La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto a la alta representante Kaja Kallas. | Consejo Europeo
La noticia de que los gobiernos nacionales podrían querer vaciar de contenido el servicio exterior de la UE ha sido recibida con entusiasmo por quienes detestan a la actual alta representante para Asuntos Exteriores. Sin embargo, el periodista en Bruselas Dave Keating aporta una lectura distinta, apuntando a que el problema no está en la actual líder de la diplomacia europea, sino en cómo se ha construido este puesto.