Lunes, 12 de octubre de 2026
SEGURIDAD

Por qué a la OTAN debería importarle Ceuta

Con la Alianza concentrada en Rusia y su flanco oriental, la crisis migratoria de Ceuta pone a prueba la solidaridad atlántica con España. Nicolás Fernández de Bobadilla, especialista en relaciones diplomáticas de la UE, sostiene que "parte de la solución a la situación en Ceuta debe venir y vendrá de Bruselas" y explica por qué una OTAN más europea tendría incentivos para respaldar a Ceuta y Melilla.

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Un militar en la orilla del mar durante la entrada masiva de inmigrantes el pasado 31 de julio. | Mario Morón / Zuma Press / Europa Press
Un militar en la orilla del mar durante la entrada masiva de inmigrantes el pasado 31 de julio. | Mario Morón / Zuma Press / Europa Press
Continuando con su lógica fundacional, el foco de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se sitúa en su flanco oriental europeo, ya que la invasión de Ucrania por parte de Rusia continúa librándose en sus puertas desde hace más de cuatro años. Esto no solo ha moldeado drásticamente las prioridades políticas de la Alianza, restableciendo la defensa colectiva como su propósito principal en el Concepto Estratégico de 2022 tras décadas de gestión de crisis fuera del área euroatlántica, sino que también ha afectado directamente a su seguridad territorial: varias violaciones del espacio aéreo, junto con otros tipos de ataques híbridos, han ocurrido dentro de la OTAN desde el inicio de la guerra.

La semana pasada Moscú amenazó de nuevo a la OTAN con una confrontación nuclear directa, esta vez por afirmaciones infundadas de un posible bloqueo de Kaliningrado, debido a unos ejercicios militares aliados que se realizan rutinariamente en la región báltica cerca del enclave ruso, pero no dirigidos al mismo. Este énfasis geográfico queda aún más subrayado por el número de pronósticos que advierten de un posible ataque ruso en un país del flanco oriental antes de 2030. Sin embargo, el enfoque de 360 grados de la OTAN deja claro que sus funciones de disuasión se extienden a todas las geografías de la Alianza a las que está legalmente obligada.

"El enfoque de 360 grados de la OTAN deja claro que sus funciones de disuasión se extienden a todas las geografías de la Alianza a las que está legalmente obligada"
En una sorprendente coincidencia del destino, el 30 de julio de 2026, cuando Polonia sufrió la incursión más reciente de misiles rusos en territorio aliado, ese mismo día algo no menos serio le ocurrió a uno de los miembros meridionales de la OTAN: la Ciudad Autónoma de Ceuta quedó desbordada por la llegada de unos 80.000 migrantes irregulares que entraron por Marruecos, desencadenando una de las crisis políticas más graves de la última década en España y planteando interrogantes sobre el dispositivo de seguridad del exclave marítimo español.

La postura más explícita de la Alianza sobre la situación ha llegado a través de la participación de Javier Colomina, representante especial de la OTAN para el Vecindario Sur, en un diálogo de seguridad en Madrid, quien optó por no comentar extensamente sobre los asuntos internos de un aliado sin que España haya optado primero por llevar la crisis ante el Consejo del Atlántico Norte (CAN). No obstante, reconoció la "realidad" del uso de la migración irregular como arma de guerra híbrida y manifestó en clave personal no tener "ninguna duda" de que la OTAN respondería en caso de que España decidiera invocar el artículo 5 por un ataque en Ceuta o Melilla.

En primer lugar, es importante recordar que la coordinación y gestión de las crisis migratorias y humanitarias no es la razón de ser de la OTAN. Independientemente de la magnitud de la crisis y de sus consecuencias, pedir la colaboración de la OTAN o calificar el incidente como un "ataque armado" no son los pasos institucionales más instintivos de emprender. No obstante, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, definió lo ocurrido como una "violación de la integridad territorial de España", que es una de las razones para reunir a todos los aliados en consulta bajo el artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte.

"La coordinación y gestión de las crisis migratorias y humanitarias no es la razón de ser de la OTAN"
De hecho, la OTAN ha abordado en el pasado episodios de cruces fronterizos masivos: en noviembre de 2021, el CAN condenó públicamente la instrumentalización por parte de Bielorrusia de los flujos migratorios contra las fronteras de su flanco oriental. La diferencia en la reacción de la OTAN ante las dos crisis no proviene de la división este-sur, sino de la cautela política ante la ausencia de una atribución de responsabilidad: mientras que Polonia, Letonia y Lituania acusaron al régimen de Lukashenko de instrumentalizar a los migrantes, el Gobierno español se ha negado repetidamente a atribuir el diseño o la ejecución de la entrada masiva a la ciudad de Ceuta a las autoridades marroquíes, alegando que carece de pruebas concretas que permitan sostener dicha conclusión.

A pesar de que un informe de la Policía Nacional española ha señalado la implicación de la gendarmería marroquí en dirigir grandes grupos hacia la frontera entre Marruecos y Ceuta (Pedro Sánchez confirmó el 3 de septiembre en el Congreso de los Diputados que los cruces fronterizos fueron temporalmente permitidos por la Real Gendarmería Marroquí), y de que el Partido Popular Europeo (PPE), el grupo político mayoritario del Parlamento Europeo, emitió un comunicado afirmando que "las autoridades marroquíes son responsables, ya sea por acción u omisión, ya que la invasión procedió de su territorio", la falta de una atribución oficial de responsabilidad a un actor específico por parte del Gobierno de España deja a la OTAN con poco margen para intervenir.

En segundo lugar, legalmente hablando, a pesar de ser frontera española y, por tanto, de la Unión Europea (UE), Ceuta no entra dentro del ámbito de responsabilidad del comandante supremo aliado en Europa (SACEUR) de la OTAN. El artículo 6 del Tratado del Atlántico Norte establece que el alcance geográfico de los ataques armados capaces de desencadenar la respuesta colectiva del artículo 5 incluye, entre otros supuestos, los dirigidos contra "el territorio de cualquiera de las Partes en Europa o en América del Norte [...] o contra las islas bajo la jurisdicción de cualquiera de las Partes en la zona del Atlántico Norte al norte del trópico de Cáncer". Esto explica por qué las islas Canarias se consideran territorio de la OTAN, mientras que técnicamente la Guayana Francesa no lo es.

"La falta de una atribución oficial de responsabilidad a un actor específico por parte del Gobierno de España deja a la OTAN con poco margen para intervenir"
Por lo tanto, las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, situadas en el continente africano, no están técnicamente cubiertas por el paraguas de protección de la OTAN. Sin España como miembro fundador en 1949, la inclusión específica de los dos enclaves marítimos españoles en la extensión territorial del artículo 6, como hizo Francia con sus antiguos departamentos argelinos (una decisión revertida en 1963 por el CAN tras la independencia de Argelia), no fue posible. Cabe señalar que, cuando se le pidió aclarar la posición de la Alianza sobre Ceuta y Melilla durante la Cumbre de Madrid, el exsecretario general Jens Stoltenberg afirmó que "la OTAN está para proteger a todos los Aliados contra cualquier amenaza".

Para extender oficialmente la protección de la OTAN a Ceuta y Melilla, habría que modificar el Tratado del Atlántico Norte o alcanzar un acuerdo político entre las 32 naciones aliadas. Teniendo en cuenta la relación especial de Rabat con Washington, París y el actual Gobierno en Madrid, es poco probable que esto ocurra. Aun así, hay dos incentivos principales que podrían llevar a la OTAN a señalar oficialmente su apoyo a la integridad territorial, la seguridad y la estabilidad de Ceuta y Melilla sin señalar a nadie con el dedo.

Fortalecer la europeización de la OTAN

Tras décadas de dependencia excesiva de las garantías de seguridad estadounidenses, Europa está asumiendo más responsabilidad por su propia defensa. Este reequilibrio de las cargas dentro del vínculo transatlántico se ha materializado en el ámbito presupuestario a través de la Declaración de la Cumbre de La Haya de 2025, elevando los compromisos de gasto en defensa de los aliados al 5% del PIB para 2035, y en el ámbito militar mediante "OTAN 3.0", la revisión de la presencia militar en Europa del Departamento de Guerra de Estados Unidos, la cual implica que Europa dé un paso adelante para finalmente tomar el liderazgo de la OTAN.

"Tras décadas de dependencia excesiva de las garantías de seguridad estadounidenses, Europa está asumiendo más responsabilidad por su propia defensa"
Según el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, "para mantenerse transatlántica, la OTAN se está volviendo más europea", una tendencia ya visible en el entramado interinstitucional que conecta a la OTAN y a la UE. Por primera vez en la historia, el general estadounidense Alexus Grynkewich, SACEUR de la OTAN, se dirigió al Comité de Seguridad y Defensa del Parlamento Europeo la semana pasada, constituyendo un hito en las relaciones UE-OTAN. Esta cooperación reforzada también se ha extendido a abordar conjuntamente las amenazas híbridas rusas, como el intento de ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig, el cual propició una reunión entre Rutte y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Durante el discurso sobre el estado de la Unión Europea (SOTEU) de 2026, la presidenta von der Leyen transmitió la plena solidaridad de la UE con el pueblo de Ceuta y reiteró la identidad española y europea de la ciudad autónoma. Al día siguiente, el Parlamento Europeo aprobó una resolución denunciando "la instrumentalización de la migración irregular como herramienta de guerra híbrida". Ha quedado claro que, al igual que en la crisis de la frontera oriental de la UE en 2021, parte de la solución a la situación en Ceuta debe venir y vendrá de Bruselas.

La valoración formulada por el representante especial de la OTAN para el Vecindario Sur no difiere considerablemente de la del Parlamento Europeo, y si la OTAN realmente se está volviendo más europea, entonces tiene un interés estratégico vital en fortalecer la unidad de la UE y proteger las fronteras externas de los territorios que pertenecen a ambas organizaciones, incluyendo Ceuta y Melilla.

"Si la OTAN realmente se está volviendo más europea, entonces tiene un interés estratégico vital en fortalecer la unidad de la UE y proteger las fronteras externas"
Las consecuencias políticas derivadas de la reacción de algunos países europeos a la crisis en Ceuta han provocado acusaciones de falta de solidaridad europea y han reavivado antiguas fracturas norte-sur en la gestión de crisis migratorias de la UE. Estas divisiones solo envalentonan a los enemigos de la Alianza y socavan la unidad necesaria para fortalecer la industria de defensa europea y acercar los mercados transatlánticos de defensa.

En un entorno geopolítico cada vez más complejo, la OTAN debe abordar todas las amenazas dirigidas contra sus aliados, independientemente de quién las perpetre y dónde ocurran. Si una ciudad tan pequeña puede convertirse en un cuello de botella tan grande para la cohesión europea, el futuro de Ceuta y Melilla debería importar a una OTAN cada vez más europea.

Reavivar los lazos de defensa con España

La adhesión de España a la OTAN es una historia compleja. Oficialmente miembro de la Alianza desde 1982, ese mismo año el Partido Socialista Obrero Español, originalmente opuesto a la membresía bajo el lema "OTAN no, bases fuera", ganó las elecciones. Una vez en el poder, el presidente Felipe González cambió de opinión, al considerar la permanencia de España en la organización una necesidad estratégica, pero cumplió su promesa de dar voz al pueblo español en un referéndum. En 1986, bajo el lema "En interés de España, vota sí", el 56,85% de los votantes apoyó la decisión del Gobierno de permanecer en la Alianza euroatlántica, para descontento de las numerosas organizaciones sociopolíticas anti-OTAN que surgieron en ese momento.

A pesar de haber demostrado ser un aliado leal y fiable, y a pesar de que el 85% de los españoles apoyan la permanencia en la OTAN, el legado de esta historia sigue teniendo consecuencias hoy en día, reflejado en el debate sobre el gasto en defensa. Desde que desafió el requisito del 5% y limitó su inversión en defensa al 2,1% del PIB, Pedro Sánchez y Mark Rutte han estado enredados en un desacuerdo acordado sobre la capacidad de España de alcanzar sus objetivos de capacidades con menos recursos financieros.

La relación de España con la OTAN también se ha visto afectada por los desacuerdos entre Pedro Sánchez y Donald Trump sobre la inversión en defensa de España y la decisión del Gobierno español de no permitir a los buques y naves estadounidenses repostar en tránsito a Irán en las bases militares españolas de Rota y Morón, que albergan un número significativo de fuerzas y activos militares americanos. En definitiva, todo esto ha generado cierta fricción entre el liderazgo de la OTAN y el Gobierno español.

Ahora que España está inmersa en un desafío crítico de seguridad, la crisis en Ceuta puede ser una oportunidad para reavivar las relaciones OTAN-España. Expresar solidaridad con Ceuta ante los desafíos a su soberanía y a su integridad territorial podría aumentar la confianza en la Alianza entre la población española, el 55% de la cual ve a Marruecos como la mayor amenaza externa para España, al atender una de sus preocupaciones de seguridad más urgentes.

"Ahora que España está inmersa en un desafío crítico de seguridad, la crisis en Ceuta puede ser una oportunidad para reavivar las relaciones OTAN-España"
Esa misma lógica podría aplicarse al Gobierno español, el cual vería a la Alianza más comprometida con la defensa de sus intereses de seguridad nacional. De hecho, en el pasado España ha sido muy receptiva a los esfuerzos de la OTAN por prestar mayor atención a las amenazas procedentes del flanco sur de la Alianza: durante la Cumbre de Washington de 2024, Pedro Sánchez celebró la adopción del primer Plan de Acción de Vecindad Sur de la OTAN, señalando que abordar conjuntamente los desafíos que provienen del sur, ya sean derivados del terrorismo, de las campañas de desinformación o del cambio climático, es de gran importancia estratégica para España.

España es un miembro esencial de la OTAN por su participación en algunas de las iniciativas más importantes de la Alianza y por sus lazos culturales y políticos que no solo conectan Europa y Norteamérica, sino también Iberoamérica y el norte de África. La clave para reparar las relaciones OTAN-España podría residir en el reconocimiento por parte de la Alianza de los legítimos intereses de seguridad de España en Ceuta y Melilla, lo que podría a la vez aportar un giro más constructivo al debate sobre el gasto en defensa en España.
Nicolás Fernández de Bobadilla Albert
Nicolás Fernández de Bobadilla Albert
Especialista en las relaciones diplomáticas de la UE
Es especialista en las relaciones diplomáticas de la UE, alumno del Máster de Asuntos Transatlánticos en el Colegio de Europa (Brujas, Bélgica) y The Fletcher School of Law & Diplomacy at Tufts University (Boston, Estados Unidos) y con experiencia profesional en la Representación de la Comisión Europea en España y la Embajada de España en Canadá.
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