Miércoles, 28 de octubre de 2026
EDUCACIÓN

Una lectura política de los resultados españoles en PISA 2025

¿Por qué empeora la lectura en España más que en otros países? Francesc Pedró, catedrático de políticas educativas de la Universitat Pompeu Fabra, apunta que "PISA no permite establecer relaciones de causalidad". Frente a explicaciones únicas, el experto en educación examina el papel de la atención, la inteligencia artificial o las desigualdades sociales y propone hacer énfasis tanto en la lectura como en los recursos disponibles.

Francesc Pedró Francesc Pedró 28 de octubre de 2026
Añadir AgendaPública en Google
Un grupo de niños suben las escaleras en el colegio Les Arts (València). | Jorge Gil / Europa Press
Un grupo de niños suben las escaleras en el colegio Les Arts (València). | Jorge Gil / Europa Press
Los titulares sobre los resultados de PISA 2025 han trazado con meridiana claridad una imagen de deterioro de la enseñanza a escala internacional que, en España, parece haberse agudizado más. En efecto, España obtuvo en PISA 2025 451 puntos en lectura, el peor resultado de su historia, frente a 461 de la media de la OCDE. También queda por debajo en matemáticas (457) y ciencias (477). Incluso restringiendo la comparación a los países europeos con renta similar a la española, como Italia, Polonia o Portugal, entre otros (que promedian 467 puntos), los resultados españoles son significativamente peores.

Pero la velocidad del deterioro es igualmente preocupante. En tres años, España pierde 23 puntos, frente a 15 de esos países de renta similar y 14 de la OCDE, mientras que Italia y Polonia se mantienen estables (gráfico 1). En el caso español, es como si, a lo largo de la última década, los alumnos de 15 años de edad estuvieran retrasados dos cursos académicos con respecto a la media de los países europeos con renta similar a la española, de acuerdo con los parámetros de la OCDE. Es una situación muy grave.

Gráfico 1. Evolución de la puntuación media en lectura. España, OCDE y países de la UE con renta per cápita similar a la española
Nota: países de la UE cuyo PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo (UE = 100) se sitúa a menos de 15 puntos del español (92). Chipre cumple el criterio, pero carece de datos de tendencia comparables. Barras rayadas: cambio no significativo (n. s.). La tendencia decenal es la pendiente estimada por la OCDE mediante regresión lineal. Fuente: OCDE (2026), 'PISA 2025 Results (Volume I)', tablas I.1, I.2.6 e I.2.9; Eurostat, tabla tec00114.

A pesar de la multitud de análisis que se han publicado ya, la pregunta de qué políticas educativas permiten mejorar los resultados de aprendizaje de forma eficiente sigue siendo un interrogante sin resolver. Para empezar, por su propio diseño, PISA no permite establecer relaciones de causalidad y, por ello, buena parte de los análisis se basan meramente en correlaciones. Y, en segundo lugar, porque en educación, como en las políticas sociales, las condiciones contextuales pueden llegar a tener un peso mayor sobre los resultados que los contenidos de las propias políticas.

"Es como si, a lo largo de la última década, los alumnos de 15 años de edad estuvieran retrasados dos cursos académicos con respecto a la media de los países europeos con renta similar a la española"
Así las cosas, es inevitable lanzar hipótesis, más o menos plausibles, sobre este deterioro global y, ya puestos, sobre su agudización en el caso español. Es difícil que estas hipótesis, a veces soportadas por correlaciones, informen las políticas, pero, por lo menos, tienen la virtud de estructurar los debates, algo extremadamente necesario en un entorno de polarización política como el actual.

Las principales razones que podrían explicar el deterioro global, en especial en el caso de la lectura, que indudablemente tiene un valor intrínseco pero también instrumental para los restantes dominios escolares, no sorprenderán a nadie. La OCDE alude, en sus propios análisis, a un problema de atención más que de descodificación. Los descensos en los resultados se concentran en las tareas con textos largos, las que exigen evaluar e integrar información. Es más, los "lectores apresurados", que responden rápido y mal, han pasado de casi el 7% en 2018 al 11%. Se señalan como causas el retroceso de la lectura por placer y la creciente importancia de las redes sociales en la vida de los alumnos, a quienes acostumbran a fragmentar la atención en lugar de sostenerla. Y, aunque la caída empezó antes de 2020, también es posible que se sigan notando los efectos de la pérdida de aprendizajes causada por la pandemia.

"La OCDE alude, en sus propios análisis, a un problema de atención más que de descodificación. Los descensos en los resultados se concentran en las tareas con textos largos"
Dos factores merecen más atención de la que reciben. El esfuerzo que los alumnos declaran haber puesto en la prueba ha disminuido desde 2018, tanto en España como en la OCDE. Dicho de otro modo, parte del descenso podría reflejar una menor implicación ante un examen sin consecuencias, y no solo lo que se ha dejado de aprender. Es un problema de medida que nadie debería ignorar, aunque no sirve de coartada, porque afecta a todos.

El otro factor es la inteligencia artificial. La OCDE observa que quienes la emplean para resumir o redactar obtienen peores resultados, mientras que el uso orientado a aprender, acompañado de formación para evaluar lo que la máquina produce, se asocia con resultados algo mejores. La IA no causó una caída que se inició antes de ChatGPT, pero puede acelerar lo que PISA ya detectaba, es decir, la renuncia a la lectura pausada y sostenida.

Aunque estos factores no sean verificables como causas directas, su coincidencia, presente en todos los países, dibuja un escenario plausible que podría explicar el deterioro generalizado. Pero ¿por qué en España estas pérdidas han sido más agudas?

Todos los factores anteriores pueden verificarse en el caso español y algunos de ellos con mayor intensidad que en otros países. Por ejemplo, cuatro de cada diez estudiantes españoles usan cada semana un chatbot para resumir textos que deberían leer, diez puntos más que en la OCDE. Pero, inevitablemente, hay que preguntarse sobre las condiciones contextuales.

"La IA no causó una caída que se inició antes de ChatGPT, pero puede acelerar lo que PISA ya detectaba, es decir, la renuncia a la lectura pausada y sostenida"
Primero, puesto que PISA mide las competencias adquiridas por los alumnos de 15 años a lo largo de toda su vida, la última ley educativa, la LOMLOE (2020), difícilmente puede explicar un descenso iniciado mucho antes de su promulgación. Segundo, en cambio, los niveles de inversión en educación en España, en promedio, se sitúan por debajo de los de la Unión Europea (4,1% del PIB frente al 4,8%, respectivamente). El efecto se deja sentir: el 49% de los alumnos que participaron en PISA 2025 asisten a centros cuya dirección afirma que la falta de docentes dificulta la enseñanza (39%). Por otra parte, España tiene la tasa de pobreza infantil más alta de la Unión Europea, lo cual se traduce en unas condiciones de educabilidad mucho peores que en cualquier otro país europeo. En última instancia, el crecimiento de la inmigración y de su presencia en las aulas, a una velocidad que ningún otro país ha emulado en la última década (un 55% en una década hasta llegar al 13% del alumnado), también deja sentir su efecto: descontando el diferencial socioeconómico, los alumnos inmigrantes, concentrados mayoritariamente en los centros públicos, puntúan en PISA 2025 un 20% por debajo de los nacidos en España. Y, sin embargo, prácticamente todos los indicadores en PISA 2025 relacionados con la equidad son mejores en España que en los países de la Unión Europea; en otras palabras, a pesar de su mediocridad en los resultados (¿o será por ella?), el sistema español es uno de los más equitativos.

Si el diagnóstico es correcto, la respuesta no debe ser ni otra ley ni otra reforma curricular, sino generar las condiciones para que los alumnos, desde temprana edad, lean más y mejor, y disfruten haciéndolo.

El inevitable punto de partida es incrementar la inversión pública en educación para alcanzar la media europea a medio plazo. Sin aumentar la inversión, es impensable ofrecer unas condiciones para el trabajo docente que permitan mejorar los resultados de aprendizaje. Las recientes huelgas docentes en varias comunidades autónomas son el mejor indicador de hasta qué punto la falta de capacidad de mejora está relacionada con unas condiciones de trabajo que exigen cada vez más de los docentes, en aulas cada vez más complejas, sin ofrecerles más recursos.

"Prácticamente todos los indicadores en PISA 2025 relacionados con la equidad son mejores en España que en los países de la Unión Europea"
Pero también va siendo hora de que el Ministerio y la Conferencia Sectorial aborden el deterioro de la competencia lectora y conviertan esta última en un espacio de cooperación para entender por qué unas comunidades resisten y otras no, y qué lecciones se pueden extraer de la comparación entre ellas. En definitiva, un espacio de cooperación y aprendizaje compartido, y no solo de confrontación política. Cuando hay griterío, es imposible concentrarse en la lectura.
Francesc Pedró
Francesc Pedró
Catedrático de Políticas Educativas de la Universitat Pompeu Fabra
Es experto en educación. Actualmente es catedrático de Políticas Educativas de la Universitat Pompeu Fabra. Además, codirige el Anuari d’Educació de la fundación Equitat.org.
Participación