Jueves, 22 de octubre de 2026
DESINFORMACIÓN

La encuesta que nadie hizo y que todos comparten

Las encuestas falsas que circulan en TikTok y las operaciones de influencia que fabrican fuentes añaden presión a la campaña del 29N. Ramón Ramón, consultor internacional en comunicación política y estrategia, advierte de que "cuando llega el desmentido, muchos ya han decidido". En este análisis, examina cómo estas maniobras buscan influir en el ambiente electoral y alcanzan también a los asistentes de inteligencia artificial.

Ramón Ramón Ramón Ramón 22 de octubre de 2026
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La proliferación de encuestas falsas puede actuar con un efecto dominó, contaminando los procesos electorales. | Pexels / Cottonbro Studio
La proliferación de encuestas falsas puede actuar con un efecto dominó, contaminando los procesos electorales. | Pexels / Cottonbro Studio
Marc López Plana describía el pasado 13 de octubre en estas páginas cómo las redes vinculadas al Kremlin han entrado en la campaña española sin necesidad de inventar casi nada. Toman la crisis de la vivienda o lo ocurrido este verano en Ceuta y lo cosen en un relato de democracia en crisis de gobernabilidad. Él lo llama absorción narrativa, y advierte con razón que identificar redes de amplificación no prueba que cambien un solo voto. El malestar por la vivienda existe sin necesidad de Moscú.

Un detalle de su análisis abre la mejor puerta para entender lo que viene: Pravda ES redistribuyó contenidos del portal La Bandera basados en encuestas de 40dB. Nadie tuvo que falsificar el sondeo; en este caso bastó con prestarle el canal. Llevo años explicando a equipos de campaña que una encuesta entusiasma o desanima, pero que el peor de los casos es cuando no se tiene en cuenta. Hoy hay que añadir uno peor: la encuesta que nadie hizo y que todo el mundo comparte.

La desinformación electoral se ha discutido durante años como un problema de bulos. Lo que empieza a fabricarse ahora son las señales que usamos para decidir qué creer. Maldita.es documentó el 16 de octubre una tanda de gráficos en TikTok con supuestas encuestas para el 29N, todos con victoria del PSOE. Había cifras del CIS de septiembre presentadas como actuales, así como un reparto de escaños atribuido al CIS (que no publica escaños en sus barómetros) y gráficos etiquetados como generados con IA, uno de ellos con porcentajes que cambiaban en segundos.

"La desinformación electoral se ha discutido durante años como un problema de bulos. Lo que empieza a fabricarse ahora son las señales que usamos para decidir qué creer"
Dos semanas antes había circulado una imagen manipulada, con el formato de la Colmena de Datos y atribuida a La Razón, que daba mayoría absoluta al PSOE; la empresa aclaró que alguien había alterado una imagen suya. Tampoco es del todo nuevo. En la jornada de reflexión de las generales de abril de 2019 circuló una encuesta atribuida al Diari d'Andorra que ese diario no había publicado, como recoge un estudio de Paniagua, Seoane y Magallón-Rosa del think tank CIDOB. Además, resultaba creíble porque en los días de veda los sondeos se publican al otro lado de la frontera.

En Brasil, la agencia Lupa publicó el 15 de octubre la comparación de sus verificaciones en las primeras vueltas presidenciales de 2018, 2022 y 2026. Las afirmaciones que cuestionaban la integridad del sistema electoral han pasado del 23,4% en 2022 al 7,5% este año. Crecen, en cambio, los contenidos que fabrican señales de fuerza política, como apoyos, rechazos o multitudes que nunca existieron.

Aparecen en diecisiete de los ochenta contenidos de redes verificados en 2026, el 21,3%, frente al 14,9% de 2022 y el 15,4% de 2018. En quince de esos ochenta hubo material producido o alterado con inteligencia artificial, algo que Lupa no había encontrado en los dos ciclos anteriores. Atacar las urnas choca con tribunales y verificadores. Fabricar la sensación de que un candidato arrasa es mucho más difícil de desmentir, porque actúa sobre algo que nadie certifica: el ambiente.

En las mesas de estrategia en las que he trabajado, a uno y otro lado del Atlántico, se sabe bien para qué sirve una encuesta falsa. El votante decidido la ignora. Su destinatario es el indeciso que quiere apostar por quien va a ganar, el financiador que duda, el periodista que elige a quién entrevistar y los cuadros del adversario, que empiezan a desconfiar de su candidato. Por eso funciona aunque se desmienta: cuando llega el desmentido, muchos ya han decidido.

"Fabricar la sensación de que un candidato arrasa es mucho más difícil de desmentir, porque actúa sobre algo que nadie certifica: el ambiente"
Si en España las redes prorrusas amplifican lo que publican otros, en América Latina una operación rusa ha dado ya el paso siguiente y ha fabricado la fuente. OpenAI informó el 8 de octubre de que había desarticulado Dark Clark, que buscaba dañar la reputación de Ucrania en la región y se metió en la política interna de Argentina y Bolivia. Funcionaba a través de una supuesta plataforma de investigación, el Social Research Center, y publicó más de sesenta artículos con la ayuda de personas de la región que trabajaban de buena fe sin saber para quién.

Es la primera operación a la que OpenAI asigna la categoría 5 de su escala de seis, aunque la compañía advierte de que los operadores exageraban su eficacia. En el mismo informe describe una operación iraní que colocó cerca de un centenar de artículos, firmados por periodistas inexistentes, en una docena de medios digitales. La arquitectura se repite y sale barata: un centro de estudios de nombre neutro, firmas que le dan apariencia de investigación y medios reales que acaban dándole cobijo.

Ese material termina en los asistentes de IA, a los que cada vez más ciudadanos preguntan en lugar de leer un periódico. El 20 de septiembre, día de elecciones regionales en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el consultor Pavel Gurov repitió diez preguntas políticamente cargadas a los principales asistentes. Perplexity citó a Russia Today en veinte de cada cien respuestas; ChatGPT y Gemini, en ninguna. La muestra es acotada, aunque reproducible, y ocho días después Perplexity respondió que había bloqueado esos dominios.

"La arquitectura se repite y sale barata: un centro de estudios de nombre neutro, firmas que le dan apariencia de investigación y medios reales que acaban dándole cobijo"
El mecanismo que pone en marcha todo es sencillo. Si la pregunta llega con el encuadre de un relato engañoso y no hay fuentes fiables que la respondan, el asistente recoge las páginas que comparten ese encuadre, y quien produce volumen con apariencia de fuente gana presencia en la respuesta. En España, un estudio de la UOC difundido en marzo comprobó que ChatGPT daba una recomendación de voto en el 43,2% de las consultas en que se le pedía. Es otro problema, pero muestra que el asistente ya está en la conversación electoral.

¿Cómo se defiende España? Tiene un procedimiento de actuación contra la desinformación desde 2020 y una red de coordinación de Interior que se activa en cada convocatoria desde 2019. Bruselas ha dado directrices a las grandes plataformas y su reglamento de publicidad política se aplica desde octubre de 2025. Casi todo está pensado para el bulo identificable o para el anuncio pagado. Una encuesta falsa que circula en TikTok o un centro de fachada citado por un asistente quedan en tierra de nadie, y ningún partido ha hecho público, al menos que se sepa, un protocolo para esta amenaza.

Los equipos siguen organizados para desmentir pieza a pieza, algo necesario que se queda corto cuando lo que se fabrica es un clima. Hay que vigilar también las señales de respaldo que circulan, documentar cada incidente y mirar con lupa las fuentes que aparecen de pronto citadas, sobre todo si son recientes y de autoría difusa. Saber qué responden los asistentes sobre una candidatura empieza a ser tan elemental como leer la prensa del día, y valdrá igual para las municipales y autonómicas de mayo.

Lo más incómodo concierne a quienes nos dedicamos a esto. Las mismas herramientas están al alcance de cualquier equipo de campaña, y habrá quien piense que una encuesta inventada a tiempo vale más que diez verdaderas. Es un error moral y también de cálculo. La credibilidad se construye despacio y se destruye con una sola revelación, y verificadores e investigadores rastrean estos patrones con métodos cada vez más finos. Nuestro oficio debería decirlo en voz alta antes de que otros tengan que decírnoslo.

"La credibilidad se construye despacio y se destruye con una sola revelación, y verificadores e investigadores rastrean estos patrones con métodos cada vez más finos"
El martes 24 de noviembre empieza la veda. Durante cinco días la ley prohíbe publicar sondeos en España, y circularán los que se publiquen en Andorra junto a los que se hagan pasar por ellos. Quien no haya preparado antes a su equipo para distinguirlos llegará tarde, porque esa semana el desmentido siempre corre detrás.
Ramón Ramón
Ramón Ramón
Consultor internacional en comunicación política y estrategia
Es consultor internacional en comunicación política y estrategia. Durante casi treinta años ha asesorado campañas electorales y gobiernos en España y América Latina, y ha colaborado con organismos como CEPAL, PNUD, BID y OEA.
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