La convocatoria de elecciones generales en España monopoliza ahora el debate político, mediático y social del país. Lo hará hasta el 29 de noviembre y probablemente también en los meses siguientes. No puede ser de otra manera. Al mismo tiempo, el debate europeo se mueve a gran velocidad, mientras el nacional gira en una lógica centrípeta que va acotando cada vez más los temas de discusión.
Se consolida así una tendencia de desacople entre los asuntos que dominan el debate en la Unión Europea y aquellos que conforman la columna vertebral de la política española.
Es ilusorio pedir que los candidatos a presidente del Gobierno debatan a fondo sobre temas europeos. Lo sería porque es el propio electorado el que no tiene opiniones claras respecto a la Unión Europea y porque la política nacional se está despegando muy poco a poco del consenso absoluto respecto a temas europeos sobre el que ha descansado la política europea del Estado desde hace cuarenta años. Pero los asuntos principales de la Unión Europea tienen cada vez un peso mayor sobre la política doméstica. Al mismo tiempo, los líderes tienen cada vez más un enorme poder dentro del Consejo Europeo, por lo que
sería como mínimo conveniente que los votantes supieran sus posiciones respecto a debates clave.
Marco financiero plurianual
Al mismo tiempo que los ciudadanos españoles meditan a quién votar, la Unión Europea entra en la fase crítica de negociación del próximo marco financiero plurianual (MFP), el
presupuesto comunitario que cubrirá el periodo entre 2028 y 2034.
El objetivo es tener un acuerdo a nivel de líderes europeos antes de que acabe el año, precisamente con la esperanza de que el ciclo electoral de 2027, que ahora ya no incluye los comicios españoles, pero que todavía mantiene las presidenciales francesas y las elecciones legislativas en Polonia e Italia, no interfiera en su puesta en marcha.
"Es ilusorio pedir que los candidatos a presidente del Gobierno debatan a fondo sobre temas europeos"
Hablamos de que están en juego cientos de miles de millones en fondos europeos.
España puede pasar en esta ocasión a ser contribuyente neta del próximo marco, con todo lo que ello implica. La propuesta que puso sobre la mesa la Comisión Europea va a sufrir importantes recortes en los próximos meses. ¿Cuál es la postura de cada formación? ¿Cómo afrontar un posible tijeretazo a la
política agraria común? ¿Qué partidas se deberían recortar para evitar que los ajustes afecten a las partidas clave españolas? ¿De qué nuevos recursos propios, es decir, impuestos paneuropeos, estarían a favor las distintas formaciones?
China y comercio
La Unión Europea está endureciendo su posición respecto a las
prácticas comerciales de China y a los riesgos geopolíticos que genera Pekín en el continente. Sabemos cuál es la postura del actual Gobierno al respecto: intenta atraer inversión china vinculándola a condiciones al mismo tiempo que se presenta en Bruselas como defensor del diálogo con el gigante asiático, y el español ha demostrado ser uno de los Ejecutivos europeos más alerta ante una posible guerra comercial con China. ¿Qué opinan el resto de formaciones?
¿Creen que las exportaciones chinas amenazan la industria europea? ¿Están dispuestas a tomar medidas de protección comercial incluso si generan el riesgo de una guerra comercial con Pekín?
"El español ha demostrado ser uno de los Ejecutivos europeos más alerta ante una posible guerra comercial con China"
En ámbitos de seguridad económica, de nuevo,
el Gobierno de PSOE y Sumar ha arrastrado los pies respecto al creciente consenso europeo, especialmente en lo que se refiere a los operadores de riesgo, como por ejemplo es Huawei. En junio, el Gobierno lanzó una licitación para la gestión y almacenamiento de datos de la Tesorería de la Seguridad Social que mantiene los equipos de la empresa tecnológica china. Hay una opinión generalizada de que la postura no cambiará de forma sustancial con otro Gobierno, como muestra el interés de la administración gallega de Alfonso Rueda, del Partido Popular, por consolidar la inversión de SAIC Motor en una fábrica en el puerto de Ferrol.
Relación con EE. UU. y defensa
Un asunto que ha consumido un enorme capital político en Europa en los últimos años ha sido la relación con los Estados Unidos de Donald Trump. Tanto en el marco de la OTAN como de la Unión Europea. La posición del Gobierno es conocida, especialmente en lo que se refiere a la Alianza Atlántica y a
su negativa a aumentar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB como acordaron los líderes en La Haya en 2025. Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, se comprometió entonces a cumplir con ese hito si era presidente del Gobierno, pero no hay muchos más detalles. Si se busca respetar ese objetivo, ¿cómo se va a hacer a nivel presupuestario? Si se apuesta por la línea defendida hasta ahora por el Gobierno, ¿cómo evitar verse señalado constantemente por la Casa Blanca y evitar un daño reputacional dentro de la Alianza?
Más allá de ese objetivo,
¿qué opina cada formación respecto a la compra de armamento a Estados Unidos? ¿Creen que debería darse prioridad a fabricantes de armamento europeo incluso si eso genera tensión con Washington? En líneas generales, ¿consideran que el mantenimiento de la relación transatlántica es más prioritario que el desarrollo de una
autonomía estratégica europea en caso de que la Casa Blanca mantenga una posición hostil a iniciativas dirigidas a una mayor independencia europea respecto a EE. UU., en asuntos como infraestructuras de pagos?
Ampliación y Ucrania
¿Qué piensan los partidos políticos españoles
respecto a la ampliación de la Unión Europea? Si no se convocan antes, las siguientes elecciones generales serían a finales de 2030. Para entonces, lo más probable es que se haya puesto en marcha el "dominó" de la ampliación, y que el club ya haya sumado al menos a un socio, posiblemente a dos, con
Montenegro y Albania como los dos favoritos para sumarse al bloque en primer lugar. ¿Están a favor? ¿Incluso si tiene un impacto económico importante sobre las contribuciones españolas al presupuesto común de la Unión?
"¿Creen que debería darse prioridad a fabricantes de armamento europeo incluso si eso genera tensión con Washington?"
Aquí el elefante en la habitación es, evidentemente, Ucrania. Es el país candidato más grande, y su ingreso en el club cambiaría por completo la UE tal y como se la conoce. Más allá del apoyo nominal habitual a Kiev, ¿qué sacrificios estaría dispuesta a hacer en términos del rol de España en el MFP cada formación para poder
integrar a Ucrania?
¿Qué posición tiene cada partido respecto a enviar armamento al ejército ucraniano? En caso de que se llegue a un acuerdo de paz, ¿qué postura tiene cada líder respecto a la participación española en una Coalición de Voluntarios con tropas sobre el terreno?
Algunas de estas preguntas marcarán las próximas décadas de la política de la Unión Europea. En un mundo cada vez más complejo y agresivo, en el que la soberanía de España va a depender de manera creciente de la acción europea,
los ciudadanos deberían saber qué respuestas dan sus líderes políticos a estas cuestiones.