública'
Participación