Viernes, 9 de octubre de 2026
VIVIENDA

El coste electoral de equivocarse con Maricarmen

"Maricarmen ha pasado de caso a arquetipo, el de la heroína". La analista política Alma Ruiz recurre a Antígona para analizar cómo su muerte puede movilizar la protesta por la vivienda a las puertas del 29N. En esta tragedia, el papel de Creonte está vacante y "los dos grandes partidos tienen méritos para quedárselo", asegura Ruiz.

Alma Ruiz Alma Ruiz 9 de octubre de 2026
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Maricarmen Abascal falleció el pasado 7 de octubre en el Hospital Gregorio Marañón | Aaron Heredia / Zuma Press / Europa Press
Maricarmen Abascal falleció el pasado 7 de octubre en el Hospital Gregorio Marañón | Aaron Heredia / Zuma Press / Europa Press
Maricarmen fallecía este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón, al que la llevaron el día de su desahucio, catorce días antes. Descanse en paz. Lo que sigue es análisis político, y lo escribo con todo el respeto a su familia.

Con su muerte, Maricarmen ha pasado de caso a arquetipo, el de la heroína. Le aviso de que aquí no va a encontrar un veredicto sobre su desahucio. Mi tesis es que esta muerte ha caído sobre un movimiento que llevaba años organizándose y va a actuar como catalizador. Quien se enfrente a la heroína se enfrentará a un gigante. Me perdonará la referencia: Antígona desafió al rey Creonte por obedecer una ley moral que consideraba superior a la del poder, y pagó con su vida aquella desobediencia. En esta tragedia, el papel de Creonte está vacante, y los dos grandes partidos tienen méritos para quedárselo.

"Esta muerte ha caído sobre un movimiento que llevaba años organizándose y va a actuar como catalizador"
Maricarmen tenía 87 años y vivía desde 1956 en un piso de renta antigua del distrito de Retiro. La Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994 limita a dos años la segunda subrogación de esos contratos, salvo que el descendiente tenga una discapacidad de al menos el 65%. La suya era del 50%, y la Audiencia Provincial dio la razón a la propiedad en 2022 y el Supremo no admitió el recurso posterior. La empresa le ofrecía quedarse por 1.650 euros al mes, más que su pensión. El 23 de septiembre la sacaron en camilla. Cinco días después, la empresa municipal de vivienda de Madrid medió para alcanzar un acuerdo para que volviera con un contrato de ocho años. Nunca recibió el alta para estrenarlo.

¿Por qué un solo caso mueve lo que no movieron años de alquileres disparados? Lo que se conoce en ciencia política como shock moral, un concepto de James Jasper y Jane Poulsen (1995), es un suceso que indigna tanto que empuja a actuar incluso a quien no conoce a nadie dentro de un movimiento. El desahucio ya lo fue. Para que un shock actúe como catalizador, hace falta suelo organizado, y aquí lo había: el Sindicato de Inquilinas llevaba desde 2024 organizando huelga de alquiler. Maricarmen ha muerto el mismo miércoles en que los sindicatos han puesto fecha a la huelga general, la primera de CCOO y UGT desde 2012: el 11 de noviembre.

El criminólogo Nils Christie describió en 1986 a la "víctima ideal": débil, respetable, sin culpa en lo que le ocurre y frente a un agresor grande y ajeno. Maricarmen reunía esos rasgos y les añadió el que separa a la víctima de la heroína: resistió. Aguantó cuatro intentos de desahucio y, desde el hospital, pidió a quienes la apoyaban que siguieran luchando. La muerte ha completado el tránsito. Por eso es un error táctico, aunque tenga base, el argumento de que la propietaria era una pyme de ocho empleados y no un fondo buitre. Discutir el tamaño del agresor es discutir el marco, y hacerlo ahora es pelear contra la heroína.

"Discutir el tamaño del agresor es discutir el marco, y hacerlo ahora es pelear contra la heroína"
¿Y en las urnas? Nicholas Valentino y sus colegas mostraron en 2011 que la ira empuja a participar más que la ansiedad. Lo vimos en Ceuta este verano. Tras las entradas masivas de finales de julio, el miedo se volvió indignación, y la indignación, odio, hasta arrasar la paz social. Juan Jesús Vivas, presidente de la Ciudad, se convirtió en el rostro de una Ceuta que se sentía abandonada, y quien se le enfrentó acabó repudiado por la calle. La derecha vivió su catarsis el 2 de septiembre, Día de Ceuta, con concentraciones en más de 300 municipios. Valentino mide cuánto moviliza la ira; hacia dónde va lo decide quien encarna la causa. Allí fue Vivas. Aquí será Maricarmen.

La huelga cae dos días antes de que arranque la campaña. El escenario es cómodo para la derecha. El barómetro de Sigma Dos para El Mundo, hecho entre el 22 de septiembre y el 1 de octubre, da a PP y Vox el 50,9% y 203 escaños. El PSOE se queda en el 25,6%, siete puntos por detrás del PP.

Quien gobierna parte con ventaja para el papel de Creonte. El PSOE lleva ocho años en La Moncloa y la ley que dejó a Maricarmen sin casa la promovió un gobierno socialista. El día del desahucio, la calle ya coreaba "Gobierno progresista, hipócrita y rentista". A quien gobierna le conviene la sobriedad: dejar la calle al movimiento y pelear el decreto donde se vota. Una izquierda sobreactuada, sobre todo en su parte más moderada, puede atraer sobre sí parte de la culpa por la acción de gobierno.

Una reacción antagonista de la derecha, tentadora para mantener el voto duro sin perder el blando, puede ser demoledora. Santiago Abascal despachó el caso con un "en España hay desahucios desde hace mucho tiempo".

"Una izquierda sobreactuada, sobre todo en su parte más moderada, puede atraer sobre sí parte de la culpa por la acción de gobierno"
Su batalla se libra en dos frentes: retener y recuperar algo de voto de centro, y llegar al 29 de noviembre sin despertar a una izquierda anestesiada hasta este suceso. Atacar a quien protesta le hace daño en los dos. Su voto blando es más sensible a la vivienda de lo que parece: esta primavera, Sigma Dos encontró para El Mundo que el 28,6% de los simpatizantes del PP apoyaba la prórroga de los alquileres. El PP puede usar la ley contra el Gobierno, que en ocho años no la cambió, pero nunca contra la heroína.

Me atrevo con una previsión. Lo más probable es que los trackings muestren en las próximas semanas un estrechamiento progresivo entre bloques. La izquierda y la calle actuarán como un coro, que en la tragedia griega es la voz de la ciudad, con la vista puesta en el 11 de noviembre. Esa jornada está llamada a ser su catarsis. Todo depende de quién acabe en el papel de Creonte: si es la derecha, la distancia se estrechará; si es el Gobierno, la indignación se volverá contra quien gobierna. Si dentro de quince días la distancia no se ha movido, me habré equivocado.

"Todo depende de quién acabe en el papel de Creonte: si es la derecha, la distancia se estrechará; si es el Gobierno, la indignación se volverá contra quien gobierna"
Me toca reconocer lo que juega en contra. La primera ola, la del desahucio, apenas movió el barómetro de Sigma Dos: en agosto el PSOE estaba en el 25,4%. Los símbolos se desgastan. La indignación de Ceuta se renovó durante semanas en la frontera; la de Maricarmen depende de un movimiento que no se presenta a las elecciones. Y la catarsis tiene un inconveniente: después de ella, el público se va a casa. Entre el 11 y el 29 de noviembre median dieciocho días.

En Sófocles, Creonte acaba cediendo, pero cede tarde. Su hijo Hemón ya le había advertido de que la ciudad entera lloraba por Antígona. Lo que diga esta vez la ciudad se sabrá el 29 de noviembre.
Alma Ruiz
Alma Ruiz
Analista política
Es asesora parlamentaria en la Asamblea de Ceuta. Ejerció como abogada durante una década y es experta en asuntos de extranjería y asilo.
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