El último paquete de medidas del Gobierno español para paliar los efectos de la crisis energética provocada por la guerra de Irán es un ejercicio de equilibrismo parlamentario. Atrapado entre las exigencias de sus propios planteamientos políticos y la necesidad perentoria de los votos de sus socios PNV y Junts, el Ejecutivo ha optado por el pragmatismo puro. Como explica la periodista económica Belén Carreño, es el precio de la gobernabilidad en una España fragmentada: una de cal en renovables para la izquierda y una de rebajas de impuestos para los aliados proempresa.