Jueves, 1 de octubre de 2026
GEOPOLÍTICA

China ha superado a Estados Unidos

Mientras la confianza en Estados Unidos se erosiona dentro y fuera de Taiwán, Pekín puede permitirse esperar. Mateo Martínez Zubillaga, investigador de asuntos internacionales, sostiene que "la narrativa se está construyendo sola": China gana margen para avanzar sobre la isla sin asumir todavía los enormes costes de una guerra.

Mateo Martínez Zubillaga Mateo Martínez Zubillaga 1 de octubre de 2026
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El presidente Donald Trump visitó China el pasado mes de mayo, donde mantuvo varios encuentros con su homólogo chino Xi Jinping. | Casa Blanca / Daniel Torok
El presidente Donald Trump visitó China el pasado mes de mayo, donde mantuvo varios encuentros con su homólogo chino Xi Jinping. | Casa Blanca / Daniel Torok
Este 1 de octubre la República Popular de China cumple 77 años desde que Mao Zedong proclamó su fundación en la plaza de Tiananmén de Pekín. Este evento puso fin a 22 años de pugna entre el Partido Comunista de China y el Kuomintang de Chiang Kai-shek, y provocó la retirada de este último a la isla de Formosa. Desde entonces, la anexión de Taiwán a China continental no constituye simplemente una disputa territorial, sino un componente central de la identidad nacional, de la legitimidad del régimen y del proyecto más amplio de "rejuvenecimiento nacional".

En este conflicto, Estados Unidos ocupa una posición singular: es percibido simultáneamente como la principal restricción externa a la reunificación y como la variable decisiva para determinar si la coerción, el conflicto o una estrategia prolongada de presión pueden tener éxito. Sin embargo, Xi Jinping sigue apostando por la reunificación sin recurrir a la fuerza. La historia reciente, desde Ucrania hasta la campaña militar estadounidense contra Irán, demuestra que ningún conflicto armado, por asimétrico que parezca sobre el papel, está exento de deriva y sorpresa. Por otro lado, en caso de una intervención china en el estrecho de Taiwán, Pekín anticipa graves consecuencias políticas, económicas y reputacionales.

"La historia reciente, desde Ucrania hasta la campaña militar estadounidense contra Irán, demuestra que ningún conflicto armado, por asimétrico que parezca sobre el papel, está exento de deriva y sorpresa"
Ahora bien, la República Popular de China se encuentra en un momento único en su historia moderna. La credibilidad de Estados Unidos como garante del orden liberal internacional atraviesa su momento más delicado desde el fin de la Guerra Fría. La Administración Trump ha protagonizado una serie de decisiones que, tomadas en conjunto, están redefiniendo la percepción de Washington como potencia fiable: ha cuestionado los compromisos con la OTAN e impuesto aranceles generalizados incluso contra aliados históricos; presionado a Ucrania para alcanzar un acuerdo de paz rápido, priorizando sus compromisos electorales sobre las condiciones que Kiev consideraba aceptables; secuestrado al presidente venezolano Nicolás Maduro e intervenido militarmente en Irán sin coordinación aliada ni un marco político que defina el alcance o la duración de las operaciones.

La acumulación de estas decisiones tiene consecuencias medibles. Según un estudio publicado en julio de 2026 por el Pew Research Center, la República Popular de China es ahora vista de manera más positiva que Estados Unidos. Estos resultados siguen una tendencia que precede al presidente Donald Trump, pese a que se le pueda considerar el principal culpable del notable empeoramiento reputacional del país. La encuesta, realizada a más de 42.000 personas de 36 países distintos, arrojó los siguientes datos: en los 20 países incluidos de forma continuada desde 2023, la mediana de quienes tienen una opinión favorable de China es del 46%, frente al 36% en el caso de Estados Unidos. Algunos de los países donde se observa esta preferencia son de los más importantes en Occidente: Alemania, Canadá, Francia, Italia y España. Por otro lado, en 17 países de ingresos medios, la mediana de quienes consideran a China un socio moderadamente fiable o muy fiable es del 69%, frente al 49% en el caso de Estados Unidos.

Para Pekín, estos datos son estratégicamente reveladores: si los propios aliados históricos de Washington han llegado de forma autónoma a la conclusión de que EE. UU. es un garante poco fiable, China no necesita invertir en convencer a nadie de ello. La narrativa se está construyendo sola. En ese contexto, una acción sobre Taiwán interrumpiría precisamente el momento en que el prestigio americano se desmorona sin coste alguno para Pekín, convirtiendo a China en el actor que elige destruir el orden internacional justo cuando la historia le ofrecía la oportunidad de preservarlo y encabezarlo.

"Si los propios aliados históricos de Washington han llegado de forma autónoma a la conclusión de que EE. UU. es un garante poco fiable, China no necesita invertir en convencer a nadie de ello"
Esta erosión llega incluso a Taiwán, donde otro estudio realizado por Academia Sínica reveló que solo alrededor del 34% de los encuestados considera a Estados Unidos un país creíble, una cifra que ha caído más de diez puntos porcentuales en cinco años. Asimismo, el encuentro de mayo de 2026 entre el presidente estadounidense Donald Trump y Xi Jinping incrementó las dudas sobre el compromiso de la Administración Trump con Taiwán tras la suspensión de un importante paquete de armamento, al que el presidente estadounidense se refirió como una "carta de negociación". Esas dudas tampoco quedaron despejadas tras la nueva cumbre celebrada en Washington el 24 de septiembre, en la que Taiwán volvió a figurar entre los principales asuntos de la relación bilateral.

A finales de mes, Taipéi seguía esperando la aprobación de un paquete de armamento de unos 14.000 millones de dólares, aunque funcionarios estadounidenses han asegurado que la política de Washington hacia la isla no ha cambiado. A medida que decae la confianza en la protección estadounidense, los políticos taiwaneses más escépticos encuentran más difícil justificar el gasto en defensa, y el argumento a favor de una mayor acomodación con Pekín gana terreno; China espera capitalizar esta apertura para empujar al Kuomintang hacia una postura abiertamente prochina y devolverlo al poder en 2028. Mientras tanto, la confianza taiwanesa en China ha aumentado del 11% al 17% en el último año.

Al creciente escepticismo sobre los compromisos internacionales americanos se suma la cruzada personal del presidente Trump contra la isla de Formosa, tras afirmar en numerosas ocasiones que Taiwán "robó" a Estados Unidos su industria de los chips. Declaraciones como esta amplifican los temores entre los taiwaneses de que Estados Unidos busque desmantelar la industria de semiconductores avanzados de Taiwán.

Las implicaciones de esta dinámica se extienden más allá del estrecho. La política estadounidense hacia Taiwán es percibida en todo el Indo-Pacífico como un indicador crítico de la solidez de los compromisos de Washington. Si otros países de la región concluyen que el apoyo a Taipéi es negociable, algunos como Japón o Corea del Sur podrían optar por mayores capacidades militares autónomas o una política exterior menos alineada con los intereses estadounidenses; la mayoría, sin embargo, concluiría que no le queda otra opción que acomodarse a las preferencias de Pekín.
Mateo Martínez Zubillaga
Mateo Martínez Zubillaga
Asistente de investigación del Center for Global Affairs & Strategic Studies (GASS)
Es investigador de asuntos internacionales en el 'think tank' de la Universidad de Navarra. Actualmente, se está formando en Estudios Chinos Contemporáneos en la Universidad de Renmin, en Pekín.
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