Viernes, 6 de noviembre de 2026
GEOPOLÍTICA DE LA DESINFORMACIÓN (II)

Los documentos secretos que retratan la injerencia rusa en América Latina

El español es un territorio de disputa informativa en el que Rusia, China y otras potencias compiten por influencia. Albert Borràs Rius, doctor en geopolítica y cofundador de Kartex Risk, examina "la multiplicidad de intereses que confluyen en él" mediante datos de X y documentos filtrados que muestran la cara visible y la encubierta de la injerencia rusa en América Latina.

Albert Borràs Rius Albert Borràs Rius 6 de noviembre de 2026
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El proceso de digitalización de la sociedad de habla portuguesa y española ha sido significativo. A pesar de un desarrollo desigual en el despliegue de internet que ha generado asimetrías de poder, la tasa de penetración de redes sociales en el conjunto del espacio iberoamericano ha sido notable, lo que convierte al conjunto iberoamericano en una de las principales comunidades mundiales por uso diario de internet y redes sociales.

En la capa informacional, la desinformación es, según el Departamento de Seguridad Nacional, una "acción o estrategia que consiste en la difusión intencionada de información falsa o engañosa, descontextualizada o parcial, con el fin de confundir, persuadir y manipular a las personas". Con la digitalización de las sociedades, la cantidad y diversidad de actores se han multiplicado, lo que ha provocado una modificación en las relaciones políticas. Los actores articulados en internet pueden proyectar sus intereses a través de las redes, compitiendo o aliándose con otros agentes, tanto a escala local como internacional.

"Desinformación es «una acción o estrategia que consiste en la difusión intencionada de información falsa o engañosa, descontextualizada o parcial, con el fin de confundir, persuadir y manipular a las personas»"
Este segundo artículo de la serie analiza esa capa informacional, es decir, quién compite por el espacio del español, con qué estrategias y con qué alcance. Incorpora, además, el análisis de Kartex sobre los documentos internos filtrados de "la Compañía", que permiten observar por primera vez desde dentro una operación rusa de influencia en América Latina.

El espacio informacional del español, en disputa

El espacio informacional del español es objeto de una pugna entre diferentes intereses internacionales. La incidencia informacional en un espacio lingüístico tiene un peso significativo en la configuración de las representaciones geopolíticas. Esta difusión constituye la primera capa en la que confluyen las comunicaciones formales de Estados, instituciones, medios de comunicación, ONG, periodistas e influencers. Estos conforman los principales agentes de producción de contenidos, cuya actividad incide directamente en la generación de opiniones y representaciones a gran escala sobre acontecimientos mundiales, pudiendo incluso contribuir a campañas de desestabilización. En el ámbito hispanohablante se observa una transformación del escenario, con un creciente interés por parte de distintos Estados en influir en el espacio informacional mediante diversas estrategias de influencia.

Hemos elaborado una gráfica (figura 1) que muestra el impacto de algunas de las principales cadenas de noticias con especial interés en el ámbito del español y con volumen de actividad relevante en X. Esta comparativa hace evidente que los intereses de distintas agencias y canales, así como sus niveles de impacto, son variables y reflejan tendencias y comportamientos diferenciados. Se han seleccionado seis agencias o medios pertenecientes a distintos Estados con intereses en la región que utilizan la lengua española y destacan por su elevado nivel de influencia. Son EFE Noticias (agencia pública española), Actualidad RT (sección en español de Russia Today), CNN en Español (canal privado estadounidense), HispanTV-Nexo Latino (televisión pública iraní en español), DW en Español (servicio en español de la cadena pública alemana Deutsche Welle) y CGTN en Español (televisión pública china en español). El gráfico presenta el volumen diario de impacto de cada cuenta —medido a partir de tuits, retuits, menciones y respuestas en X— entre el 1 de enero de 2024 y el 3 de noviembre de 2026, víspera de la Cumbre de Madrid, y señala los acontecimientos que explican sus principales picos. No pretende ser una representación exhaustiva del impacto de todos los medios extranjeros que compiten en el ámbito del español, sino visibilizar la multiplicidad de intereses que confluyen en él, donde los actores rusos en particular, pero también estadounidenses, iraníes, chinos, alemanes, cataríes y, en menor medida, turcos, mantienen una pugna significativa por la influencia informacional.

Impacto diario en X de seis medios internacionales en español entre 2024 y 2026.

Figura 1. Impacto diario en X de seis medios internacionales en español, de enero de 2024 a noviembre de 2026. Elaboración de Kartex.

Resulta relevante destacar el gran impacto informacional de Actualidad RT, que lidera con holgura el periodo, con 12,2 millones de impactos, casi el triple que DW en Español (4,5 millones) y EFE Noticias (4,4 millones), y que encabezó el volumen diario el 97% de los días de 2024 y el 95% de los de 2025. Este impacto resulta más interesante considerando que desde marzo de 2022 se imponen sanciones a la difusión de esta cuenta en el espacio de la Unión Europea, por lo que su consumo oficial no existe en España. Le siguen CNN en Español, con 3,4 millones de impactos, e HispanTV (Nexo Latino), con 2,9 millones, y, a gran distancia, CGTN en Español, con 355.000.

"Resulta relevante destacar el gran impacto informacional de Actualidad RT, que lidera con holgura el periodo, con 12,2 millones de impactos, casi el triple que DW en Español (4,5 millones) y EFE Noticias (4,4 millones)"
La serie larga revela, sin embargo, un cambio de tendencia. El volumen de RT se desploma desde la primavera de 2026, de una media de 27.000 impactos diarios en marzo a unos 4.200 en octubre, y en ese mes EFE (5.600) y DW (4.900) la superan por primera vez en promedio mensual. Desde octubre, RT solo encabeza seis de los 34 días registrados, sin que los datos permitan atribuir el descenso a una causa concreta. CNN en Español también pierde impacto de forma sostenida, de 4.600 impactos diarios de media en 2024 a unos 2.000 en 2026, mientras HispanTV vive su máximo durante la guerra de Irán, con 17.600 impactos diarios de media en marzo de 2026, por delante de EFE y de DW.

Otros medios latinoamericanos de enfoque panregional, como teleSUR —financiada por países de la red ALBA—, NTN24 (de origen colombiano) o Canal 26 Internacional (de origen argentino), quedan fuera de esta selección porque no tienen el mismo éxito. En una medición anterior de Kartex, entre agosto de 2024 y agosto de 2025, teleSUR reunió 1,34 millones de menciones, menos de un tercio que RT en el mismo periodo.

Respecto al comportamiento general del impacto de las diferentes agencias, apreciamos claves interesantes. EFE Noticias es muy seguida durante los principales eventos que marcan la agenda de España, como la DANA de Valencia (octubre de 2024), el apagón eléctrico de abril de 2025 o la petición del Gobierno de excluir a Israel de Eurovisión, y alcanza su máximo, con unos 23.000 impactos, el día del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero de 2026. Las demás agencias muestran un comportamiento vinculado a grandes acontecimientos internacionales y, sobre todo, latinoamericanos. CNN en Español registra su mayor pico con las elecciones venezolanas de julio de 2024 (35.000 impactos el día 29), y RT, el más alto de una sola cuenta en toda la serie, con la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos (65.600 impactos el 3 de enero de 2026). HispanTV, por su parte, se dispara con cada escalada entre Israel, Estados Unidos e Irán (abril y octubre de 2024, junio de 2025 y marzo de 2026), en coherencia con su papel de altavoz de la posición iraní en español. Venezuela y la guerra de Irán concentran así las jornadas de mayor impacto conjunto del periodo, lo que subraya la capacidad de ambos conflictos para generar tensiones en el espacio informacional del español y cómo estas son aprovechadas por agencias extranjeras.

Rusia y China, dos estilos de influencia

Las características narrativas de la incidencia informacional rusa, a través de Actualidad RT (entre otros medios), no son las mismas que las de China y tienen rasgos marcados. Las agencias rusas tienen una voluntad más directa y desacomplejada de incidir en el ámbito informacional, aplicando múltiples estrategias narrativas y desplegando medios de comunicación ligados directa o indirectamente al Kremlin (como RT o Sputnik) con fuerte incidencia en redes sociales. Narrativamente, los actores rusos han desplegado en los últimos años un discurso anticolonial y antiimperialista como herramienta para influir en sectores de oposición, como los independentistas catalanes y vascos, las comunidades de izquierda e izquierda radical en América Latina o los grupos conspiracionistas. Ese repertorio, sin embargo, no se dirige solo a la izquierda. Los medios rusos adaptan sus marcos al auge de la derecha radical, que es ya también un consumidor potencial de las narrativas del Kremlin, con mensajes soberanistas, contra las élites y contra Bruselas, y de rechazo a la ayuda a Ucrania. Estas narrativas buscan desacreditar a España y a las potencias occidentales, ensalzar a sus adversarios y fomentar la polarización social, a menudo amplificadas mediante bots, troles y medios alineados con la política exterior rusa.

"Los medios rusos adaptan sus marcos al auge de la derecha radical, que es ya también un consumidor potencial de las narrativas del Kremlin"
Un ejemplo reciente lo ofrece una columna de RIA Novosti que Sputnik reprodujo el 30 de octubre de 2026 en su edición en ruso para Kazajistán con el título "Tragedia española. Los europeos empiezan a pagar por Ucrania con sus vidas". El texto vincula el choque de trenes ocurrido dos días antes cerca de Toledo, en el que murieron más de sesenta personas, con la liberalización ferroviaria atribuida a Bruselas y con los fondos enviados a Kiev ("estas víctimas murieron, si no por Ucrania, sin duda a causa de Ucrania"). Carga además contra el Gobierno y contra una supuesta "oligarquía vasca", y presenta a Vox como el partido que "no quiere que los españoles mueran por Ucrania", con una valoración favorable de su disposición a negociar con Moscú. La pieza no prueba relación alguna con ese partido, pero muestra cómo, en plena precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre, el relato ruso interpela a un público que ya no es solo de izquierdas.

En el caso catalán, estas estrategias encontraron terreno fértil tras el conflicto político de 2017, cuando el independentismo radicalizó su representación de España como Estado colonial. Expresiones como "españoles colonos" se extendieron en el discurso, reinterpretando incluso las migraciones internas como formas de colonización. Informes y programas de medios rusos reforzaron esta narrativa, presentando al Gobierno español como actor hipócrita en su defensa de la democracia. El núcleo de estos relatos descansa en la manipulación del concepto de autodeterminación de los pueblos, presentado como derecho absoluto sin considerar el marco jurídico internacional. Este enfoque socava el Estado de derecho, debilita la cohesión institucional y alimenta dinámicas populistas que idealizan al "pueblo" frente a las instituciones. En Catalunya, ello contribuyó a la desestabilización política y a una creciente polarización social.

El 16 de junio de 2025, la señal estatal rusa RT en Español comenzó a emitirse en televisión abierta en Chile a través de Telecanal, sustituyendo la programación habitual y abriendo el debate sobre pluralismo informativo, desinformación y vacíos regulatorios. La cobertura local documentó que la operación se articuló como retransmisión casi continua de contenidos producidos en Moscú y podría enmarcarse en una estrategia regional más amplia de legitimación de RT en el Cono Sur pese a su veto en la Unión Europea y a las sanciones en Estados Unidos. Ante las denuncias y oficios parlamentarios, el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) abrió una investigación para determinar la legalidad de la emisión y eventuales medidas de bloqueo, mientras persistían interrogantes sobre opacidad contractual y financiamiento de la iniciativa. El caso, que el periodista Marc Marginedas siguió en El Periódico desde el inicio de las emisiones, ilustra la externalización de capacidades mediáticas por parte de un actor estatal extrarregional y su inserción en ecosistemas nacionales con debilidades regulatorias, un patrón coherente con lógicas de influencia híbrida en el espacio hispanohablante.

El desenlace confirma tanto el riesgo como la capacidad de respuesta de un regulador nacional. El CNTV sancionó a Telecanal por ceder casi toda su programación a un tercero mediante un contrato de arrendamiento con una empresa publicitaria mexicana, lo que le costó siete días sin emisión, del 18 al 24 de abril de 2026; la concesionaria anunció entonces el fin de la retransmisión de RT y, en mayo, el Consejo declaró la caducidad de sus concesiones digitales por incumplimientos de cobertura. La puerta que se cierra en Chile se abre en otros lugares. Tras el acuerdo firmado en junio de 2025 para llevar RT en Español a la televisión abierta nicaragüense, el régimen de Daniel Ortega concedió en septiembre de 2026 una frecuencia en abierto a la cadena rusa.

Por el contrario, las estrategias informacionales chinas tienden a limitar la crítica de sus adversarios y se ciñen a desplegar discursos que alaban a China como socio legítimo. Resulta fundamental comprender que China es un Estado organizado de manera centralizada, por lo que sus estrategias informacionales nacen dentro del Departamento de Propaganda del Partido Comunista, donde se controla el relato. Otras estrategias, como firmar convenios con medios de comunicación, pagar estancias a periodistas para formarse en China a nivel tecnológico y digital o desplegar influencers en español, forman parte del arsenal de influencia china, mucho más suave que el ruso. No obstante, también se han descubierto estrategias más agresivas, con el uso de bots para contrarrestar el discurso estadounidense.

Dinámicas internas, externas y transnacionales

En el ciberespacio, la distinción entre campañas "internas" y "externas" solo es útil en el análisis si se añade una tercera dimensión, la transnacionalidad de los fenómenos. El español (y, en menor medida, el portugués) funciona como territorio informacional continuo que atraviesa fronteras estatales y conecta públicos, medios y comunidades militantes. Esta geografía lingüística permite que estrategias de fabricación de agendas y marcos —nacidas en conflictos nacionales— se derramen hacia otros países del mismo espacio, al tiempo que operaciones de injerencia estatales se "localizan" con relativa facilidad en códigos culturales y políticos preexistentes. Desde una perspectiva geopolítica, ese entrelazamiento produce efectos de realimentación, de modo que lo interno habilita lo externo y viceversa, con nodos de acoplamiento en plataformas, redacciones, diásporas y redes militantes.

"El español (y, en menor medida, el portugués) funciona como territorio informacional continuo que atraviesa fronteras estatales y conecta públicos, medios y comunidades militantes"
La desinformación no se limita a campañas deliberadas de difusión de bulos, sino que implica la capacidad de articular una estrategia eficaz en el ciberespacio, particularmente en su capa informacional, mediante el uso de herramientas narrativas y organizativas orientadas a obtener —o preservar— posiciones de poder, lo que puede generar relevantes asimetrías informacionales en el ciberespacio. Dicha estrategia puede incluir la automatización de bots, el empleo de troles o proxies, el uso de sitios falsos, la organización sistemática de redes (red tupida, cámara de eco), así como la utilización de medios de comunicación con narrativas sesgadas o manipuladoras con el objetivo de socavar equilibrios políticos, por lo que estas estrategias tienen un fuerte carácter disruptivo. En consecuencia, estos procesos pueden derivar en dinámicas de radicalización, polarización e incluso violencia, así como estar acompañados por estrategias híbridas paralelas.

En cuanto a los actores, estos pueden tener naturaleza diferente, aunque destacan las campañas desarrolladas por partidos políticos tanto en el poder como en la oposición. Entre los Estados, México constituye un caso paradigmático de instrumentalización política y gubernamental de la conversación digital. Desde las elecciones generales de 2018 se normalizó el recurso a "granjas" y cuentas coordinadas para difamar al adversario político. La precampaña mexicana atestiguó cómo el Partido Revolucionario Institucional (PRI) hizo uso de estrategias como la creación de sitios web y páginas anónimas dedicadas a difamar al candidato Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien, a pesar de la campaña en su contra, se convertiría en presidente el 1 de diciembre de 2018. No obstante, también se dirigieron acusaciones al entorno de AMLO.

El caso mexicano, donde, como ha contado Marc Marginedas, la propaganda rusa gana espacios y extiende su presencia por todo el país, ofrece una radiografía de doctrina por capas de alcance regional. A la distribución televisiva de RT en Español —con presencia en millones de hogares y múltiples estados— se sumó en 2023 una campaña publicitaria en vía pública con códigos QR que conectaban directamente con la emisión en directo, sin trazabilidad contractual clara, lo que generó controversia política local. Todo ello parece haber convivido con refuerzos en la diplomacia pública rusa en Ciudad de México y con iniciativas de cooptación simbólica (premios, foros, redes de afinidad). Este conjunto convierte a México en bisagra geopolítica para irradiar mensajes hacia América Latina y audiencias hispanas en Estados Unidos, y devuelve a la discusión europea la pregunta sobre la eficacia de vetos y etiquetas cuando la distribución opera fuera del perímetro regulatorio de la Unión Europea.

"Este conjunto convierte a México en bisagra geopolítica para irradiar mensajes hacia América Latina y audiencias hispanas en Estados Unidos"
En Brasil, la mensajería cifrada (WhatsApp) se consolidó en 2018 como vector de baja trazabilidad para la difusión masiva y la microsegmentación política, aunque el Tribunal Superior Electoral no encontró pruebas suficientes para sancionar casos concretos. El episodio fijó una vulnerabilidad estructural de la esfera informativa brasileña profusamente documentada. En España también se observó el uso intencionado de 2.882 cuentas sospechosas con origen en Venezuela que amplificaron etiquetas, enlaces y contenidos islamófobos a favor de Vox entre 2017 y 2019, ilustrando cómo campañas con objetivos en la política doméstica española se apoyan en infraestructuras transnacionales de servicios informacionales.

La transnacionalidad también se hace visible cuando comunidades militantes y diásporas reconfiguran vínculos entre países. Las redes bolivarianas afines al chavismo y al castrismo se han consolidado como actor influyente en distintas plataformas —con alta autoorganización, coordinación y creación de grandes cámaras de eco—, actuando como altavoces en controversias europeas (por ejemplo, durante el clímax del procés catalán) y apoyando al independentismo mientras cuestionaban la legitimidad del Estado español (2017-2020). Al mismo tiempo, la diáspora cubana en Florida activó en 2021 una esfera pública transnacional (#SOSCuba) que combinó denuncia, contranarrativas y también circulación de bulos, provocando reacciones gubernamentales en la isla e interrupciones temporales del acceso a redes. Estos episodios ilustran la capacidad de las plataformas para expandir la protesta y, a la vez, acelerar la aparición de desinformación y restricciones de acceso.

Un modelo de injerencia modular y distribuido

En la capa de injerencia y estrategias híbridas, Rusia ha perfeccionado un modelo modular y distribuido que combina medios paraestatales (RT/Sputnik), "marcas blancas" y clonado de dominios (ecosistema Doppelgänger), con producción industrializada de "líneas de ataque" y piezas multiformato. El español aparece como idioma objetivo estable en informes europeos y en los repositorios de EU DisinfoLab, donde se subraya la lógica de saturación más que la persuasión pieza a pieza. En la esfera informacional rusa se observa la articulación entre un eje institucional ruso (embajadas, Ministerio de Asuntos Exteriores, TASS, RT, Sputnik) y una constelación de canales en español, mayoritariamente de izquierda radical pero cada vez más también de derecha radical, que traducen y legitiman narrativas del Kremlin, operando como puentes hacia audiencias ibéricas y latinoamericanas. Ese entramado hace visible la territorialización por lengua de las operaciones y su acoplamiento a comunidades ideológicas ya existentes.

"Ese entramado hace visible la territorialización por lengua de las operaciones y su acoplamiento a comunidades ideológicas ya existentes"
España y otros países hispanohablantes se enfrentan hoy a un escenario de disputa cognitiva en el espacio del español, con claras consecuencias para las soberanías nacionales por la capacidad creciente de Rusia para ejecutar operaciones digitales y sobre el terreno en un marco de guerra híbrida. En noviembre de 2024, el diario El Mundo informó de la detención en Lituania de dos ciudadanos vascos —uno con doble nacionalidad española y rusa— que, según las autoridades lituanas, fueron reclutados vía Telegram con el fin de provocar un incendio en una empresa productora de estaciones móviles de radio y televisión para el mercado ucraniano. Además, la liberación del periodista Pablo González en Polonia, tras acusaciones de espionaje, y su posterior intercambio en el mayor canje de prisioneros entre Rusia y potencias occidentales desde la Guerra Fría muestran otro vector de injerencia.

Estas acciones comparten un hilo conductor, que es la capacidad de Rusia de infiltrar comunidades, reclutar ciudadanos de otros países y establecer vínculos estratégicos —también en España— que ponen en riesgo la soberanía directamente. La captación de milicianos para la guerra de Ucrania en Colombia u otros países hispanohablantes, o los presuntos terroristas prorrusos detenidos en Barcelona por estar presuntamente organizando atentados en Europa, necesitan un proceso previo de radicalización informativa. Las estrategias informacionales rusas responden principalmente a operaciones complejas y agresivas que articulan sus discursos en el ámbito lingüístico y cultural donde se inscriben, como en el caso del español, y suelen tener objetivos de contrapoder bastante claros que tienen evidente incidencia. Según las investigaciones del geógrafo Kevin Limonier sobre la Social Design Agency (SDA), Moscú coordina un modelo modular y distribuido para saturar el espacio informativo —más que persuadir caso por caso— con el español como idioma objetivo estable.

La filtración de "la Compañía", del Sahel a los Andes

Mapa de la influencia visible y encubierta de Rusia en el espacio informacional iberoamericano, 2024-2026.

Pase sobre el mapa para hacer zoom. Figura 2. Lo visible y lo encubierto de Rusia en el espacio informacional iberoamericano (2024-2026).


Una filtración reciente permite ver desde dentro otra pieza de esa maquinaria. En 2025, una fuente anónima compartió con Kartex multitud de documentos —1.431 páginas en ruso— de "la Compañía", también llamada "Politología", la red de consultores políticos que Yevgueni Prigozhin desplegó en África y que, según diversas investigaciones periodísticas, supervisa y financia desde diciembre de 2023 el Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR), aunque los documentos no lo nombran. Las cifras que siguen proceden de ellos y deben leerse como informes internos destinados a justificar presupuesto ante el patrocinador, auténticos según los medios que los han verificado, pero autopromocionales en la atribución de efectos. Describen lo que el Servicio Europeo de Acción Exterior denomina manipulación de la información e injerencia extranjera (FIMI), un patrón de conducta intencionado y coordinado de actores extranjeros, estatales o no, que amenaza valores, procedimientos y procesos políticos.

En 2024 la Compañía declaraba operaciones en una veintena de países. Su gasto mensual declarado pasó de unos 518.000 dólares en febrero a unos 907.000 en septiembre, a medida que sus secciones por país crecían de cuatro a doce. Bolivia le costó unos 60.000 dólares en septiembre de 2024 y Argentina, entre 20.000 y 30.000 al mes, según los documentos de que dispone Kartex. Con menos de un millón de dólares mensuales, Moscú dispone de un instrumento que convierte la consultoría política en palanca de política exterior. En Bolivia, la Compañía trabajó desde dentro del Gobierno. Siete especialistas llegaron a La Paz el 16 de julio de 2024, tres semanas después del intento de golpe del general Juan José Zúñiga, con el doble encargo de desactivar el relato del "autogolpe" y preparar la reelección de Luis Arce en 2025. Los documentos describen encuestas telefónicas de 1.278 y 1.201 entrevistas, grupos focales programados en siete ciudades, la reescritura de discursos presidenciales, un grupo de respuesta rápida en el Ministerio de Comunicación y tres líneas de campaña centradas en el golpe, en una "agenda positiva" y en el descrédito de los opositores. Entre los relatos previstos figuraban el de que Javier Milei estaba detrás del golpe —por su supuesta voluntad de "desintegración panlatina"— y el de que Estados Unidos buscaba el litio boliviano. En octubre y noviembre de 2024, a petición del entorno presidencial, la red diseñó una ofensiva contra Evo Morales que incluía una campaña bajo el lema "Morales es un violador", la puesta en escena de "falsos evistas" y una hoja de ruta para "bloquear la posibilidad legal" de su candidatura, según la documentación analizada por Kartex.

"Con menos de un millón de dólares mensuales, Moscú dispone de un instrumento que convierte la consultoría política en palanca de política exterior"
En Argentina, en cambio, actuó contra el Gobierno. Desde febrero de 2024, la red buscó erosionar a Milei y frenar su alineamiento con Estados Unidos, la OTAN y Ucrania. Sus objetivos eran "reducir el apoyo electoral" del presidente de cara a las legislativas de 2025 y oponerse a su respaldo al Grupo de Ramstein. Los documentos en poder de Kartex recogen la colocación de artículos en medios argentinos, páginas de memes en Instagram, 89 grafitis antibélicos en el centro de Buenos Aires, una pancarta de veinte metros con el lema "¡Argentina no necesita la guerra ajena!" en un estadio de fútbol y más de veinte carteles contra Milei en cinco zonas de la capital. Que un medio figure en ellos no prueba que cobrara. El plan de trabajo de octubre de 2024 iba más lejos y proponía apoyar a legisladores peronistas porque, si ganaban, "puede plantearse la cuestión de la destitución" del presidente.

En Venezuela, por último, la red trabajó para legitimar a Nicolás Maduro. Tras las elecciones de julio de 2024, según sus informes, publicó decenas de materiales en medios y redes latinoamericanos, organizó dos acciones de calle en apoyo de Nicolás Maduro y criticó a la oposición y a "los gobiernos de países que no reconocieron el voto como legítimo"; se atribuye un alcance superior a 800.000 usuarios con solo dos piezas y una "disminución de la actividad de protesta". La campaña coincide en el tiempo con la jornada de mayor impacto conjunto de 2024 en la figura 1, la de las elecciones venezolanas, y con el debate en España sobre el reconocimiento de Edmundo González. Esa convergencia entre la capa visible y la encubierta no prueba coordinación, pero sí que ambas operan sobre las mismas fracturas. A esos tres modos se suma un blanco indirecto, Chile. Un plan de trabajo de 2024 se propone crear "una zona de conflicto en América" incitando un choque entre Argentina y Chile, y la red difundió en agosto de ese año el bulo de un supuesto equipo de sabotaje argentino contra un gasoducto chileno, según los mismos documentos.

"Esa convergencia entre la capa visible y la encubierta no prueba coordinación, pero sí que ambas operan sobre las mismas fracturas"
Los documentos muestran siete tipos de narrativas que aparecen en todos los países donde actúa la red. Parecen diseñadas de antemano y solo se adaptan a cada escenario, de modo que cambian los nombres propios pero no el mensaje. En el Sahel, después de que rebeldes tuaregs y yihadistas derrotaran al Ejército maliense y a Wagner en julio de 2024, la red difundió que Ucrania apoyaba a los terroristas. En Argentina, ese mismo mensaje contra Kiev se convirtió en "¡Argentina no necesita la guerra ajena!", el lema de una pancarta desplegada en un estadio de fútbol contra el apoyo de Milei a Ucrania. Con el saqueo de recursos ocurre lo mismo. En Angola, la red presentó como un expolio el corredor de Lobito, el ferrocarril que Estados Unidos y la Unión Europea impulsan para exportar el cobre y el cobalto del Congo y de Zambia, y en Níger difundió un falso contrato abusivo entre el Gobierno anterior y la francesa Orano para explotar el uranio. En Bolivia, que tiene algunos de los mayores yacimientos de litio del mundo, ese relato se tradujo en "Estados Unidos quiere el litio". Y la conspiración extranjera también viaja. En Chad, la red hizo circular que Washington preparaba un atentado con drones contra el presidente Mahamat Déby, y en Bolivia, tras el intento de golpe del general Zúñiga en junio de 2024, preparó el relato "Milei está detrás del golpe". También rota el personal. Según los documentos de que dispone Kartex, el jefe de la misión boliviana procedía de la de Malí, y su supervisor había trabajado en Sudán. El dato tiene una lectura directa para esta serie, porque la Compañía organiza su trabajo por áreas lingüísticas (francés en África occidental, árabe en Sudán y Libia, portugués en Angola y español en América Latina), con medios regionales como amplificadores. La lengua es, también para Moscú, la unidad operativa de la injerencia.

La filtración muestra también los límites del modelo. Los efectos que la Compañía se atribuye —la caída de las menciones al "autogolpe", la desmovilización de protestas— carecen de línea de base y responden a la lógica de justificar presupuesto. Y sus dos grandes teatros latinoamericanos terminaron mal para ella. En Argentina, los propios documentos anotan en septiembre de 2024 que la recreación de la SIDE "limita seriamente" a sus activistas; el 18 de junio de 2025, el Gobierno anunció la detección de miembros de "La Compañía", y la red había abandonado el país en noviembre de ese año. En Bolivia, Arce renunció a la reelección en mayo de 2025, Rodrigo Paz ganó la presidencia en octubre y la misión se cerró a final de año; el expresidente fue detenido en diciembre por el caso Fondo Indígena.

Conviene, por último, introducir un matiz. El litio no aparece como objetivo de la misión boliviana, solo como relato contra Estados Unidos. El interés material ruso —los contratos de explotación de litio con empresas rusas y chinas, que el Gobierno de Paz ha replanteado— consta en otras fuentes públicas.

Conclusiones

El espacio informacional del español no es un tablero vacío sobre el que actúan potencias externas, sino un ecosistema denso en el que medios estatales extranjeros, partidos, proxies, diásporas y comunidades militantes compiten y se retroalimentan. Rusia combina en él una capa visible —RT y Sputnik, con impactos en X superiores a los de agencias de referencia pese a las sanciones europeas, aunque en retroceso desde la primavera de 2026, y una presencia en la televisión abierta latinoamericana que se cierra en Chile y se abre en Nicaragua— y una capa encubierta que la filtración de la Compañía permite por fin documentar. Es barata, modular, está organizada por lenguas y puede trabajar tanto dentro de un Gobierno como contra él.

"Es barata, modular, está organizada por lenguas y puede trabajar tanto dentro de un Gobierno como contra él"
Su lógica es la saturación, no la persuasión caso por caso. Busca instalar marcos como el anticolonialismo, la conspiración extranjera, la "guerra ajena" o la desintegración regional, que adapta tanto a audiencias de izquierda como a una derecha radical en auge y que luego producen y amplifican actores locales legítimos. La XXX Cumbre Iberoamericana se celebra sobre ese terreno. Las fracturas que la Compañía explotó en Bolivia, Argentina y Venezuela —el lugar de Milei en la región, el reconocimiento de Maduro, la integración latinoamericana— estarán presentes en Madrid, y no necesitarán una operación nueva para activarse.
Albert Borràs Rius
Albert Borràs Rius
Codirector de Kartex Risk
Doctor en Geopolítica por la Universidad Carlos III de Madrid y Kartex Risk, consultora especializada en análisis de riesgo geopolítico e inteligencia estratégica. Experto en conflictos violentos, procesos disruptivos y el ciberespacio hispanohablante. Es docente externo en la UC3M e investigador asociado en IFG Lab de París (Instituto Francés de Geopolítica - UP8).
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