Este artículo, el tercero de la serie, ofrece
una radiografía de geopolítica del ciberespacio de la XXIX Cumbre Iberoamericana, celebrada en Cuenca (Ecuador) los días 14 y 15 de noviembre de 2024 bajo el lema "Innovación, Inclusión y Sostenibilidad", y
una primera evaluación del impacto de la XXX, celebrada en Madrid bajo el lema "Iberoamérica. Juntos construimos nuestra Comunidad. Juntos la proyectamos hacia el futuro y hacia el mundo".
El caso ecuatoriano refleja las tensiones entre los países del continente, permite observar el comportamiento de los actores en redes sociales y muestra el peso de
la lengua como delimitador de grandes cibercomunidades transnacionales conectadas con fenómenos locales. La preocupación por el ciberespacio como ámbito de estrategias informacionales con incidencia territorial
convierte estas cumbres en espacios de riesgo, cada vez más asociados a los conflictos propios del ámbito iberoamericano.
La Cumbre Iberoamericana de Ecuador como conflicto en el ciberespacio
El 5 de abril de 2024,
un grave incidente diplomático complicó las relaciones de Ecuador con varios países iberoamericanos. Ese día,
fuerzas de seguridad ecuatorianas irrumpieron de manera irregular en la embajada de México en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas, asilado allí tras haber formado parte del Gobierno de Rafael Correa (2007-2017). En octubre,
el Departamento de Estado de Estados Unidos vetó la entrada de Correa y de Glas, apenas un mes antes de la cumbre.
La cita concluyó de manera inédita, con acuerdos limitados y un duro enfrentamiento entre los representantes de la Argentina de Javier Milei y los delegados cubanos, que subrayó
la fragmentación ideológica del espacio iberoamericano. En las redes sociales, sobre todo en X, medios, líderes políticos, activistas, gobiernos e instituciones configuraron
un entorno altamente polarizado en el que actores locales e internacionales se mezclaron.
"En las redes sociales, sobre todo en X, medios, líderes políticos, activistas, gobiernos e instituciones configuraron un entorno altamente polarizado en el que actores locales e internacionales se mezclaron"
El análisis se sustenta en un corpus de
3.761 tuits en español capturados entre el 6 y el 20 de noviembre de 2024, que acumulan
48.648 retuits de 2.009 cuentas, con una ratio de 12,9 retuits por tuit, superior a la de los corpus comparables, lo que confirma la elevada carga política del debate. La distribución geográfica refleja
la naturaleza transnacional del evento, con
Ecuador como origen dominante (36,6% de los tuits), seguido de Cuba (4,9%), España (4,3%) y Venezuela (3,9%), y una presencia significativa de Estados Unidos, El Salvador y Argentina.
Un evento de bajo perfil mediático activó así un debate plural en el que convivieron medios ecuatorianos de espectros contrapuestos, el aparato comunicacional cubano, la cobertura institucional española y el ecosistema correísta encabezado por @MashiRafael, con cuatro millones de seguidores.
Ecuador frente a múltiples desafíos. Ecuador atraviesa
un periodo de profunda inestabilidad política, corrupción, crisis de seguridad y expansión del narcotráfico. Desde que Lenín Moreno (2017-2021) rompió con el correísmo,
el desplome del petróleo y el uso del territorio como ruta de la droga hacia Estados Unidos y Europa desembocaron en una grave crisis de seguridad, con movilizaciones, violencia política y actividades terroristas desde finales de 2022.
El Gobierno de Guillermo Lasso (2021-2023) no logró revertir la tendencia y convocó elecciones extraordinarias en las que, pese a los diez puntos de ventaja de la correísta Luisa González en la primera vuelta,
Daniel Noboa se impuso con un discurso
antiestablishment apoyado en el hartazgo por la corrupción.
La detención de Glas en abril de 2024, días antes de la consulta popular sobre seguridad impulsada por Noboa, tensó la política ecuatoriana y sus relaciones exteriores.
La cumbre se celebró a finales de ese año en Cuenca, una ciudad patrimonial del interior alejada de las rutas del narcotráfico, lo que no bastó para evitar las movilizaciones de la "Contra Cumbre" ni la tensión política. En las elecciones de 2025,
Noboa y González rozaron el 44% en la primera vuelta y el presidente se impuso con claridad en la segunda.
La polarización del ciberespacio, vector de tensión regional. Los días previos estuvieron marcados por las
numerosas ausencias de mandatarios, criticadas por medios progresistas como
Radio Pichincha y por figuras del correísmo como Correa o Guillaume Long. Destacó también el interés de
las cuentas oficiales cubanas y su entorno mediático, centradas en el seguimiento de sus representantes, y el de
académicos y activistas de la izquierda española, que cuestionaron el alcance de la cita.
En paralelo,
el entorno de las cuentas institucionales ecuatorianas, de la cumbre y de la Casa Real atrajo a
sectores críticos con Pedro Sánchez situados a la derecha, mientras un conjunto de medios se limitó a la cobertura informativa, consumida sobre todo por audiencias conservadoras.
Pase sobre el mapa para hacer zoom. Figura 1. Debate y flujos informacionales en X sobre la Cumbre Iberoamericana de 2024 en el ciberespacio del español. Elaboración de Kartex (Proyecto DECIGODI).
Las interacciones alcanzaron su punto álgido en la fase final, cuando afloraron
las diferencias entre la Argentina de Milei y la Cuba de Miguel Díaz-Canel en torno a la redacción de la Declaración de Cuenca. El episodio reactivó el entorno digital de las principales comunidades de la izquierda latinoamericana, como el correísmo, el chavismo y el castrismo, que intensificaron su actividad y polarizaron el debate con
amplias cámaras de eco y
un papel dinamizador dentro del espectro progresista regional.
El corpus permite identificar
seis marcos narrativos organizados en dos macroclústeres. El primero,
el del fracaso institucional, concentra
cerca del 70% del corpus a través del récord de ausencias, del choque Cuba-Argentina y del aislamiento doméstico de Noboa. El segundo, el del posicionamiento ideológico y geopolítico, agrupa la solidaridad procubana, la narrativa institucional positiva y, de forma especialmente significativa,
el declive estructural de Iberoamérica frente a los BRICS.
El tuit más viral, de @UHN_Plus, con 2.404 retuits el 15 de noviembre, muestra cómo el bloqueo de la declaración final reprodujo en el foro la fractura entre izquierda y derecha que divide al hemisferio, mientras el aparato comunicacional cubano, encabezado por @CubaMINREX,
movilizó de forma sincronizada la etiqueta #TumbaElBloqueo en una operación de diplomacia digital estatal explícita, coordinada y legítima.
Entre los fenómenos más significativos destaca la influencia de intelectuales de la extrema izquierda española como el sociólogo Aníbal Garzón, autor de
BRICS. La transición hacia un orden mundial alternativo (2024), cuyo discurso antioccidental y prorruso se alinea con la multipolaridad de los BRICS y con la teoría decolonial.
Dos de sus publicaciones, con unos 1.800 retuits y 50.000 visualizaciones,
se difundieron ampliamente entre las comunidades de izquierda ecuatoriana y cubana y se derramaron hacia otras corrientes de la izquierda iberoamericana.
Su mensaje criticaba las ausencias y cuestionaba
la capacidad de incidencia de España en contraste con la cumbre de los BRICS celebrada en Rusia. Aunque el contexto resultaba propicio para una intervención rusa,
no se identificaron indicios de actividad en ese sentido, lo que sugería un desinterés estratégico de Moscú respecto a Cuenca.
Conviene matizar esa conclusión, porque
la ausencia de activación no implica ausencia de vulnerabilidad.
Las precondiciones discursivas estaban y siguen instaladas. Hay comunidades militantes con alta capacidad de autoorganización, mediadores ideológicos legitimados que articulan marcos antioccidentales ante audiencias relevantes y
una infraestructura de amplificación transnacional probada en otros escenarios. Cuenca evidencia que la baja prioridad que un actor estatal extranjero otorga a un evento concreto coexiste con la disponibilidad inmediata de los vectores necesarios para activarlo.
Esta distinción entre activación coyuntural y vulnerabilidad estructural es la clave para leer lo ocurrido en Madrid.
Lo que no se vio en Cuenca
La filtración de los documentos internos de "la Compañía",
la red rusa de influencia heredera de la estructura de Prigozhin analizada en el artículo anterior de esta serie, obliga a releer esa conclusión. Durante las mismas semanas en que en Cuenca no se detectaba actividad rusa,
la red trabajaba en dos países de la comunidad iberoamericana.
En Bolivia tenía programados
grupos focales en siete ciudades entre el 28 de octubre y el 9 de noviembre de 2024, y el 5 de noviembre recibía del entorno del presidente Arce
el encargo de "nivelar la influencia política de Evo Morales" desde el espacio informativo; en Argentina había colgado en octubre
carteles contra Milei en cinco zonas de Buenos Aires y planificaba el trimestre siguiente, según los documentos de que dispone Kartex.
"Cuenca evidencia que la baja prioridad que un actor estatal extranjero otorga a un evento concreto coexiste con la disponibilidad inmediata de los vectores necesarios para activarlo"
La ausencia de activación en Cuenca no era, por tanto, desinterés por la región, sino
una elección de escala. En 2024
Moscú priorizó los procesos políticos nacionales frente a los foros multilaterales, para asesorar a un Gobierno en Bolivia, desgastar a otro en Argentina y legitimar a un tercero en Venezuela. Y los marcos que la Compañía trabajaba en esos procesos, como el choque entre Milei y la izquierda latinoamericana, la legitimidad del chavismo o la fragmentación regional que la red presentaba como una "desintegración panlatina" atribuida al presidente argentino,
coinciden con los que emergieron espontáneamente en el debate de Cuenca.
Los vectores estaban disponibles y otro actor ya los explotaba en la misma región.
Respuestas institucionales y sociales frente a la desinformación regional
El español funciona como espacio comunicativo transnacional, no como suma de Estados, y por ello las narrativas y campañas se derraman con facilidad entre ambas orillas del Atlántico.
La disputa por el dominio cognitivo en ese espacio se libra hoy entre marcos ideológicos que se remezclan (anticolonialismos, ultraliberalismos, populismos de distinto signo) y
actores estatales y no estatales con estrategias coordinadas de manipulación.
"El español funciona como espacio comunicativo transnacional, no como suma de Estados, y por ello las narrativas y campañas se derraman con facilidad entre ambas orillas del Atlántico"
El mapa
El espacio informacional del español en el mundo en disputa (figura 2) representa
la distribución de los medios y actores dedicados a la verificación en los países de habla hispana y
la situación de la libertad de prensa. Según el índice de Reporteros sin Fronteras, Venezuela, Cuba o Nicaragua se encuentran en
una situación muy grave y México o Colombia presentan problemas significativos, mientras Uruguay, Chile o Costa Rica ofrecen condiciones más favorables.
El mapa recoge también
los numerosos proyectos locales de verificación, como
Chequeado en Argentina,
Animal Político en México o
Maldita.es en España, cuya fuerza e independencia dependen del contexto político de cada país, y
la competencia entre grandes medios internacionales en español, como EFE, RT, CGTN, CNN y AFP, en una disputa por el espacio informativo en la que confluyen intereses políticos, económicos y estratégicos.
Pase sobre el mapa para hacer zoom. Figura 2. El espacio informacional del español en el mundo en disputa. Elaboración de Kartex.
En el plano normativo, la Unión Europea marca el estándar con el
Reglamento de Servicios Digitales (DSA), que obliga a
las grandes plataformas a evaluar riesgos sistémicos, incluidas las campañas coordinadas de desinformación, y a mitigarlos bajo transparencia, acceso a datos para investigación y auditorías independientes, con el Código de Buenas Prácticas contra la Desinformación integrado como instrumento corregulatorio para los periodos electorales.
El Servicio Europeo de Acción Exterior consolidó además
el enfoque FIMI (manipulación de la información e injerencia extranjera), que desplaza el foco del binomio verdadero/falso hacia
el comportamiento manipulativo y su atribución; su cuarto informe, publicado en 2026, analiza
540 incidentes registrados en 2025, de los que
el 29% se asocia a Rusia y el 27% recurrió a la inteligencia artificial. Las directrices de la UNESCO para la gobernanza de plataformas añaden el contrapeso, con
una regulación de debida diligencia y derechos humanos que evite respuestas sobrerrestrictivas.
España ha articulado su procedimiento nacional mediante la
Orden PCM/1030/2020, que define
niveles de activación y circuitos de coordinación entre el Consejo de Seguridad Nacional, el Comité de Situación, la Secretaría de Estado de Comunicación y la Comisión Permanente contra la Desinformación, conectados con el Sistema de Alerta Rápida de la Unión Europea, y
reforzados en 2025 con el encargo de una Estrategia Nacional contra las Campañas de Desinformación.
El Foro contra las Campañas de Desinformación del Departamento de Seguridad Nacional ha institucionalizado
la colaboración público-privada;
el nodo IBERIFIER, vinculado al Observatorio Europeo de Medios Digitales, combina verificación, investigación y alfabetización mediática; y el Instituto Nacional de Ciberseguridad ha apoyado con fondos europeos
proyectos estratégicos como DECIGODI (UC3M), que abordan la desinformación desde una perspectiva multidisciplinar.
En América Latina conviven avances asimétricos y focos de innovación. Brasil es la referencia, con
un programa permanente de integridad informativa en su Tribunal Superior Electoral desde 2019, la prohibición de los
deepfakes en la propaganda electoral y la obligación de etiquetar los contenidos generados con inteligencia artificial. México dispone del programa CERTEZA del Instituto Nacional Electoral, con
desmentidos verificados, escucha social y alianzas con universidades y plataformas, y Costa Rica ha producido desde su Tribunal Supremo de Elecciones una guía comparada que funciona como estándar regional.
El ecosistema social ha madurado
redes como LatamChequea, liderada por
Chequeado, que integra
48 organizaciones en 21 países y permite operativos coordinados en coyunturas críticas; en España,
Maldita.es,
Newtral, EFE Verifica y
Verificat son firmantes del código de principios de la Red Internacional de Verificación de Datos. Propuestas civiles como Monitor Disinfo, entre otras, son buenos ejemplos de proyectos contra la desinformación y evidencian
el crecimiento de la toma de conciencia.
Aun así, siguen abiertos
tres vacíos críticos.
Una brecha lingüística, porque la moderación, los sistemas de integridad y la búsqueda funcionan peor en español que en inglés, lo que amplifica el derrame entre países y debilita la trazabilidad fuera de la Unión Europea.
Unas asimetrías de infraestructura y gobernanza entre Estados que limitan la respuesta coordinada.
Y
la expansión de medios paraestatales en español en mercados no comunitarios, cuyo caso más claro es el de Telecanal en Chile, con la emisión de RT desde 2025 y un desenlace, con la sanción de 2026 y la caducidad de las concesiones, que muestra que
un regulador nacional puede actuar aplicando las reglas de la concesión y no criterios de contenido. De la evidencia comparada emergen patrones de eficacia.
Funcionan
la coordinación interinstitucional con ventanilla única y protocolos de escalado claros, las coaliciones público-privadas con verificadores acreditados y el sector académico, las obligaciones verificables para las plataformas y el
prebunking y la alfabetización sostenidos, adaptados a cámaras de eco y diásporas. La filtración de la Compañía añade una lección. Frente a la operación encubierta mejor documentada en la región,
las respuestas que funcionaron fueron nacionales.
En Argentina, los propios documentos registran que la recreación de la SIDE "limita seriamente" a los activistas de la red, y el Gobierno anunció su detección en junio de 2025; en Chile actuó el regulador audiovisual.
Ninguna se apoyó en un mecanismo iberoamericano de intercambio de alertas.
La cumbre de Madrid en las redes. Una primera evaluación
La XXX Cumbre llegó en un contexto muy distinto del de Cuenca. La segunda presidencia de Donald Trump, con su retórica antiinmigrante y su discurso de "lucha anticomunista", culminó en
la operación que capturó a Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero de 2026; el ciclo electoral de 2025 y 2026, de Noboa a Rodrigo Paz, José Antonio Kast, Nasry Asfura, Laura Fernández, Keiko Fujimori, Abelardo de la Espriella y la reelección de Lula, redibujó el mapa político regional; RT perdió su frecuencia en Chile y ganó una en abierto en Nicaragua; y la cita coincidió con la precampaña de las
elecciones españolas del 29 de noviembre.
Milei acudió tras un duro cruce con Sánchez y sin haber reconocido la reelección de Lula, que no viajó, como tampoco Claudia Sheinbaum ni Delcy Rodríguez.
Diez de los 22 países estuvieron representados al máximo nivel y Volodímir Zelenski llegó por sorpresa a Madrid, donde Sánchez reivindicó un apoyo unánime a Ucrania. A diferencia de Cuenca, se aprobó una declaración consensuada, aunque Argentina, Paraguay, Colombia y Costa Rica se desmarcaron del apartado que rechaza las medidas coercitivas, y
Honduras recibió la Secretaría Pro Tempore.
Todo ello hacía temer un campo de batalla informacional. La monitorización de Kartex permite
una primera evaluación a partir de 2.037 publicaciones recogidas entre el 26 de octubre y el 6 de noviembre en cinco plataformas (Facebook, X, Instagram, Telegram y TikTok) y de una base específica de 33 publicaciones de 17 canales rusos y prorrusos en Telegram.
La captura de X solo cubre desde el 2 de noviembre y la consulta no es idéntica a la de Cuenca, por lo que
la comparación de volúmenes es orientativa; la de estructura es sólida.
Mucho alcance, poca conversación. El primer resultado es
la distancia entre el alcance potencial y la interacción real. Las cuentas que publicaron sobre la cumbre suman
529 millones de impresiones en el periodo, 351 en Facebook, 100 en X y 78 en Instagram, con un máximo de 254 millones el 5 de noviembre (figura 3). La cifra mide la audiencia acumulada de quien publica, no la atención obtenida, y conviene leerla con dos cautelas.
Las grandes páginas de medios latinoamericanos la inflan en Facebook e Instagram, y
la mitad de las impresiones de X corresponde a seis respuestas de @grok, el
asistente de inteligencia artificial de la red, al que varios usuarios pidieron verificar afirmaciones sobre la cumbre, un indicio de la incorporación de estos asistentes a la dinámica de la conversación política.
La atención real fue mucho menor.
Frente a los 3.761 tuits y 48.648 retuits de Cuenca, en Madrid se han capturado 1.974 tuits y retuits de 1.748 cuentas, con
3,5 retuits por tuit original frente a los 12,9 de 2024.
El 60% de las publicaciones se concentró en dos días, el 3 de noviembre, con las audiencias del rey, y el 5, con el plenario; la inauguración del día 4, con la llegada de Zelenski, generó menos volumen que la víspera en todas las plataformas salvo Telegram.
El 36% de las publicaciones de Facebook no recibió ninguna reacción, un solo vídeo de TikTok reúne la mitad de las 588.000 visualizaciones del corpus y los diez tuits más retuiteados concentran el 55% de los retuits.
Figura 3. Alcance potencial diario de las publicaciones sobre la cumbre de Madrid en Facebook, Instagram y X.
"La cifra mide la audiencia acumulada de quien publica, no la atención obtenida"
Una conversación fragmentada. El segundo resultado es la estructura. El grafo de X tiene una
modularidad de 0,82 y se descompone en
una veintena de comunidades con forma de estrella que apenas se tocan. Cada una gira en torno a un solo eje: una periodista ecuatoriana, la Cancillería cubana, la oposición venezolana, Milei, la Casa Real, el entorno de Kast o la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.
Diez cuentas reciben el 65% de las menciones y retuits.
A diferencia de Cuenca, no hay un macroclúster del fracaso institucional que articule el debate;
la fractura entre izquierda y derecha no ordena la red, que se organiza por países; y no aparecen los mediadores ideológicos transnacionales que en 2024 conectaron comunidades.
Tampoco aparecen RT, Sputnik ni canales prorrusos entre los nodos con influencia.
Los marcos que funcionaron no son los de la cumbre. El tuit más retuiteado del corpus, de una periodista ecuatoriana, celebra el desalojo de la acampada propalestina de la Puerta del Sol con un "todo listo para la Cumbre" y carga contra Sánchez; el segundo es la videoconferencia entre Alberto Núñez Feijóo y María Corina Machado "mientras la Cumbre reúne en Madrid a los gobiernos de la región".
El episodio con más interacción en TikTok, Instagram y Telegram fue
el saludo frío entre Milei y Sánchez en el plenario, que cada comunidad leyó a su manera, como triunfo libertario, como grosería o como prueba de la irrelevancia del foro.
El único relato transnacional fue el del bloqueo a Cuba. La frase del canciller Bruno Rodríguez sobre la "obsesiva guerra de asfixia económica"
fue replicada de forma sincronizada por la diplomacia digital cubana en X, Facebook y Telegram, y recogida por teleSUR, México y Sputnik, en una repetición a menor escala del patrón de #TumbaElBloqueo.
Fuera de España, la cumbre se leyó en clave doméstica. Bolivia, Honduras, Perú y Argentina aportaron más publicaciones localizadas en Facebook que España; el discurso de Rodrigo Paz recibió 711 reacciones de burla en su propia página, Honduras celebró la toma de la Secretaría Pro Tempore, Paraguay cruzó la cumbre con la renuncia de Santiago Peña a asistir y Venezuela con la hoja de ruta electoral de Machado y Edmundo González y con la ausencia de Delcy Rodríguez.
La agenda oficial, de la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial a la carta de cuidados, circuló por cuentas institucionales con escasa interacción. Y la visita de Zelenski, la noticia de la cumbre para la prensa europea,
apenas existió en las redes latinoamericanas.
Rusia, atenta pero sin operación. Que no hubiera campaña no significa que no hubiera discurso. Los canales rusos y prorrusos en español
fueron, de hecho, los únicos que en Telegram hablaron de la cumbre con una tesis propia durante estos meses, y esa tesis fue la de su poca incidencia. La base específica reúne
33 publicaciones de 17 canales entre el 19 de septiembre y el 6 de noviembre, a las que se suman las de los canales afines que aparecen en la base general; en conjunto, una constelación de una treintena de canales con unos
570.000 suscriptores acumulados y unas 7.000 visualizaciones de sus publicaciones sobre la cita (figura 4). Hizo tres cosas.
La primera fue cubrir y sindicar. Sputnik Mundo publicó diez piezas entre el 4 y el 6 de noviembre, con 2.825 visualizaciones, que dibujan su línea editorial: un análisis previo sobre por qué "los presidentes latinoamericanos asisten cada vez a menos cumbres regionales", la denuncia cubana del bloqueo, la intervención de Paz sobre la plata de Potosí, el canciller mexicano sobre la conquista y el choque Milei-Sánchez, rematado por un politólogo que concluye que el episodio "tapa la importancia de la participación en una Cumbre".
La denuncia cubana apareció con idéntica redacción, en menos de cuatro horas, en Sputnik y en tres canales de actualidad prorrusos con más de 75.000 suscriptores cada uno: Irina, Guerras y Geopolíticas y El Ojo,
una cadena de sindicación que muestra cómo una pieza de Sputnik alcanza audiencias militantes sin que medie ninguna orden.
La segunda fue difundir en bloque el relato de la irrelevancia. El canal Ucraniando publicó el 4 de noviembre "La autopsia de una ilusión diplomática", que presenta las ausencias de Lula y Sheinbaum como "una decisión geopolítica fría y soberana" frente a una España que "solo piensa en salvar a Ucrania del ogro ruso", reduce a Sánchez a un anfitrión "expuesto" y a Milei al
enfant terrible que necesita la prensa europea, y concluye que el concepto iberoamericano "como herramienta de influencia española está muerto" y que "Europa sigue hablando sola".
Esa misma noche,
la pieza viajó dentro del Diario de bitácora, el boletín compartido que firma Desinformador Ruso y que publicaron a la vez
nueve canales: Geopolítica Actual, Rokot | Tormenta, Líneas Invisibles, En Plena Luz, Nuevos Paradigmas, Herrien Arteko Adiskidetasuna, el comité vasco Euskal Herria-Donbass y el propio Ucraniando. Son viejos conocidos de la propaganda prorrusa en español en España desde 2022, con audiencias de entre 2.000 y 37.000 suscriptores, que
funcionan como una sola redacción distribuida. Es, con otras palabras,
el marco del declive de Iberoamérica que en Cuenca difundió la extrema izquierda española, ahora sin mediadores con audiencia en X pero con
una infraestructura propia en Telegram.
Por otra parte,
ninguno de esos canales mencionó la visita de Zelenski ni el apoyo a Ucrania que Sánchez reivindicó —el único asunto en el que la cumbre fue adversa a Moscú—; solo un canal afín, Geopolítica Sin Censura, la recogió en tono informativo. Las embajadas y la Cancillería rusa, por su parte,
se limitaron a la diplomacia cultural, con el congreso de lengua rusa en la UNAM, una conferencia sobre arte iberoamericano con Guatemala y los 240 años del viaje de Miranda a Rusia, sin una palabra sobre la cumbre. El silencio es también una decisión editorial, y
la combinación de las tres conductas —amplificar lo que erosiona, difundir en bloque la irrelevancia y omitir lo que incomoda— es la forma que adopta la influencia rusa cuando no hay operación.
Figura 4. La constelación prorrusa en Telegram que publicó sobre la cumbre de Madrid.
"El silencio es también una decisión editorial, y la combinación de las tres conductas —amplificar lo que erosiona, difundir en bloque la irrelevancia y omitir lo que incomoda— es la forma que adopta la influencia rusa cuando no hay operación"
El silencio como dato. La cumbre apenas ha tenido cobertura ni conversación, también en España. Las páginas españolas aportan
el 13% de las publicaciones de Facebook, menos que las bolivianas y las hondureñas juntas; la comunidad institucional (Casa Real, Moncloa, SEGIB) supone el 7% del grafo de X y
el balance de la cita publicado por La Moncloa no llegó al centenar de interacciones en Facebook; la agenda oficial circuló sin eco y
la prensa española leyó la cumbre casi solo en clave Milei.
Caben
dos explicaciones, que no se excluyen. La primera es la voluntad política. El Gobierno organizó una cumbre de
perfil deliberadamente bajo, a tres semanas de unas elecciones generales, con una declaración que el propio Sánchez calificó de "mínimo común denominador", sin el bloqueo a Cuba en el texto para facilitar el acuerdo, sin foto con Delcy Rodríguez y sin la desinformación entre sus prioridades, y restó importancia a las ausencias sin entrar a valorar sus motivos.
Un anfitrión en precampaña tenía más que perder que ganar en un foro en el que cualquier choque, con Milei o con el bloque bolivariano, se habría trasladado de inmediato a la polarización doméstica, y lo evitó. La segunda es
la pérdida de impacto del propio formato, que es exactamente lo que sostiene la narrativa rusa del "Europa habla sola". Los datos le dan alguna razón.
Las ausencias se repiten de Cuenca a Madrid, la conversación se organiza por países y no en torno a la comunidad, y los países que más hablaron de la cumbre lo hicieron en clave doméstica. Pero la conclusión del canal Ucraniando, que el concepto iberoamericano "está muerto", no se sostiene en esos mismos datos.
Hubo declaración consensuada, hubo acuerdos y la cita fue noticia de primera plana en Bolivia, Honduras o Paraguay; lo que no hubo fue un relato español que la hiciera visible.
El silencio fue, por tanto, sobre todo una elección del anfitrión, útil para llegar a las elecciones sin un conflicto abierto. Tiene, sin embargo, un coste informacional. Un foro del que no habla quien lo organiza deja el campo libre a quienes lo dan por muerto, y en el espacio del español la narrativa de la irrelevancia de España se instala con más facilidad cuanto menos se la discute.
Reflexión final
Los tres artículos de esta serie describen un mismo espacio desde tres capas.
La primera es material. El ciberespacio en español, con
más de 600 millones de usuarios potenciales, descansa sobre cables, centros de datos y plataformas que se deciden fuera de la región, y hasta la injerencia encubierta de la Compañía circula por plataformas estadounidenses. La segunda es la de los actores.
Rusia combina
una capa visible, RT y Sputnik, en retroceso en X pero con una televisión que se cierra en Chile y se abre en Nicaragua, y
una capa encubierta, barata y modular, organizada por lenguas, que trabaja dentro de los gobiernos o contra ellos y traslada sus relatos del Sahel a los Andes.
La tercera es la de las comunidades. Los grafos de Cuenca y de Madrid muestran que esos relatos no necesitan importarse, porque el ecosistema hispanohablante
los produce en cámaras de eco organizadas por países que un mediador con audiencia puede conectar en cualquier momento.
"Un foro del que no habla quien lo organiza deja el campo libre a quienes lo dan por muerto, y en el espacio del español la narrativa de la irrelevancia de España se instala con más facilidad cuanto menos se la discute"
Las dos cumbres enseñan cosas distintas sobre la misma vulnerabilidad.
Cuenca demostró que un solo argumento, la comparación entre los tres representantes de la cumbre y los más de veinte jefes de Estado reunidos por los BRICS, bastaba para instalar en el debate una pregunta de calado geopolítico sobre el lugar de España,
sin coordinación artificial ni bots, solo con un ecosistema predispuesto a recibirla. Madrid ha demostrado lo contrario y lo mismo.
Sin conflicto abierto, sin mediadores y con un anfitrión decidido a no hacer ruido, la conversación se encogió y se fragmentó, y aun así
el relato de la irrelevancia circuló con normalidad. Lo produjeron actores locales legítimos y lo recogió, sin esfuerzo,
la constelación prorrusa en Telegram, que fue la única que habló de la cumbre con una tesis propia, la de su poca incidencia, y lo hizo con una infraestructura ya conocida, Sputnik sindicado a canales de actualidad y un boletín compartido por una decena de canales militantes que llevan años en la propaganda prorrusa en España.
La lógica de saturación descrita en el segundo artículo, instalar marcos que luego producen y amplifican otros, funciona también en silencio, y
el silencio del anfitrión se lo pone fácil. Y cientos de millones de impresiones frente a una interacción mínima recuerdan que la atención se gana hoy en
las plataformas visuales y en la mensajería, donde
la capacidad pública de detección es menor y donde los asistentes de inteligencia artificial empiezan a actuar como árbitros de lo que es verdad.
La ausencia de operación coordinada no es, por tanto, ausencia de riesgo, sino la constatación de que
las precondiciones están instaladas y son inmediatamente operativas.
La fractura latinoamericana se acopla ahora a una fractura transatlántica que sitúa a España y a Estados Unidos en lados contrapuestos, los marcos circulan a la vez en español y en inglés, las diásporas hacen de vasos comunicantes y la Compañía confirma que la amplificación cuenta con actores dispuestos y presupuestos asignados.
Las métricas clásicas de detección de coordinación resultan insuficientes, porque lo que se vio en Madrid no es coordinación, sino una redacción distribuida que no la necesita.
La defensa del espacio iberoamericano no se juega en la reacción frente a campañas evidentes, sino en la anticipación de las convergencias entre comunidades opuestas que coinciden en cuestionar la legitimidad del foro, y en algo previo, que es contar el foro.
Una comunidad que no habla de sí misma deja que otros la describan, y en Madrid quienes la describieron fueron, sobre todo, quienes la dan por muerta.
"Las métricas clásicas de detección de coordinación resultan insuficientes, porque lo que se vio en Madrid no es coordinación, sino una redacción distribuida que no la necesita"
La cumbre de Madrid ha sido, por todo ello, mucho más que un evento diplomático. Ha sido
una prueba de madurez para la soberanía cognitiva del espacio iberoamericano y para
la capacidad de España de liderar la protección del ciberespacio en español, que empieza por las infraestructuras y las plataformas, sigue por la vigilancia de las capas visible y encubierta de la injerencia y termina en las comunidades que dan sentido a lo que circula.
Defender ese espacio es defender la lengua como activo geopolítico, las democracias hispanohablantes como ecosistema compartido y la calidad informativa como mejor garantía del atractivo global del español.
Cuenca nos dio el mapa de las vulnerabilidades; Madrid ha mostrado que siguen abiertas y que
la respuesta institucional, de la Alianza Digital a un canal iberoamericano de alertas, está por construir.
Anticiparse no es una opción, sino la condición de posibilidad de que el español siga siendo, en el ciberespacio del siglo XXI, lengua de excelencia, fiabilidad y libertad.