La reforma administrativa impulsada por Donald Trump y Elon Musk no busca mejorar la eficiencia del Gobierno, sino debilitar la burocracia federal con recortes arbitrarios, politización del empleo público y una agenda revanchista, de acuerdo con Carles Ramió, catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Universitat Pompeu Fabra.