Viernes, 2 de octubre de 2026
ENCUESTAS Y POLÍTICA EXTERIOR

Iberoamérica rechaza a Donald Trump, pero sigue eligiendo a gobernantes trumpistas

Las políticas de Trump reciben una valoración negativa en nueve de los diez países estudiados por AMLAT Radar 2026, la encuesta impulsada por la Fundación Friedrich Ebert. Sus aliados encuentran, sin embargo, apoyo en las demandas de seguridad y mejora económica. Las próximas elecciones en Brasil pueden reforzar el acercamiento regional a Washington.

Agenda Pública Agenda Pública 2 de octubre de 2026
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Donald Trump, que ha apoyado públicamente al candidato a la presidencia de Brasil Flávio Bolsonaro, junto a Lula da Silva, actual presidente de Brasil. | Casa Blanca / Daniel Torok
Donald Trump, que ha apoyado públicamente al candidato a la presidencia de Brasil Flávio Bolsonaro, junto a Lula da Silva, actual presidente de Brasil. | Casa Blanca / Daniel Torok
La encuesta AMLAT Radar 2026, impulsada por la Fundación Friedrich Ebert, recoge una valoración negativa de las políticas de Trump en nueve de los diez países estudiados. Sus aliados, sin embargo, ganan elecciones en sociedades preocupadas por la inseguridad y la pobreza. Las próximas presidenciales brasileñas pueden inclinar aún más la balanza regional.

En Colombia, las opiniones negativas sobre el impacto de las políticas de Donald Trump superaban en 34 puntos a las positivas a finales de 2025. Siete meses después, Abelardo de la Espriella ganó la presidencia. Durante la campaña había expresado su admiración por el mandatario estadounidense, que le correspondió con su respaldo. La distancia entre ambos resultados ayuda a entender el momento latinoamericano: el rechazo al presidente de Estados Unidos convive con la elección de dirigentes que quieren acercarse a él.

La encuesta AMLAT Radar 2026, con trabajo de campo de Latinobarómetro, reúne 12.000 entrevistas en diez países latinoamericanos, realizadas entre el 3 de octubre y el 18 de noviembre de 2025. En el conjunto estudiado, las opiniones negativas sobre el efecto mundial de las políticas de Donald Trump aventajan en veintiocho puntos a las positivas. El saldo es desfavorable en nueve países; Venezuela queda prácticamente dividida, con un punto positivo.

El presidente estadounidense también encabeza las respuestas a la pregunta sobre el líder internacional que inspira menos confianza: lo elige el 25,3%, frente al 12,3% que señala a Vladímir Putin.

"El rechazo al presidente de Estados Unidos convive con la elección de dirigentes que quieren acercarse a él"
La mayor distancia aparece en un país vecino: México, donde el saldo sobre las políticas de Trump cae a −65 puntos. La proximidad a Estados Unidos expone al país directamente a las presiones comerciales y migratorias de Washington. Argentina y Chile, por su parte, presentan balances menos adversos, de −13 y −14 puntos, aunque tampoco favorables. Los vínculos de Javier Milei y José Antonio Kast con Trump tienen, por tanto, un alcance que esas preferencias ciudadanas no reproducen.

Las razones del voto están en casa

Los autores del proyecto apuntan, en conversación con Agenda Pública, a la distinta importancia de los asuntos internacionales y las urgencias internas cuando se vota. La pobreza aparece entre los principales desafíos regionales para el 67% de los encuestados; el narcotráfico y el crimen organizado, para el 65%. La preocupación por quedar relegados al "patio trasero" de Estados Unidos recibe un 25%. Las respuestas sugieren una jerarquía que puede favorecer a candidatos con promesas de orden y mejora económica, pese a sus alianzas exteriores.

"Las respuestas sugieren una jerarquía que puede favorecer a candidatos con promesas de orden y mejora económica, pese a sus alianzas exteriores"
A este respecto, el ejemplo chileno es particularmente claro. El 70% sitúa el control de la migración entre las prioridades de su política exterior, frente al 31% regional. Acercarse a Estados Unidos recibe apenas un 14% entre los chilenos. El presidente, José Antonio Kast, ganó con una campaña centrada en seguridad e inmigración y acaba de incorporar al país al Escudo de las Américas, la coalición impulsada por Trump contra el crimen organizado. Así se ve cómo una demanda interna de seguridad puede facilitar un acercamiento exterior que, preguntado por separado, tiene mucha menos prioridad.

Para un votante preocupado por la inseguridad o la pobreza, la afinidad de un candidato con Trump puede pesar menos que sus promesas de resolver esos problemas. Esa diferencia de prioridades favorece a los aliados del presidente estadounidense, que pueden ganar apoyos sin tener que convencer a sus electores de las virtudes de Trump.

China gana atractivo; Europa pierde referencias

Promover el comercio encabeza las prioridades, con un 45%, seguido de la defensa de la soberanía nacional, con un 40%. Profundizar el vínculo con Estados Unidos queda último entre las diez opciones, con un 16%. Europa obtiene un 27% y China, un 18%. El interés por comerciar y conservar capacidad de decisión supera ampliamente la voluntad de estrechar relaciones con una potencia concreta.

China, además, gana atractivo como modelo de desarrollo: la menciona el 36,1%, por delante de Estados Unidos, con el 31,5%. Respecto a la edición publicada en 2022, el informe registra una subida china de siete puntos y una caída estadounidense de trece. Juan Gabriel Tokatlian y Carlos Luján, dos de los autores del informe Navegar la incertidumbre: miradas latinoamericanas sobre Europa y el mundo, relacionan esa valoración con la imagen de China como referente tecnológico y educativo.

"El interés por comerciar y conservar capacidad de decisión supera ampliamente la voluntad de estrechar relaciones con una potencia concreta"
Europa tampoco recoge automáticamente el desgaste de Washington. Aunque conserva reconocimiento en derechos humanos y protección ambiental, pierde atractivo como socio respecto a la primera edición. Los autores advierten de la dificultad de sostener esa posición si los europeos dejan de defender su propio modelo. En sus propuestas de cooperación aparecen ámbitos concretos, como la lucha contra el crimen organizado y la relación digital. Son terrenos donde la interlocución europea podría responder a preocupaciones que hoy aprovechan otros dirigentes.

Brasil puede inclinar la balanza

Las elecciones brasileñas del 4 de octubre, con una eventual segunda vuelta el día 25, pueden modificar sustancialmente el equilibrio regional. Luiz Inácio Lula da Silva se enfrenta a Flávio Bolsonaro en una disputa ajustada. La continuidad de Lula mantendría un contrapeso relevante frente al avance de gobiernos alineados con Washington.

Una victoria de Bolsonaro tendría consecuencias concretas: el candidato ya ha anunciado que incorporaría Brasil al Escudo de las Américas. La seguridad sirve también aquí para justificar una decisión de política exterior. En la encuesta, Brasil registra un saldo de −27 puntos sobre el impacto de las políticas de Trump, aunque es el país donde más encuestados priorizan profundizar la relación con EE. UU.: un 28%. Estos datos empujan a creer que puede existir un rechazo a unas políticas junto con el interés por conservar o reforzar el vínculo bilateral con EE. UU.

La balanza puede inclinarse definitivamente en un continente clave para Europa. Si a las victorias de Kast, Keiko Fujimori y De la Espriella se añade la de Flávio Bolsonaro, el péndulo latinoamericano virará a la derecha con muchísima fuerza. Y, sobre todo, con mucha coordinación: Javier Milei se sienta en la Casa Rosada y Nayib Bukele continúa gobernando en El Salvador. Además, Delcy Rodríguez ha demostrado que no tiene ningún problema en colaborar con Washington.

Para las fuerzas que quieren frenar a la derecha alineada con Trump, AMLAT Radar enseña que su impopularidad ofrece una ventaja limitada, porque adversarios han encontrado apoyo en las demandas de seguridad y mejora económica. Esas victorias dan a los nuevos gobiernos margen para acercarse a Washington, pero no son un respaldo social a todas las exigencias que lleguen desde allí.
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