Lunes, 17 de agosto de 2026
ANÁLISIS

¿Por qué las series de ficción europeas no defienden los valores de la UE?

En la UE se producen casi 500 temporadas de series de ficción de alto impacto en un periodo de tiempo relativamente corto, de tres años. Los autores consideran que esas horas de emisión anuales no se destinan a producir ficción sobre los valores que definen y que defiende la UE.

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Logotipo de Netflix con la bandera de la Unión Europea de fondo. | Budrul Chukrut / Zuma Press / ContactoPhoto
Logotipo de Netflix con la bandera de la Unión Europea de fondo. | Budrul Chukrut / Zuma Press / ContactoPhoto
"La Unión tiene como finalidad promover la paz, sus valores y el bienestar de sus pueblos".
Art. 3 del Tratado consolidado de la Unión Europea

Nadie entre los máximos dirigentes de la Unión Europea negará el principio de que el audiovisual europeo no es una mercancía como las demás. Y, sin embargo, cuando nos planteamos el recurso de la Unión al discurso audiovisual, resulta posible percibir una cierta dejadez institucional respecto a su tratamiento como elemento europeísta, y a su relevancia en la transmisión de algunos de los valores de lo que llamamos la cultura europea. Bruselas, podríamos decir, no imita a Hollywood.

"Bruselas, podríamos decir, no imita a Hollywood"


En este momento de la construcción europea, y con el comprobado auge de la extrema derecha en buena parte de los Estados miembros, sigue abierto un debate fundamental alrededor de la importancia de las políticas públicas del campo de los medios, en particular la televisión, como base estructurante de la consolidación del proyecto democrático de la UE. Como insiste frecuentemente el profesor Philip Schlesinger, "la nación televisiva es selectiva y los medios pueden ser empleados como un vehículo importante para construir un sentido de colectividad".

"Como insiste frecuentemente el profesor Philip Schlesinger, «la nación televisiva es selectiva y los medios pueden ser empleados como un vehículo importante para construir un sentido de colectividad»"


Reforzar la unidad europea en la diversidad sigue siendo más necesario que nunca. Sin duda, a este fin responden los múltiples documentos e informes, publicados desde diferentes instancias de la Unión Europea, en los que, básicamente, se subraya el papel relevante de los medios de comunicación y de la producción cultural audiovisual para reforzar las iniciativas políticas coherentes con estos valores. Sin embargo, estas preocupaciones sobre la función democrática de los medios se restringen por lo general al ámbito informativo y prescinden del valor cultural, en sentido amplio, de la ficción compartida.

Por ejemplo, el
informe A8-0144/2018 del Parlamento Europeo sobre pluralismo y libertad de los medios de comunicación en la Unión Europea, recogía entre sus considerandos el hecho de que "las autoridades públicas tienen el deber de proteger la independencia y la imparcialidad de los medios de comunicación públicos, en particular como agentes al servicio de las sociedades democráticas, y no de satisfacer los intereses de los gobiernos en el poder". En 2022, el Centre for Media Pluralism and Media Freedom publicó el informe Monitoring Media Pluralism in the Digital Era, que analizaba el pluralismo informativo en los países de la Unión Europea junto a Albania, Montenegro, Macedonia del Norte, Serbia y Turquía. Y en marzo de 2024 el Consejo adoptó el Reglamento Europeo de Libertad de los Medios de Comunicación, como respuesta "a la creciente preocupación en la UE por la politización de los medios de comunicación y por la falta de transparencia en cuanto a su propiedad y a la asignación de fondos de publicidad estatal a los prestadores de servicios de comunicación". 

Son solo tres ejemplos puntuales. Todas estas acciones atienden a la protección de la prensa y sus profesionales, actitud cada vez más necesaria ante las continuas agresiones, de todo tipo, que amenazan la libertad de información, cuando no directamente la vida de las y los periodistas. 

"Creemos que existe una dimensión proactiva, anticipatoria y pedagógica, que cabría considerar con más atención, y que corresponde a la ficción audiovisual"


Sin embargo, creemos que existe una dimensión proactiva, anticipatoria y pedagógica, que cabría considerar con más atención, y que corresponde a la ficción audiovisual. Cabe recordar al respecto las palabras del exvicepresidente del Parlamento Europeo (2003) Roberto Barzanti: "El predominio de los filmes y las ficciones televisivas americanas sigue siendo aplastante, incluso cuando constatamos con satisfacción que, en los grandes países la ficción nacional recuperó su posición en las franjas de mayor audiencia. Cuando los canales rellenan sus cuotas, lo hacen generalmente con obras nacionales y no con obras de otros países europeos". Este predominio estadounidense, huelga decirlo, está alineado con unos valores muy específicos, que no resistirían un análisis en clave europeísta; pero son los hegemónicos en nuestras pantallas. 

En la UE se producen casi 500 temporadas de series de ficción de alto impacto en un periodo de tiempo relativamente corto, de tres años. Es decir, unos 4.000 episodios y casi 3.000 horas de emisión al año, aproximadamente. Según el Informe sobre la producción de ficción audiovisual europea en 2021, publicado en marzo de 2023 (referido a los 27 Estados miembros de la Unión Europea, Reino Unido, Noruega, Suiza e Islandia), en 2021 se lanzaron 115 series europeas originales de televisión, y en torno al 75% de las mismas fueron encargos de la plataforma Netflix.

"¿Cuántas de las 115 series europeas originales de televisión que se lanzaron en 2021 se destinaron a producir ficción sobre los valores que definen y que defiende la UE?"


¿Cuántas de esas series, de esas horas de emisión anuales se destinan a producir ficción sobre los valores que definen y que defiende la UE? ¿Cuántas crean idea de Europa porque sus argumentos y personajes se despliegan en varios estados? ¿Cuántas de esas series se centran en la valoración, en publicitar el respeto a la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de Derecho o el respeto de los derechos fundamentales, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a las minorías vulnerables? ¿Cuántas a la protección de los derechos de la ciudadanía, al fomento de oportunidades, a garantizar el acceso a la justicia o al derecho de asilo? 

Creemos que no se crean los suficientes modelos de reconocimiento de la identidad europea en su propio espacio de excelencia, principalmente en las televisiones públicas de los Estados miembros. Proliferan en esos canales públicos modelos de programación comercial que apenas difieren de los que programan los operadores privados.

Algunos de los escasos estudios académicos sobre el tema apuntan a la diferencia entre el fomento de políticas culturales nacionales en lugar de transnacionales, y subrayan que la ficción es "una de las dimensiones más poderosas de la integración cultural y la producción cultural" (Ib Bondebjerg, 2008). Es habitual que se hable de la "europeización" y la "transnacionalización" de los contenidos de las televisiones estatales, pero no existen estudios sobre la utilización de la ficción para la promoción y defensa de los valores europeos y la propia idea de Europa.

Estas carencias se aprecian en los documentos institucionales que presentan y argumentan los programas de creación audiovisual; por ejemplo, el documento Programa Europa Creativa 2021-2027 —con un presupuesto aproximado de 2.440 millones de euros para el sexenio y un subprograma exclusivo para la producción audiovisual, MEDIA— declara como objetivos reforzar la cooperación artística y cultural, en particular la movilidad de artistas y profesionales en la UE; fomentar la cooperación, la competitividad y el potencial para generar innovación del sector audiovisual europeo; apoyar la creación, la circulación y la promoción de obras europeas; promover la diversidad y el pluralismo de los medios de comunicación, y promover la alfabetización mediática. 

Una lectura de este tipo de documentos revela un enfoque nacional, atomizado, preocupado por preservar las diferencias pero no por potenciar los elementos que cohesionan y unen. Se aspira a la difusión transnacional de las obras, y sin embargo no se priorizan obras de concepción transnacional, europea

"Las cadenas de televisión de los diferentes estados europeos difunden, sin duda, producciones de los otros estados miembros, pero se trata de series y telefilmes que, en el mejor de los casos, enseñan cómo son los otros europeos, en lugar de cómo somos los europeos"


Con estos criterios se deja de utilizar una herramienta que ha demostrado su eficacia sobradamente para la creación de opinión pública y la transmisión de valores, función que es una responsabilidad explícita de la Unión. Creemos que hay un aspecto sorprendente en esta dejación de funciones. Hace ya tiempo que las cadenas de televisión de los diferentes estados europeos difunden, sin duda, producciones de los otros Estados miembros, pero se trata de series y telefilmes que,
en el mejor de los casos, enseñan cómo son los otros europeos, en lugar de cómo somos los europeos. Y tal vez, ni siquiera lo primero. Posiblemente el ejemplo más elocuente entre nosotros es el modo en que las cadenas televisivas españolas, públicas y privadas, inundan sus parrillas con los telefilmes alemanes que distribuye el canal ZDF, cuyos valores son básicamente conservadores y estereotipados. El imaginario que transmiten estos telefilmes no solo es ajeno a la realidad europea, sino en general a la sociedad del siglo XXI. 

Creemos que la creación de una línea específica de financiación de producciones audiovisuales implicadas en la creación de identidad europea y en el fomento de sus valores sin duda redundaría en un fortalecimiento del europeísmo que sirva de contrapeso a las fuerzas que, en los últimos años y de manera creciente, intentan destruir Europa accediendo por la vía democrática a sus propias instituciones. Las producciones —de sello no solo europeo, sino europeísta—, no deberían consistir en la difusión transnacional de producciones nacionales, como ya se hace, sino en el abordaje de los problemas a los que se enfrentan todos los ciudadanos de Europa con una mirada proeuropea; problemas que incluyen desde el trato y la inclusión de los migrantes a la gentrificación de las ciudades, pasando por el programa Erasmus o la desigualdad postindustrial; otros ámbitos temáticos incluyen la mirada histórica o la ficcionalización de la vida de los grandes nombres que han hecho posible Europa. Porque el talento y los recursos, no cabe duda de ello, ya existen.
Josep López i Álvarez
Josep López i Álvarez
Periodista especializado en temas relativos a la construcción Europea y a la regulación del sector audiovisual.
Jefe de la oficina de Radiotelevisión valenciana en Bruselas entre 1989 y 1996, y de las oficinas en Belgrado, Amman y Bagdag. Periodista en medios como Economía 16, El País, Diario 16, Diari de Barcelona o Las Provincias. Corresponsal en la cobertura internacional de los años 80 y 90: conflictos bélicos en los Balcanes, en el Norte de África (Argelia, Túnez, Egipto, Etiopía, Libia), en Medio Oriente, guerra entre Irak e Irán, guerra del Golfo, conflicto palestino-israelí, masacre de civiles en el campo de refugiados de Sabra y Chatila, así como conflictos civiles en Centroamérica (El Salvador, Guatemala). Impulsor, en RTVV, del primer comité de redacción de medios audiovisuales de España (1997). Asesor político y colaborador con think tanks, centros de investigación y del sector audiovisual en Bruselas sobre temas y cuestiones europeas e internacionales. Experto en la Unión Europea y en el sector periodístico audiovisual.
Beatriz Gallardo Paúls
Beatriz Gallardo Paúls
Catedrática de Lingüística en la Universitat de València
Experta en análisis del discurso desde enfoques cognitivistas. Autora de 'Tiempos de hipérbole. Inestabilidad e interferencias en el discurso político' (Ed. Tirant lo Blanch).
Participación