Viernes, 6 de noviembre de 2026
SEIS DATOS

Las "primeras veces" que nos dejan las elecciones de medio mandato de 2026

La victoria demócrata en las elecciones de Estados Unidos de 2026 ha dejado también numerosas primeras veces. Alejandro De Rosa Cañete, investigador en la Universitat de València, repasa unos hitos que demuestran que la democracia estadounidense, pese a sus contradicciones, "conserva la capacidad de hacernos pensar que todo es posible".

Alejandro de Rosa Cañete Alejandro de Rosa Cañete 6 de noviembre de 2026
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El senador electo del estado de Míchigan, Abdul El-Sayed. | Dominic Gwinn / Zuma Press / Europa Press
El senador electo del estado de Míchigan, Abdul El-Sayed. | Dominic Gwinn / Zuma Press / Europa Press
Las elecciones de mitad de mandato celebradas el pasado 3 de noviembre en Estados Unidos serán objeto de numerosos análisis durante las próximas semanas. No faltarán quienes examinen las causas del tsunami demócrata, la magnitud de la derrota republicana o las consecuencias que tendrá para los dos últimos años de la presidencia de Donald Trump. Y no es para menos. Los resultados han supuesto un vuelco extraordinario en el equilibrio político estadounidense, con la recuperación demócrata de ambas cámaras del Congreso y victorias en estados que, hasta hace apenas unas semanas, parecían prácticamente inaccesibles para el partido.

Sin embargo, más allá de las cifras, los mapas electorales y las consecuencias para la Administración Trump, estas elecciones merecen también una lectura diferente. La de quienes, con su victoria, han conseguido algo que nadie había logrado antes. Por primera vez, una mujer afroamericana gobernará un estado estadounidense (Georgia); una mujer indígena accederá a una gobernación (la de Nuevo México); un musulmán llegará al Senado federal y un hombre abiertamente homosexual accederá a esa misma institución. A estos hitos se suman numerosos récords de representación femenina y victorias que ponen fin a décadas de hegemonía política.

La democracia estadounidense tiene algo de especial: pese a sus contradicciones, sus desigualdades y las profundas divisiones que atraviesan su sociedad, conserva la capacidad de hacernos pensar que todo es posible. Las primeras veces de las elecciones de 2026 constituyen una buena demostración de ello.

1. Un tsunami electoral sin precedentes recientes

Para comprender la dimensión de estos acontecimientos conviene situarlos en su contexto. Las elecciones de mitad de mandato (midterm elections) suelen funcionar como un mecanismo de corrección del poder presidencial. Se celebran cada cuatro años, coincidiendo con el ecuador del mandato del presidente, es decir, dos años después de las elecciones presidenciales. Conviene recordar que los miembros de la Cámara de Representantes son elegidos para mandatos de dos años, mientras que los senadores ejercen sus funciones durante seis años. Por ello, cada dos años se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

"Los miembros de la Cámara de Representantes son elegidos para mandatos de dos años, mientras que los senadores ejercen sus funciones durante seis años"
Históricamente, el partido del presidente acostumbra a perder escaños en la Cámara de Representantes. Las excepciones son parcas: Franklin D. Roosevelt en 1934, Bill Clinton en 1998 y George W. Bush en 2002 consiguieron aumentar la representación de sus respectivos partidos. Por el contrario, las derrotas de Clinton en 1994, Barack Obama en 2010, Trump en 2018 o Joe Biden en 2022 evidencian hasta qué punto estas elecciones pueden convertirse en un referéndum sobre la gestión presidencial.

Lo sucedido en 2026, sin embargo, excede esa dinámica habitual. Según las estimaciones publicadas por Nate Cohn en The New York Times, los demócratas podrían imponerse por trece puntos porcentuales en el voto popular agregado a la Cámara de Representantes. De confirmarse, estaríamos ante el mayor margen de victoria desde las elecciones posteriores al escándalo Watergate, en 1974 y 1976.

Más llamativo resulta todavía el comportamiento del electorado en determinados estados tradicionalmente republicanos. Los demócratas han conseguido arrebatar al menos cinco escaños senatoriales en territorios que habían favorecido al Partido Republicano por más de diez puntos en las anteriores elecciones presidenciales, con la posibilidad de elevar esa cifra a siete. En los últimos cincuenta años, ningún partido había conseguido más de dos victorias de semejantes características en una misma convocatoria.

"En los últimos cincuenta años, ningún partido había conseguido más de dos victorias de semejantes características en una misma convocatoria"
Texas y Kansas simbolizan esta transformación. Pero también Carolina del Sur, Iowa u Ohio ilustran el alcance de una derrota republicana que difícilmente puede explicarse por una única causa. El encarecimiento de la vida, los aranceles, la guerra con Irán y el desgaste de la política migratoria de Trump parecen haber contribuido a deshacer parte de la coalición electoral que le devolvió a la Casa Blanca en 2024.

En este escenario de cambio se han producido las primeras veces que merecen nuestra atención.

2. Las primeras gobernadoras: barreras que parecían infranqueables

Probablemente, el hito más significativo de las elecciones a gobernador o gobernadora celebradas el 3 de noviembre sea la victoria de la demócrata Keisha Lance Bottoms en Georgia. La antigua alcaldesa de Atlanta, cargo que desempeñó entre 2018 y 2022, se convertirá en la primera mujer negra que gobierne un estado estadounidense.

La relevancia histórica de su elección resulta difícil de exagerar. Estados Unidos ha tenido mujeres gobernadoras y gobernadores negros, pero nunca una mujer negra había conseguido acceder a la máxima responsabilidad ejecutiva de uno de sus cincuenta estados. Georgia, además, nunca había elegido a una persona negra ni a una mujer para ese cargo. Sus 83 gobernadores anteriores habían sido hombres blancos.

"Estados Unidos ha tenido mujeres gobernadoras y gobernadores negros, pero nunca una mujer negra había conseguido acceder a la máxima responsabilidad ejecutiva de uno de sus cincuenta estados"
La victoria de Bottoms adquiere un significado adicional por producirse en uno de los estados del sur estadounidense, donde las consecuencias de la segregación racial y las luchas por los derechos civiles siguen ocupando un lugar central en la memoria colectiva. También supone el regreso del Partido Demócrata a la gobernación después de más de dos décadas de dominio republicano.

Otro acontecimiento sorprendente se ha producido en Nuevo México. Deb Haaland, integrante de la comunidad indígena Laguna Pueblo, será la primera mujer indígena estadounidense que ocupe una gobernación.

Su trayectoria permite apreciar cómo los cambios institucionales pueden sucederse en un periodo relativamente breve. En 2018 fue una de las dos primeras mujeres indígenas elegidas para la Cámara de Representantes. En 2021 se convirtió en la primera persona indígena que ocupaba una secretaría del gabinete federal, al asumir la dirección del Departamento del Interior durante la presidencia de Joe Biden. Cinco años después, alcanza un nuevo hito histórico.

También Texas ha escrito una página inédita. Gina Hinojosa, abogada especializada en derechos civiles, será la primera mujer latina que gobierne el estado y la tercera mujer en ocupar el cargo, después de Miriam "Ma" Ferguson y Ann Richards. Su victoria pone fin, además, a más de treinta años de gobiernos republicanos, desde que George W. Bush sucediera a Richards en enero de 1995.

No se trata de un territorio cualquiera. Texas es uno de los estados más poblados e influyentes del país y ha constituido durante décadas uno de los principales bastiones electorales republicanos. La victoria de Hinojosa, favorecida también por el impulso electoral de James Talarico, demuestra que las transformaciones demográficas y políticas pueden terminar alterando equilibrios aparentemente consolidados.

En Ohio, Amy Acton ha derrotado al republicano Vivek Ramaswamy y se convertirá en la primera mujer elegida gobernadora del estado. Será también la primera demócrata que alcance ese cargo mediante las urnas en veinte años. En Minnesota, la senadora Amy Klobuchar será la primera mujer que gobierne el estado.

Estos acontecimientos no se limitan al Partido Demócrata. La republicana Marsha Blackburn también hará historia al convertirse en la primera gobernadora de Tennessee. La ampliación de la representación femenina, por tanto, no constituye un fenómeno exclusivamente vinculado a una formación política.

"La ampliación de la representación femenina, por tanto, no constituye un fenómeno exclusivamente vinculado a una formación política"
Lo verdaderamente significativo es la dimensión colectiva del cambio. Según los datos publicados por el Center for American Women and Politics (CAWP), de la Universidad de Rutgers, en 2027 habrá al menos diecisiete mujeres al frente de gobiernos estatales, una cifra sin precedentes en la historia del país. Por primera vez, más de un tercio de las cincuenta gobernaciones estadounidenses estarán ocupadas por mujeres.

3. El Senado: nuevas identidades en una institución histórica

Si las gobernaciones han protagonizado avances importantes, el Senado de Estados Unidos tampoco se ha quedado atrás.

En Míchigan, Abdul El-Sayed se ha convertido en el primer musulmán elegido senador de Estados Unidos. Médico y especialista en salud pública, hijo de inmigrantes egipcios, ha conseguido derrotar al republicano Mike Rogers en una campaña muy polarizada.

Su elección posee una dimensión constitucional evidente. La Primera Enmienda protege la libertad religiosa y el artículo VI de la Constitución estadounidense prohíbe exigir pruebas de carácter religioso para acceder a los cargos públicos federales. La llegada de El-Sayed al Senado, después de una campaña en la que su religión fue objeto de ataques políticos, permite comprobar la distancia que puede existir entre el reconocimiento formal de un derecho y su plena normalización social.

"La llegada de El-Sayed al Senado, después de una campaña en la que su religión fue objeto de ataques políticos, permite comprobar la distancia que puede existir entre el reconocimiento formal de un derecho y su plena normalización social"
En New Hampshire, Chris Pappas será el primer hombre abiertamente homosexual elegido senador federal. Su victoria representa otro avance en la visibilidad política de las personas LGTBI. El dato requiere una precisión: Tammy Baldwin ya se había convertido en 2012 en la primera persona abiertamente homosexual elegida para el Senado. La novedad de 2026 reside, por tanto, en que Pappas será el primer hombre que alcance esa condición.

También se debe aludir a la victoria de Peggy Flanagan en Minnesota. Miembro de la comunidad White Earth Ojibwe, será la primera mujer indígena estadounidense elegida para el Senado federal.

En Carolina del Sur, Annie Andrews se convertirá en la primera mujer elegida senadora federal por el estado. Conviene matizar, sin embargo, que no será la primera mujer en ocupar dicho cargo. Ese hito correspondió a su rival republicana, Darline Graham, hermana del fallecido senador Lindsey Graham, quien fue designada por el gobernador Henry McMaster en julio de 2026 para cubrir la vacante dejada tras la muerte de su hermano. La novedad histórica de Andrews reside, por tanto, en haber accedido al Senado mediante un proceso electoral, y no por designación gubernamental. Su victoria presenta, además, una dimensión partidista sorprendente: los demócratas no conseguían ganar allí una elección al Senado desde 1998. Donald Trump había vencido en ese territorio por dieciocho puntos porcentuales en las elecciones presidenciales de 2024.

También Illinois protagonizará una primera vez. Tras la victoria de la demócrata Juliana Stratton, que sucederá al veterano senador Dick Durbin, será el primer estado estadounidense representado simultáneamente en el Senado federal por dos mujeres pertenecientes a minorías raciales: la propia Stratton, afroamericana, y Tammy Duckworth, de ascendencia asiática. Stratton se convertirá, además, en la sexta mujer negra en ocupar un escaño en el Senado estadounidense y la segunda por Illinois, después de Carol Moseley Braun, quien en 1992 se convirtió en la primera mujer negra elegida senadora en la historia del país.

4. La diversidad llega también a los gobiernos estatales

Los avances en materia de representación racial no se agotan en Georgia.

Aaron Ford será el primer gobernador negro de Nevada, mientras que David Crowley alcanzará esa misma condición en Wisconsin. Ambos se incorporan a una lista históricamente muy reducida de afroamericanos que han conseguido ser elegidos gobernadores estatales.

También el Partido Republicano participa en esta transformación. Byron Donalds ha sido elegido gobernador de Florida y se convertirá en el primer gobernador negro de ese estado y en el primer republicano negro elegido gobernador mediante sufragio popular en Estados Unidos.

California ofrece otro ejemplo. Xavier Becerra será el primer gobernador latino elegido mediante sufragio popular en la historia del estado y el primero de origen latino en ocupar el cargo en más de siglo y medio.

5. Una Cámara de Representantes más femenina y una presidencia histórica

Más allá de los resultados individuales, las elecciones han establecido un récord colectivo de enorme importancia. Según datos del CAWP, al menos cien mujeres demócratas formarán parte de la Cámara de Representantes a partir de enero de 2027. La cifra supera el anterior máximo histórico, de 95, alcanzado en 2025, y todavía podría aumentar cuando concluyan los recuentos pendientes.

La importancia de esta cifra se aprecia mejor si se examina su evolución histórica. Durante las primeras décadas del siglo XX, la presencia femenina en el Congreso era prácticamente testimonial. Aunque las mujeres obtuvieron el reconocimiento constitucional de su derecho al voto en 1920, su incorporación efectiva a los órganos representativos avanzó de manera mucho más lenta. Katherine Clark, dirigente demócrata de Massachusetts, ha destacado la importancia de superar la barrera de las cien representantes y de que los ciudadanos puedan contemplar el Congreso como una institución en la que se vean reflejados. Una reflexión muy oportuna viniendo de quien está llamada, a su vez, a hacer historia al aspirar a convertirse en la primera mujer que ocupe el puesto de líder de la mayoría en la Cámara de Representantes (House majority leader).

"Aunque las mujeres obtuvieron el reconocimiento constitucional de su derecho al voto en 1920, su incorporación efectiva a los órganos representativos avanzó de manera mucho más lenta"
A este récord podría añadirse otro de especial trascendencia histórica. Hakeem Jeffries, actual líder demócrata en la Cámara de Representantes, está llamado a convertirse en el primer presidente afroamericano de la institución. Conviene recordar que el presidente de la Cámara, conocido como Speaker of the House, no es una figura meramente protocolaria. Dirige los trabajos parlamentarios, desempeña un papel esencial en la organización de la mayoría y ocupa el segundo lugar en la línea de sucesión presidencial, inmediatamente después del vicepresidente.

6. Unas elecciones para la historia

Las elecciones de 2026 serán recordadas, fundamentalmente, por la magnitud de la derrota republicana y por las consecuencias que tendrá para los dos últimos años del segundo mandato de Donald Trump. La pérdida del control del Congreso, el retroceso electoral en estados tradicionalmente conservadores y la recomposición de las mayorías parlamentarias marcarán buena parte del debate político estadounidense durante los próximos meses.

Sin embargo, reducir estas elecciones a una victoria demócrata sería ofrecer una visión incompleta de lo sucedido. Los resultados han dejado también una sucesión extraordinaria de acontecimientos inéditos en la historia del país. Algunos han puesto fin a décadas de hegemonía de un mismo partido; otros han supuesto la llegada, por primera vez, de determinadas personas a cargos que hasta ahora nunca habían ocupado. Y no todos estos hitos tienen el mismo signo político, como demuestran las victorias republicanas de Marsha Blackburn en Tennessee o Byron Donalds en Florida.

"Reducir estas elecciones a una victoria demócrata sería ofrecer una visión incompleta de lo sucedido"
La historia político-constitucional estadounidense está llena de primeras veces que, contempladas desde el presente, parecen acontecimientos naturales, pero que en su momento representaron importantes novedades. Las elecciones de 2026 han añadido unas cuantas más a esa lista.

Y, hablando de primeras veces, estas elecciones también han supuesto una para quien escribe estas líneas. Por primera vez he tenido la oportunidad de seguir unas elecciones estadounidenses desde el propio país, concretamente desde la Universidad de Stanford, en California, donde actualmente realizo una estancia de investigación. Una experiencia que me ha permitido observar de cerca una jornada electoral que, por sus resultados y sus numerosos hitos históricos, difícilmente olvidaré.
Alejandro de Rosa Cañete
Alejandro de Rosa Cañete
Investigador en Derecho Constitucional en la Universitat de València
Desarrolla su tesis sobre el poder judicial dentro del programa de Doctorado en Derecho, Ciencia Política y Criminología mediante el programa predoctoral CIACIF de la Generalitat Valenciana. Es licenciado por la Universitat de València en Derecho y Ciencias Políticas, y cuenta con un doble máster en Abogacía y Corporate Compliance por ESADE. Ha trabajado como abogado en Cuatrecasas.
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